Coleccionistas frustrados: La soberbia intelectual

Espero que no se malinterprete este texto. No estoy pensando en ninguna persona concreta, sino más bien es una crítica a cierta actitud que he visto en varios coleccionistas. Por tanto, sigo la misma línea que he llevado en esta bitácora desde 2009: se da una visión crítica sobre ciertas actitudes, planteando una reflexión al respecto, y no sobre personas concretas.

De todos es sabido que la élite intelectual de una sociedad tiende a ser soberbia. Una soberbia que se plasma en pretender decidir por otros, ya que consideran que su criterio está más formado y que ellos tomarán mejores decisiones que aquellos ignorantes a quienes afecte dicha decisión. La historia de la filosofía occidental está llena de soberbios con este tipo de planteamientos. Sócrates, Platón, Hegel o Marx son algunos de los ejemplos más claros y conocidos. No son los únicos: las universidades están llenas de este tipo de perfiles.

Esa soberbia muchas veces se traduce en el intento del control del mercado. Ciertos intelectuales consideran que ellos saben mejor que nadie qué contrato es justo y qué contrato es abusivo, independientemente de lo que opinen ambas partes que firman un contrato. Y, ¿por qué no decirlo? también consideran injusto que un ignorante comerciante de quesos o fabricante de zapatos esté ganando más dinero que ellos, que tanto han estudiado y que tanta sapiencia tienen. Como consecuencia, plantean que su criterio (o el criterio de una minoría formada) prevalezca sobre las opiniones de las masas ignorantes en un libre mercado. Dan así un soporte ideológico a todas las dictaduras que han pasado por occidente en los últimos años.

Afortunadamente, en la numismática este problema no tiene consecuencias tan graves.

Lo que he detectado en la numismática es que hay cierta actitud que se repite entre coleccionistas avanzados en la que se juzga los precios de mercado. Unos precios que, de acuerdo a estos coleccionistas, son siempre muy caros. En algunos casos, además, buscan ciertos “culpables” que supuestamente manipulan el mercado numismático y que supuestamente son los responsables de unos precios tan altos.

En mi experiencia, estos coleccionistas suelen tener un perfil académico. Suelen saber mucho de las series que coleccionan y llegar a una gran profundidad histórica en esas monedas. Pero se les olvida una cosa: una moneda no se vende a quien más sabe de ella, sino a quien más esté dispuesto a pagar por ella

Esto es especialmente cierto hoy en día, cuando el mercado se ha internacionalizado y puede llegar un millonario taiwanés a comprar cierta moneda porque le ha hecho gracia aunque no sepa colocar su ceca en el mapa. Mientras, el coleccionista estudioso se ve incapaz de adquirir esa pieza que lleva décadas estudiando porque no puede competir con ese taiwanés ignorante. No me extraña que genere frustración, pero así es la vida. 

Hay que entender que el precio de una moneda lo pone el conjunto de compradores y vendedores que ofrecen piezas semejantes (si entendemos un mercado perfecto), o lo ponen dos partes que llegan a un acuerdo de venta (si entendemos un mercado imperfecto). En cualquiera de los dos casos el precio depende de la subjetividad de los actores del mercado. Por lo tanto no tiene sentido que alguien externo venga a juzgar la bondad de ese precio de acuerdo a un criterio supuestamente objetivo que él se ha auto-otorgado. Todavía es menos razonable que ese alguien exija a un vendedor que le venda una moneda al precio que él diga aludiendo a que él sabe más que el vendedor (verídico). 

Es curioso que los comerciantes nunca caen en este tipo de errores. O al menos yo no he encontrado a ningún comerciante con ese tipo de argumentos. Ellos simplemente observan el mercado, intentan entenderlo y actúan en consecuencia. Sin enfadarse con nadie y sin creerse que saben más que nadie. Esa es una actitud mucho más sana y no genera frustración. Yo invito a todos los coleccionistas a adoptarla.

Por ejemplo, podemos observar en cierta serie muy estrecha (v.gr., billetes uruguayos) que suben los precios. El coleccionista interesado hablará al respecto con algunos comerciantes para saber qué ocurre. Quizá simplemente sea que ha entrado un coleccionista potente y está desequilibrando los precios de mercado. Probablemente la mejor actitud por parte de un coleccionista sensato sea esperar unos años a que el mercado vuelva a la normalidad anterior (o semejante) y, mientras, coleccionar billetes de otros países.

