Billetes de la Guerra Civil: ¿a qué se debe el subidón de precios?

El pasado jueves, 16 de noviembre de 2023, Áureo & Calicó celebró la Colección Belchite, dedicada a billetes de la Guerra Civil de provincias no catalanas. Yo había comentado esta subasta con ayuda de Vicenç Mateo. Haciendo una regla de tres simple y temeraria llegué al pronóstico de que la subasta cuadruplicaría su precio de salida. Áureo & Calicó no ha publicado el dato del remate final de la subasta (todavía), pero creo que acerté: siete horas de subasta en vivo, 100% de lotes vendidos y unos precios tremendos.  

No era difícil pronosticar grandes resultados teniendo presente los volúmenes III y IV de la Colección Martí Cot (100% de lotes vendidos y remates del 443% y 527% de su precio de salida). Quizá la Colección Belchite sorprenda todavía más porque la calidad de los billetes no era tan alta como en el caso de la Martí Cot. 

Este incremento de precios está generando asombro a quienes lo vemos desde fuera, pero genera mucha frustración a quienes lo ven desde dentro. Es un coleccionismo muy sentimental porque está relacionado con la patria chica de muchos coleccionistas: ¿quién no quiere tener un billete de su pueblo o de su provincia? Estos coleccionistas quisieran montar una colección muy personalizada, centrada en la tierra que aman, y ven cómo los precios suben sin parar haciéndolos inaccesibles para muchos trabajadores de clase media. Me consta que más de uno se siente frustrado.

Naval (Huesca). Colectividad Libre C.N.T.-F.A.I. 10, 25 y 50 céntimos, 1, 5 y 25 pesetas. 

Escribo esta entrada para calmar esta frustración. Mi intención es explicar los motivos por los que se da esta subida de precios, así como vislumbrar qué se puede esperar del mercado de los billetes de la Guerra Civil en el futuro (obviamente, me puedo equivocar y las opiniones al respecto serán más que bien recibidas). Para tener una visión más completa sobre este asunto he hablado con tres coleccionistas: Jaime Sanz, Vicenç Mateo y “Pepe Botella”; además, he podido tratarlo con María Teresa Sisó, directora de Áureo & Calicó. La contribución de todos me ha permitido tener una visión holística del tema a tratar.

Un escenario frustrante

Resulta que Enrique ve en subasta decenas de lotes de billetes de su provincia con unos precios de salida entre 50 y 200 euros. Descarta los más comunes porque ya los tienen y se centran en todos los demás. Cuenta con 700 euros ahorrados para pujar en esta subasta (¡ojo! ¡700 euros es todo un dinero para la economía familiar de cualquier españolito de a pie!) y asume que, con la salida que tienen, podrá comprar media docena de lotes que se rematarán en torno a los 100 euros, unos un poco más arriba y otros un poco más abajo. El día antes de la subasta parece que sus sueños se van a hacer realidad ya que solo hay pujas por el precio de salida de los billetes.

Pero llega la subasta y los precios suben y suben y suben. Esos lotes que pensaba que iba a poder adquirir a 100 euros cada uno resulta que se rematan entre 300 y 600 euros cada lote. ¡El no puede permitirse pagar semejante cantidad de dinero por un capricho! ¡No lo vale! Y en la subasta va pasando un lote tras otro, subiendo los precios a cotas que Enrique no puede alcanzar. En uno de los últimos, ya desesperado, decidió echar la casa por la ventana y entrar en la batalla por un lote, solo para ver cómo sistemáticamente le subían las pujas: el pujaba 250, 300, 350… seguían subiendo hasta que lo tuvo que dejar.  Acaba por no poder comprar ninguno y sintiéndose como un pringado.

Casas Ibáñez (Albacete). Consejo Municipal. 25 y 50 céntimos, 1 peseta.

