El miedo del abuelo sobre su colección

Una historia que ya he oído muchas veces es que personas mayores que tienen una colección muy humilde se sienten muy orgullosos de ella pensando que vale un dinero muy significativo. Eso también les genera mucha inquietud sobre qué pasará de su colección el día que ellos falten. Muchas veces su temor es que engañen a sus herederos y les den dos perras por algo que vale miles de euros; otras veces el temor es que en el reparto de la herencia esa colección suponga un problema y lleve a que la familia se enemiste.

La realidad es que una colección de monedas es muy fácil de liquidar. Es mucho más fácil vender a un precio razonable una colección de monedas que unos cuadros, un piso o un terreno agrícola. Solo hace falta que todos los herederos estén de acuerdo y seguir unos sencillos pasos para venderlas.

Pero muchas veces no se heredan más que ilusiones: la ilusión del abuelo de tener una colección importante cuando no tiene más que algo sentimental sin apenas valor económico. Tal es el caso de una mujer que me escribió el siguiente correo acompañado de las imágenes que ilustran la entrada:

[…] La colección de monedas no podría describirla muy bien ya que es de mi abuelo, lo que sí puedo decirte es que las ha coleccionado durante muchos años, ha comprado muchas de ellas por afición, porque le encanta este mundo y las quiere y las cuida muchísimo, siempre presume de su álbum. Le gustaría venderlas para que en un futuro cuando él falte no se hagan malos repartos en la familia si estas tienen valor, sino ahora estando él en vida pueda ayudar a la familia económicamente. […] 

La verdad es que me resulta muy tierno. Tanto que creo que la mejor opción es mantener engañado al abuelo y dejar que disfrute de su ilusión. De nada le servirá llevarse el disgusto de que, en realidad, la colección de la que tan orgulloso se siente no tiene apenas valor. Yo hice lo mismo hace años con otro señor mayor.

Mi respuesta fue la siguiente:

[…] Si yo fuera tú lo que haría es mantener “engañado” a tu abuelo. Dile simplemente que te has informado y que lo mejor será que él disfrute de sus monedas el tiempo que le quede. Luego, una vez que falte (que esperemos que sean muchos años), tú simplemente llevarás la colección a una casa de subastas para que te la vendan al mejor postor y la hagan dinero. Un dinero que es fácil de repartir. 

Por otro lado, sé consciente de que estas monedas no tienen un valor económico. Las monedas las podéis repartir entre los hijos/nietos siendo conscientes de que no es más que un recuerdo de vuestro abuelo sin ningún valor económico. Como quien se reparte los libros que tenga tu abuelo en la estantería o las fotografías familiares. […]

La mujer que me escribió me agradeció mucho mi ayuda. Ella también creía que era la mejor opción.

Comentarios en: El miedo del abuelo sobre su colección

  1. Buena entrada Adolfo, hay muchas, pero muchas personas que piensan que tienen un tesoro, (bueno que les van a dar una millonada por esas monedas, billetes, sellos, etc…), parte de esas ilusiones se las hacen los medios de comunicación, que se pasan día si y día también (sobre todo periódicos ediciones en internet, diciendo, si tienes esta tal moneda o este tal billete puedes venderlo por no se cuantos miles de euros), los que llevamos muchos años en esto sabemos que es lo que hay de cierto y que no lo es (sabes que lo hemos comentado en privado muchas veces y bueno…. a pasado el periodo de recogida del banco de España), pero la historia se sigue repitiendo, (como dato humorístico decir que siempre suelen enviar las imágenes con un tapete de ganchillo) de hecho yo he visto unas muy buenas colecciones de tapetes de ganchillo.

  2. Qué respuesta tan empática. Gracias por compartir. Yo ahora estoy en una situación parecida, ayudando a un amigo mayor a ver qué hacer con una colección de sellos.

    Yo lo que veo es que hay mucha ilusión en poder aportar algo a los hijos y los nietos. Por eso me parece muy importante dar respuestas con sensibilidad y empatía.

