Vender la colección antes de la muerte

Muchas personas cuando llegan a ciertas edades avanzadas empiezan a pensar en preparar todo para su muerte. Muchas veces lo hacen a pesar de no tener ninguna enfermedad que les haga sospechar que dejarán este mundo en el corto plazo. Simplemente ven que ya han cumplido ocho décadas y saben que es ley de vida: no les puede quedar mucho.

En la mayoría de los casos tienen el testamento firmado desde hace décadas. Pero cuando empiezan a reflexionar en facilitar las cosas a sus herederos suelen “colocar” algunos bienes con cierto valor material y mucho valor sentimental. Así, reparten sus relojes y joyas entre sus hijos, explican con detalle qué cuentas corrientes tienen y cuánto dinero hay en ellas o incluso preparan un viaje a Eurodisney con todos sus nietos, regalándoles así un recuerdo inolvidable con sus abuelos. Llegado a ese punto, si el anciano es coleccionista y ve que ninguno de sus familiares muestra interés por sus monedas, lo normal es que las venda. Eso yo lo considero un error garrafal. 

Hablo, obviamente, de ventas que se hacen para “quitar un problema los hijos”. Si son ventas hechas por necesidades económicas, la cuestión cambia. En ese tema no me meto: si para afrontar los gastos derivados de una enfermedad o una minusvalía hay que vender la colección, no se me ocurre mejor fin que ésta pudiera tener. Pero no entiendo por qué un anciano va a tener que vender su colección si no hay una necesidad económica y sigue disfrutando de sus monedas.

Heredar una colección de monedas no es un problema

Heredar una colección de monedas no es un problema. Las monedas y los billetes son bienes muy fáciles de liquidar a un precio razonable de mercado incluso para quien no sabe absolutamente nada de numismática y es ajeno a este mercado. Siempre hay una cantidad importante de comerciantes y de coleccionistas dispuestos a hacerse con ellas. Bastará con llevar la colección a una casa de subastas para liquidarlas a un precio razonable de mercado. 

A priori es mucho más fácil tasar y vender una colección de monedas que hacer lo propio con un piso, donde siempre hay muchos menos clientes potenciales. También es mucho más fácil vender la colección que unas tierras en el pueblo, pues los arrendatarios de esas tierras tienen mil derechos (hace poco que he gestionado la venta de las tierras de un familiar mío y es un proceso que no se lo deseo ni a mi peor enemigo). También es mucho más fácil vender una colección de monedas que de otros objetos cuya demanda sea más volátil, como pueden ser cuadros, libros o relojes. 

No tiene sentido dejar de disfrutar de la numismática durante los últimos años de la vida por el simple hecho de que repartir dinero líquido es más fácil que gestionar la venta de una colección. Quien haga eso también debería vender todos los bienes inmuebles y cualquier otra cosa que tenga valor. Más todavía cuando su colección seguramente le seguirá ofreciendo un gran disfrute y aprendizaje a pesar de su avanzada edad.

Lo que creo que es sensato hacer para preparar la herencia es informar debidamente a todos los herederos. Una información objetiva que explique qué hay en la colección, cuáles son las piezas más relevantes, cuánto dinero puede costar razonablemente y a quién vendérselas si él desaparece mañana. Por ejemplo, podría decirles: 

“Esta colección de reales de a 8 vale en torno a los 40.000 euros. Las piezas más importantes son esta, esta y esta. Cuando yo falte llevadla entera a la casa de subastas X, con quienes ya he hablado; os las venderán cobrando una comisión del x%”.

Con esta información, que bien puede darse en una charla de 30 minutos –y puede dejarse por escrito para evitar malos entendidos– ya quedará todo preparado para cuando el coleccionista falte. Y mientras el coleccionista esté en este mundo que siga disfrutando de su colección como ha hecho toda su vida.

Peligros a tener en cuenta

El mayor peligro en este aspecto es que el propio coleccionista viva engañado o auto-engañado. Ya vimos varios casos así: uno, dos y tres. Entonces es probable que dé una información totalmente irreal a sus herederos y cree potenciales problemas futuros. Problemas que tendría que resolver él si vendiese la colección en vida. En cualquier caso, un coleccionista avanzado es raro que viva auto-engañado.

Otro peligro es que sea una colección tan especializada que fuese preferible venderla mientras el coleccionista está en vida. Imaginemos, por ejemplo, una colección especializada en la moneda fiduciaria siciliana. Yo me apuesto a que no hay ni cinco comerciantes en el mundo que sean capaces de clasificar y tasar adecuadamente una colección de ese estilo sin cometer errores. Por eso el coleccionista muchas veces asesora a las casas de subastas en las materias históricas y técnicas de sus piezas, mientras que la casa de subastas es quien estructura la venta desde el punto de vista comercial. 

