Coleccionistas frustrados: El que quiere la máxima calidad

As de Domiciano.

Comienzo con esta entrada una serie dedicada a los coleccionistas frustrados. Es una serie de entradas que llevaba años pensando en escribir pero que hasta ahora no me he animado. El objetivo de ellas no es apuntar a nadie en concreto, sino hacer reflexionar a los coleccionistas porque he visto a muchos que su afición se ha convertido en un sufrimiento por caer en ciertos errores. Creo que esos errores han hecho que esos coleccionistas pierdan el foco de su colección. Ese foco debe estar claro: lo más importante de una colección es disfrutar de ella.

Uno de los errores más comunes es buscar hacer una colección “con la máxima calidad”, y es justo al que vamos a dedicar esta primera entrada de la serie.

Uno de los consejos más típicos que reciben quienes empiezan es que prioricen la calidad antes que la cantidad. Este es un consejo muy bueno, especialmente en las primeras etapas, en las que muchos coleccionistas buscan “acumular cuanto más mejor”. No tiene mucho sentido hacerse con monedas de cualquier calidad cuando, pasados esos primeros meses, van a ser piezas que no satisfagan más al coleccionista y querrá deshacerse de ellas.

Denario de Antonino Pío.

Pero tampoco hay que irse al otro extremo, como hacen muchos. He visto a algunos coleccionistas decir que ellos solo quieren “monedas sin circular”. Esto tiene mucho sentido si se coleccionan monedas del siglo XX o algunas series del siglo XIX. Pero mucho me temo que para el resto de series es verdaderamente difícil o, directamente, imposible

Es más, acercarse a un comerciante de moneda macuquina o de moneda romana y decirle que se buscan “monedas sin circular” es la forma más directa de demostrar que no se tiene ni idea de lo que se está hablando. Simplemente no existen y, de existir, son tan caras que ni un coleccionista medio se las va a poder permitir, ni un comerciante medio las va a tener en sus bandejas.

Yo creo que un coleccionista medio adquirirá monedas en un rango entre 30 y 300 euros. En ese rango son muy pocas las series anteriores al siglo XIX en las que se pueden comprar monedas en calidad sin circular. Quizá algún ejemplar de módulo pequeño y que sea común (e.g., algún antoniniano de Probo o algún realito de Felipe V) pueda tenerse en una calidad muy alta; pero mucho me temo que el coleccionista de a pie que se incursione en las monedas anteriores al siglo XX tendrá el grueso de su colección en calidades inferiores.

4 cornados 1624, Pamplona.

Mi opinión es que, como referencia, un coleccionista medio debe buscar una calidad MBC+ (más en el libro gratuito). Esta es una calidad en la que la pieza está bonita pero que, por lo general, todavía es asequible. Una moneda en MBC+ que no tenga grandes fallos se puede disfrutar mucho. Si, además, está acuñada a martillo podremos exigir que esté bien centrada, que se vean sus leyendas o sus datos principales. Los ejemplares que ilustran esta entrada aparecen en la próxima subasta de Ibercoin y son ejemplos de lo que estoy diciendo.

Tomando el MBC+ como calidad de referencia, el coleccionista podrá hacerse con algún ejemplar común en EBC (o incluso mejor). Las piezas más raras probablemente tenga que hacerse con ellas en MBC (o incluso peor). Si el coleccionista no quiere descender a esas calidades, lo mejor es que se olvide de las monedas raras. Tampoco pasa nada.

Lo que hacen muchos es querer “tener la mejor calidad posible”, buscando siempre un SC riguroso. Estas son monedas que existen pero que a menudo cuestan miles de euros y que ellos, simplemente, no se las pueden permitir. O no se las pueden permitir con cierta frecuencia

Es decir, quizá el día que cumplan 25 años de casados su pareja le regala ese duro maravilloso que cuesta 4.000 euros. Pero un coleccionista no podrá adquirir monedas de ese calibre a no ser que compre una cada tres o cuatro años. 