  3. Yo vi hace poco una colección de monedas del “abuelo”. Eran unas 7 monedas de 5 pesetas de plata de Amadeo y los Alfonsos.
    Todas con un desgaste apreciable y muy comunes.
    Al compañero se lo explique y le dije lo importante de la conservación para que tuvieran un valor. Y que casi siempre la gente quedaba decepcionada cuando se miraban las piezas antiguas. Y en este caso note como en otros esa pizca de desilusión cuando comprobó que su valor era escaso. Le dije que no las vendiera. Que su valor era de recuerdo familiar.

  4. Juan Bautista Bajo Miguelez

    No sé lo que dirán los psicólogos, Yo no sé si comparto lo de “mantener engañado al abuelo”. Normalmente, la vida prepara a las personas para aceptar la realidad y la verdad. Y desde luego lo que sí debemos procurar todos -y este blog lo hace- es evitar que haya abuelos engañados.
    Cordiales saludos

  5. Buenas noches amig@s.
    Lo del valor económico es el pan de cada día, siempre están los herederos que piensan que tienen una fortuna ya que las monedas son “antiguas” y si le añadimos los bulos de Internet….

    De todas formas, siempre me gusta matizar lo que para mí es coleccionar y, para ello, pasa por saber diferenciar el futuro rendimiento económico que puede darnos del hobby de tener monedas y/o billetes.

    Al señor no hace falta mantenerlo engañado, simplemente tiene que disfrutar como hobby y dejar de pensar que colecciona para luego sacar mucho más dinero de lo invertido y…rara vez ocurre esto.

    Últimamente veo mucha tendencia a coleccionar por invertir cuando es un hobby….nunca lo entenderé o eso creo.

    Saludos cordiales,
    David Llamas.

  6. Adolfo Ruiz Calleja

    Lo de mantener al abuelo en su engaño es cuestión de debate. Yo creo que es preferible que viva con esa ilusión. Total, a nadie va a hacer daño.

    Otra cosa son los herederos. Creo que lo mejor es que sean conscientes de que esa colección tiene un valor sentimental y nada más. Un bonito recuerdo familiar.

  7. Adolfo Ruiz Calleja

    En el grupo de Facebook de We Are Numismatics ha habido bastantes comentarios interesantes a raíz de esta entrada. Los reproduzco:

    Francisco Javier Sánchez:
    Efectivamente, una compañera de trabajo me enseñó la colección de su suegro fallecido, 40 duros de 5 ptas. corrientes y en deficitaria conservación, y poco más. Pero creo que lo importante es la afición. Su marido pensaba que los duros valían más.

    Lance Lanzarote:
    Eso les pasa a algunos abuelos, y a nosotros cuando éramos críos. Recuerdo que de niño tenía una colección de moneda circulante extranjera y española, con unas 2000 monedas diferentes, diferentes!. Pensaba yo… lo difícil que debe ser conseguir algo así, esto que tengo debe tener un valor elevado sólo por el hecho del mérito de haber logrado tal proeza, jeje. Y tan feliz. Por suerte no necesité venderla.

    Mons Montis:
    Ya, ya, pero si fuese la colección del Tátaratátaratátara… abuelo que vivió en el siglo XVII en Cuenca y estuviese formada sólo por 40 duros, seguro que a Lance Lanzarote le gustaba más 😁. El único matiz es el tiempo, así que apreciemos más el empeño de los abuelos (sobre todo porque nosotros o lo somos o -con suerte- lo acabaremos siendo).

