Cuando el remate de una moneda solo depende de un loco

Muchas veces hemos visto que en las subastas se producen piques aparentemente irracionales entre dos pujadores que suben hasta las nubes algunos precios de remate. Un caso reciente fue lo que ocurrió el año pasado con los denarios de la gens Roscia que subastó Áureo. Esos denarios se remataron por 15 veces más de lo que sería razonable. Por eso insisto muchas veces que no hay que fiarse de remates aislados a la hora de estimar el precio de una moneda.

Cuando los coleccionistas vemos estos remates siempre decimos que “al menos dos pujadores tuvieron que llegar a esos precios”. Es decir, que si una moneda se remata en 15.000 euros es porque hay alguien dispuesto a pagar 15.000 euros y otro alguien dispuesto a pagar 14.000. Parecería así que, si bien ese remate no tiene por qué suponer un consenso sobre el precio de la moneda, al menos no es solo culpa de un loco. Debería haber, al menos, dos locos.

Pero esto no siempre es así. Se dan casos drásticos en los que basta un loco con billetera y dispuesto a pagar lo que sea para que el precio de una moneda se dispare. Enrique me comentó un caso real que trasladaré a la India.

Diestátera de Vima Kadphises (Imperio Kushan).  Fuente.

Ikshit era un indio que contaba con millones de rupias y que se puso a coleccionar moneda de la India Antigua. Quería tener una colección muy extensa y no le importaba pagar lo que fuese necesario. Los comerciantes indios le conocían y todos le daban por un buen cliente. 

El caso es que salió a subasta una diestátera de Vima Kadphises. Es una moneda rarísima cuyo anverso muestra al rey sentado en su trono, mientras que el reverso representa a Shiva con un toro (el animal que se relaciona con esta deidad). Una moneda que bien puede costar entre 20.000 y 30.000 euros.

Varios de los comerciantes que vendían a Ikshit pensaron que estaría muy bien hacerse con esta moneda para, después, venderla a su cliente en trato privado. Sabían que pagaría.

Así que esos comerciantes fueron a pujar. Y pujaron… y pujaron. Dos de ellos pujaron altísimo convencidos de que Ikshit pagaría por la moneda lo que dijeran que valía (al igual que John). Así que la moneda acabó rematándose por 90.000 euros más comisiones. El comerciante que se la adjudicó la vendió a Ikshit por 120.000 euros.  

Si nos fijamos, ambos comerciantes estaban pujando por una moneda mucho más de lo que pensaban que razonablemente valía. Pero ambos estaban convencidos de la irracionalidad de su cliente, por lo que estaban dispuestos a hacer locuras sabiendo que había alguien más loco que ellos. Claro que, desde el punto de vista de Ikshit, esta situación es tanto como pujar contra sí mismo.

Quizá sea un caso extremo, pero es un buen ejemplo de que hay veces que basta un solo loco para hacer que los precios suban.

Comentarios en: Cuando el remate de una moneda solo depende de un loco

  1. De un tiempo a esta parte los precios se han disparado excesivamente en casi todas las piezas y en algunas muchísimo más que en otras. Y por esto… es mi impresión o cada vez hay más subastas con mucha cantidad de monedas pero con escasa calidad??? Es como si todo el mundo subastara su fondo de armario, es decir, todas esas monedas que tenia aparcadas y a las que no le hacía mucho caso para aprovechar el tirón, mientras que las de cierta calidad se las sigue reservando para sí.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Sí que conozco a algunos coleccionistas o inversores que guardan sus monedas buenas y venden las mediocres. Pero creo que eso ha ocurrido siempre, no es nada nuevo.

      Tampoco creo que haya menos monedas de calidad en las subastas. Lo que ocurre es que hay más monedas en las subastas y no todas tienen la calidad deseada. Hoy en día organizar una subasta es muchísimo más barato que hace unos años, lo que ha facilitado que hayan aparecido casas de subastas y que éstas organicen muchas más subastas. E incluso favorece que salga rentable organizar subastas con monedas de menor calidad, lo que antes quizá no fuese rentable. Por eso aparecen más subastas y subastas con monedas más mediocres. Pero también aparecen subastas con monedas muy potentes.

      En definitiva, creo que el número de monedas de alta calidad en subastas es semejante al de hace unos años. Pero el número de monedas de baja calidad en subastas se ha incrementado mucho.

      Simplemente es mi percepción.

