Descripciones para vender vs. descripciones académicas

El otro día encontraba en Facebook la siguiente publicación de Glenn Murray, donde se quejaba amargamente de la descripción que había incluido NGC a un lote que apareció en la última subasta de Sedwick

Para el ínclito segoviano de adopción, es inadmisible que este corazón de Potosí (uno, dos y tres) se asigne a Bolivia, ya que fue acuñado en 1721 y entonces Bolivia no existía. Según su opinión, esta moneda es española.

Yo estoy plenamente de acuerdo con Glenn de que ese precioso corazón es una moneda española y no boliviana. Igual que un denario es una moneda romana y no italiana. Pero no comparto su indignación.

Descripciones comerciales vs. descripciones académicas

NGC es una empresa comercial. Su función es vender monedas y se dirigen a quienes compran monedas. Por lo tanto, las descripciones de las monedas son descripciones comerciales y no descripciones académicas.

Las descripciones académicas buscan la corrección histórica y la ausencia de ambigüedades o uso impreciso de los términos. Mientras que las descripciones comerciales buscan facilitar al potencial comprador el descubrimiento de una moneda, despertar su interés y venderla al mejor precio posible. 

Como sus objetivos no son los mismos las descripciones resultantes no tienen por qué coincidir. En algunos casos la forma de describir y de clasificar las monedas por parte de una empresa comercial coincide con la forma en la que las describiría y clasificaría un académico. Pero en otros casos no. Por ejemplo:

  • Se usan términos inventados para monedas que no sabemos cómo se denominaban en la época: antoniniano, maiorina…
  • Se usan términos para denominar monedas más atractivos comercialmente que los usados en la época: follis de la Tetrarquía, dinero de seis líneas, Royal, “tumbaga de plata”…
  • Se meten en un mismo saco todas las monedas acuñadas en la Península Ibérica en época antigua, sin importar si son púnicas, romanas o íberas.
  • Se incluyen las monedas íberas como “monedas celtas” (típico en comerciantes internacionales).
  • Se incluyen las monedas de Morelos como monedas españolas.
  • Se incluyen las monedas sasánidas como monedas griegas.

Queda claro que las imprecisiones desde el punto de vista histórico son más que comunes en las descripciones comerciales. Es más, una misma moneda puede describirse de manera diferente dependiendo del público al que se dirija. Por ejemplo, los comerciantes españoles incluyen cualquier moneda acuñada en el Imperio Español como moneda española. Sin embargo, los comerciantes internacionales describen esas monedas según el país actual en el que se encuentre la ceca en cuestión. 

La diferencia no es caprichosa. Los comerciantes españoles se dirigen en buena medida al público español, por lo que etiquetar una moneda como “española” aumentará el interés de su público. En cambio, los comerciantes internacionales buscan a un público hispanoamericano que muchas veces busca las monedas acuñadas en su propio país, tanto en época virreinal como republicana (ídem con Italia y los Países Bajos). Por eso en la descripción de NGC aparece “Bolivia” y no “España”; y por eso mismo si esa moneda se subastase en Italia o en Alemania, no la incluirían dentro del apartado de moneda española, sino dentro del apartado de moneda boliviana.

Otro ejemplo es la descripción de Sedwick de un lote como “silver tumbaga bar (lingote de plata tumbaga). Sedwick describió así este lote a pesar de que Agustín García (trabajador de Sedwick) fue quien escribió el libro sobre las tumbagas, indicando explícitamente que referirse a “plata tumbaga” es “técnicamente incorrecto”. Queda claro que la descripción que utiliza Agustín no es la misma cuando hace un trabajo académico que cuando hace un trabajo comercial. En ambos casos está haciendo bien su trabajo.

Mucho más imprecisos son los términos “rara”, “escasa”, “extremadamente rara”, “rarísima”… Cada comerciante tiene un criterio a la hora de asignar estos adjetivos. Un criterio que no suele ser único, ni uniforme, ni coherente. Simplemente son adjetivos que informan al cliente de que esa moneda es más rara que otras de la misma serie a la vez que motivan al cliente a comprar la moneda. 

Consejo al coleccionista

Los coleccionistas deben entender esta situación y simplemente aceptar que la academia y el comercio son dos mundos distintos. Un coleccionista no debería guiarse exclusivamente por los catálogos comerciales a la hora de estudiar las monedas y estructurar su colección. Debe consultar textos históricos que le permitan tener un criterio propio

Un buen comerciante le sabrá guiar sobre los aspectos históricos de las monedas que le venda, independientemente de que esas monedas tengan descripciones comerciales.