    Ana Serrano (comentario con 17 “likes”):
    Cuando me enseñan una colección así yo siento que estoy viendo algo muy especial, será que soy sentimental pero le doy un valor excepcional. Luego toca explicar a los familiares el valor económico… pero suelen comprender. Yo guardo las monedillas de mi abuela, y su valor para mí es incalculable

    Dani Linares Aguilella:
    Los recuerdos tienen un valor tan grande cómo es el aprecio que le tengas a quien forjó la colección. A mi me encantan las colecciones antiguas y guardo con cariño piezas de cobre y plata del centenario que no valen ni su precio en plata, pero eran de mis bisabuelos.
    Respecto a mi humilde colección yo en la ficha donde les explico y contextualizo cada moneda, también pongo el precio pagado y unos cuantos remates en subastas de piezas similares.
    Así mis hijas podrán entender mi colección y saber su valor aproximadamente (ya sé que los precios fluctúan y cambian, pero tienen una referencia…)

    Gregorio J Muñoz de la Fuente:
    Yo creo que una coleccion no tiene por que tener grandes piezas, a las que no vamos a quitarlas su gran valor, basta conque sea asequible al bolsillo de cada uno y le llene de satisfaccion.
    Ademas desde que alguien comienza una coleccion hasta que muere, casi siempre pilla alguna pieza que seria la envidia de esos grandes coleccionistas. Esto suele ocurrir e las subastas que se celebran actualmente en España.
    Así que ojo avizor.

    Fernando López (comentario con 10 “likes”):
    En general es así, pero también ocurre al revés. Un vecino mayor del pueblo supo que yo coleccionaba monedas y le dió a mi madre una caja con bastantes monedas que habían sido de unos familiares. Hubo que devolvérselas porque tenia un pequeño tesoro en reales de a 8 e incluso alguna moneda de oro, entre otras muchas. Se llevó un sorpresón!

    José Luis Rueda:
    El valor de una colección de monedas se puede clasificar en cuatro apartados: el valor numismático, el valor económico, el valor histórico y el valor sentimental. Así pues podemos afirmar que todas las colecciones, desde las más elaboradas a las más comunes, tienen valor, aunque no sea el valor económico que por desgracia es el que le interesa a la mayoría de personas que se acercan a preguntarnos cuanto vale una moneda o una colección que tienen.

    Fernando Alvar González:
    También cuenta, y mucho, el objetivo que tenía el abuelo al formar su colección. Generalmente era por afición, como puede ser en nosotros pero mi caso, es diferente. Mi colección la forjó mi abuelo como una forma de atesorar metales preciosos que, además podían tener un precio en el mercado del coleccionismo. Su objeto era simplemente la inversion y estoy seguro de que no tenía ni idea de la trascendencia o importancia, numismáticamente hablando, de la gran mayoría de las piezas. Por eso, las sensaciones que yo tengo cuando manoseo, por poner un ejemplo, un áureo de Adriano, no tienen nada que ver con las de cualquier otro, que sabe donde consiguió su abuelo tal o cual pieza porque, un día, hace muchos años, se lo estuvo contando, con su viejo álbum abierto sobre la mesa camilla, cubierta con un tapete de ganchillo.

  8. Este episodio emocional explica también la euforia vendedora que ha desatado la proliferación de noticias sobre el tesoro oculto que todos tenemos en nuestras casas formado por rubias de Franco que difícilmente valen más de 50 cts, siendo generosos. Si además las que tenemos han sido atesoradas por un coleccionista que nos contó sobre su importancia e interés, ya ni te digo.

    En mi opinión, muchas veces ese coleccionista modesto sabe, o sabia, perfectamente que su colección es de escaso valor. En su adquisición debió tener que elegir entre piezas de alta calidad y esas que se podia permitir, pero sabia que esa moneda deslustrada, si fuese mejor, valdria una pequeña fortuna y ese es el mensaje que el abuelo daba a los niños a los que querría encandilar con historias fabulosas relacionadas con su ilusión coleccionista (no hablo del que ha forjado su colección a base de mirar las vueltas, claro). Vuelvo a dar mi opinión, no es al abuelo al que hay que evitar el dolor, sino ayudar a los herederos a afrontar la desilusión.

    Yo ayude a vender una herencia de estas, habría varios quilos de plata, sobre todo duros, el coleccionista había sido meticuloso en su ordenación, pero no había ninguna rareza y las conservaciones eran muy mediocres, de otros valores seleccioné algunas piezas más raras y comenté al los propietarios que esas podían subir algo más pero que ninguna valia una fortuna, al final vendieron todo al peso. Se fueron a cenar todos juntos con lo obtenido y brindaron a la salud del abuelo que les había ofrecido tantas ilusiones como sus padres con los reyes magos.