La frustración de los coleccionistas

La situación anterior se genera por una serie de factores que tiene la serie de la Guerra Civil. De hecho, creo que esta serie conjuga todos los factores que se me pueden ocurrir para generar frustración a los coleccionistas que intentan adentrarse en ella. A saber:

  • Son billetes que tienen una fuerte vinculación emocional con muchos coleccionistas. Son ejemplares con poquísima trascendencia en la notafilia internacional, pero son billetes vinculados a municipios concretos, a veces realmente pequeños. Es la historia de la provincia, de la comarca o del pueblo de algunos coleccionistas. El lugar que les vio nacer. A veces incluso el coleccionista conoce –o es descendiente– del responsable de la emisión de billetes y vales. Ver algo así en venta y no poderlo adquirir frustra mucho. Os lo aseguro.
  • Son billetes que han subido de precio una auténtica barbaridad. Los billetes de la Guerra Civil eran muy poco coleccionados hasta hace poco tiempo y ahora han entrado muchísimos coleccionistas nuevos. Esto es especialmente cierto para las provincias no catalanas, que hasta hace poco se despreciaban y ahora, de repente, son tan buscados como raros. Lo que hace cinco años valía 40 euros ahora resulta que vale 400. Esto es algo que muchos coleccionistas no han interiorizado todavía.
  • Los precios de salida en las subastas de Áureo & Calicó son muy bajos con respecto a su precio de mercado actual. Cualquier coleccionista experimentado sabe que esos precios resultan meramente simbólicos, pues eran los propios de hace cinco años. Ahora valen mucho más. Ya lo advirtió Vicenç antes de la subasta.
  • Este tipo de colecciones atraen a coleccionistas especializados en estas series que prefieren pujar en directo en la subasta. Algunos de estos coleccionistas tienen un bolsillo con mucho más fondo que el de un trabajador medio y están encantados de dedicar algunas decenas de miles de euros para incorporar billetes a su colección.
  • Hay una gran cantidad de coleccionistas que han comenzado a coleccionar esta serie en los últimos años. Entre ellos hay bastantes que todavía no han desarrollado la habilidad más importante para un coleccionista: la paciencia.

Teniendo en cuenta todo esto, y volviendo al escenario anterior, creo que Enrique debe asumir que los precios ya no son los que eran y, además, son muy poco predecibles. Enrique debería asumir que con 700 euros va a poder adquirir pocos lotes. Quizá dos. Quizá solo uno. Y quizá resulta que si quiere adquirir un lote en concreto acabe pagando un 50% más de lo que él estima como un remate ya de por sí alto. No es nada personal, el mercado no está contra él: simplemente hay quienes están dispuestos a pagar bastante dinero por esos billetes.

Camuñas (Toledo). Consejo Municipal. 25 y 50 céntimos.

La subida de precios

Parece claro que han entrado nuevos coleccionistas de billetes de la Guerra Civil y eso ha hecho subir los precios. Pero hace falta un análisis más profundo para entender por qué se han incorporado estos coleccionistas y qué características tienen. Yo he hablado con varios coleccionistas y con Teresa Sisó para sacar algunas conclusiones:

  • De repente muchos coleccionistas han descubierto el fabuloso océano notafílico que supone la Guerra Civil. Creo que la colección Martí Cot tiene buena culpa de ello porque ha mostrado que una colección de esta temática puede ser bellísima, variada e interesante, aproximándonos a la evolución de la guerra a nivel local. Como consecuencia han entrado muchos coleccionistas nuevos.
  • De repente muchos coleccionistas han descubierto que en su pueblo, o en su provincia, se emitieron billetes. Este perfil de coleccionista es más especializado: no busca todos los billetes de la Guerra Civil sino solo los de su entorno más próximo. Tampoco falta quien solo necesita una excusa para ponerse a coleccionar otros lugares: colecciona Granada porque allí nació, Alicante porque de allí era su padre, Murcia porque pasaban allí los veranos, Valencia porque ahí está el pueblo de su mujer, Teruel porque su suegra desciende de allí… Ya me entendéis.
  • Muchos coleccionistas no tienen referencias claras. El coleccionismo de billete catalán se inició hace décadas en buena parte gracias a la influencia de Antoni Turró, cuyo catálogo ha servido de base para toda una generación. Para el resto de España existe el libro de Rafael González, que es la guía que muchos coleccionistas siguen para los billetes no catalanes. Este libro ha facilitado que muchos coleccionistas tengan una referencia en cuanto a la rareza de algunos ejemplares. Aún así, hacen falta más catálogos especializados que profundicen en lugares concretos. Ya hay algunos de Valencia, de Murcia o de la Garrocha; pero vendrían bien otros de más territorios. En muchos casos tampoco hay un histórico de subastas que el coleccionista pueda consultar porque son billetes que solo han sido valorados en los últimos años. Esta falta de guías hace que el mercado sea muy errático.
  • Hay algunos coleccionistas que están dedicando una buena cantidad de dinero a los billetes de la Guerra Civil. Soy consciente de dos personas que han dedicado a sus billetes de la Guerra Civil, en los últimos tres años, una cantidad que supera holgadamente los 100.000 euros. Es muy difícil que un coleccionista promedio compita en una subasta contra pujadores así, simplemente porque al coleccionista promedio le supone un esfuerzo (y quizá una negociación con su pareja) dedicar 700 euros y el otro está encantado de dedicar 70.000 euros. Si hay tres o cuatro pujadores de los segundos en una subasta (como es el caso), el coleccionista promedio a lo mucho podrá hacerse con uno o dos lotes… si le dejan.
  • Me da la sensación de que coleccionar billetes de la Guerra Civil da un estatus que antes no daba. Esto es un valor subjetivo que creo que ha cambiado. Hasta hace poco, cuando alguien decía que coleccionaba clásicos se le percibía como una persona con dinero; mientras que quien dijese que coleccionaba billetes de la Guerra Civil se le percibía como alguien apasionado que busca hacer una colección sin demasiado presupuesto. Ahora esto ha cambiado y si alguien dice que colecciona billetes de la Guerra Civil, y que tiene varios cientos o algunos miles, se le percibe como alguien con dinero. Este estatus de coleccionista es un valor escondido, como quien lleva puesto un Patek Philippe. Un valor que algunos valoran aunque pocos reconocerán.
Algueña (Alicante). Consejo Municipal. 25 y 50 céntimos, 1 peseta.

