Coleccionar moneda naufragada

Los habituales del Blog Numismático ya conocen a Yago Abilleira Crespo. Es un coleccionista gallego muy aficionado a los pecios y al coleccionismo de moneda naufragada. De hecho, es administrador del grupo de Facebook “Tesoros bajo el mar”, donde siempre está tratando de dilucidar la proveniencia de las monedas que aparecen en subastas o que se publican en la Web. 

Además, Yago es uno de los principales colaboradores de este Blog. No solo es mecenas del Blog Numismático, sino que también ha escrito varios artículos que he tenido el privilegio de publicar: “Las ‘Marías’ y los pesos escudos”, “La carga del galeón San José”, “reales de a 8 recuperados tras la Batalla de Rande” y “El naufragio de ‘El Cazador’ y su tesoro”. 

Yago nos trae un artículo sobre un tipo de coleccionismo muy particular: el coleccionismo de moneda naufragada. Es un coleccionismo que él mismo practica pero que en España no es muy popular. En otros países, como Estados Unidos, hay bastantes más adeptos. Sin más preámbulos, os dejo con su pluma. O, mejor dicho, su teclado.

Como ya se ha comentado otras veces, el coleccionismo de moneda naufragada viene a ser, en cuanto a la numismática, lo mismo que si el coral es un ser vivo: hay quien dice que sí pertenece a esa categoría y hay quien dice que no. Incluso hay gente que rechaza profundamente lo procedente del fondo del mar, diciendo que eso es fomentar los saqueos, cuestión que también se ha tratado. Precisamente por todo ello, es un tema del que apenas se habla, casi tabú. Así que sirva este sencillo artículo como introducción al coleccionismo de moneda naufragada.

¿Qué busca el coleccionista de moneda naufragada? 

Como siempre, el objeto de la colección dependerá de cada cual. En mi caso, me apasionan la historia naval, los naufragios, el buceo y las monedas, así que coleccionar moneda naufragada es una buena manera de juntar mis principales aficiones.

Una moneda naufragada nos habla de su transporte por mar, de su hundimiento, la búsqueda del barco y su rescate. Nos podemos imaginar, o mejor aún investigar, cómo formaba parte de un entramado comercial, hacia dónde se dirigía, por qué mercancías se intercambiaría en su destino, cómo acabó en el fondo del océano y qué ocurrió hasta que volvió a ver el sol. Es un aura de romanticismo, muchas veces más ficticio que real, que atrae a la gente. Hay casos en los que, además, tienen un fuerte simbolismo, como son las del tesoro de El Corregidor (Filipinas), que nos hablan de la Segunda Guerra Mundial en el Pacífico y de una casi desconocida batalla pero que tuvo una importancia vital en el curso de la contienda.

En resumen: Si una moneda es un trozo de historia, una moneda naufragada da la sensación de tener aún más historia.

Dónde comprar moneda naufragada

A veces sale alguna en una casa de subastas española, o las vende algún profesional. Hay un mercado muy activo en Internet: Ebay, Todocoleccion, Wallapop, pero ya sabéis que eso es casi una ruleta rusa, así que no bajéis la guardia. No obstante, el mayor vendedor de moneda naufragada es Daniel Sedwick, con quien he tenido el placer de tratar y lo recomiendo con los ojos cerrados. Eso sí, atentos a la aduana que últimamente no pasan una, tened en cuenta que lo que compréis sufrirá un incremento del 20% al entrar en España.

El certificado de autenticidad

La principal característica de este nicho de coleccionismo son los certificados de autenticidad, o COA por sus siglas en inglés (Certificate Of Authenticity). Es un documento que nos asegura que dicha moneda procede de tal o cual naufragio. Hay coleccionistas de moneda naufragada a los que les gusta guardarlos junto con sus monedas y hay quien tiene un álbum aparte para ellos. Eso ya según gustos. Lo cierto es que hay algunos muy bonitos, por cuestiones de simple marketing, que son dignos de ser mostrados. También los hay cutres que dan casi vergüenza.

Normalmente estos certificados de autenticidad los emiten los propios caza tesoros que vacían el naufragio, pues pronto se dieron cuenta de que así pueden vender las piezas por más dinero. Pero hay veces que, por extravío, deterioro o lo que sea, se hace uno nuevo. Puede estar firmado por el rescatador original, sus herederos o, incluso, por un comerciante (por ejemplo, Sedwick). Obviamente, hay diferencias entre un certificado y otro, y eso se nota en el precio. Los certificados de los años 70 u 80, hechos por los rescatadores originales, son más apreciados que un moderno certificado hecho por un tercero.

Simplificando las cosas, podemos decir que hay tres tipos de certificado:

1- Certificado específico: Sin duda el más querido, y ello se nota en el precio. Están acompañados de una foto de la moneda y nos dan todos los datos que son posibles: Monarca, valor de la época, año, ceca,… incluso medidas y peso. Algunos hasta tienen una descripción de la moneda.