Comentarios en: Descripciones para vender vs. descripciones académicas

  1. No estoy de acuerdo que lo hacen por motivos ‘comerciales’ sino porque no tienen ni puñetera idea de lo que se trata, falta de rigor, y lo peor todavía: intransigencia en hacer caso a la comunidad científica… o sea: la razón es que son unos vagos, y no que es una ‘estrategia comercial’. En principio, NGC se dedica a CERTIFICAR, CLASIFICAR Y DESCRIBIR una moneda… NO en venderla. Desde luego, cabría en la capsula en lugar de solo “BOLIVIA”, algo como “IMPERIO ESPAÑOL (Bolivia)”. Luego con los dimes y diretes en el hilo, uno de los ‘graders’ en NGC que escribía en aquel ‘post’ me escribió: “estimo que la diferencia entre L y P quizás sea que había una Ceca en Lima y otra en Potosí, pero no puedo asegurarlo”. Vamos… esa empresa de NGC fue ‘inventada’ para dar ‘opiniones’ sobre las ‘condiciones de conservación’ de los Morgan Dollars de EEUU, no para estar CLASIFICANDO o CATALOGANDO monedas de otros países y épocas. NGC está muy por encima de su cabeza (conocimientos y especialidad) en todo eso y totalmente FUERA DE SU ÁMBITO catalogando monedas de países y épocas que no entienden… y esto es una autentica vergüenza, y hay que decirlo CLARAMENTE porque si no, no van a cambiar nunca. No les buscas excusas, Adolfo… no es una ‘estrategia comercial’ simplemente no tienen ni conocimientos ni ganas de aprender. No les costaría nada poner, en lugar de “BOLIVIA”, algo como así: “IMPERIO ESPAÑOL (Bolivia)”, y así hacerlo ‘atractivo’ tanto para españoles como hispanoamericanos o yanquis. Los compradores tenemos el DERECHO de ser exigentes (somos los ‘clientes’ de NGC, y en yanquilandia LOS CLIENTES SIEMPRE TIENEN LA RAZÓN… regla de oro), y no simplemente recaernos en excusas para perdonar a personas que no saben lo que están haciendo, ni les importa. Muy interesante el Blog, Adolfo, como siempre. Un saludo!

    1. Estoy completamente deacuerdo con Glenn y creo que les falta mucho conocimiento de este tipo de monedas, incluso fallan mucho en los años de acuñacion y faltan muchos detalles que son inprescindibles para un colecionista.
      entiendo que la parte comercial es importante pero esto lo dejo para los vendedores pues NGC no es el caso ellos lo venden como una empresa de certificacion de autenticidad y graduacion no para venta
      Y en esta parte si considero que en el caso de monedas no americanas fallan demasiado. y tampoco es que acepten sujerencias de personas que realmente conocen

  2. Además de las descripciones académicas y de las comerciales, no olvidemos que también están las descripciones políticas. Tenemos el ejemplo de las descripciones de Crusafont de esa inexistente, irreal y politizada hasta el tuétano “corona catalano no se qué”, donde mis tocayos Pedro de repente se convierten en Peres y Peras; los Jaimes pasan a ser Jaumes, etc.
    Y esta tercera categoría debe ser un mix de las otras dos, porque no se realmente si lo que intenta tal señor es describir, vender, o ambas cosas, cuando habla de monedas.
    Tenemos ejemplo claro de las descripciones de muchas monedas que se hacen en Aureo & Calicó, si bien en este caso el objetivo si que es, evidentemente, el de vender a un público muy claramente local.
    Todo dicho sin el menor ánimo de enredar.
    Como dice Gelnn Murray, los compradores tenemos derecho a ser exigentes. Pero claro, ¿Qué compradores? Porque los de yankilidandia exigirán unos temas, los compradores catalanes otros, los bolivianos otros…..
    Un cordial saludo

    1. Los compradores de donde sea, no les va a importar nada si en lugar de poner “BOLIVIA” en la cápsula, se ponga “IMPERIO ESPAÑOL (Bolivia)”. NGC no lo hace ahora por simple falta de profesionalidad y rigor científico, que les resta credibilidad. Ni más ni menos.

    2. Han cantado bingo! Ya estaba yo esperando al primero que metería a los catalanes en juego. Vaya inquina 😉
      ¿Las de Nueva Granada se pueden poner como Colombia? ¿Os sangran también los ojos?
      Mucha piel fina para lo que ponen en los ataúdes certificados, con no comprarlos ya está.

      Saludos a todos, sin acritud.

