Coleccionistas frustrados: El completista incapaz de completar

La semana pasada hablábamos de coleccionistas que se frustran por aspirar a conservaciones que, simplemente, no se pueden permitir. Como era de esperar, muchos de vosotros comentásteis la entrada mostrando vuestra experiencia. Al fin y al cabo, somos muchos los que hemos sentido esa sensación de frustración o que hemos conocido a coleccionistas que caen en ese malestar. Hoy os propongo otra fuente de frustración propia de los coleccionistas completistas: el malestar por no ser capaces de completar (pronto) su colección

Todo sea dicho, estos problemas relacionados con no poder completar la colección es una fuente de infelicidad que era más común hace 20 o 30 años que ahora. La razón, simplemente, es que ahora hay menos completistas. Pero todavía quedan, especialmente entre los coleccionistas de algunas series: euros, El Centenario de la Peseta e Isabel II son las más típicas en España.

2,50 pesetas 1945. Prueba. Fuente

La frustración de Enrique

Un coleccionista, llamémosle Enrique, me relató hace unos años unos sentimientos de obsesión y frustración que había sufrido años atrás:

Me despertaba y ya estaba pensando que me faltaba tal peseta en la colección. Incluso antes de levantarme de la cama ya estaba con ello en la cabeza. Y pensaba: “pues mira, que me la ofreció fulano hace un par de semanas y no la quise porque estaba cara y resulta que se la vendió a mengano”. Iba a trabajar y seguía con el tema en la cabeza: “si es que la tenía que haber comprado. Ahora a ver quién me ofrece una peseta como esa, que no estaba tan mal de precio y no se encuentra tan fácil”. Salía del trabajo y vuelta con lo mismo. En reuniones familiares, cenando con mis hijos o hablando con mi mujer. Casi no tenía otro tema de conversación que la colección de monedas y la dichosa peseta que quería y que tenía que haber comprado y no compré y que seguía buscando y que ya no encontraba y que… Así días y días.

Luego resulta que en el mercadillo de los domingos, un “amigo” aprovechaba la situación: me traía la moneda que yo andaba buscando (y que obviamente yo había dicho a medio mercadillo), pero me la ofrecía por un precio bastante caro. Y yo, que llevaba semanas dando vueltas a esa moneda, la acabé comprando y pagando cara. 

Al día siguiente ya estaba mi cabeza pensando en otra peseta que también me faltaba. Y así continuamente.

La situación se detuvo de golpe cuando mi mujer me dijo seriamente que esto no podía seguir. Que su colección no era lo más importante de su vida, sino una afición que se supone que tenía que hacerme disfrutar y no amargar mi vida y la de quienes me rodean.

Tras esta conversación, dejé de coleccionar por unos cuantos meses. Simplemente me olvidé de mi afición y retomé otras, como ver cine. Unos meses después regresé a la numismática, ya mucho más calmado y tomándomelo de otra manera.

2 euros Mónaco 2007, Grace Kelly

Cómo evitar “el ansia de completar”

La situación de Enrique quizá sea un poco extrema, pero ese “ansia de completar” ya me lo han comentado algunos otros coleccionistas frustrados. Veamos qué se puede hacer al respecto.

Lo primero es lo que nos diría cualquier amigo o familiar: nuestra colección de monedas es solo un aspecto de nuestra vida; es, además, un aspecto poco importante. Es un disfrute, un pasatiempo, una afición que nos ofrece diversión y cultura. Si se vuelve una obsesión o una fuente de disgustos, lo mejor será hacer como Enrique: aparcar nuestra afición y retomarla cuando nuestra mente haya reposado.

Las monedas que buscaba Enrique eran monedas “medias” (digamos con un precio entre 30 y 100 euros). Son monedas que no son tan fáciles de encontrar como para que cualquier comerciante tenga varias disponibles, pero tampoco tan difíciles como para que pasemos años sin ver ningún ejemplar a la venta.