16 maravedises 1664, Córdoba T.

Seguro que entre los lectores hay algún estoico que dice que eso es lo que él hará: adquirir un ejemplar cada cuatro años pero que ese ejemplar le satisfaga plenamente. Permitidme que lo dude. Esto es como si le dices a un cinéfilo que espere cuatro años antes de ver una película, pero que entonces verá una buenísima. Aquí igual: si un coleccionista tiene que esperar cuatro años para comprar una moneda, lo más probable es que acabe frustrado y aburrido de coleccionar. Mucho antes de que pasen los cuatro años, ese coleccionista habrá dejado la afición.
Por lo tanto, mi recomendación es clara: seamos conscientes de nuestra capacidad adquisitiva y seamos realistas con las monedas que podemos adquirir. Una vez con los pies en el suelo seguro que encontramos una serie y una calidad media que nos podamos permitir y que podamos disfrutar. Que, repito, eso es de lo que trata nuestra afición: de disfrutar.

Comentarios en: Coleccionistas frustrados: El que quiere la máxima calidad

  1. Creo que a mi parecer, es mejor una moneda anual de gran calidad que mil “de a kilo”. Al menos esa es mi preferencia. Y lo disfruto más, aunque puedo creer que mucha gente difiera.

    1. Cuando comienzas y más como yo que empecé con diez años y ahora tengo 63, es más importante la cantidad a la calidad. Si con una edad temprana no acumulas pierdes el interés.
      Con el tiempo te especializas y buscas más calidad y eres más selectivo.

  2. Totalmente de acuerdo con la entrada.
    Con un presupuesto anual medio se pueden adquirir entre 4-8 piezas al año. Entre elegirlas y posteriormente estudiarlas, ver su contexto histórico, etc… Tienes bastante entretenimiento.
    El problema viene que actualmente cuesta mucho encontrar esas piezas a precio medio y realista por la locura del mercado actual.

    Un saludo

  3. Creo que tiene mucha razón, Adolfo. Yo agregaría que es bueno estudiar las monedas a comprar, particularmente las calidades, centrajes, estilos, tamaños de flan, etc. de los ejemplares que aparecen en tiendas y subastas de la particular moneda que nos interesa.
    Así se sabrá qué es razonable buscar para esa determinada moneda. Es frecuente ver sestercios de Gordiano III en calidades altas, buenos centrajes y bellos estilos de retrato o AE3 de Probus en calidades altas y buenos centrajes, pero con retratos no tan expresivos. En cambio, encontrar denarios con el retrato de Julio César bien centrados en sus anversos y reversos es muy difícil. Si a ello se suma el atractivo de un retrato de un personaje tan importante, hace que su valor se dispare y debamos hacer un introspección de si queremos automóvil o denario EBC, optando (salvo gran riqueza o estado de delirio) por un ejemplar menos costoso, pero que igualmente será un hito significativo en nuestra colección.

