La numismática: Una inversión a prueba de modas

Algunos remates de récord

Os dejo algunos remates récord que han acontecido en el último año y medio. Todos los récords que enumero tienen un aspecto en común: están relacionados con los años ‘90.

Iba a añadir a la lista la carta deportiva más cara, pensando que era una de Michael Jordan por la que se pagaron 1.440.000 $. ¡Pero resulta que esa carta no está ni entre las 10 más caras! El récord lo ostenta una carta de Honus Wagner por la que se pagaron 6.606.000 $

Carta de ‘Pikachu Illustrator’, rematada en 375.000 $

Coleccionismo generacional

Los ‘90 no tienen nada en especial. La cultura producida durante esa década no es más importante que la producida en los ‘70, los ‘80 o que en la primera década del siglo XXI. Sin embargo, ¿por qué hay tantos récords relacionados con los años ‘90? ¿Por qué se paga el doble por una carta de Pokémon que por un juguete de Star Wars?

En mi opinión, esto se da simplemente por un motivo generacional. En los ‘90 eran legión los adolescentes que pegaban botes al son de las guitarras “grunge” distorsionadas, o que coleccionaban cartas de Pokemon, o que admiraban los mates de Jordan, o que pasaban horas y horas con sus videoconsolas de Nintendo. Ahora los entonces adolescentes tienen alrededor de 45 años, que es la etapa de la vida en la que se tienen sueldos más altos. Unos pocos de ellos triunfaron en los negocios y tienen ingresos estratosféricos, pudiéndose dar el capricho de tener aquello que en esas épocas felices desearon. Un nuevo nexo con su juventud.

Este motivo generacional es el único que me permite explicar por qué en los últimos años se pagan precios totalmente desorbitados por los recuerdos de los ‘90. Algo que se puede demostrar con un simple ejercicio:

Si pudieras tener una guitarra, ¿cuál elegirías?

  • La de Elvis Presley.
  • La de John Lennon.
  • La de Jimmy Page.
  • La de Bruce Dickinson.
  • La de Kurt Cobain.

No sé cuál elegirías, pero sí que sé que tu año de nacimiento influiría enormemente en tu decisión. Tampoco creo equivocarme si digo que 9 de cada 10 chavales de 16 años no serían capaces de identificar una canción de ninguno de los anteriores. 

Por lo tanto, ¿crees que estos chicos de 16 años, cuando tengan 46, estarán dispuestos a pagar 6 millones de dólares por la guitarra de Kurt Cobain? Yo lo dudo mucho.

Guitarra de Kurt Cobain, rematada por 6 millones de dólares

La numismática, a prueba de generaciones

Los aficionados a la numismática tenemos la suerte de que estos aspectos generacionales no afectan tanto a nuestra afición. El motivo es claro: el interés que puede haber por las monedas de Trajano o las de Carlos III es, a priori, el mismo ahora que hace 50 años y que dentro de 50 años. Por lo tanto, nuestras compras -supongan un desembolso importante o comedido- seguirán teniendo interés en las próximas décadas, sin importar qué está de moda.

Esto no quita que pueda haber ciertas producciones culturales que hagan que un personaje histórico gane o pierda relevancia. Por ejemplo, la imagen de Cleopatra está totalmente asociada a Elisabeth Taylor. Si hiciesen una película de semejante nivel sobre algún personaje histórico hoy no tan conocido por el gran público (v.gr. Julia Domna o Enrique II), quizá ese personaje gane relevancia popular y su coleccionismo también.

Hay casos contrarios. Me comentaba Manuel Rojas que en Venezuela Simón Bolívar era adorado por todos. Pero la apropiación que han hecho los gobiernos de Chávez y Maduro sobre ese personaje, junto con una extensísima campaña de publicidad política utilizando su imagen, hace que cierta parte de la sociedad mire al Libertador con malos ojos y no se interese por el coleccionismo de sus medallas. Tristemente, la apropiación indebida de personajes y de hechos históricos es algo que hacen los políticos con demasiada frecuencia.