Otro ejemplo es si observamos que las monedas medievales de Coruña son más caras que las de Toledo a pesar de que la emisión estimada es semejante. Un análisis de mercado nos indica que los gallegos son muy amantes de sus monedas y, por tanto, las monedas gallegas tienen mayor demanda. El coleccionista sensato aceptará tener que hacer un esfuerzo importante para comprar monedas coruñesas, o alternativamente, dejarlas fuera de su colección.

Un tercer ejemplo es si observamos un incremento de precios muy importante y generalizado, como el que hemos vivido en los últimos meses. Aquí se pueden analizar variables macroeconómicas (aumento de la inflación, aumento de la masa monetaria…) y otros factores culturales (entrada de nuevos coleccionistas, internacionalización del mercado…). El análisis es más complejo y se pueden llegar a conclusiones diversas. Dependiendo de las conclusiones a las que llegue cada coleccionista y vendedor, decidirán qué monedas comprar/vender, cuántas comprar/vender y dónde comprarlas/venderlas. Cada una de las decisiones tomadas por cada coleccionista/vendedor, a partir de su análisis subjetivo, genera cierta información al resto de coleccionistas/vendedores. Será la suma de todas esas decisiones las que definan la dinámica del mercado y las que hagan que los precios suban o bajen. 

Así que, si os viene alguien todo enfadado diciendo que los precios son irreales, que las monedas no valen tanto y que están todos equivocados menos él, le decís de mi parte que los precios son los que son y que cada cual actúa según su propio criterio. Le podéis decir también que, por mucho que sepa, es absolutamente imposible que él pueda tener y procesar tanta información como tienen todos los coleccionistas y comerciantes del mundo juntos. Le decís que el mercado tiene sus irracionalidades y lo mejor es aprovecharse de ellas en vez de frustrarse. Y, sobre todo, le decís que no os frustre a vosotros.

Las monedas que ilustran la entrada son un cuarto de real de Guatemala de 1868 y un centavo de Borneo del Norte de 1888. Ambas se ofrecen en la subasta on-line que organiza Áureo & Calicó para el 19 de enero de 2021.

Comentarios en: Coleccionistas frustrados: La soberbia intelectual

  1. Buenas Adolfo,
    me ha hecho gracia este post. Veo en el mercado numismático como el mercado de la vivienda, todos los precios son caros hasta que uno tiene que vender su casa. Yo soy nuevo en esto de la numismática y por lo general cada uno debe saber y tener claro que capital invertir o dedicar a una colección. Creo que el hecho de la globalización ha hecho que más personas puedan acceder a conocer más piezas. En mi opinión y visto las grandes colecciones de moneda local, sí que se puede decir que el estudioso a sacado ventaja. Ya que ha comprado seguramente monedas en mercadillos a precio de ” pocas pesetas” las ha estudiado, catalogado y llegado a la conclusión de que la pieza es única. Por lo tanto, esta pieza aumenta consideramblemte su valor. Si eso lo haces con unas 100 o 200 monedas aquí tienes tu gran tesoro (aparte de las publicaciones académicas).
    Buen fin de semana!

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Eso es algo distinto.

      Como nos decía Crusafont, un estudioso va a tener mucha ventaja con respecto a quien no estudia porque va a conocer mejor qué piezas son interesantes y cuáles no. El estudioso acepta los precios de mercado y, simplemente, aprovecha las oportunidades de hacerse con monedas raras que no están siendo valoradas por otros actores del mercado.

      Hay algunos (pocos, pero los hay) que han sido pioneros en el estudio y coleccionismo de cierta serie. Esos han conseguido piezas rarísimas a unos precios derrumbados porque entonces ni las quería nadie ni las coleccionaba nadie ni las conocía nadie. Años después, cuando despertaron interés, su colección valía un dinero muy importante.

      Pero eso no es de lo que versa la entrada.

