Cambiar de monedas al coleccionar es normal

El mail de Enrique

Me escribió un mecenas del Blog, llamado Enrique, relatando su historia como coleccionista. Básicamente sus pasos fueron los siguientes:

  • De niño veía cómo su abuelo y su padre coleccionaban monedas. Monedas muy humildes y muy asequibles pero que disfrutaban y guardaban como un tesoro.
  • Ya de adulto comenzó a coleccionar monedas de 2 euros y se entretuvo durante un tiempo con ese “coleccionismo por fascículos”.
  • Pasado un tiempo vio que el coleccionismo de monedas de 2 euros le empezaba a cansar. Entonces es cuando descubrió los duros de plata y ahora está haciendo una bonita colección de El Centenario.

Mi contestación a Enrique fue que probablemente no haya llegado al último paso de su trayectoria como coleccionista. Sería muy normal que, pasado un tiempo, se interese por otra serie de monedas menos llamativas pero que supongan un mayor reto como coleccionista (ya sea por la dificultad de adquirirlas o por la dificultad de comprenderlas). 

El camino de muchos coleccionistas

España. 5 pesetas 1899 (18-99).

Respondí eso a Enrique porque ya he visto el mismo comportamiento varias veces. Incluso yo mismo lo he experimentado en mis inicios como coleccionista. Seguro que muchos de vosotros también. 

Los pasos básicos son:

Una reflexión al respecto

El camino que he indicado es un camino muy típico para quienes se adentran en la numismática por el divertimento que supone el hecho de coleccionar. Estoy seguro de que más de uno se va a sentir reflejado con las etapas descritas. Pero con esto no quiero decir que sea el único camino a seguir.

Hay coleccionistas que se adentran directamente en un periodo histórico. Quizá les llame la atención, de primeras, la moneda romana. Pero esos coleccionistas suelen estar, ya de entrada, interesados en la historia de Roma. Digamos que comienzan a coleccionar para tener su propio museo de objetos sobre un periodo histórico por el que a priori sentían interés.

Otros coleccionistas comienzan por monedas fáciles de comprender pero de mucho importe económico. En muchos casos son onzas de los Borbones. Ellos lo hacen para refugiar un capital, entendiendo la numismática como una forma de inversión.

Pero quienes entran como coleccionistas es muy normal que sigan los pasos anteriores. Comiencen a la edad que comiencen.  Se podría decir que es una “evolución natural”. 

Esta evolución no hace a unos coleccionistas mejores que a otros. Simplemente son coleccionistas que disfrutan de su afición dependiendo del tiempo, el dinero y los conocimientos que tengan. Tanto respeto se merece un coleccionista de monedas de 2 euros que uno de vellones medievales polacos. El primero tendrá mucho más fácil acceder a la información que el segundo; el primero necesitará dedicar mucho menos tiempo (y quizá menos dinero) que el segundo; pero de ambas colecciones se puede aprender mucho y, sobre todo, se puede disfrutar.

Polonia. Dinero de Vladislao II el Desterrado (1138-1146).

Tampoco pasa nada porque el coleccionista se quede toda una vida con su colección de monedas de 2 euros o con su colección de duros. Con la cantidad de monedas de 2 euros que salen cada año, ésa es una colección inagotable. Si el coleccionista quiere más siempre podrá adquirir carteritas de cada país o cosas así. En cuanto a los duros, una vez completada es fácil buscar nuevos retos: intentar adquirir ejemplares en mejor calidad; extender la colección a los duros de Isabel II o de los Borbones; extender la colección a otros duros de la Unión Monetaria Latina u otros países… 

El coleccionista no debe olvidarse de que lo más importante es disfrutar de las monedas. Por eso es bueno seguir las distintas etapas: primero se disfruta de una serie y luego de otra. Incluso dentro de una misma serie primero se puede disfrutar de una forma de coleccionar y luego de otra.

Yo recuerdo bien la ilusión con la que compré un duro de 1881 en calidad MBC- o un duro de 1899 en SC. Son monedas que pagué bien caras (no era consciente de ello) y que todavía conservo. Ambas me alegraron el día a pesar de que hoy una compra así me dejaría frío como un témpano. Simplemente estaba en etapas distintas de mi evolución como coleccionista. Si me hubiera saltado aquella etapa hubiese perdido el disfrute que me ofrecieron esos duros de plata. Hubiera sido una pena.

España. Moneda de 2 euros 2023, “Ciudad de Cáceres”. Se emitirá el 28 de marzo.

14 comentarios en “Cambiar de monedas al coleccionar es normal”

  1. Hola, Adolfo. En mi caso he seguido el camino natural que describes. Llevo casi 4 años coleccionando, y gracias a tus artículos que vengo leyendo desde hace un año, así como los vídeos y podcasts de otros divulgadores, acabo de empezar una nueva serie más «avanzada». Me quedo con el consejo de que uno siempre debe disfrutar de lo que colecciona. Pienso que debe ser siempre la guía de esta afición, a la que yo describo también como un pasatiempo cultural que enriquece la vida. Un saludo.