  9. En este caso concreto, estando el abuelo vivo como parece, creo que el abuelo sabe perfectamente que su colección de pesetas de Franco no vale nada.

  10. El tema es cuando sos un coleccionista, sabes claramente lo que tenes y cuanto vale y que ese valor en más que interesante… Yo hoy en día, en monedas y billetes tengo un auto (Para comparar valor)… Pero nada se compara en cuanto a valor histórico, tiempo invertido, estudio sobre el tema, recursos extras invertidos (Aparte de el propio valor de la colección). Y es ahí cuando está el tema… El día que sea ese abuelo, que sabe lo que tiene, lo que vale, lo que costó en tiempo, estudio y demás y se tenga ese temor de que quien la encuentre la venda por nada y termine desperdigada por quien sabe donde… Yo estoy en tratativas para hacer un museo numismático en mi ciudad, que quede a la posteridad, o que se le de una sala en un museo (Ya que sacando cuentas podría poner, hoy en día, billetes en una sala de 44 metros lineales, sin repetir, eso sin contar monedas). Entonces pasa que me encantaría que queden a la posteridad para que otros conozcan y sepan del tema y a la vez para que se valore el trabajo realizado en tantos años…

  11. Lo he comentado antes, la moneda más valiosa de mi colección es una de 5 intis de Perú de 1988, en excelente conservación sí señor, pero que se venden por menos de 10 ctms de euro… Y por qué es la más valiosa de mi colección? Porque era una moneda que guardaba mi yaya con especial cuidado, y cuando faltó, sabiendo de mí afición mis tíos me la regalaron.

  12. El problema es que el 99,9 /100 de las entradas en blog’s, grupos…. es ¿Oye, me podéis decir cuánto vale esta moneda? A todo tenemos que ponerle un valor monetario, ese es el gran error de partida. El comentario debía ser: que moneda más bonita, que moneda más bien conservada, que rara es, cómo me gusta, ¿ Me podéis decir algo de ella? Y no ” debe valer una pasta”. A lo mejor no tiene nada que ver con el abuelo, pero cuidado descendientes, no suelen valer nada ( claro, monetariamente hablando)

  13. Durante años coleccioné monedas romanas y realmente gocé estudiándolas y hasta casi aprendí latín. Como historiador, cada moneda añadía a mis conocimientos de Roma republicana e imperial. No había aureos y uno que otro sestercio pero era una buena revisión de los siglos de la moneda romana. A mis 76 años he escuchado tantas veces eso de “¿te interesan las monedas? Voy a buscar que en algún cajón tengo unas que eran de mi abuelo”. Y es que no siempre quieren vender, algunas veces simplemente no hay ningún interés y terminan en en un cajón. Yo no quería eso para un corpus que me había dado tantas horas de entretenimiento por lo que decidí obsequiarla a la ciudad de Arequipa a través del Banco de Crédito del Perú que ya tiene la mejor colección de billetes y de fichas peruanas. Hoy se exhibe en La Casa del Moral, una antigua casona colonial arequipeña y la pueden visitar propios y estaños. Ante la pregunta de que podía haber sacada varios miles de dolares mi respuesta es que si la hubiese vendido, hubiesen escogido algunas y muchas, especialmente esos cobres maravillosos del alto imperio, hubiesen sido dejados de lado o comprados al montón. ¿Y mis nietos? Pues hasta ahora solo uno tiene cierto interés pero a sus siete años no se cuanto le durará.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Gracias por tu mensaje, Eduardo.

      Cuando estuve en Arequipa vi esa colección de moneda romana. Me sorprendió mucho porque no sabía qué hacían unas monedas romanas en La Casa del Moral; luego ya lo entendí. Cuando vuelva a Arequipa, que seguro que antes o después lo hago, me fijaré especialmente en tu colección.

      Un abrazo,
      Adolfo

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