2- Certificado genérico: Normalmente se usa con monedas de bajo valor. Son algo así como fotocopias en un papel grueso. Se prestan mucho a ser falsificados o usados para dar el cambiazo y colarnos una mala moneda por una proveniente de un naufragio. Por ello, sólo lo recomiendo ante un vendedor serio.

3-Encapsulación: La empresa certificadora nos pone el nombre del barco en la etiqueta y garantiza su autenticidad. Por un lado está bien, porque tenemos una seguridad total sobre el origen de la pieza (aunque atentos a las cápsulas falsas). Por otro lado, no nos dan un papel extra que mostrar.

Monedas sin certificado

Éste es un tema complicado. Personalmente no me gusta esa situación, ya que siempre tienes alguna duda de si viene del mar o no. Puede ser que tuvieran certificado pero se extraviase, aunque es algo poco frecuente, o puede ser que se la compraran a bajo precio al cazatesoros a cambio de ir sin certificado, o que un pariente trabajó para ellos y le pagaron con monedas, o lotes de monedas destrozadas que vendieron sin nada,… Bueno, eso ya es cosa de cada uno si comprar o pasar, aunque yo prefiero siempre un certificado. Eso sí, ya hablamos de otros precios muy distintos a los oficiales, pues el comprador asume un riesgo muy grande de ser estafado.

Luego también tenemos monedas naufragadas de procedencia ilegal que, obviamente, se venden sin papeles. Hay veces que sí se certifica alguna, pero con vistas a la especulación. El caso más llamativo es el Cuban Waters Wreck, aunque hay otros como el Seville Harbor Wreck (lodos de Cádiz del cable submarino) o el pretendido barco pirata Burla Negra de Benito Soto. He preguntado a organismos oficiales si es legal o no adquirir moneda expoliada (procedencia ilícita) y nadie me ha contestado. La cuestión radica en que el Estado pueda demostrar ante un juez que tal moneda viene concretamente de determinado naufragio, y esa falta de carga de prueba es lo que complica la cuestión de la legalidad de su posesión. En los museos no las quieren ni gratis por tener un origen turbio (verídico y confirmado). Tampoco recomiendo adquirir dichas piezas, pero allá cada uno.

Bases de datos

¿Hay catálogos de naufragios con monedas? Bueno no como los de moneda al uso. Sedwick tiene en internet un listado muy bueno y gratuito, se trata de un mapa con posiciones e información. Faltan naufragios, pero está trabajado. Podéis consultarlo aquí.

Si os gustan más los libros en papel, la recomendación es “Atlas de los Tesoros Hundidos” de Nigel Pickford. La edición en español es difícil de encontrar. También lo hay en inglés y alemán, por si os apañais en esos idiomas y no queréis gastar tanto. Es de los años 90 y precisa de una actualización, pero es lo mejorcito que hay para el tema de moneda naufragada.

Periodo Histórico

Aunque es posible que haya algún hundimiento anterior cuya carga se comercializase, no lo descarto, en realidad se empieza en el siglo XVI con unos pocos naufragios, hasta mediados del siglo XX.

Categorías

Simplificando un poco la cuestión, podemos establecer cinco categorías de naufragios con monedas:

  • Españoles: Son muy apreciados los de la época virreinal, los posteriores ya no tanto.
  • Holandeses: Principalmente los de la VOC (Vereenigde Oostindische Compagnie). Llevaban tanto moneda española, como holandesa, como del Flandes Español. Numismáticamente dan mucho jugo.
  • Ingleses: Sobre todo de la EIC (East India Company), aunque también los hay de la Royal Navy. También con piezas españolas, e inglesas obviamente
  • Otros: Portugal, Francia, Europa del Norte, Asia,…tienen pocos hundimientos.
  • Vapores: Desde los primeros modelos con paletas laterales hasta poco después de la Segunda Guerra Mundial. Mayormente son estadounidenses e ingleses.

Lo normal es que el coleccionista se centre en una categoría. Solemos tirar hacia lo nuestro, y picar algo de las otras. Aunque hay otras muchas posibilidades: Centrarse en función del lugar del naufragio, coleccionar sólo determinada ceca, marcarse un periodo histórico,… Cada uno que coleccione lo que quiera, que ahí está la gracia.

Metales

Las monedas de oro son escasas y caras, aunque las hay asequibles de algún hundimiento en concreto. Pueden tener marcas de óxido o incrustaciones coralíferas…hay a quien les gusta así.

De plata son las más comunes, sin duda.

Por increíble que parezca, también las hay de cobre. Son raras, pero tienen la ventaja de tener un precio bajo. Eso sí, el cobre y el agua salada no reaccionan bien y resultan más afectadas.

Calidad

Este es el talón de Aquiles de este coleccionismo. Al haber estado sumergidas, suelen estar tocadas. Las hay que mucho, y las hay que ni parece que estuviesen siglos bajo el mar. Calidades altas se pagan mucho más caras que las piezas “de tierra” con conservación similar, hay poquísima oferta de moneda naufragada muy bien conservada.

