Las monedas con sobrefecha

En los albores de esta bitácora dediqué un artículo a las variantes de sobrefecha. De aquella han pasado más de 12 años, así que creo que va siendo hora de retomar el tema para explicarlo mejor y expandirlo. Aprovecharé las monedas que salen en la colección Tauler & Fau Selection, del 29 de noviembre de 2023 para ilustrar el artículo y explicar el concepto. 

Las variantes de sobrefecha

Una variante de sobrefecha se produce cuando un cuño, que ya había sido grabado, es modificado para poder ser utilizado al año siguiente con una fecha distinta. 

Ya comentamos que en el proceso de fabricación de un cuño se van hincando punzones con los diferentes elementos que lucirá el diseño final de la moneda. Una vez que el cuño está acabado se supone que no va a modificarse. Simplemente se utilizará para acuñar unas cuantas miles de monedas y luego se desechará. 

El problema ocurre a partir de 1588, cuando se obligó a introducir la fecha en las monedas castellanas (el ensayador ya se introducía desde la Pragmática de Medina del Campo).  Entonces era común que se preparasen cuños un año y que éstos sobrasen, no pudiendo ser utilizados a partir del enero siguiente. 
Como fabricar cuños era un problema costoso, una solución común era reutilizar los cuños de un año para otro sin más que modificar su fecha. Por ejemplo, el cuño del que salió el siguiente 4 escudos limeño de 1752 tenía originalmente grabada la fecha “1751” y después le marcaron la nueva fecha con un punzón. Por eso decimos que es una “variante de sobrefecha de 1752 sobre 51”, que se suele escribir como “1752/1”.

Fernando VI. 4 escudos Lima, 1752/1. Acuñado a volante.

Este tipo de variantes se dieron durante siglos en la moneda española. Las encontramos desde el siglo XVI hasta finales del siglo XIX. Y las encontramos con todas las técnicas de acuñación que se utilizaron en estas épocas. El 4 escudos limeño de más arriba fue acuñado a volante; el siguiente 8 escudos segoviano fue acuñado a molino;  el 8 escudos de México de 1720/19 fue acuñado a martillo; y el 4 pesos de Manila 1868/58 fue acuñado con maquinaria industrial.

Felipe V. 8 escudos Segovia, 1721/19. Acuñado a rodillo.
Felipe V. 8 escudos México 1720/19. Acuñado a martillo.
Isabel II. 4 pesos Manila 1868/58. Acuñado con maquinaria industrial.

Como veis, hay veces que se regraba el último dígito mientras que otras veces se regraban los dos últimos dígitos (incluso se pueden encontrar ejemplos donde se regraban tres dígitos). Todo depende del cuño que se quiera reutilizar. 

Por lo general, una moneda se vuelve más rara cuando presenta una sobrefecha. Claro que también hay tipos de monedas que, de lo raras que son, todas -o su inmensa mayoría- presentan sobrefecha. Esto se debe a que ese año la ceca comenzó a reutilizar cuños del año anterior y, como el volumen de acuñación era tan exiguo, ni siquiera se llegaban a agotar los cuños reutilizados. 

Tal es el caso de los 8 escudos de Segovia que se muestra más arriba: es una moneda tan rara que todos los ejemplares que he visto presentan sobrefecha. Es más, se da el caso que esos mismos rodillos se reutilizaron en 1723, que fue el siguiente año de acuñación de onzas en la ceca de Segovia. Así, muchos de los 8 escudos de 1723 presentan la sobrefecha 1723/21/19, habiendo sido regrabado el cuño dos veces.

Otro ejemplo de monedas rarísimas que suelen presentar sobrefecha son las onzas a martillo peninsulares. En este caso el nivel de rareza es extremo. Primero, son monedas rarísimas. Segundo, tiene que haber sido grabada su fecha, lo cual no es del todo habitual en la moneda macuquina. Tercero, la fecha tiene que haber sido grabada de una manera tan nítida que permita visualizar la sobrefecha. Cuarto, tiene que haber llegado a nuestros días en una calidad de conservación buena para que se pueda apreciar correctamente. Tienen que conjugarse un montón de factores, pero si lo hacen el resultado es una joya como el siguiente 8 escudos de Sevilla 1644/3.

Felipe IV. 8 escudos Sevilla 1644/3. En su descripción, Tauler & Fau indican “clarísima sobrefecha inédita, más aún cuando no se conocen a día de hoy acuñaciones sevillanas con fecha 1643 para esta denominación de 8 escudos”.

Quienes más valoran las sobrefechas son los coleccionistas completistas. Los típicos casos son las sobrefechas que se presentan en El Centenario de la Peseta (uno, dos, tres, cuatro, cinco y seis). Otro caso muy típico son los coleccionistas de Isabel II o de duros columnarios, pues también hay muchos completistas. La sobrefecha del siguiente 8 reales convierte un duro escaso en un duro raro que seguramente el mercado valorará como tal.

Felipe V. 8 reales México 1734/3.

Las variantes de sobreensayador

Además de la fecha, hay otros elementos grabados en un cuño que deben ser modificados para poder seguir usándolo. El más típico son las siglas de los ensayadores. Es lo que se conoce como “variante de sobreensayador” y su lógica es exactamente la misma que con la variante de sobrefecha salvo porque es una variante más inusual.