En un caso así yo recomendaría al coleccionista que, junto con la colección, deje descripciones y análisis rigurosos de las piezas que ofrece. Eso será muy útil para sus herederos el día que quieran venderlas.

Un caso más drástico sería si la colección, además de especializada, fuese muy minoritaria. Imaginemos, por ejemplo, una colección de fichas de las Islas Baleares. Quizá no haya ni una docena de coleccionistas interesados en esas fichas y seguro que se conocen entre ellos. En ese caso es probable que el coleccionista fuese capaz de vender su colección a un precio mayor que cualquier comerciante (y, obviamente, que sus herederos). 

Ese sería el único caso en el que creo sensato que el coleccionista venda la colección en vida. Pero yo no lo haría: simplemente diría a mis herederos a quién venderla cuando yo falte, indicarles un precio razonable para la venta y entender que ese precio quizá sea un 20% menos de lo que yo podría venderla. A cambio yo habría disfrutado de mi colección toda mi vida, que es de lo que se trata.

30 comentarios en “Vender la colección antes de la muerte”

  1. Quizás hay otras maneras de disfrutar una colección, no solamente «tocando» las monedas.
    Una vez «alcanzas tus objetivos», que la vendas o no ya es indiferente.
    Dejar una colección a personas que no saben, ni entienden el mundo de la numismática es perder gran parte de ese valor. Pero dejar de disfrutar una colección para sacar el máximo rendimiento tampoco lo veo bien.
    Y para algunas personas su colección es su vida …

  2. Pues, yo tenía pensado ir vendiendo piezas cuando llegue la jubilación, de manera que me quedaría con menos piezas y con la calidad más alta posible, a la vez que engrosaría un poco mi paga. Seguramente seguiría comprando catálogos y diversa documentación.
    Por cierto, ojo con los los libros de numismática, que algunos alcanzan unos precios que……

  3. Hola Alfredo te has adelantado a la reflexión que tenía pensado enviarte a este respecto. Yo tengo varias ideas de mayor disfrute para un coleccionista senior en su jubilación. Una es buscar un aficionado primerizo e irle donando la colección poco a poco a la par que le vas formando, si es dentro de la familia mejor pero si no fuera. Y la otra es formar una asociación de coleccionistas con un pequeño museo privado y entre todos crear un museo amplio de divulgación y con las repes hacer talleres para regalárselas a los niños. Esta segunda idea hay que madurarla y trabajarla a ver que os parece. Un saludo.

    1. La idea no esta nada mal porque por poco se empieza.
      Pero claro esta que tal como estan las cosas muy poca gente estaria interesado en regalar las piezas.
      Yo empece con 16 años y ahora tengo 19 y nadie me ha dado nunca nada. Es mas muchas veces la gente piensa que al ser tan joven como que alguien nos utiliza a la hora de comprar o vender una pieza por el hecho de tener mas compasion a la hora de hacer un trato.
      Yo encantado de aprender😊

      1. Adolfo Ruiz Calleja

        Bueno, tú eres muy joven para pensar en estas cosas todavía :D

        Ser joven es complicado en esto de la numismática. Los comerciantes muchas veces despachan a los menores de 30 sin la menor compasión. No todos, los hay que son especialmente atentos y cuidan a los jóvenes. Pero muchos comerciantes «de la vieja escuela» prefieren no perder el tiempo con menores de 30… o eso creen ellos.

  4. Adolfo Ruiz Calleja

    En el artículo me centro en esos coleccionistas que disfrutan admirando sus monedas, tocándolas y viendo su colección. Efectivamente, hay muchas otras maneras de disfrutar de la numismática que no necesariamente implican tener una colección.

    Llegado el momento quizá el coleccionista se pueda plantear vender sus monedas y disfrutar de otra manera. Pero siempre y cuando el coleccionista no encuentre un placer en la posesión de sus monedas. Si tal es el caso, creo que es un error eliminar ese placer por una supuesta facilidad para sus herederos.

    Lo de formar a coleccionistas futuros lo veo como una grandísima idea; lo de montar un museo local, no tanto, si soy sincero.
    Jorge, mándame por correo esas ideas que tienes. Las juntaré con las que tengo yo y seguro que dan para un artículo estupendo :-)

    Saludos,
    Adolfo

  5. Me falta mucho para llegar a ese punto. Mi colección es modesta y por ahora no crece mucho en número pero si en profundidad, ya que dedico el tiempo que puedo a «hacer la ficha» a cada moneda con lo que disfruto mucho. Entre los datos que dejo marcados están la fecha de la compra, la empresa y el precio por que me muevo mucho en coche para el trabajo y nunca se sabe lo que puede pasar.
    Yo heredé una colección de monedas de Victor Manuel III, que al principio no le daba mayor importancia por que no entraba en lo que yo coleccionaba pero la guardé y la fui mirando en cada aniversario hasta el punto de que ahora me encanta y he empezado a completarla con las asequibles que faltan las 5 liras del águila Sabauda ya no se me ocurre.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Pues ánimo con esa colección de Víctor Manuel III. Hay monedas preciosas de esa época. Lo malo es que muchas de ellas son totalmente inasumibles económicamente.