      Saludos,
      Adolfo

  2. De 10 Adolfo.
    Magnifica entrada.
    Eso se puede aplicar a inversión con premium.
    Qué carísimo está el Panda del 2000….inaceptable! Teniendo en cuenta que este año solo tienen x mil monedas menos que el 99 y Bla Bla Bla,.,
    Pues el resto del mundo (y en el caso de esta moneda es literalmente así) lo está pagando!
    Un saludo

  3. Sin duda. El precio de una moneda es lo que alguien paga por ella. Sea racional o irracional. Es lo que hay,
    Y como en todo, hay ciclos alcistas y bajistas. El factor que más penaliza a un coleccionista es el tiempo, ya que este es limitado. Si eres muy joven pues te puedes permitir esperar unos años a un cambio de tendencia. Si ya eres mayor….
    Que alguien pruebe a comprar en 2022 un columnario en MBC+ o EBC- por menos de 400€. Es casi misión imposible.
    Hace no muchos años se podía comprar uno al mes por unos 100€. Y no hablo de la época de los dinosaurios. Hablo de años con el euro en vigor. Es lo que hay. Quizás mis nietos pillen un ciclo bajista y puedan adquirir unos cuantos a buen precio.
    Yo, de momento, esperaré mejores tiempos. Sin frustración.

  4. La globalización lleva a una suba de los valores ya que somos muchas más que tenemos acceso a las piezas, también son los momentos en que aparecen muchos coleccionistas en determinados temas y suben los valores a precios que podemos considerar muy altos pero es la ley de oferta y demanda . Lo que he hecho es enfocarme en otras colecciones de piezas que no cotizan tanto y como tú dices esperar el momento para retomar las otras. Lo más importante, estudien sobre lo que van a coleccionar y consulten en las instituciones numismaticas que seguramente encontrarán personas que los asesoren y aconsejen.

  5. J.Carlos Durán

    Buena entrada y sinceramente, nadie da duros a real.El precio de mercado es el que hay y si estás interesado en alguna pieza,la pagas y punto.No todo es perder, si los precios suben, también lo hace tu colección y la revalorizas sin darte cuenta.
    Y cierto es lo que has dicho, por mucho conocimiento numismatico que se tenga,no vale para nada si no tienes una buena cartera, que es lo que nos pasa a la mayoría de nosotros.

  6. Hola buenos días, interesante entrada, en la que chocan los posiblemente dos grupos más importantes de numismáticos, el coleccionista y el “académico”, yo voy a tratar de ser equidistante espero lograrlo.
    A pesar del enfrentamiento, ambas disciplinas deben de convivir ya que ambas se retroalimentan, ahora bien, sin dudar de los llamados académicos prepotentes, ya que creo que la gran mayoría de numismático académico, sabe que la moneda es su objeto de estudio, pero que no todas las monedas que estudie, podrán estar en su colección, incluso hay catedráticos de Numismática que dicen “no tener” una colección de monedas, cosa no del todo correcto ya que si investigación ha de basarse en monedas depositadas en colecciones.
    La moneda como objeto de colección, tiene su mercado, si caro o barato, es debatible, pero recordemos que el precio lo pone la persona que vende, pero también la persona que lo paga, según que crítica, no es más que una pataleta de un niño en el cuerpo de un adulto y con ciertos estudios, es más creo que el buen académico, está encantado de poder contar y exponer sus teorías, Adolfo como doctor que eres, estarás conmigo que una de las funciones del científico, es la transferencia del conocimiento.

  7. Adolfo Ruiz Calleja

    Unos comentarios muy interesantes.

    Solo apunto que no solo me refiero a académicos, entendiéndolos como gente que escribe artículos o tiene tesis doctorales; también caen en este error muchos coleccionistas que llevan muchos año, han leído mucho y controlan muy bien las series que coleccionan. Tan bien las controlan que quieren controlar el precio de mercado mejor que el propio mercado. Y, obviamente, ni todos los académicos ni todos los coleccionistas experimentados caen en este error. La mayoría son gente muy sensata.

    Un investigador debe transferir el conocimiento, eso es obvio. Lo que no estoy tan seguro es de si un investigador debe divulgar el conocimiento. Para eso están los periodistas.

    Saludos,
    Adolfo

  8. Adolfo Ruiz Calleja

    Os reproduzco un par de comentarios que han hecho en Facebook al respecto de esta entrada.

    En la página de Facebook del Blog Numismático han hecho estos comentarios:

    Carles Ru:
    “Olé tus huevos, además, algunos tienen unas ínfulas que no concuerdan con sus supuestos conocimientos numismáticos y/o académicos, dicen saber más de lo que en realidad saben y encima se lo creen. Vaya con la realeza numismática de éste país.”

    Fonti Sánchez:
    “El erudito se preocupa más por sus libros que por sus monedas. La posesión de la moneda es lo de menos, se compra para poder observarla a placer con los 5 sentidos.”