Fernando VII. 8 reales Madrid 1824, AJ/GJ.

Tal es el caso del duro madrileño que se muestra sobre estas líneas. Entre los años 1821 y 1823 hubo varios cambios de ensayadores en la ceca de Madrid, lo que hizo necesario cambiar los cuños de reverso. En este caso la “G” de Gregorio Lázaro Labrandero dejó paso a la “A” de Antonio Rafael Narváez. Unas pocas monedas presentan esta variante de sobreensayador que atestigua el cambio.

Otras variantes de regrabado del cuño

Otras veces se regrabaron elementos en un cuño debido a errores a la hora de abrirlo. Es decir, el abridor de cuños se equivocó cuando montó el cuño (e.g., colocó mal las letras en la leyenda) y luego hincó los elementos en la posición correcta. 

Otro caso es cuando cambia el rey y hay que regrabar el nombre del siguiente monarca para seguir utilizando el cuño. La verdad es que de esto solo conozco un caso, que es la onza segoviana de 1724. Los pocos ejemplares que he podido inspeccionar en mano tienen el nombre de “LUDOVICUS” grabado encima del nombre de “PHILIPPUS”, lo que muestra que el rodillo se reutilizó de años anteriores.

Una última curiosidad es cuando se regraba la marca de ceca. Esto es algo muy inusual porque un cuño nunca se utilizaba en dos cecas distintas. Pero hay un caso muy extraño (no conozco otros casos semejantes) donde la marca de ceca se grabó sobre un elemento anterior: se tratan de estos 2 reales de México con la marca “M” grabada sobre la marca de ensayador “F”. Bajo estas líneas muestro uno de esos rarísimos ejemplares

Juana y Carlos. 2 reales México G (M/F).

La razón de este sobregrabado es que en los inicios de la ceca de México había todo tipo de experimentos (e.g., las monedas de 3 reales). Así, en las monedas de la primera serie de México algunos elementos se colocan en uno u otro lugar. Hay monedas de 2 reales que tienen la marca de ensayador “F” a un lado del escudo, mientras que otras la tienen en grande en el anverso, dejando ambos lados del escudo para la “M” como marca de ceca. Se ve que algún cuño de reverso se reutilizó y se grabó una nueva marca de ceca sobre la antigua marca de ensayador. Es el único caso en el que conozco algo así y solo he visto dos ejemplares que presenten esta rectificación; ahí nos podemos dar cuenta del grado de rareza de esta pieza. 

La subasta Tauler & Fau Selection

Tauler & Fau organiza una doble subasta para el día 29 de noviembre de 2023. A las 15.00 comenzarán a subastar la Colección Goswintha, dedicada a la moneda visigoda; tras ella se subastará la Tauler & Fau Selection. La Colección Goswintha ya la comenté en una entrada anterior; ahora toca el turno a un breve repaso a la Tauler & Fau Selection.

Las subastas Tauler & Fau Selection son las que organiza Tauler & Fau con las mejores monedas que pasan por sus manos. No hace falta más que decir eso para darnos cuenta de que los 363 lotes que componen esta subasta tienen una calidad altísima. El resumen de la subasta es ese mismo: hay monedas en alta calidad en todas las secciones, así que aconsejaría a todos que echaseis un vistazo. Más todavía cuando las fotografías y los vídeos que acompañan a los lotes son una auténtica delicia.

El apartado con mayor notoriedad de la subasta es el de la monarquía española, tanto en número de piezas como en su notoriedad. En él hay varias series extraordinarias, como las monedas de Santo Domingo, los dobles ducatones de Felipe IV o la buena cantidad de duros que se presentan.  También hay monedas que hablan por sí solas, como la onza sevilla de Felipe IV, la onza de Segovia, el doble ducado de Pamplona, los 3 reales de México, los 4 escudos de Lima 1752/1, los 20 céntimos de 1869… ¡tremendas monedas!  

No faltan monedas muy interesantes de otros periodos. El peso cubano de 1915 es sublime, al igual que la serie piefort de 1989. Entre la moneda antigua también se pueden destacar buenos ejemplares, como la estátera de Pella o el áureo de Faustina. Mientras que en la medieval gustará mucho la dobla de Pedro I y el dinero único de Alfonso VII. Pero ya os digo que hay ejemplares estupendos para todas las colecciones; a mí, por ejemplo, me ha gustado mucho el antoniniano de Divo Nigriniano.  

Pude visitar la sede de Tauler & Fau y grabé tres vídeos de esta subasta. Me centré en la moneda de los Austrias, aprovechando que Jesús Orejas (a quien le hice una entrevista buenísima) podía comentarlos conmigo. Aquí os dejo los tres vídeos:

Este artículo ha sido patrocinado por Tauler & Fau. Podéis seguir a Tauler & Fau en su página web, en Facebook o en Instagram.

En vídeo

He grabado un vídeo con un contenido semejante al de este artículo: No olvidéis suscribirte al nuevo canal, por favor 😃

1 comentario en “Las monedas con sobrefecha”

  1. Adolfo: Interesantísimo estudio el que has hecho sobre las VARIANTES DE SOBREFECHA . Un recorrido apasionante por la historia de este tipo de modificaciones en los cuños
    Muchas gracias
    Un fuerte abrazo.- Juan Bautista Bajo Miguélez

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