Solo hay un ingrediente para no frustrarse con este tipo de piezas: la paciencia. Suficiente paciencia como para entender que nuestra colección supondrá un trabajo, y un disfrute, de años. Quien entienda esto no tendrá problema porque todavía no tenga tal o cual pieza: ya caerá. Ya vendrá la oportunidad de hacerse con ella y seguir completando la colección.

A quien le cueste tener esa paciencia le recuerdo un truco que os comenté hace unos años: comprar las monedas en mala calidad y luego ir mejorándolas. Eso puede aliviar las tensiones de quien quiera completar su colección rápidamente y, además, busque una colección en alta calidad.

Otra opción para quien le cueste hacerse con nuevas incorporaciones es extender el ámbito de la colección, de manera que se siga manteniendo el interés sobre ella. Nunca es una buena idea tener una “lista de la compra” reducida a tres o cuatro monedas.

2,50 pesetas 1946. Prueba. Fuente.

Cómo evitar la frustración completista

Hay que comprender que una serie, por muy sencilla que parezca, siempre es complicada de completar. Siempre hay algunas monedas que nos va a costar muchísimo encontrar y que probablemente estén fuera de nuestro alcance. Vamos a poner unos ejemplos con las monedas que ilustran la entrada:

  • De los muchos coleccionistas de euros, muy pocos son los que tienen los 2 euros de Mónaco de 2007 o de 2015. 
  • De los muchos coleccionistas de pesetas de Juan Carlos, muy pocos son los que tienen las pruebas de presentación de 1985. 
  • De los muchos coleccionistas de pesetas de Franco, muy pocos son los que tienen la peseta de 1946, por no hablar de las muchas pruebas rarísimas de esta época.

Estos ejemplos bastan para mostrar que incluso las colecciones a priori más sencillas no son fáciles de completar. Siempre hay algunos ejemplares raros que costará mucho encontrarlos y que, cuando se encuentren, costarán por encima de los 1.000 euros. 

Para mí eso es algo bueno porque esos ejemplares son, justamente, los que dan la chispa a la colección. Si no fuese por ellos coleccionar sería demasiado fácil y aburrido. 

2 euros Mónaco 2015, 800 aniversario de la construcción del primer castillo en La Roca.
1 peseta 1946. Fuente

Ante esto, el coleccionista tiene tres opciones:

  • Asumir que no va a poder hacerse con algunos ejemplares y que su colección no va a estar completa. En ese caso, el coleccionista puede aceptar que dejará algunos ejemplares fuera del ámbito de su colección, como hacen la mayoría de los completistas.
  • Entender que una colección de monedas es algo que se forja a larguísimo plazo. Quizá ahora no pueda (o no le venga bien) gastar 2.000 euros en una moneda, pero quizá dentro de varios años sí que se pueda dar un capricho y así hacerse con algunos de los ejemplares más complicados de la serie.
  • Frustrarse y no disfrutar de su colección.

Creo que queda claro. A poco que reflexione, el coleccionista se dará cuenta de que su colección llegará hasta donde llegue. Con tiempo y paciencia todo se puede. Pero seguramente no sea la colección que él idealmente quisiera tener, por el simple hecho de que no se lo puede permitir, como tampoco se puede permitir otras cosas en la vida.

Pruebas de 25, 50 y 200 pesetas, 1985. Fuente

Comentarios en: Coleccionistas frustrados: El completista incapaz de completar

  1. Yago Abilleira Crespo

    Tú lo has dicho. La clave está en nosotros mismos, en el propio coleccionista. Hasta que no se asume que se tiene un problema con la colección, la numismática será una fuente de infelicidad y ansiedad que, obviamente, acabará afectando a nuestra vida personal. Hablo desde la experiencia.

  2. Juan Carlos Duran Soriano

    Adolfo, creo que lo peor es ser completista.Mira que llevo años coleccionando y aún no me he podido comprar una bonita onza borbona.Pero cómo bien dices,esto es un hobby,un placer,un pasatiempo, quién no lo vea así,mal concepto tiene sobre la numismatica.Por cierto,las medias onzas también se me resisten.