  3. Ocurre con esto como con el jamón ibérico. Que se llama así “comercialmente” con tal de que el cerdo haya tenido un abuelo en extremadura. Legal, es. Como consumidor, creo que sería preferible que se etiquetase como “cuarterón ibérico”. Que seguiría estando rico, pero sería más honesto.

    Ahora bien: tampoco tengo claro que lo de “Imperio español” fuera una clasificación impecable. Porque si no me equivoco -que pudiera ser- los que se titulaban “Imperator Hispaniae” fueron algunos reyes leoneses y navarros de los siglos XI y XII. A lo que estamos acostumbrados en las cecas americanas es mas bien a “Rey de las Españas y de las Indias”, que no “Emperador” y el propio Carlos I era emperador -ese sí- pero del Imperio Romano Germánico; no de un “Imperio español”. Así que sería todo bastante confuso.

  4. Don Adolfo, aunque NGC (o PCGS o ANACS, etc) no se dedican a vender, comparto en algo su opinión. Probablemente debería decir Imperio Español. Sin embargo si continuamos en rigor, España no existía como nación durante una buena parte de la dominación española. Cuando la conquista ocurrió los territorios se conquistaron a nombre de Castilla. Fue un proyecto Isabelino. ¿Entonces deberían ser castellanas? Durante el siglo XVI por ejemplo, lo que llamamos España era el territorio de un monarca que tenía varias coronas. Aragon y Castilla tenían diferentes leyes y aunque tenían un mismo monarca, por ejemplo, este podía hacer cosas en un territorio que no podía n el otro. Así que las monedas de Carlos y Juana no podrían clasificarse dentro de España sino Castilla. ¿Imperio Español? Quizá. Sin embargo el problema es que las certificadoras norteamericanas no crearon la clasificación. Estas casas generalmente utilizan en monedas modernas (post medievo) la clasificación de KM. Esta es la de uso común en los EUA, que es el mercado de el 90% de los usuarios de NGC. Por lo tanto aunque coincido que Bolivia sea incorrecto, España también creo estaría equivocado. Pero no creo compartir la indignación de otros. Y seguro los bolivianos están, y con razón, muy orgullosos de sus monedas de época. En algún momento tuve una discusión similar con otro colega sobre cómo clasificar las monedas del Imperio Mexicano acuñadas en Centro América. Mi punto fue que eran mexicanas pues fueron acuñadas por autoridad del emperador mexicano en lo que era, en su momento, territorio mexicano. Hoy en día no pertenece a México, y el otro coleccionista argumentaba las monedas eran hondureñas (o guatemaltecas según el caso). Al final acordamos que eran ambas, mexicanas y hondureñas, pues la numismática debe unirnos y no separarnos.

  5. ¿Creéis que es algo que pasa más con monedas del Imperio Español? ¿Suele pasar lo mismo con el Reino Unido y sus antiguas colonias? ¿Es algo sistemático o es más marcado en las monedas españolas?

  6. Comparto la opinión de Glenn en que NGC debería darle mayor valor a la corrección histórica que a cuestiones comerciales. Igual siempre pensé que, más que Imperio Español (Bolivia), elegiría identificarlas como “Virreinato del Perú”, “Virreinato del Río de la Plata”, “Virreinato de Nueva España”, etc.
    Con otras colonias europeas se usa ese criterio… ¿Por qué no en el caso de la colonización americana?

  7. Adolfo Ruiz Calleja

    Hola a todos.

    Muchas gracias por vuestros comentarios, tanto los que habéis hecho aquí como en Facebook. Aparte de en el enlace compartido en la página del Blog Numismático, Glenn compartió este enlace en su muro y también se ha generado debate.

    Os respondo de manera sucinta. He tardado más en reaccionar porque este fin de semana he estado fuera, como os comentaba en la lista de correo.

    @Glenn, estoy de acuerdo en que NGC no se dedica a vender monedas, pero está claro que es una empresa que surge para dar un servicio al mercado numismático.
    Efectivamente, nació en EEUU y su fuerte son las monedas estadounidenses. Pero tienen vocación de cubrir toda la numismática e incluso todo el coleccionismo. Estas mismas empresas que certifican monedas también certifican cromos de baseball, videojuegos, cartas de Pokemon… y si mañana se pusiera de moda coleccionar cuerdas de chorizos, ten por seguro que también las certificarían.

    Estas empresas siguen el Krause, que es un libro más que conocido internacionalmente y muy utilizado en EEUU para la moneda internacional. De nuevo, es un catálogo hecho con fines comerciales.