    Enciclopedia de la Notafilia y la Encriptofilia Española:
    “Muy buena reflexión. Aunque dentro de esa imperfección del mercado y todos los actores y factores irracionales también hay casos de colusión, a veces incluso involuntaria, por imitación, que llevan a cosas absurdas. Pero como bien dices, hay que aceptar que se tienen que dejar a un lado algunas piezas y pescar a veces en otros terrenos, de otra manera o con otro enfoque distinto. Insisto, tu artículo debería servir para que muchos también reflexionen. Si el precio está alto o pasa algo que no te gusta, pues no compres. Y otros como tú no comprarán. Y el precio a la larga se auto-regulará. A fin de cuentas, los precios de algunas cosas hace diez años eran de locura en comparación con los actuales.”

    En el grupo de Información Numismática Fabrio Mola ha hecho el siguiente comentario:
    “Me ha encantado la entrada y coincido en todo. Quizás, sobretodo, en el hecho de que, la globalización de estas subastas y ventas online, ha ayudado a que compradores de todo tipo de países, participen en las mismas. Yo soy pujador habitual en algunas casas europeas de subastas, y ocasionalmente, si mi bolsillo lo permite, una en concreto estadounidense. Como coleccionista, que sabe lo que compra y el valor que tiene, coincido totalmente en que el precio que hay en el mercado, es el que hay y la pieza, al final, cae en las manos de quien quiera pagar más. En mi experiencia más reciente al respecto, en una subasta estadounidense…yo sabía que la pieza que quería, acabaría subiéndose de precio en gran medida. Y así fue. Pude dar marcha atrás, pero acepté el reto y pagué, un precio alto, pero que, considerando la importancia de la moneda tanto para mis estudios como para la cultura, fue más que justo (claro, luego, los impuestos y tasas posteriores, es otra cosa). En este país, no hay mercado para ese tipo de piezas, por lo que es bastante probable, que le jodiera el día a algún que otro intelectual o estudioso, que perseguía dicha pieza, probablemente ruso o asiático, ya que la moneda en concreto, era del Asia Central. Sin embargo ha acabado en la colección de un español, afincado en una zona rural de la provincia de Jaén. Hay que saber dónde nos metemos y cómo funcionan las subastas o las casas de venta numismática a día de hoy. Cualquiera en cualquier parte del mundo, si tiene poder económico para arrebatarte la pieza que lleves esperando durante meses o años, lo hará. Igual que puedes hacer tú, si tienes posibilidad. Lo demás es, lanzar pataletas de despecho por el drama de perder, una pieza que para según qué personas, puede ser importantísima.”

    En el grupo de Discord del Blog Numismático se ha hecho este comentario:
    “Quejicas ilustrados. En fb hay mogollón:

    – Todo está carísimo
    – Ya no se puede coleccionar
    – Nunca más compraré una moneda
    – Coleccionaré chapas de botellas de cocacola
    – Antes era más fácil
    – Nos engañan a todos porque el mercado lo controlan
    -……………
    – Vendo columnario MBC- 300€”

  9. No sé qué decirte Adolfo.

    Creo que el mercado del arte (incluyo aquí la numismática) es irrelevante más allá de la satisfacción que obtiene el poseedor de la pieza de que se trate, no así el interés social y cultural del arte como valor público, que es mucho. ¿Habría sido pintor Picasso si su obra se hubiese vendido a precio tasado, como no hace mucho se hacía con el trigo? Quiero pensar que si, que esa era su pasión y su proceso personal de construcción de la personalidad en un determinado contexto le habría llevado ahí. ¿Sería alguien médico si cobrase igual que un albañil? Yo si (si hubiese elegido ser médico, que no lo hice) pero otras personas no.

    Dicho esto estoy seguro que sobre lo que acabo de decir habrá opiniones dispares, porque no hay manera de constatarlo. Así que ciertamente no levantaré un meñique para discutir si los precios de las monedas son altos o bajos salvo tomando unas cervezas que para eso están, o para discutir de futbol.

    Sin embargo, al haber iniciado la entrada tan fuerte, respecto de las dictaduras y los millones de muertos para terminar en el irrelevante mercado numismático, he recordado como al principio de la pandemia tuve que pagar 20 euros para una mascarilla FPT2, o como se diga, para un niño con una grave enfermedad a cuya familia había puesto en pánico el COVID. Me pareció maravilloso que el gobierno interviniese los precios y los fijara por decreto (poco los bajó). Naturalmente que había problemas de abastecimiento y de oferta y demanda, pero ¿la mascarilla debía ser para el niño enfermo o para el que se podía gastar 20 euros sin problemas?