  3. Andresito el Más Bonito

    A mí me gustaría añadir un punto de frustración añadida, que afecta sobre todo a los coleccionistas de euros, especialmente los 2€ conmemorativos, (y en menor medida a coleccionistas de Juan Carlos I y Francisco F).
    Y es que, salvo para Jordi Hurtado e Isabel II del Reino Unido, el resto de colecciones ya estaban cerradas cuando el coleccionista se interesó por ellas. Es más, el euro pilló a más de uno en plena madurez (de la vida), viendo la colección crecer poco a poco ante sus ojos.

    Quien comenzara a coleccionar en los 2000s tenía ante sí una bonita y asequible colección de moneda circulante, con las honrosas excepciones de las Tres Marías (Mónaco, San Marino, Vaticano). Hasta 2014, era una colección de unas 10-15 monedas anuales, por apenas 5€ cada una. San Marino y Vaticano se podían completar con un esfuerzo por parte del coleccionista, y en 2007 muchos decidieron apartar a Grace Kelly, pues unos 700€ por esa moneda eran excesivos en ese momento y ya se conseguiría con unos ahorros. Por no nombrar que muchos repasaban ansiosos el cambio de sus compras diarias, y alguna vez aparecía un Quijote, un Atomium o un Discóbolo.

    Esos coleccionistas han visto como su colección perfecta se les ha escapado de las manos ante sus ojos. Estamos hablando de unas 30 monedas anuales (los países pueden emitir 2 + 1 común si procede), varias de ellas ya no salen a circulación y se venden en coincard directamente (algunas tan bonitas como los 2€ de Astérix). A las Marías se le ha añadido Andorra, y Mónaco solo saca PROOF. Comprar una Grace Kelly por menos de 3000€ (sí, tres mil!) es imposible hoy día. Mucho coleccionista ha acabado yonki de las newsletters de sus sucripciones vaticanas y sanmarinesas.

    En definitiva, que han visto truncados sus planes de una bonita colección de moneda conmemorativa circulante, a un montón de monedas que suponen un buen esfuerzo de tiempo y económico, más la completa imposibilidad de cerrar algunos huecos. No son ellos los que han cambiado, sino la colección, y no parecen asumirlo (no hay más que ver los comentarios en NV cuando se anuncia que Chipre, por decir algo, solo sacará su moneda en coincards o que no posibilitará que la obtengan a 3€ la unidad – ojo, sí a 15€).

    Ante ello yo solo concibo tres opciones:
    A) Hacer un esfuerzo económico cada vez mayor y cerrar la colección. Si alguien tiene 10.000€ y quiere completar la colección, no tendrá ningún problema en encontrarla en subasta completa en alguna web alemana.
    B) Asumir que la colección ha cambiado. Que ciertas monedas pueden no merecer la pena, y ser más exclusivo con las que se añaden, bien sea por diseño, por temática o por asequibilidad.
    C) Frustrarte. Completar lo que puedas mientras rajas en cualquier foro de cómo Mónaco, Bélgica, etc… privan a los ciudadanos europeos de un supuesto derecho de adquisición de estas monedas en circulación, así como de los magnates que se enriquecen a costa del pobre coleccionista.
    (Y bueno, la D) Explotar. Malvender toda la colección y vivir resentido, mientras la reinviertes ese dinero en otras series).
    Sinceramente, las opciones B o D, echas con cabeza, no me parecen mala idea…

    1. Excelente comentario. No tenía ni idea del tema Euro.(como de muchas otras cosas…) Pero me ha parecido un tema muy bien explicado y con interesantes reflexiones. Merece un artículo a parte.

    2. Del coleccionismo de euros como inversión, ya publicara Adolfo una entrada muy interesante:
      https://blognumismatico.com/2013/02/16/en-venta-la-coleccion-de-euros-de-juan-bautista-climent/

      El consejo que da Enrique GF no es malo: Si no circula, no se colecciona. Y tiene razón. Si no circula, no es una moneda, es una medalla.
      Y, si aún así, no puedes abarcarlo todo, pues céntrate en los países que te gusten, júntate con un alemán, un griego y un portugués e iros pasando vuestras respectivas emisiones, colecciona sólo años pares ,… qué sé yo. Eso sí, no permitas que coleccionar deje de ser divertido.