Y, sobre la graduación de la calidad, olvidaros de la escala Sheldon. Los cazatesoros usan 5 categorías, que van desde Grado 1 (perfecta) a Grado 5 (chapa). NGC no se aclara mucho, pero ahora dicen que clasificarán en función de cuatro categorías con seis subpgrupos para las tres primeras, es decir, siete clasificaciones distintas.

Personalmente, las llevo a encapsular a NN Coins (que son la gente de Silicua). Eso le da lustre y hace que la moneda, aunque esté machacada, luzca mejor. Pero, atención, sólo certifican la pieza, no su origen. Os paso una imagen de mi propio álbum.

Precios

No hay una regla fija. Depende mucho del barco

Por ejemplo, el galeón Atocha es un caso digno de estudio. Es un caso muy mediatizado: ha salido en National Geographic, se han hecho varios documentales y libros… hasta una película. Pese a que se han recuperado miles y miles de monedas, todo lo relacionado con este naufragio alcanza unos precios estratosféricos. Opino que los estadounidenses lo consideran como “propio” y están dispuestos a pagar lo que haga falta, literalmente, por hacerse con un objeto de tal procedencia. De hecho, en 2022 será el cuarto centenario de su hundimiento y Sedwick ya prepara en su subasta varios lotes “pre aniversario”. De locos.

Un caso similar al del Atocha es el de la Flota de 1715. Es la principal fuente de monedas de oro galanas mexicanas. Parece que cuantas más encuentran (siguen apareciendo) más se revalorizan las piezas de estos buques.

Insisto en que depende de muchas cosas. Si los trabajos de recuperación aparecieron en National Geographic, o si Nigel Pickford les dedica un capítulo en su libro, ello suele incrementar su precio.

Notafilia

Pues sí, hay billetes naufragados. Es cierto que no son muchos los buques con ese cargamento, pero “haberlos haylos”, que decimos en Galicia. Los del transatlántico italiano Andrea Doria están destrozados y con un precio brutal.

Cosas raras

Y terminamos ya rizando el rizo. He aquí una moneda colonial acuñada de emergencia con bronce recuperado del crucero militar alemán SMS Königsberg, hundido en la Primera Guerra Mundial en un río de África. Se mezclan tantas cosas que no sabría ni en qué categoría clasificarla.

Comentarios en: Coleccionar moneda naufragada

  1. Artículo muy ilustrativo sobre las piezas procedentes de un naufragio para los neófitos del tema tratado.;comentar que son bastantes las que poseo de éste tipo las cuales estoy detrás de encapsular como esas suyas.
    Gracias por el articulo.

  2. don pablito el mas bonito

    Nunca he oído a nadie discutir que el coral sea un ser vivo… No será discutir si es un animal o no?
    Por cierto, espero no ser el único que lo flipa en las últimas semanas sobre todo con la calidad del blog. Ojalá funcione todo bien…

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Ahora me estoy dedicando al Blog a tiempo completo, lo que me permite estudiar más y escribir más artículos y más interesantes (además del canal de Youtube). Que esto se pueda mantener o no está en vuestra mano a través de los mecenazgos: https://blognumismatico.com/hazte-mecenas/

      Sobre esta entrada en particular, la calidad de la misma se debe exclusivamente a Yago.

  3. Me llama la atención que haya pocas portuguesas… Puede que no informasen tanto de los naufragios…pero hacia y desde Brasil o cuando vadeaban la costa africana…tendría que haber algo….
    También el hecho que los naufragios del mediterráneo antiguos no estén de moda. Supongo que cuando aparece cualquier bar o fenicio o griego….es tan raro y tan arqueológico que su contenido nunca sale al mercado….

    1. Yago Abilleira Crespo

      Hay algún naufragio portugués con monedas, el más conocido es el “São Jose” (Mozambique, 1622). No son muchos, de ahí que incluyera a Portugal en la categoría de “Otros”. Francia, por ejemplo, fue una gran potencia naval, pero hay pocas monedas de naufragios franceses (sólo me vienen a la cabeza “Le Chameu”, “St. Geran” y “La Dromadaire”). En todo momento hablamos de naufragios con monedas que se comercializan, hubo miles de naufragios, pero no se venden sus monedas.
      En cuanto a los antiguos del Mediterráneo, suelen ser excavados por arqueólogos y por eso no sale nada a la venta. Un ejemplo muy reciente son los 53 áureos recientemente encontrados en Jávea, Alicante: https://www.abc.es/espana/comunidad-valenciana/abci-descubren-lotes-monedas-romanas-mas-valiosos-europa-53-piezas-siglos-y-202109211410_noticia.html

  4. Efectivamente, a las vicisitudes por las que deben de pasar muchas monedas, se añaden en este caso el hecho de haber sido protagonistas de un acontecimiento luctuoso como es un naufragio. Tal y como se explica en este artículo.
    Alguna de ellas ha podido vivir además, alguna experiencia que jamás habría soñado: viajar al espacio.
    Sí, una pieza recuperada de la flota de 1715 fue cargada a bordo de la misión Apolo 14. Esta pieza en concreto se subastó en la firma Daniel Frank Sedwick el 7 de abril de 2010, subasta 7.

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