  4. Supongo que hay coleccionistas, inversores y coleccionistas-inversores, dicho todo a grandes rasgos. Yo estoy en el primer grupo, soy solo coleccionista. Además, entiendo que hay “completistas”, es decir, los que quieren tener todas y cada una de las piezas de algo concreto (pesetas de Franco, duros de plata, 8 reales de Felipe V, etc.) o “universalistas”, es decir, los que quieren tener algún ejemplar de cualquier clase y lo mismo les vale un denario, que un dólar que una moneda de Japón.
    La ventaja que le veo a la numismática es que es tan enormemente amplia, que hay mil formas distintas de abordarla. Pero, a la vez, creo que eso puede ser, precisamente, un factor de frustración, porque si realmente tienes ese gusanillo del coleccionismo de monedas, entras en una espiral de querer siempre algo más. Y nunca llegas al final, claro.
    No puedo sino coincidir totalmente con Adolfo cuando dice que lo importante de una colección es disfrutar de ella. Y que, efectivamente, si se convierte en un sufrimiento es que ha dejado de ser una afición.
    También puedo estar de acuerdo con esa idea de que es mejor comprar una moneda en un estado de conservación bueno, que tres monedas en pésimo estado. Pero con un matiz importante. Si realmente uno colecciona monedas, olvidándose por completo del valor económico de cada ejemplar, como es mi caso, entonces lo del estado de conservación pasa a un segundo plano. Y me intento explicar. Si una moneda concreta la encuentro por 30€ y resulta que esa misma moneda la veo por 50€ porque está en EBM, probablemente compraré esta última porque no estamos hablando de cuantías elevadas. En cambio, si hablamos de monedas más caras, en ese caso, para mí, prima el hecho de conseguir una moneda concreta que el hecho de si la conservación es formidable. Pongo otro ejemplo: yo tengo todas las pesetas de Franco, a excepción, lógicamente, de la de 1946. El estado de conservación de unas es bastante bueno, mientras que otras están bastante mal. Actualmente podría comprar a muy buen precio algunas en estados de conservación extraordinario y sustituir las que tengo en peor estado. Pero no haré eso nunca, porque para mi lo importante es cómo conseguí cada una de las que tengo, cuando era un crio que ni siquiera sabía cuántas variedades había. Debo decir que hasta 1974, fecha en la que por primera vez tuve un catálogo, ni siquiera sabía lo de que había que mirar con una lupa las estrellas para saber la fecha de acuñación. Ese año me regalaron en Navidad el tomo III del catálogo de un tal José A. Vicenti y ahí descubrí mi América particular de lo que es este mundo del coleccionismo de monedas. Desde entonces revisé miles y miles de pesetas para ir encontrando todas y cada una de las variedades. Y lo conseguí y ahí las tengo en un álbum de Pardo. Y no se me ocurre quitar las peor conservadas porque ahora pueda comprar ejemplares mucho mejor conservados. Quizás esta sea la prueba de lo que he dicho al principio de que estoy en el grupo de coleccionistas y no en el de inversores. A mi me da lo mismo el estado de conservación de “mis pesetas”, lo que me importa es la ilusión, el esfuerzo y la manera como conseguí cada una de ellas. Posteriormente cuando en 1983 compré un catalogo de Juan R. Cayón y Carlos Castán con las monedas españolas desde los reyes visigodos hasta Juan Carlos I, mi horizonte se amplío.
    Y termino con otra anécdota, que quizás contradice lo que he dicho. En 1973 la abuela de un compañero de colegio nos enseñó monedas viejas que tenía en un cajón. Había de todo un poco y entre ellas varios duros de plata. Los ojos se me fueron a esos duros. La mujer me comentó que sabía que pagan 1.000 pesetas por tres duros. Por ello le pregunté si me vendería uno de esos duros por 333 pesetas. Como me dijo que sí, pues me pegué meses ahorrando esas 333 pesetas. Llegado el día me dijo que eligiese cual quería. Tenía un Amadeo, una tumbada, varios Alfonso XII y varios Alfonso XIII. Me quedé el Alfonso XIII de 1898 por la sencilla razón de que era el que estaba mejor conservado. No quiero ni pensar que quizás desprecié algún duro con mucho más valor numismático por la simple razón de que entonces yo no tenía ni idea y me dejé guiar simplemente por el estado de conservación. Pero nadie me quita actualmente el valor sentimental de aquel “mi primer duro” aunque quizás ahora no valga realmente ni un duro.
    Si realmente fuese inversor, quizás la cuenta que haría es que compré aquel duro, al cambio, por 1,87€ y que, seguro que hoy me pagarían algo más, jeje. Dejando a un lado inflación y demás tecnicismos económicos 😊

    1. Estoy totalmemte de acuerdo. Todavía me acuerdo de las viejas monedas de cobre del centenario pertenecientes a mis abuelos que de vez en cuando aparecían en un bote, en el fondo de un cajón, etc , no valen económicamente nada, pero no las sustituiría ni por la mejor SC. Su valor es otro.