  4. En mi caso es fácil, hablando de la colección “euro” que tanta polémica llega a suscitar en muchas cuestiones. A mi siempre me ha parecido interesante la colección de moneda circulante, por lo que las monedas que no sean emitidas para este propósito, simplemente las ignoro y no las cuento evidentemente como tales. Cada quien colecciona como quiere, claro esta, pero mi consejo para quienes coleccionen euros circulantes es bien fácil, olvídense de las monedas que no son emitidas para su circulación, se evitaran quebraderos de cabeza e insatisfacciones. Otra cosa es quienes gusten de coleccionar todas las monedas emitidas, ahí ya la cosa cambia.

  5. Gran articulo Adolfo.
    Muy de acuerdo con lo que comentas.
    Si en numismatica es muy complicado completar hasta en series “fáciles” como las que señalas (mejor dicho…series asequibles) cuando te metes en oros la complicación y la frustración se multiplica…pues hay que tener bolsillos muy muy profundos.
    Tener la serie 50 pesos centenarios no es muy difícil (hay tres o cuatro años raros)….pero cada moneda son más de 2000 euros a precio anual. Muy difícil de abordar para una economía normal,
    Por supuesto de coleccionar Libertades, Pandas o Búfalos ni hablamos.
    Al final el truco es no tener prisa y no buscar. Si buscas….encuentras….pero a un precio superior al que seria razonable pagar como tan bien has explicado. Las monedas te deben “encontrar a ti”.
    Pocas monedas he visto que se hayan cruzado en mi camino y me hayan dejado la sensación de “nunca más la volveré a ver” y hablo en la zona más de inversión-moneda moderna.
    Paciencia. Todo llega.

  6. Adolfo Ruiz Calleja

    Como era de esperar, muchos comentarios los han hecho los lectores en Facebook. Os dejo algunos del grupo Monedas del Estado Español (1936 – 1975)

    Jordi Esquerra:
    “Buen articulo. Yo ya lo tengo asumido, que hay monedas que no tendré y de momento dejo los espacios con un papel escrito con la moneda que va ahí, otros ocupan el espacio con monedas troqueladas… Yo prefiero tenerlo en blanco y quien sabe… Tal vez algún día me toque el euromillon”

    José María Alarcón Pérez:
    “Jordi Esquerra Yo hago lo mismo en blanco ae quedan, pero no preocuponpir eso, intenti tener la mejor calidad en las otras y nada mas”

    Raúl Herrera Perera:
    “En ocasiones ves pasar por delante monedas que te faltan y suelen ser bastante caras, por lo difícil de conseguirlas o por su estado de conservación, luego está el bolsillo de cada uno, yo personalmente prefiero no obsesionarme mucho porque soy consciente de que tendría que vivir unos 259 años para, económicamente poder permitirme completar algunas colecciones, así que prefiero disfrutar de lo que tengo, sin mucha obsesión. Al final hay monedas que nunca van a llegar en un lote, que tienes que ir y decidir si puedes asumir su precio cuando se ponen a tiro.”

    Jesús Rivas Hornero:
    “En mi opinión y por la experiencia que uno va viviendo con el paso de los años yo creo que no hay antídoto contra la frustración o decepción en el mundo de la Numismática o la Nótafilia, La paciencia puede ser positiva, pero es algo que tiene caducidad, conforme el tiempo se nos acaba. o por enfermedad, o por miedo a la muerte, La felicidad completa de un coleccionista es, cuando consigue todo lo que puede y no todo lo que quiere, Querer no es poder. y los que se saltan esta regla pueden vivir frustrados de por vida.”

    Otros comentarios en mi perfil de Facebook:

    Manuel Carlos Luque Peña:
    “Enseguida, por muy novato que seas,te das cuenta, que a menos que seas una persona con un buen alto nivel económico, que es difícil de terminar colecciones, por eso,lo mejor es pensar como yo,yo colecciono monedas que me gustan y puedo adquirir,sin más… siempre quiero que penséis que es mi humilde opinión sin influenciar a nadie”

    Pedro C. Joaristi:
    “Manuel Carlos Luque Peña la emoción está en buscar la presa, tenerla en la mira, competir por ella….tenerla es casi anti climático…que aburrido es llegar a ser el completista….”