    Sigo pensando que en NGC sabrán cuándo se independizó Bolivia. Aunque sea por cultura general. No sé si lo de marcar “Bolivia” será como estrategia. Pero yo creo que siguen atendiendo a criterios comerciales.

    @Bernabé, estoy de acuerdo de que en monedas no estadounidenses estas empresas fallan más de lo que deberían.

    @Pedro, creo que tu comentario está un poquillo fuera del núcleo del debate. Ya hemos hablado varias veces de por qué la historiografía el término “Corona Catalano-Aragonesa”; un término que NO inventó Crusafont y ni siquiera inventó un catalán. El uso de ese término, así como el uso de los nombres de los monarcas en catalán me parece razonable (en el sentido de que existe una razón para hacerlo así). Yo, personalmente, no lo hago: indico Corona de Aragón, los nombres en castellano y los numerales según el título como Rey de Aragón. Pero eso no significa que seguir otro criterio sea incorrecto.
    En cuanto a Áureo & Calicó, y otras empresas, ellos simplemente siguen el catálogo de Crusafont y, por lo tanto, siguen su misma terminología. Eso tiene toda la lógica del mundo. El día que haya otro catálogo de referencia para la moneda de la Corona de Aragón, seguirán al otro catálogo.

    @Sindulfo, las del Virreinato de Nueva Granada deberían seguir un criterio semejante a las del Virreinato del Perú. Si las segundas son “Bolivia” (o “Perú”), las primeras deberían ser “Colombia” (o “Venezuela”). Desde el punto de vista histórico sería mucho más correcto indicar Imperio Español.

    @Fremen, allá por los siglos XI y XII un rey se consideraba emperador cuando reinaba en tres reinos (y creo que eran necesaria una bula papal que lo confirmase como tal). Creo que el primero en denominarse Imperator Hispaniae fue Alfonso VII. Ese criterio cambio con el tiempo.
    Una cosa es cómo se denominasen los reyes en su momento, que ya se sabe que humildad no les sobraba, y otra es cómo la historiografía los denomine en la actualidad. Cuando actualmente nos referimos al Imperio Español nadie se refiere a la unión de los reinos de Galicia, León y Castilla.

    @abuelo, muchas gracias por el comentario. Muy interesante.
    La conquista de América fue, en un primer momento, una empresa castellana. Igual que la primera vuelta al mundo y tantísimas otras empresas realmente impresionantes. Probablemente sea Castilla la nación que más impacto ha tenido en la historia de la humanidad.
    Pero esto no significa que siempre fuese así. Durante los tres años de dominio americano las cosas fueron cambiando y cambiaron mucho. Es muy complicado resumirlo en un comentario corto (incluso en un libro sería complicado por la cantidad de matices que tiene) y totalmente imposible resumirlo en un término si buscamos representar toda esa complejidad. La historiografía actual se suele referir como “Imperio Español”. Es un término debatible, pero es razonable. Mal que me pese, porque a mí me gustaría mucho más que fuese “Imperio Castellano”.
    Tampoco hay que olvidar que en la empresa americana también participaron catalanes, aragoneses, vascos (¡muchísimos vascos!), italianos… No fueron solo los castellanos.

    Muy bueno el punto de la moneda Centroamericana bajo el Imperio Mexicano. Es algo que se ha indicado anteriormente: si se colocase “Imperio Español (Bolivia)” probablemente se agradase a todo el mundo. También serviría para unir y no para separar, que buena falta nos hace a los pueblos hispanos.

    @Josera, pasa igual con los ingleses en la India, por ejemplo. O con los franceses en África. Al final usan en Krause y éste lo clasifica de esta forma.

    @Pablo, en el caso de otras colonias con metrópolis europea se hace lo mismo.
    Mira un ejemplo: una moneda india a nombre de Guillermo IV. No indican “Imperio Británico”, simplemente “India”: https://coins.ha.com/itm/india/british-india/india-british-india-pair-of-certified-rupees-ngc-total-2-coins-/a/232003-63339.s

    Bien es cierto que el Imperio Británico o el Imperio Francés no se estructuraban igual que el Imperio Español. Británicos, Franceses, Italianos, Belgas… tenían metrópoli y colonias. El Imperio Español se estructuraba en virreinatos.