    2. Buno pedro yo también colecciono alguna moneda pero por entretenerme yo solo busco moneda de dos euros para bajó y miró para sí tiene algún fallo de impresión esas son las que guardo bueno aunque también tengo algunas pesetas que las tenía guardadas.

  5. Qué identificado me siento con la entrada de hoy :-)

    Yo solía coleccionar monedas griegas y ahí la cosa está algo más difícil ya que incluso las monedas MBC o MBC+ se están poniendo a precios muy elevados, incluso para monedas bastante corrientes. Me dio por pasar un rato en la última subasta de Aureo & Calicó y fue de auténtica locura.

    Aunque las frustraciones forman parte de la vida y hay que aprender a gestionarlas. Y como han repetido varios comentarios cuando una afición se convierte en sufrimiento, mejor dejarlo. En mi caso, he encontrado otras áreas numismáticas que me están dando muchos ratos de placer.

    Buen fin de semana a tod@s!

    Entiendo que tal vez es una

  6. En el momento que has puesto los 4 cornados me has tocado el alma, ya me conocéis.

    En primer lugar no es de Felipe IV, VI de Navarra, sino que es Felipe III, V de Navarra, en segundo lugar no es del 24 sino del 19, y en tercer lugar no es un ejemplo de moneda recomendada con la leyenda perdida, fecha no visible, y rayitas en anverso, 35 euros más gastos más envío es un sinsentido. ( subasteros una vez más catalogando moneda navarra al tum tum ).

    Respecto al post medianamente de acuerdo contigo.
    En mi opinión es IMPORTANTE ver el punto de tu vida numismática en el que te encuentras.
    En su día yo tuve cientos de monedas, y deseaba acaparar e ir llenando bandejas. A día de hoy todo aquello está vendido, tengo monedas navarras en calidades majas para el tipo ya que no existe el SC en ninguna serie salvo alguna excepción puntualísima, y mi colección ” especial ” tiene 39 piezas, todas ellas de la época romana, tanto republicanas como imperiales, varias en SC y varias que o no existen en la máxima calidad o no puedo pagarlas, pero jamás me ha frustrado esto último.
    Y, no una cada cuatro años, pero adquiero entre dos o tres piezas potentes anualmente y me satisface mucho este modus operandi, ojo, a día de hoy; diez años atrás si sólo hubiera adquirido dos piezas al año habría dejado esta afición seguro, de ahí el hecho de que según en qué momento te pille uno tiene una necesidad u otra.
    Mi objetivo es llegar a la centena en una vida de coleccionista, cien pero de gran calidad.

    Saludos.

  7. Adolfo Ruiz Calleja

    Os agradezco a todos haber compartido vuestras reflexiones y experiencias en esta entrada. Estos artículos de opinión se ven muy enriquecidos por los comentarios, pues es de ese debate del que se puede aprender mucho.

    En este caso parece que todos estamos de acuerdo en el núcleo del artículo. Y es que, o bien lo hemos vivido en carne propia, o bien conocemos quien se ha visto frustrado por buscar una conservación más alta de la que puede permitirse.

    Como era de esperar, en Facebook también ha habido varios comentarios. Reproduzco aquí algunos de ellos para que tengan mayor visibilidad.

    En mi perfil de Facebook:

    Josep Vicenç Mateo Mercadé:
    “Querer y no poder 🤔 Aquí entra en plano como gestionamos nuestras emociones, en este caso concreto como canalizamos la frustración y la decepción. Algunas personas no saben lidiar con ellas, ni siquiera en la edad adulta. “No se puede tener todo” e igual de importante reconocer nuestra realidad financiera 😉. Brillante artículo Adolfo”

    Manuel Carlos Luque Peña:
    “Yo me frustró, cuando se me pasa busco la mejor calidad que puedo comprar y si me gusta la compro y se me pasa un poco la frustración”

    Yago Abilleira Crespo:
    “Yo he pasado al modo mirón y no me frustro.”