      1. Francisco Javier Sánchez

        Interesante artículo con buenas recomendaciones. Y qué pasa si a tu descendencia no le gustan las monedas, y tampoco las quieres vender ?. Espero que a posibles nietos sí les gusten y las disfruten como parte de nuestra Historia.

  6. Mi colección es muy modesta y de momento no tiene un valor económico significativo, pero cada pieza tiene su ficha (descripción de la pieza, donde se compró, precio pagado y algunos remates de subastas de piezas similares-ahora ya obsoletos con la locura de precios actuales-).
    Mis hijas son pequeñas y Dios quiera que pueda disfrutar de mi familia mucho tiempo y seguir coleccionando…aunque ellas tienen claro que “la colección de papá no quieren venderla” porque es “un recuerdo”. A mí me encanta la idea, ¿porque no acordarte de un ser querido con un 8R en la mano?
    Y mientras el coleccionista sigue disfrutando y forjando la colección.

    Si no hay necesidad de vender, es bonito que esas cosas se puedan quedar en casa y pasar de generación en generación…¡y quizá un biznieto se interese y siga con la colección!

    Quizá sea un romántico pero….

    1. Estamos en situación familiar y numismática parecida.
      Cada aniversario del fallecimiento de mi abuelo me tomaba un whisky de su marca favorita mientras mirada sus liras como homenaje y al final me acabé interesando más por ellas.
      Tengo su misma esperanza de que mis hijas y sus descendientes sigan con la aficción.

    2. Adolfo Ruiz Calleja

      Lo normal es que no sea así. Generalmente una colección dura en una familia una sola generación. Los hijos la venden salvo que coleccionen (que no es lo normal).

      Si lo pensamos, eso es bueno para el coleccionismo: si las colecciones estuvieran en una familia durante 10 generaciones no habría monedas en el mercado y no podríamos forjar nuestra colección.

      Bruno, no se me ocurre mejor forma de recordar a un abuelo que bebiendo su güisqui favorito y viendo sus monedas. Ojalá me recuerden a mí así algún día.

  7. Yo realmente prefiero vender en vida y gastarme la plata, en caso de que me aburra. Si me sigue interesando me quedo con las cosas y veré qué hago. Si alguien querido se pone a coleccionar y veo interés, le dejo algunas monedas buenas como para que empiece a tener una colección interesante. Me gustó la parte de que discrimina entre coleccionar monedas y coleccionar otras cosas cuyo mercado es más volátil, comparto eso…realmente la numismatica está en expansión y otros coleccionismos se han quedado en el tiempo o pueden valorizarlo unos pocos

  8. Cuando este año recien empezé a coleccionar me hice esa pregunta y como muchos pensé antes de irme las venderé a otros coleccionistas nuevos, por otro lado tambien tengo documentos en mi laptop con la moneda y al precio al que las adquirí para que un familiar si tiene interés por coleccionar o venderlas tenga una idea, pero eso también tiene una desventaja ya que ahora en la actualidad esas monedas cuestan así, pero en el futuro quizás están suban de valor, yo creo que por ahora sería mejor enseñar a los amigos o familiares sobre las monedas e indicarles cosas básicas sobre la colección, que hacer con la colección llegada cierta edad? Es una buena pregunta, al fin y al cabo las monedas son pequeñas obras de arte que no nos las llevaremos con nosotros pero que si podemos apreciar en vida y también hacer que se preserven y caigan en buenas manos para que perduren a través del tiempo.

  9. Yo me aficioné a la numismática gracias a mi padres… de pequeño me llevaban los domingos, cuando nos coincidía, al mercado de Madrid o al de Barcelona donde compraban monedas para completar su colección, tradición que no hemos perdido hoy en día. Ahora tengo mi propia colección de monedas, y cada vez que consigo alguna moneda nueva aprovecho para enseñársela.

  10. Muy interesante la entrada y los comentarios.
    A lo que mas vueltas le doy es al tema fiscal. No lo tengo nada claro. Los incrementos patrimoniales y esas sorpresas tan majas que nos deparan nuestros amigos de Hacienda. O a como dejar en testamento una relacion de las piezas de una colección con unos valores concretos, de forma que en su dia mis hijos no se encuentren con que no pueden justificar cuando y a qué precio las adquirío su padre, o al hecho de que ellos no puedan justificar en la herencia que adquieren X euros porque ese es su valor. Porque normalmente al aceptar una herencia se citan y valoran pisos, cuentas, etc. pero no una colección de monedas, que caen normalmente en ese saco del ajuar. En fin, la materia fiscal siempre dándonos alegrías…..