Los billetes de la Guerra Civil no son una serie homogénea

Es curioso que vivimos un proceso de homogeneización de la numismática y la notafilia a nivel mundial (promovido fundamentalmente por las empresas graduadoras) pero que, a día de hoy, el coleccionismo de los billetes de la Guerra Civil tiene claras diferencias entre una provincia y otra. Esto es un síntoma de que los coleccionistas de unas y otras provincias ni son los mismos ni han desarrollado un gusto común. Hacer un estudio serio al respecto está fuera del alcance de esta entrada. Pero aquí van algunas ideas que seguramente podréis reflexionar y, si queréis, completar en los comentarios.

  • Las provincias catalanas tienen un mercado mucho más maduro que el resto de España. Esto es normal porque lleva habiendo más coleccionistas desde hace más tiempo, así como catálogos publicados y subastas dedicadas desde hace tiempo.
  • La Comunidad Valenciana y Aragón tienen un mercado más maduro que el resto de España. De nuevo, son provincias que llevan más tiempo siendo coleccionadas y estudiadas. 
  • Andalucía se ha disparado de precios de manera alarmante, al igual que Murcia.
  • Castilla la Mancha mantiene precios razonablemente comedidos todavía.
  • En Cataluña han subido mucho los vales emitidos por cooperativas, sindicatos y comercios locales. Son más baratos que los billetes de municipalidades, pero son sensiblemente más caros que hace unos años. Esto muestra que hay coleccionistas de papel moneda catalán que tienen una colección bastante avanzada y ya se han puesto a coleccionar los vales de comercios y sindicatos.
  • En Cataluña gustan mucho más los vales que tienen un valor facial (v.gr., “10 céntimos”, “15 céntimos”…), mientras que en otras provincias españolas gustan más las curiosidades con valor no monetaria (v.gr., “vale por un pan”). 
Begíjar (Jaén). Vales de pan.

Qué esperar en el futuro

Parece bastante claro que estamos ante un mercado incipiente, especialmente en las provincias andaluzas, extremeñas y castellanas. Ese mercado incipiente ofrece poca información al coleccionista y esa falta de información hace que se produzcan precios que a veces parecen aleatorios. Es normal, para muchos billetes faltan ventas de referencia y faltan estudiosos que hayan profundizado en ellos para conocer su rareza.

Supongo que este interés de los coleccionistas empujará a que muchos autores se centren en el estudio de los billetes de la Guerra Civil. Sería buenísimo si en los próximos años se publican catálogos con un ámbito territorial: los billetes andaluces de la Guerra Civil, los manchegos, los murcianos… ¡El mercado está pidiendo a gritos que se publiquen esos trabajos!

En cuanto a los precios, yo creo que nos podemos olvidar de lo que se pagaba por estos billetes hace cinco o diez años. Los billetes que se despreciaban en un mercadillo dominical de la Andalucía profunda ahora están a la vista de todos en las mejores casas de subastas, encontrando pujadores dispuestos a pagar 600 euros por ellos. ¿¡Quién lo iba a decir!? Parece el cuento del patito feo.