    Saludos,
    Adolfo

  8. Hola feliz noche saludos desde Venezuela , estoy totalmente de acuerdo con sus análisis lamentablemente una cosa es vender un objeto y otra muy distinta es darle el calor histórico que merece cada pieza cada coleccionista ve en cada pieza que llame su atención la historia detrás de la misma aparte de su belleza y su singularidad a mayor experiencia mayor su calidad en el detalle pero cada pieza cuenta con un rico pasado histórico y para los que se inician en la numismatica este foro trae siempre opiniones de muy buen provecho, en lo particular los admiro mucho poco. He aprendido mucho de ustedes he podido indagar por ejemplo en 2 piezas de mi colección una es un 2 reales caracas de 1819 ensayador B.Sy la otra igualmente un 2 reales de popayán de 1811 ensayador J.F que de por sí son Monedas con gran historia y en mi caso tienen en mi familia más de un siglo con el mayor gusto un saludo a todos desde Venezuela

  9. Interesante entrada para justificar lo injustificable, la moneda es un testigo de la Historia y esta fue como fue y no como nos hubiera gustado que sucediera. Por otra parte Historia y Geografía han de ser ciencias auxiliares de la Numismática y esta seguir ciertas metodologías.
    Pero en efecto resulta sorprendente defender unos criterios para unas monedas y admitir los contrarios para otras , como bien indica Pedro con las emisiones de los reyes de Aragón.
    Para empezar hay que recordar que hasta el siglo XIX, las emisiones no se realizan por el estado, sino por el monarca, por tanto será una pieza de Felipe V acuñada en la ceca de Potosí, si el catálogo Krause tiene cosas que corregir se deben de indicar.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Yo aquí no justifico lo injustificable. Con esta entrada abro un debate en el que han participado muchas personas dando su opinión. Opinión sea la que sea y justifique lo que justifique. Solo se exige respeto.

      Sobre el tema de las emisiones, en el siglo XVIII no existían unos decretos de emisión como los que pueda haber ahora. En la actualidad se publica las características de las monedas a emitir y la cantidad máxima de esa emisión. En época de Felipe V el monarca indicaba las características que debían tener las monedas, las cecas donde se acuñaban y quién tenía licencia para acuñar. Pero no indicaba la cantidad máxima; al no ser moneda fiduciaria no había problema: que se acuñase tanto como pudiesen y cuanto más, mejor. Más impuestos pagaban.

      Esto seguro que ya lo sabías. Solo lo remarco para otros lectores.

      Saludos,
      Adolfo

  10. Antonio de Bofarull y Brocà (catalán) sembró la semilla nacionalista en Cataluña con su obra: «La Confederación Catalano-Aragonesa realizada en el período más notable del gobierno soberano del conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV» (1872). El término confederación catalano-aragonesa es un invento lanzado por este discutido “investigador”, pronto deriva en otro de mayor calado ⮕ Corona catalano-aragonesa.

    Antonio de Bofarull y Brocà, ingresa en el ACA en 1846. Allí permanece durante cuarenta y seis años difundiendo leyendas al beber alegremente del «Llibre dels Feyts d’armes de Catalunya*»

    *Llibre dels Feyts d’armes de Catalunya: falsamente considerado una joya de la literatura catalana medieval. Su autor, Joan Gaspar Roig i Jalpí (1624-1691), ejecutó un engaño extraordinario al asegurar que la obra (en realidad escrita por él en el siglo XVII) era una copia de un incunable de 1420 firmado por “Bernard Boadas”. El apócrifo ha sido usado como fuente para narrar la historia de la patria catalana durante siglos, hasta que en 1948 el medievalista y lingüista catalán Miquel Coll i Alentorn descubrió el timo. Las primeras piedras del nacionalismo se edificaron sobre una invención.

    Más información:
    https://medallasconmemorativas.wordpress.com/2022/02/27/prologo-asi-manipula-el-independentismo-catalan-la-numismatica-medieval-3a-parte/

  11. Adolfo Ruiz Calleja

    Dejo los comentarios anteriores pero borraré los siguientes referidos al tema de la Corona Catalano-Aragonesa. No tiene absolutamente nada que ver con lo que se está hablando en esta entrada.

  12. No desvirtúo más la entrada.

    Colecciono fichas electorales de la República de Weimar (Alemania 1918-1933).
    Los errores de la empresa PCGS para con las del NSDAP (Partido nazi) son continuos, en vez de “Weimar Rep.” ponen “Third Reich” (1933-1945), que es mucho más comercial, tampoco aciertan nunca con el año en que se fabricaron y emplearon de cara a las elecciones de turno (1928-1933), eso sí, las catalogan correctamente según la obra de referencia (Medallic Portraits of Adolf Hitler por R. W. Colbert y William D. Hyder) y allí indica todo bien clarito.

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