    En Información Numismática:

    Café Domínguez:
    “En mi caso hago de casi todos los periodos, para tener representación de ellos, no soy completista y lo mismo le tiro a un Tetartemorion griego que a un cuadrante romano o un cobre contemporáneo… Busco piezas bonitas e intento comprar siempre piezas de calidad, con mbc+ me conformo pero si es ebc o sc, mejor, esta claro como bien dices que buscar un as de Onvba en sc por ejemplo es prácticamente imposible y si existe vale varios miles, en estos casos mbc+ que no está nada nada mal…
    Lo de 4 años para comprar una pieza no me lo creo jajja”

    Jose Ignacio Zuccari:
    “Muy bueno, para los insoportables del sin circular. También hay que decir que una moneda común sin circular va a seguir siendo una moneda común”

    En We Are Numismatics:

    Iuliana Balan:
    “Me gusto tu entrada Adolfo. Si a mi me diera de repente por coleccionar seriamente, creo que primero estudiaria la historia para ver si hay alguna epoca que me puede llegar a inspirar, a sentir un poco de pasion por ella. Si llego a sentir eso, entonces disfrutare de cualquier tesoro de aquella epoca, sea magnificamente conservado o no. Lo importante seria que me contase esa moneda teniendola en la mano, su rareza y su resistencia tras tantos siglos. Luego no seria una simple joya de metal, sino que tendria toda una historia detras. Creo que asi el coleccionismo se disfrutaria mucho mas y dentro de nuestras capacidades.”

    Fonti Sánchez:
    “Muy cierto. Es malo compararnos con gente que, simplemente, tiene más dinero. Hay que disfrutar de lo que uno tiene.”

    Josep Playan Alvarez:
    “Cierto, no siempre se puede tener todo una gran norma que aprendí de joven en la plaza Real de Barcelona, consejo que me dio mi amigo filatélico y numismático el Sr. Iniesta ya jublilado que aun nos vemos en filatelia Monge de Barcelona. Un buen articulo para los que se inician Adolfo Ruiz Calleja.”

    Juan Carlos Duran Soriano:
    “Adolfo, creo que siempre se debe de intentar hacerse con una colección medianamente buena.Buscar un EBC depende de qué tipos de piezas queremos y que nivel adquisitivo tenemos.Yo particularmente, que colecciono medios,1 y 2 escudos,adquiero piezas bonitas y las dejos pasar si la calidad baja.Pero claro,no en todos los casos se puede hacer esto,todo depende del reinado y tipología de la moneda.Buena entrada y saludos.”

  8. Yo en mi experiencia, gracias a adquirir en un principio mucho de todo, he logrado darme cuenta de lo que me llena y satisface, creo que esa experiencia es muy enriquecedora en los que se inician en la afición, adquirir varias monedas de su país de diferentes épocas, probar temáticas, estudiar un poco de todo, que es lo que hay en la historia, creo que eso es algo que debería de hacer todo iniciado para darse cuenta de que es lo que realmente le va a hacer feliz, pues esa es la razón por la que uno colecciona, ser feliz con el esfuerzo y el tiempo que le ha costado tener X y con el tiempo ya finiquitará sus intereses pues cada persona es un mundo, hay personas que prefieren tener cantidades industriales de monedas por que quieren ver mucho, hay personas que quieren tener poco pero joyas, hay personas que quieren tener un evento histórico plasmado en su colección, una temática, un estilo de acuñación, un imperio o un pueblo, metales nobles, falsas de época, etc, y eso ocurre debido a la experiencia que adquieren terminan evolucionando sus preferencias, creo que no se debe indicar unas “pautas generales de qué coleccionar” que muchos les gusta decirlo, hay para mi gusto demasiadas personas que desprecian a otras por el mero echo de no coleccionar lo mismo que ellos, eso se ve hasta en los mejores grupos de face fácilmente, pero si unas pautas de “como coleccionar” como Adolfo ya ha recomendado varias veces, hay personas que se ofenden cuando les recomiendas “intenta comprarlas en una calidad decente” “intenta centrarte en una temática que te llame a ti la atención” “ponte un tope de gasto” es entendible por que su instinto les impulsa a hacer cosas que no se deberían por que sabemos que luego se arrepentirán, o por ese toque que le da la cabeza de “¿me esta diciendo un tío/a lo que tengo que hacer con mi dinero con los pelos ya en los h**vos que tengo?” pero de eso se dan cuenta (en teoría y por lo menos la mayoría) de como hacerlo pasando los años, por que como he dicho anteriormente, en esa afición evolucionamos como los Pokémon, y encima los queremos todos jejeje. Saludos.