Yo no creo que los precios vayan a bajar sensiblemente. Lo que creo es que se van a estabilizar según madure el mercado. También creo que este mercado tiene ya tal cantidad de coleccionistas que es capaz de absorber sin problemas cualquier colección por fuerte que sea. Así que no se puede especular con lo de “los precios bajarán cuando fulanito y menganito dejen de coleccionar”. Mucho me temo que ya hay una base sólida de coleccionistas.

Bujalance (Córdoba). Comité del Frente Popular. 5, 10, 25 y 50 céntimos, 1, 2, 5 y 10 pesetas.

Paciencia, no hay otra ciencia

Un coleccionista debe ser paciente. Una colección,  sea la que sea, no se debe plantear como algo para realizar en los próximos tres o cuatro años. Una colección interesante requerirá el esfuerzo de décadas y como tal hay que tomárselo.

Quien coleccione billetes de su provincia emitidos durante la Guerra Civil tiene que asumir que podrá tener una colección representativa dentro de 10 años y, quizá, una colección razonablemente completa dentro de 30 o 40. Seguramente haya algunos billetes que no los llegue a poder adquirir nunca. ¡Pero esa es la gracia del coleccionismo! ¡Nos pasa a todos! ¡Hay que aprender a convivir con ello!

Un coleccionista que pretenda hacerse con los billetes de su provincia y en una subasta especializada consiga adquirir un lote que incluye cinco ejemplares puede considerarse afortunado. Quizá ese mismo año pueda comprar otros cuatro o cinco ejemplares a comerciantes o en otras subastas. Quizá el año que viene se haga con otra media docena. Y así, poco a poco, irá forjando la colección. Si fuese fácil y rápido sería aburrido. 

No hay que olvidar que todos los coleccionistas aspiran a tener monedas que nunca han podido comprar. Aunque hayan dedicado mucho tiempo. Aunque hayan dedicado mucho dinero. Hay que saber disfrutar de la dificultad y no frustrarse con estas situaciones.

En podcast

Para llegar a un público más amplio he publicado un podcast con un contenido semejante al de este artículo. Aquí lo tenéis:

4 comentarios en “Billetes de la Guerra Civil: ¿a qué se debe el subidón de precios?”

  1. Buenas, llevo 40 años investigando y escribiendo la historia de un pequeño pueblo de la Alpujarra almeriense. Conocía por los libros de actas del ayuntamiento la existencia de esos billetes, he entrevistado a los más viejos del lugar y solo unos pocos se acordaban de ellos pero no de cómo eran. El pasado año, en la subasta de Martí Cot me los encuentro, sabía que eran originales porque llevaban la firma de puño y letra de mi abuelo. Tres billetes se subastaron, dos de imprenta y uno a máquina de escribir… 1.500 € + 18%, total 1.770 €. Con cada puja me sobrepujaban una y otra vez hasta que di mi brazo a torcer. De ese pueblo sí sé que esos billetes son únicos pero de otros puedo decir que no.
    De pueblos de Almería y Granada hay mucho billete en cajones de casa de los abuelos esperando a que los nietos los saquen en las plataformas de compraventa, entonces los precios de algunos caerán en picado y será el momento de seguir con la colección, es mi opinión. Saludos.

      1. Buenas noches, en mi caso soy de un pueblo de Jaén ( Alcaudete)
        Me gusta coleccionar billetes Españoles, pero locales no me llaman mucho. La verdad que heredé de mis bisabuelos un billete de 1 peseta de Alcaudete. Desde hace muchos años estado buscándolos , pero no encontré nada, hasta que los vi en la subasta Martí Cot .
        Al ser los únicos que buscaba y al no verlos en otro lugar pues se me fué un poco de las manos y pujé bastante más de su valor.
        Cada vez hay más coleccionistas y menos billetes y hace que suban los precios.
        Saludos

  2. Hola. Soy de Bujalance, la localidad cordobesa la cual has usado una imagen en el artículo. Salían en 150 euros y me parecía un precio barato. Sin embargo, se adjudicaron en 750 euros, lo que quintuplica la salida. Pero se trata de una serie incompleta porque también existen ejemplares de 25 y 50 pesetas. Son muy raros, aunque el de 25 alguna vez se ha visto en subastas. El de 50 una vez que yo sepa.

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