    Entre las mascarillas y las monedas hay una diferencia abismal para tomar en consideración si hay que intervenir el mercado o no, también entre ambos productos hay otros cientos de miles que piden ser regulados o no en función de su importancia social. El otro día veía un reportaje en que un antiguo fabricante de placas solares contaba que en Europa se había subvencionado mucho su instalación, pero al prohibir las subvenciones directas a empresas, los chinos financiaron la creación de sus fabricas con las subvenciones a los consumidores… y las subvenciones directas del gobierno chino, que ellos si las permiten.

    En mi opinión, en los grises encontraremos mejores soluciones que en los extremos, sobretodo si construimos la verdad sobre dogmas tan radicales como la libertad de mercado como valor Dios, hay que volver a ver Inside job.

      1. ¿Has visto Inside job, Marisiña?

        Los que salen se quedaron con el dinero de la gente, probablemente con tu dinero sin que quizás ni lo sepas, en nombre de la libertad, la libertad de engañar, de estafar, de generar miseria, de apropiarse de lo que no era suyo. Hay gente que confunde libertad con libertad de robar y a eso, también, le llama libertad de mercado. No digo que todo lo que se mueve en el mercado sea así, digo que los que quieren ser así estan ahí.

        Vedla y hablamos.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Yo no estoy muy de acuerdo contigo, creo que la intervención forzosa del mercado siempre es perjudicial para el conjunto de la sociedad. Pero eso son posturas políticas y económicas que no tienen una relación directa con la entrada.

      En lo que estamos de acuerdo los dos es que la adquisición de monedas no es algo primordial para nadie y, por eso, sus precios no están regulados ni deben estarlo.

  10. Personalmente sigo comprando piezas de las dos series que colecciono, lógicamente más caras que hace unos años e igual me da, tengo claro que con unas ganaré dinero y con otras perderé, es lo que hay.
    El que no asume el precio actual de una pieza u otra me da que como bien dices no puede con el bolsillo del taiwanés.
    Del que intenta subirse a las barbas del comerciante poco que decir, afortunadamente no tengo gente de ese tipo en mi grupo numismático.
    Y ojo a la afición entre los gurús que se ha generado de decir : ” esto tiene que explotar ” o ” tiene que bajar sí o sí “, ya llevo mínimo un año oyéndola y esto no para de subir, ¡ a ver si va a ser a la inversa ! en los mercados de valores cuando un valor está alcista generalmente sigue subiendo…

  11. Hola Adolfo,
    Súper interesante y muy polémico tu artículo, pero nos pasamos de un tema sobre Soberbia intelectual a temas de precios marcados por la oferta y la demanda.
    Algo interesante que no debemos olvidar son a las futuras generaciones de numismáticos, hoy en día estamos viendo a jóvenes numismáticos de 14, 15 o 17 años que desean incursionar en este maravilloso hobby y donde se ven frustrados sus deseos de coleccionar por los altos precios que hoy en día se están dando en todos los países.
    Como dices muchas veces marcados por el conocimiento numismático, quizás por la oferta y la demanda o simplemente por estas nuevas circunstancias de pandemia que vivimos y han puesto en palestra decenas de nuevos comerciantes que sin el conocimiento adecuado elevan el valor de las piezas, alejando de a todos estos jóvenes numismáticos que terminan retirándose de este hobby.
    Un fuerte abrazo y espero volver a vernos pronto.
    César

    1. Yo creo que hay colecciones para todos los bolsillos y ahora con internet, y los grupos en las diferentes redes sociales no tienes que que depender de un solo tipo de proveedor.. Soy una enamorada de los Zlotys polacos de los últimos …. 10 , 20 años … y nuestras pesetas desde Don Juan Carlos hasta el Euro me parecen brillantes, supongo (pido perdón por mi ignorancia) que en toda Sudamérica o Centroamérica ha de haber posibilidades alucinantes, sólo en billetes de monedas devaluadas de los últimos… 100 años con unos diseños espectaculares y supongo unos precios muy muy muy asequibles.
      No puedo permitirme un Tetradracma Griego con su mochuelo y su Atenea … pero tengo un maravilloso euro griego al que no me ha importado refregar hasta dejar reluciente que me hipnotiza dos o tres veces por semana.