      Saludos,
      Adolfo

  2. Yo, como amo las monedas, disfruto perfectamente de un mbc. Prefiero más monedas y no tanta calidad. Cada cual tiene sus gustos y sus secretos pero a mi lo que me funciona es coleccionarlo todo sin obsesionarme por el completismo ni la conservación de museo. En cada subasta tengo tanto para elegir que puedo comprar a precio mínimo. Sé que mi colección nunca será de referencia pero a mi me basta. Y con el tiempo voy teniendo un poco de todo.

    1. @ DIVERNUMIS totalmente de acuerdo con esa forma, visión y enfoque para coleccionar. Llevo tiempo sosteniendo los mismos principios que tú a la hora de coleccionar y más en estos tiempos en los que el mercado está “loco” que, además, no creo que vayan a cambiar en el corto-medio plazo.

      Da la sensación por lo que se desprende en foros e Internet que todo el mundo colecciona excelentes calidades pero la realidad es bien distinta. En mi caso y en el de otros tantos compañeros de profesión, el 75-80% de las ventas son piezas muy coleccionables en calidades medias.

      Saludos cordiales.
      David Llamas.

      1. Habría que montar un foro/chat/grupo/entorno en el que sólo se permitieran calidades medias. Así a nadie le daría cosa “presumir” de sus compras más modestas (que ahora mismo no se hace porque las comparativas son odiosas), de manera que se pudiera fomentar y animar el coleccionista medio/normal, dado que puede que los nuevos se desanimen viendo que no llegan al nivel de las otras colecciones.

        1. Adolfo Ruiz Calleja

          En el Club Escudo somos así, como bien sabes: mostramos nuestras monedas y todas son monedas “de a pie”.

          Es un tema ese al que quizá haya que dedicar otra entrada. Creo que lo de compartir monedas de altísima calidad tiene en nosotros el mismo efecto que cuando abrimos Instagram y no encontramos más que cuerpos esculturales. Lo más gracioso es cuando alguien pone una onza que cuesta 5.000 euros y dice “aquí os muestro un ejemplar de mi humilde colección”.

          La inmensa mayoría de los coleccionistas -y yo el primero- manejamos monedas muy comunes. Es normal: la economía de una familia promedio no da para comprar monedas de 500 euros con cierta frecuencia. Pero se tiende a compartir las mejores para presumir. Igual que no compartimos fotos en la playa donde se nos vea la barrigota.

          Aquí también tengo que echar el mea culpa: la mayoría de las monedas que muestro en el Blog Numismático son de muy alta calidad y están fuera del alcance de un coleccionista medio (también están fuera de mi propio alcance). Eso se debe a varios factores: las monedas mejor conservadas muestran la tipología y los detalles de manera más clara; son monedas más atractivas para la vista del lector; las empresas que patrocinan el Blog buscan mostrar sus mejores productos…

          Quizá vendría bien una entrada reflexionando sobre el tema y haciendo explícitos estos sesgos.

          Saludos,
          Adolfo

          1. Es cuestión de lo que se quiera ¿doce monedas de 50 cada año o una de 600? Mismo dinero, mismo año, diferente calidad. Yo prefiero una de alta calidad y no 12 de media.

    2. Exactamente mi proceder. Aunque llevo poco tiempo en esto. Tal vez con el tiempo y si aumenta mi poder adquisitivo me vuelva mas exigente…aunque no lo creo. Veo mas interesante, desde un punto de vista personal, tener mas monedas, de nivel “medio”, que 4 excelentisimas. Aparte, temeria que esa gran inversion fuese falsa o me las robasen. Con monedad menores ese temor tambien es menor :-)

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Este tipo de temas no los suelo tratar en vídeo. Y eso que lo he pensado… pero si hiciese este tipo de entradas en formato vídeo, mucho me temo que tendría que publicar más de un vídeo al día.

      1. Yo suelo buscar monedas de calidad alta. Busco la belleza y la perfección. No soy completista y soy consciente de mis limitaciones económicas.
        Prefiero comprar una o dos monedas a muchas más pero inferiores en calidad. Es un problema de tiempo y de ir poco a poco.
        Los precios que alcanzan actualmente son a veces frustrantes. Pongo un ej. Pujas por un ducado de Felipe II con salida a 200 euros por 280 euros. Adjudicación 2100 euros.
        Sigue habiendo buenas monedas pero hay muchísima moneda de calidades bajas y medias.

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