    Evaristo:
    “Razonable manuel ,uno sabe hasta donde puede llegar por supuesto que nos gustaría tenerlas todas ,pero felices con lo que tenemos al menos yo”

  7. Adolfo Ruiz Calleja

    Gracias por los comentarios, que son especialmente relevantes en entradas como ésta.

    Muy interesante el tema de los euros. Habrá que dedicar alguna entrada exclusivamente a ellos y su coleccionismo. Como bien decís, es un coleccionismo que hace 15 años suponía muy poco dinero anual y que ahora empieza a ser un desembolso medio. Me recuerda a las colecciones de cromos de balompié. Y, por supuesto, “está todo estudiado”.

    El coleccionismo-inversión de moneda moderna es bastante diferente al de la moneda histórica. En la moneda de los últimos años, aunque sean piezas caras no suelen ser tan raras. Apenas hay ejemplares únicos y por eso siempre vuelven. Pero ya te digo yo que en la moneda histórica eso no pasa. Hay veces que vuelven al cabo de unos años o décadas, pero otras muchas veces si dejas escapar una moneda rara quizá no la vuelvas a ver en mucho mucho tiempo. Luego ya es decisión de cada cual si prefiere comprarla, aunque sea cara, o si prefiere dejar pasar la ocasión.

    Saludos,
    Adolfo

  8. La colección son todas aquellas monedas qué son asequibles, bien por circulación o por compra, pero yo no pago más de 5€ por moneda. El resto de monedas no existen, la frustración que pretenden los gobiernos que adquieras tienes qué evitarla . El Estado es el enemigo de la sociedad así que no pretendas que te lo ponga fácil.

  9. Hola, en titulo por qué, evocar una percepción general, agrupación, clan o buscador de monedas, incluyendote en ella? Y yo por supuesto.

    Frustrada y opaca. Eres tú o yo quien no ha podido encontrar su colección?

    Se que también, en una cara de la moneda nos obsesiona algo, coleccionar tal cual Enrique, muy bien lo describe “amigo” le vende algo que su boca manifestó con deseo. Un ufanador de lo que se escucha, ese es muy turbio. Su solución cambiar de tema. Muy sabio.

    Yo soy un neófito en el tema, se que las monedas pueden valer mucho segun ediciones, conmemoraciones, motivos, inclusive con animales y muchos factores mas; quiero, soñar, valen mas, esto me obsesiona, creo, al menos para mi, poder pensar que en su defecto se encuentra un tesoro.

    Cómo el discernimiento de la mujer de Enrique un tema que se volvía pomposo ha extremo, una fémina muy sabia, imagínate pues, de mano en mano, sin pensar que llevan los dedos un cigarrillo, un celular, la billetera, dinero plástico o una moneda ; una lotería del dinero metálico.

    Cual es tu obsesión la cual mia por ratos. A veces me duele usar bono joven, quiero usar toda mi notafilia en las maquinas del trasporte publico, aunque no seria una decisión muy acertada del “amigo” de Enrique, pero me controla el vicio. También pensar en otras cosas, saludos! – jejejeje

  10. Mi coleccion es de reales de a ocho de los Borbones y de la ceca de Méjico, que es la más asequible. Cuando la comencé, hace años, eran de precios muy normales, ahora se han disparado y yo que he pasado a la condición de jubilado, mi poder adquisitivo ha disminuido, por lo que lo único que puedo hacer es ir ahorrando para dos o tres veces al año comprar alguna pieza y seguir completando mi colección.y el día que yo falte, que mi nieto la continúe.Pero yo disfruto con cada adquisición, y eso es suficiente para mí. Un saludo y gracias Adolfo por tu blog.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      México es la ceca que más reales de a 8 ha emitido, pero no por ello son necesariamente los más baratos. Son muy demandados en Estados Unidos y en el resto del mundo.

      Al fin y al cabo, la plata mexicana fue la divisa mundial durante muchos años.