Estas situaciones son la excepción y no la norma. Es de esperar que en las próximas décadas el interés por los personajes y eventos históricos sean más o menos los mismos que en la actualidad. Seguro que dentro de 50 años todo el mundo conoce a Julio César o a Nerón, pero no tantos se interesan por Alejandro Severo o Diocleciano. El coleccionismo de sus monedas irá a la par del interés que susciten.

Quisiera acabar con una reflexión, en esta misma dirección, que me dijo un amigo. Seguro que dentro de 50 años se escuchará mucho más a los Beatles que a Justin Bieber. De igual forma, es seguro que dentro de 200 años se escuchará mucho más a Bach que a los Beatles. Pues con el coleccionismo lo mismo: lo más probable es que lo que lleva suscitando interés durante siglos sea lo que suscite interés en los próximos siglos. Así que, a pesar de que no tenemos ni idea de cómo será el mundo dentro de 200 años, estoy seguro de que entonces despertará más interés unos 4 excelentes de los Reyes Católicos que una carta de Pikachu. 

4 excelentes de los Reyes Católicos, Segovia, rematada en 77.000 $

Comentarios en: La numismática: Una inversión a prueba de modas

  1. Excelente, Adolfo.
    En cuanto a la numismática, me animaria a decir que la Coleccion Paramount de la casa Heritage que salió a la venta en 2021 batió records tanto en el monto total obtenido como de muchisimos lotes en particular.

  2. Creo que con los últimos remates que hemos visto sería una buena idea pensar en actualizar el vídeo sobre las monedas españolas más caras, que con la subasta general prim, y no va a ser la última, ya ha habido cambios.

  3. Adolfo Ruiz Calleja

    Gracias por vuestros comentarios.

    Efectivamente, podría hacer un par de vídeos de “las monedas más caras”, tanto españolas como mundiales.

    Saludos,
    Adolfo

  4. Yo personalmente pienso que los Beatles ya son algo atemporal y sí se escucharán mas que Bach dentro de 200 años. Porque aplicando tu propia lógica, esa generación ya nos está abandonando y la popularidad del grupo sigue siendo altísima, mucho más que la de Bach en generaciones que non han convivido con uno y otro en activo. Aparte que ya son historia de la música y se estudian como tal, por lo que aunque sea con eso pervivirá su legado.

    Y aunque suene raro, con Pokemon puede que pase lo mismo, de hecho hasta ahora en Japón al menos lo han conseguido.

    1. No cuestionamos el valor de aquellos objetos que son históricos, sino el dinero que se está pagando por ellos. El factor generacional de un producto y el pico de riqueza de esa generación son determinantes en los precios. A largo plazo es una inversión ruinosa la inmensa mayoría de las veces.

      Donde mejor se puede identificar este fenómeno es en los videojuegos. En estos momentos se están pagando unos precios desorbitados por juegos de consola de los 80 y principios de los 90. ¿Qué interés puede tener un chaval de 15 años en esos juegos arcaicos? Se irá haciendo mayor y no estará dispuesto a pagar nada por un producto así, los compradores potenciales sólo son quienes los vivieron en esa época.

  5. Hay un pequeño gran fallo en la argumentación de este hilo, Pensar que la numismática seguirá con el mismo interés en el futuro. Dentro de una década es posible que el dinero sea todo electrónico y no haya monedas, por lo que el número de coleccionistas de un objeto con el que no estén familiarizados, baje,

    1. Buen dia Roberto,
      No creo que sea tan así.
      Supongamos que coleccionas onzas de oro de las cecas peninsulares y coloniales…han pasado bastante mas de 100 años de la ultima acuñacion, ninguno de nosotros vivía en aquella época y aquí estamos, cada dia aumenta más su valor y se agregan nuevos coleccionistas (ej. chinos) y nuevos criterios de compra (inversion).
      No creo que el interés decaiga, creo que más gente por uno u otro motivo querrá tener esas piezas y la demanda será mucho mayor que la oferta.
      Aún si tomamos en cuenta la desaparicion del dinero físico, los bancos centrales siguen emitiendo monedas conmemorativas en oro y plata que siempre podrán ser coleccionadas.