  12. Buenas Adolfo, buen artículo. Como todo ha subido, la numismática no va a ser menos, y que si realmente te gusta vas a seguir adquiriendo piezas, en vez de 20 pues 10, eso ya depende de cada uno y de sus posibilidades y su entusiasmo, al final cada uno es libre de gastarse su dinero como quiera. Está claro que ahora hay muchos más coleccionistas que hace 30 o 40 años, además de mucha más información disponible y muy a mano y esto condicionado el mercado, ahora hay mucha más gente que valora las monedas, cuando muchas personas valoran algo en concreto lo convierten en valioso, así que las monedas son mucho más valiosas y hay que pagar más por ellas, esto es lo que hay, y así y todo vamos a seguir comprándolas y disfrutando de ellas.

  13. Sinceramente, en la numismática a nivel general creo que existe bastante soberbia tanto de un perfil académico como el de gañán, por los menos en los mercadillos, que he frecuentado unos cuantos a lo largo y ancho del país. En más de uno se podría rodar un buen anuncio de H&S.

  14. “Algo interesante que no debemos olvidar son a las futuras generaciones de numismáticos, hoy en día estamos viendo a jóvenes numismáticos de 14, 15 o 17 años que desean incursionar en este maravilloso hobby y donde se ven frustrados sus deseos de coleccionar por los altos precios que hoy en día se están dando en todos los países.”

    Esto no es así, al menos en España y seguramente en el resto de Europa Occidental. Monedas romanas y posteriores las hay de 5 euros en adelante (ayer mismamente compré yo un puñadito a 4 euros la unidad). Hablo de piezas clasificables, en calidad mediocre pero perfectamente válidas para disfrutar y aprender. Otra cosa con las altas calidades, eso hay que pagarlo independientemente de la edad del comprador. Esto último que pudiera parecer obvio no lo es tanto: podría contar algunas anécdotas de padres intentando que les hiciera fuertes descuentos en monedas de cierto porte (200-300 euros) porque eran para el “chaval” (un niño de 8-9 años allí presente) o de jóvenes con tan buen paladar numismático (no buscaban precisamente cualquier cosa) como pobre bolsillo, intentando venderte que “necesitaban” comprar muy barato para poder aprender.

    1. A mí es que me resulta raro que alguien empiece en numismática haciendo romana, aunque lo digo un poco hablando por hablar. Hoy en día todos los que conozco empiezan con euros, y ahí si que puede empezar a haber problemas de relevo si más países se suman a sacar las tarjetas. Por lo menos yo tuve que empezar con Juan Carlos a coleccionar seriamente, chatarra aparte, porque sin un trabajo estable el presupuesto no daba para más. Pero vamos que con los euros, la “manipulación” del mercado es cosa de los propios estados.

  15. Buenas Adolfo!!

    Pues yo sí que sé de tres personas que se han dedicado a reventar el mercado… Los tres con cantidades inhumanas de dinero, y dos de ellos simplemente pagan más que nadie no porque les falte la pieza, sino por tenerlas ellos todas y controlar así el mercado y los precios. Con esta mentalidad, piezas que podíamos comprar por 20-30€, han pasado a costar más de 100€. Y lo mejor es que estas dos personas se ponen de acuerdo entre ellas para subir los precios y que nadie más pueda pagarlos.
    El tercero… es simplemente un pobre diablo con pasta que le da igual todo.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Yo conozco una empresa que intentó manipular el mercado de las onzas hace 15 años. Se llamaba Afinsa…

      Lo de que haya actores del mercado que tengan capacidad (tanto económica como de posición de mercado) para manipular ciertas series… puede ser. De hecho, eso ha ocurrido durante mucho tiempo con los billetes españoles. Es más que conocido.
      Luego está el que no manipula el precio a propósito pero lo acaba haciendo. Eso ocurre con las series muy estrechas. Por ejemplo, en los billetes de Uruguay y de Paraguay bastó con que entrase un solo coleccionista potente para que los precios subiesen mucho. De no quererlos nadie a haber alguien capaz de pagar miles de dólares por algunas piezas. Pero esa es parte de la gracia del mercado de esas series. Nada que ver con la manipulación.

      Saludos,
      Adolfo

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