  11. Me ha gustado mucho el comentario de Andresito sobre los euros, digno de una entrada!!

    Yo empecé guardando los euros que iban cayendo en mis manos, tal y como hice de jovencito con mi colección de monedas de Franco y Juan Carlos, pero muy pronto vi que era una empresa abrumadora por la cantidad, así que me rendí pronto. Dicen que una rendición a tiempo es una victoria.

    Era de esperar, muchos países, demasiados, para una colección, y encima mucha especulación de los Estados emisores.

    Sentí que la amenaza del síndrome de Diógenes sobrevolaba mi colección, y decidí que “menos es más”. Puse un límite al número de monedas que formarían mi colección, 120 unidades. Moneda que entra, moneda que sale, y así me pienso mucho mucho qué incorporar, y fuera frustraciones.

  12. Ser completista también tiene sus ventajas,ejemplo: Puedes ir haciendo varias coleciones a la vez,y con la venta de algunas comprar otras que te faltan.
    Colecciono monedas de todos los países,aunque prefiero las monedas de EEUU a sabiendas que muchas son casi imposible de completar por los precios de algunos centavos, nickels -Dime- Quarters y Dollars y Half dollar, pero me entretengo, y he logrado completar varias.

  13. A raíz del reciente fallecimiento de mi padre (poco mas de 15 días) y dado el delicado estado de salud de mi madre, la mujer nos comentó hace unos días que fuésemos pensando los hermanos en como repartirnos diversos objetos que quedan en su casa. Ella lleva mucho tiempo en una residencia para personas que no se valen por si mismas. La cuestión es que nos comentó que, en un pequeño armario, del que yo no conocía ni su existencia, guardaba alguna moneda que compró a finales de los 80 y principios de los 90. Ella sabe que yo siempre he coleccionado monedas y yo sabía que ella había comprado algunas de esas típicas monedas conmemorativas del V centenario del descubrimiento y de las olimpiadas de Barcelona. Mi idea era que ella había comprado unas pocas. Como una docena.
    La cuestión es que este fin de semana localizamos el armario. En cierto modo nos llevamos una sorpresa porque había mas monedas de las que pensábamos. Llevamos todo a una mesa y fuimos haciendo una lista. Aun nos quedan unas pocas que tenía en algunos álbumes. La cuestión es que la mujer las guardaba en los estuches originales con sus correspondientes certificados y dentro de las típicas cápsulas de plástico. Es decir, tal como se las mandaron.

    Al leer este artículo me da por pensar que mi madre fue una completista que se frustró. Probablemente porque no era consciente de que era inabarcable tratar de conseguir esas monedas que se lio a comprar sin un cierto orden aparente. El tema es que de momento hemos inventariado 120 monedas, de las que una docena son de oro y la inmensa mayoría de plata. Todas ellas emitidas entre 1988 y 1993. Hay unas pocas también de bronce. Y además son de una lista enorme de países: España, Francia, Italia, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Vaticano, Andorra, Gibraltar, Cuba, Bahamas, Islas Cook, Laos, y un largo etcétera.

    Y esto me genera un problemón porque, por una parte, como coleccionista me resultaría un bonito recuerdo el poder quedarme yo esas monedas ya que el resto de los hermanos pasa olímpicamente del coleccionismo, pero, por otra parte, no se qué valor aproximado puede tener este conjunto de monedas (me resisto a llamarle colección), y claro, no es lo mismo que valiesen unos pocos cientos de euros a que valgan unos pocos miles de euros. Y a la hora de ponerme de acuerdo con mis hermanos para repartir otras cosas, pues lógicamente el tema del precio de estas monedas resulta muy relevante.

    Lógicamente si vendiésemos esas monedas a peso de plata u oro, estamos hablando de muy poco dinero, pero tratar de venderlas por el escaso valor numismático que pueda tener alguna de ellas, pues nos llevaría mucho tiempo y esfuerzo. Un verdadero lío y una auténtica paradoja, ya que yo, a pesar de los años que llevo coleccionando monedas nunca me he sentido en absoluto frustrado y resulta que por unas monedas que ni siquiera son mías, si que lo estoy haciendo. Un sinsentido. Porque además, si me las termino quedando yo, no tengo intención alguna de venderlas, ya que serían un precioso recuerdo de mi madre.