  2. Buenos días a todos, ante todo un saludo. Yo empecé coleccionando monedas de 16 maravedíes de felipe lV. Una verdadera pasión q tenia con ellas,
    La primera moneda q adquirí, fue unos 16 maravedíes de 1663, ceca de Madrid en 1998, en la tienda de monedas de mi ciudad por 3000 pesetas muy bien conservada. Durante años, me hice con una extensa colección q a día de hoy la tengo y conservo .. ya no añado muchas de estas monedas a mi colección porque colecciono otra serie, los 8 escudos, pero aún paso muchas horas viéndolas y son preciosas … al ver este artículo lo mismo me animo a seguir completando la colección. Esas primeras monedas q uno colecciona son la vida un saludo a todos y q decir q esa primera moneda q adquirí es una de las q más veo

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Gracias Manuel.

      La colección de vellones a molino levanta pasiones. Quizá no sea la primera que se suele coleccionar, pero desde luego que tiene muchos adeptos.
      Además, es una colección con muchos interrogantes porque muchas veces es dificilísimo distinguir las auténticas de las falsas de época.

      Un saludo,
      Adolfo

  3. Mi primer duro del centenario: 1898 Alfonso XIII. Precio: 333 pesetas. Año de compra: 1973. Comerciante: la abuela de un compañero de clase. Ella era la experta y yo el pipiolo que coleccionaba pesestas rubias. Me dijo «de buena tinta» que sabía que por tres duros gordos de esos, se pagaban mil pelas. Le ofrecí 333 pesetas por uno, y aceptó. Me llevó meses ahorrar con la paga esas 333 pelas. Ese duro es la primera «gran compra» que hice. Le tengo un cariño especial.
    Completé los duros a excepción lógica del de 1869. No entré en variantes de estrellas pero debo decir que por un error de una casa conocida de subastas perdí la oportunidad de cazar un ejemplar único de un Amadeo estrellas 71-71 (único que a decir de esa casa de subastas ellos habían conocido).
    Pasé por las etapas que, tan bien, describe Adolfo, hasta llegar a lo único que colecciono actualmente, que es moneda romana del Imperio. Vamos, que soy el que pelea los antoninianos con Adolfo. La moneda romana imperial es mi pasión. Y también las últimas que coleccionaré.
    Gracias Adolfo, me lo paso genial con tus artículos y aprendo mas que en 50 años coleccionando por libre.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Muchas gracias por el comentario. Veo que has recorrido un trayecto semejante al de Enrique.

      Me alegro muchísimo de que mi trabajo te resulte entretenido y que, además, te enseñe. Es lo mejor que me pueden decir. A pesar de que me quites los antoninianos xD

      Un abrazo,
      Adolfo

      1. Hola a todos, ¿pero este Enrique no es el que se dejó engañar por un farsante con la compra de unas macuquinas falsas en Bilbao?
        No me extraña que le pasen esas cosas, sin ánimo de ser malvado (pobre Enrique), pero creo que antes de pasar de los euros a las macuquinas, debería haber pasado por el centenario, incluyendo las pesetas de Juan Carlos y Franco y luego pasar a las monedas de real y maravedís los borbones. No sé, digo yo.
        Las macuquinas son otro nivel y necesitan un nivel de conocimiento elevado.
        Gracias y felicidades por el blog.

        1. Adolfo Ruiz Calleja

          Solo para que quede claro, Enrique es un personaje ficticio que sirve para anonimiza historias basadas en hechos reales.

          Todas las historietas las pongo a nombre de Enrique pero cada una ocurre a una persona distinta.

          Saludos,
          Adolfo

  4. Yo empecé a finales de los años 80 con los duros de Alfonso XII y siguientes gracias a mi abuela, y después me «desvíe» a los columnarios, que hoy en día los precios están muy altos. Y a principios de los años 90 empecé con la Notafilia española, mi otra «locura», pero esa es otra historia…

  5. Buenos días, hace tiempo que leo tus comentarios pero es la primera vez que me animo a escribir. En mi caso empecé guardando algunas pesetillas allá por finales de los 60 – 70. En cuanto empecé a tener poder adquisitivo intenté completar en lo posible las de Franco y a guardar las primeras que salían de Juan Carlos I. Fui ampliando esa colección con monedas de la República, Alfonso Xlll y XII, mientras juntaba cuanta moneda extranjera caía en mis manos. Con el tiempo me he ido interesando por los Borbones, los Austrias y alguna que otra monedilla romana.
    Con esto quería comentarte que si bien, como tu dices, he ido evolucionando, no he descartado ninguna de mis colecciones y me sigue haciendo tanta ilusión conseguir una blanca castellana como una moneda extranjera que me traiga cualquier amigo. Muchas gracias, espero seguir en contacto.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Gracias por el comentario, Rafael. Esperemos que sea el primero de muchos :)

      Efectivamente, abrir una nueva colección no significa cerrar la anterior.

  6. Yo soy casi nuevo en esto, pero resulta que te go bastantes monedas (algunas interesantes
    , creo yo, y no së hacia donde tirar. No sê si vender o comprar, y admito consejos …

      1. Jorge de las Heras

        Es fundamental la aportación que hace el Blog Numismático y otras publicaciones online para ayudar en avabzar en esa evolución, nos abren a los coleccionistas los ojos a otras series que desconocíamos y medios para profundizar en ellas.

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