  6. Yo creo que la clave está en el valor histórico, además del valor puramente como objeto coleccionable. Ya sean óleos de Rafael o denarios de Julio César, su valor histórico hace que su valor como objeto de colección perviva más allá de modas y/o generaciones.

    En este sentido, es posible que una primera edición de un libro de Harry Potter, la primera carta de Pokemon, el primer Lego en su caja sin abrir, el primer videojuego de la historia, y un largo etcétera de objetos, seguirán teniendo interés y valor cultural, pues son ejemplos fundamentales de la cultura del entretenimiento de los jóvenes occidentales de finales del siglo XX y principios del XX. Otra cosa es el económico-especulativo, que evidentemente, variará a lo largo de los tiempos fruto de las modas, etc.

    También hay que tener en cuenta a los museos. Volviendo al ejemplo de las guitarras que menciona el artículo de Adolfo: si en algún momento decae el interés por una guitarra de John Lennon entre el coleccionista privado, ya se encargará el museo de turno de hacerse con ella. Por suerte, son los encargados de preservar el legado cultural e histórico de la humanidad, sea una diminuta Venus de Willendorf, el primer telégrafo, un cuenco de la dinastía Ming o una camiseta de Maradona (cada cual en su contexto y con valores -incluso económicos- diferentes, pero objetos, al fin y al cabo, que forman parte de la cultura humana y que explican determinado aspecto de la historia). Al fin y al cabo, los museos e instituciones públicas son la mejor manera de garantizar el acceso al público de las piezas de colección, así como su mejor conservación al contar con equipos especializados en ello.

  7. Adolfo Ruiz Calleja

    Muy interesantes los comentarios. Muchas gracias por ellos.

    @LFB, hay una especie de “ley” que dice que cuanto más tiempo despierte interés algo, más probable es que siga despertando interés durante más tiempo. Está claro que los Beatles forman parte de la historia de la música. Pero veremos qué pasa con ellos cuando sus derechos expiren y las discográficas dejen de tener interés por promoverlos. Lo mismo digo con los Pokémon.

    @Roberto, esa es una crítica a la que me he enfrentado muchas veces pero a la que todavía no he dedicado una entrada. Está claro que estamos viviendo un proceso de desaparición del dinero físico. Estoy bastante seguro de que en unas décadas habrá desaparecido casi por completo, al menos en el mundo occidental. Esto seguramente hará que se coleccionen menos monedas CONTEMPORÁNEAS. Habrá menos gente que se interesen primeramente por las monedas, al igual que pasa con los sellos ahora.
    Pero el coleccionismo histórico siempre quedará ahí. De los siglos XIX y XX podremos coleccionar muchas cosas. De los siglos XVI-XVIII bastante menos (quizá libros o documentos, incluso cuadros, pero no muchas cosas más). De la Edad Media y la Edad Antigua lo único que puede coleccionar un ciudadano de clase media son monedas. Así que no hay más opciones para quien quiera tener un museo histórico.
    Esto se añade a lo que dice @Hernan, por supuesto.

    @Alejandro, es posible que la guitarra de Kurt Cobain acabe en un museo de Seatle, ¿quién sabe?
    Pero quizá ese museo de Seatle la compre dentro de 100 años, cuando apenas haya interés por Nirvana y no quede nadie vivo que haya disfrutado en su juventud de ese maravilloso “Unplugged in New York”. En tal caso, seguramente ese museo de Seatle pueda adquirir la guitarra por mucho menos dinero de lo que se ha adquirido hace un par de años. Ergo, será una inversión ruinosa para su actual propietario (algo que, seguramente, a este hombre le dé exactamente lo mismo).
    Por otra parte, yo pongo en duda que los museos públicos sean la mejor manera de conservar el Patrimonio: https://blognumismatico.com/2020/12/21/conservacion-privada-o-publica-de-las-monedas/

    Saludos,
    Adolfo

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