  11. Me gustaría matizar, aparte de lo que has escrito Adolfo, que también se puede vender a numismáticas profesionales, con cierto prestigio y reputación. Últimamente leo mucho en esta bitácora sobre subastas como si éstas fueran las únicas para comprar o vender.

    Por el resto, excelente entrada como siempre.

    Saludos.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Muy buen matiz. Solo añado dos puntos:

      * En las últimas dos semanas no hago más que escribir sobre subastas por la enorme concentración de ellas que se han dado desde mediados de octubre a principios de noviembre. Espero tener que hablar menos de subastas en un par de semanas o así.
      * Que conste que tenía escrito el «o a un vendedor autónomo» cuando hablaba de la venta en subastas, junto con otro ejemplo donde el heredero vendía la colección a un comerciante. Pero luego lo borré porque no quería dar lugar a comentarios tipo: «pues los comerciantes al coleccionista le ofrecen 200, pero si viene su viuda no le ofrecen ni 20».
      Para evitar ese tipo de discusiones preferí obviarlo.

      Pero tienes mucha razón: no solo hay subastas. Y, ya lo he dicho alguna vez, ahora que están los precios tan altos es el mejor momento de mirar tiendas numismáticas.

      Saludos,
      Adolfo

  12. Francisco Javier Sánchez

    Entrada muy interesante. También si los hijos no tienen interés en las monedas, albergo la esperanza de que a los nietos sí les despierte ese interés. En mi caso, yo como nieto me quedaba fascinado viendo unas pocas monedas antiguas que guardaban mis abuelos, y terminaron regalándomelas. Pero soy consciente de que es una esperanza ingenua, aunque sí me gustaría que se diera el caso para que tuvieron un recuerdo de su abuelo referido a las monedas como Historia viva de España.

  13. Muy buenas reflexiones. Para los coleccionistas que lleven algunos años como yo, y que sólo compran, invito a que vendan algo que ya no le interesa, como hice y fue una experiencia interesante en lo emocional. En los últimos años estoy haciendo un catálogo personal sobre mi colección de billetes españoles, y es interesante porque se aprende mucho, se da uno cuenta de los muchos errores que hay en los catálogos, sea Edifil, Filabo o Paper Money. Yo tengo dos hijas y les diré que cosas tienen valor y cuál no, y ya ellas harán con mi herencia lo que quieran.

  14. Rafael López Tarruella Martinez

    Tengo más de 80 años y claro que me preocupa el no poder vender mi coleccion.Lo intenté y un comerciante de Madrid me dió unos precios de risa, pero era por el tipo de monedas que le ofrecia. Estuche de Dalí 2004, estuche de Cultura y naturaleza, Bicentenario de G. Independencia etc…me decia que eso era peor que la plata Bullion por que la plata bullion tiene31 g.y es pura y las monedas de 10 euros tenian 27 g. y 925 mmas. yo le respondí que eran monedas de coleccion, y el me contestó que eso es lo que dice la FNMT., pero en realidad todo está así.Entonces comprendí mi falta de asesoramiento, si yo hubiese conocido el blog no me hubiera pasado eso. Adolfo, el asesoramiento para el que empieza es importantisimo. Estuches que me costaron entre 400 y 500 € ahora me ofrecian 150 o algo m,as. Saudos

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Hola Rafael.

      Tienes mucha razón en todo lo que dices. Por un lado, esos estuches de la FNMT son una buena colección pero generalmente son una mala inversión; hay que comprarlos entendiendo que son bonitos pero que pasados unos años lo normal es que cuesten menos de lo que se ha pagado. Lo hemos comentado varias veces en el Blog.

      El asesoramiento es indispensable para quien comienza. Por eso mismo empecé a escribir este blog, para ofrecer un asesoramiento general a todos los coleccionistas; y para eso monté el Club Escudo, para ofrecer un asesoramiento más personalizado a sus miembros.

      Un saludo,
      Adolfo

  15. Teodoro Medina Casiano

    En cierta manera, dejar un cantidad de monedas que por mucho tiempo atesoraste a tus hijos o esposa al final de tu camino es muy cruel, lo digo asi porque no siempre permites a tus hijos o esposa que se acerquen a tu lugar de descanso, si asi lo describo, ya que es un descanso el estar con frecuencia rodeado de monedas, dejales saber siempre lo que tienes, dales herramientas para que te apoyen aunque no muestren interes en ello, siempre lo comento en mi grupo….»De quien seran estas piezas ya que nos vayamos….del que siempre este mas cerca…de un familiar»…. si, por esto hay que ir educando a la familia de lo que nos esta llegando para que siempre esten enterados de como crece la coleccion de papa….y no crearles problemas para cuando faltemos….muchos saludos desde Mexicali, Mexico

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