  9. Excelente entrada como siempre Adolfo!!

    Precisamente es un tema que llevamos debatiendo en el foro imperio numismático estos últimos días a tenor de lo difícil, por no decir imposible, que se está convirtiendo el conseguir alguna moneda para la colección.

    Yo soy totalmente partidario de lo que dices, es más, es lo que intento expresar en el foro para que la gente no se desanime…aunque bien es cierto que no me sé expresar como tú!!! Se me da mejor clasificar y gestionar la numismática jejeje.

    En el coleccionismo y llevo muchos años, he pasado por mil etapas como todos y, al fin de cuentas, poseo en mi colección de todo tipo de monedas unas mejores que otras de calidad aunque priman las calidades MBC+ a EBC- (unas calidades más que bonitas y bellas) ya que sino me sería imposible forjar mi colección por el coste que supone y a la vez me permite disfrutar de muchas monedas, aprender sobre ellas y sin que me fruste el no poder conseguirlas. Hoy en día, sino siguiera esa política ya habría dejado de coleccionar.

    Un saludo amig@s y que sigan disfrutando y enriqueciéndose con sus colecciones.

    David Llamas.

  10. Creo que los criterios cambian con el correr del tiempo, luego de algunos años cada coleccionista se pregunta que será de su colección, y si decide venderla con intenciones de a futuro planificar un viaje o comprar alguna propiedad, seguramente si no tiene piezas de calidad posiblemente sea difícil recuperar el dinero invertido, en cierta manera tendrá un montón de nada. Sabemos que generalmente los miembros de la familia no llevan la misma pasión y es una pena que una colección termine en la basura, muchos pasan a retiro y venden sus colecciones. Entonces vale la pena especular?? Es rentable coleccionar?? Se puede recuperar lo invertido??

    1. Hola Mario, buenos días.
      Son cuestiones interesantes las que planteas sin duda alguna y te voy a dar mi visión al respecto.

      Lógicamente, si a mi me traen una colección para vender, digamos del Centenario, y sus calidades son BC, duros y pesetones chatarreros, estrellas no visibles…(no contamos con piezas clave) No voy a pagar mucho puesto que no tiene demanda. Esto es así y creo que es obvio para toda la comunidad numismática aunque he de decir que siempre va ligado también a lo que uno haya destinado de su presupuesto a la colección. El que tiene esa colección, al igual que no se ha gastado apenas, va a recibir poco.

      En cambio, cuando hablamos de calidades medias altas, la cosa cambia y, aunque no vaya a recuperar el 100% a no ser que se haya revalorizado la temática o serie coleccionada, si que recuperará fácilmente el 75-80%.

      Hay que pensar y por eso yo lo matizo siempre, que coleccionar no hay que tomárselo como inversión, sino como un placer. Ese 20-25% que no se recupera es propio del disfrute que se habrá tenido a lo largo de los años y, tanto las tiendas físicas como las subastas aplicamos una comisión para luego gestionar esa colección y obtener ganancias. Vaya nada nuevo jejeje.