    Por cierto: ¿Qué clase de plata usan en Cuba? Porque es llamativo que las de ese país están todas como ennegrecidas y algunas con patina de esa que es como multicolor. Es chocante porque las del resto de países están perfectas. Y son monedas que tienen solo como 30 años. Chocante lo de las de Cuba.

    Adolfo, como curiosidad, mi padre falleció mientras yo estaba a su lado leyendo precisamente un artículo de este blog. Eso, para mí, será siempre un recuerdo muy bonito. Muy entrañable. Que lo sepas. Por eso, una vez más, te felicito por este blog.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Hola Pedro.

      Me quedo bastante sorprendido y emocionado con tu comentario. Me alegro mucho de haberte hecho más liviano un momento tan duro y de haberte acompañado aunque yo no estuviera allí físicamente presente. Recuerdo también que yo tenía en mis manos algunos libros de numismática cuando acompañaba a mi padre en su lecho de muerte.

      Sobre el valor de esas monedas, una primera aproximación (y seguramente muy cercana a la realidad) es que las de oro valen su peso en oro; las de plata valen su peso en plata; y las demás no tienen valor comercial. Puedes hacer una estimación bruta de que las monedas de oro y de plata tendrán un 90% de metal precioso, pues es lo que suelen tener las conmemorativas. Si no, puedes buscar moneda por moneda para ver su composición. Si no tienes el World Coins de Krause puedes hacer búsquedas en Google y no será complicado.

      Yo no he visto las monedas pero me resultaría raro que tu madre alguna vez haya pensado en completar una colección. Lo más probable es que adquiriese monedas durante un tiempo por el motivo que sea y después se cansase de ello.

      Saludos,
      Adolfo

    2. Hola Pedro
      Las monedas de Cuba fueron acuñadas en ley 900 milésimas hasta 1953 y de 999 milésimas después de esa fecha.
      Imagino las que posees se pusieron ennegresidas por la pátina o por la acción del medio ambiente.
      Saludos desde Cuba

  14. Descubrí el blog hace no mucho. Gracias por el gran trabajo, he aprendido mucho.

    Esta entrada me ha llenado. Yo soy completista hasta donde me llega el bolsillo, y reconozco que soy de los que odia a muerte a Francia, Bélgica, Luxemburgo y cia. A los microestados ya los di por perdidos desde el principio. Efectivamente sientes como te han quitado algo que era tuyo, como es el hecho de que la colección era asequible y muchas monedas se podían conseguir a facial y hay un montón de gente con la intercambiar las repes, estilo cromos. Pero el tema de las tarjetas… es que te estropea hasta el hueco del álbum. Porque alguna sí me han regalado y no sé si cargármela. Al final he acabado por centrarme de nuevo en la colección de chatarra internacional, que la tenía bastante abandonada. Más barata y más divertida. Los únicos 2 euros que por los que pagúe bastante, fueron los 2 euros del TR de Eslovenia, que compré allí por 20 euros. Y fue para cerrar esa serie. De hecho el precio de esa moneda y de Finlandia 2004 es algo que siempre me llamó mucho la atención: hay monedas con menos tirada bastante más baratas.

    De gastar el dinero veo más lógico hacerlo en histórico.

  15. Una buena forma de mitigar la ansiedad y la casi siempre inevitable frustración es dejar a un lado el deseo completista intentando abrir el abanico. Diversificando nuestra colección, comprenderemos que abarcar el universo es sencillamente imposible, sobetodo al pensar en esas piezas que jamás podremos adquirir por su elevado coste. No limitarse a una época o a un contexto histórico-geográfico nos permite cambiar nuestras premisas y reorientar las prioridades a la hora de dar forma a nuestra colección. Si nos concentramos en adquirir monedas que nos gusten en vez de obsesionarnos con completar una serie concreta, la insatisfacción emocional nos dará un merecido descanso.

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