      Siempre pongo el mismo ejemplo a los coleccionistas y es la misma visión que tengo yo como tal, ¿ Si compramos una televisión, un coche o un móvil cuando lo vendamos vamos a recuperar lo pagado? Imposible!!

      Con las monedas y/o billetes, aparte del disfrute y el aprendizaje sí que vamos a recuperar casi toda su ” inversión ” a no ser que sean monedas chatarra como ya he comentado antes o que el mercado esté bajista en ese tipo de temática colceccionada.

      Lo más importante es disfrutar de ellas, si tienen calidades medias altas te aseguras de recuperar casi todo y nunca llevar enfocado la colección como inversión, sino más bien como refugio de un capital.

      Saludos cordiales y buen fin de semana 😊

      David Llamas.

  11. Yo soy coleccionista reciente y me encuentro en un periodo de transición que supongo ya habréis pasado muchos. Después de comprar con facilidad monedas “buenas, bonitas y baratas” tengo que ajustar el tiro a monedas “buenas, menos bonitas y quizá no tan baratas”. Lo que cada cual pueda pagar, cada cual lo sabrá, pero en todo caso siempre toca bajar un poco las calidades respecto a esas primeras monedas que te llamaron la atención, precisamente, por estar disponibles en la máxima calidad dentro de tu presupuesto.

    El resultado es que esas primeras compras uno o dos grados por debajo de las anteriores llaman la atención junto a los demás ejemplares. Supongo que, conforme vayan proliferando más y constituyendo la media de tu colección. el fenómeno será a la inversa y verás todo con más agrado. Una colección con la calidad que puedes permitirte, en la que destacarán para el profano unos pocos ejemplares en calidad mayor, Pero ese momento de cambio cada cual lo llevará a su manera. Habrá quienes, simplemente, cambien el periodo de su coleccionismo, habrá quienes pasen el pico de dificultad “psicológica” y sigan adelante conforme a sus posibilidades económicas y habrá, supongo, quienes se desanimen y abandonen el coleccionismo. Por mi parte, soy paciente y consciente de que mi economía no permite la máxima calidad en todo, así que creo que pasaré el pico, aunque quizá espaciando un poco las compras y haciendo un colección secundaria más generalista a modo de metadona si se me hace demasiado largo esperar entre compra y compra.

  12. Ruiz Calleja, un artículo muy equilibrado, como casi todos los tuyos. Me gusta y eso que estoy en la línea de comprar lo mejor posible, aunque compre menos, claro que como colecciono solo Navarra, pues para mí MBC+ real es mas que suficiente y si la pieza es rara o muy rara con MBC- me doy con un canto en los dientes. Si de tanto en tanto cae algo que se parece a EBC, pues maravilla. Un saludo.

  13. Yo un dia cazando con una escopetilla de aire comprimido me encontre una moneda de 8 maravedis. Tenia 8 años. Desde aquel dia soy coleccionista de monedas.
    Solo dire una cosa y sera suficiente para entenderme. Para mi el valor de una moneda esta en su historia y los hechos que representa.
    Saludos.

  14. Soy coleccionista completista aunque se que es muy difícil y caro completar una colección.
    Como no dispongo de mucho capital extra,me enfoco en hacer intercambio con otros. Sólo me doy el lujo de mantener tres de cada denominación,las otras las cambio y no me fijo mucho en su valor numismático a menos que sean las muy valiosas.
    Tengo alrededor de una docena que podrían valer más de mil dólares,pero esas ni las cambio,ni las vendo.
    Suerte y gracias por su entrada.

  15. Adrián Capolicchio

    Mi hijo de 6 años estaba encantado con la bolsita de monedas que le había traido el ratón Perez: una bolsita con un tamaño de 5cm de diámetro que representaba -a valor actual- 10 euros y, que un billete (aunque hubiera sido de mayor valor) no hubiera satisfecho como esa sencilla bolsita de tela con moneditas de varios colores y tamaños. Según la edad -creo yo- es mejor cantidad que calidad y según que otra edad lo contrario.

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