Cultivar la relación con los comerciantes

El vídeo de Numismática La Dobla

La semana pasada, tras la convención de Burgos, Álvaro Albero publicaba este vídeo en el perfil de Instagram de Numismática La Dobla:

Nos cuenta Álvaro que en la convención se dieron oportunidades muy buenas, ya que algunos comerciantes no habían actualizado los precios de sus monedas de oro tras las subidas de los últimos días (esa semana el oro pasó de 54 a 58 euros el gramo). Esto hizo que se viesen muy buenas oportunidades a la hora de comprar monedas de oro, llegando incluso a haber monedas por debajo del precio de spot.

Reyes Católicos. 1 real, Segovia. Ensayador ºP.

Tal y como nos dice Álvaro, solo quienes han acudido a la convención han podido encontrar estas gangas. Quienes se han quedado en su casa, comprando cómodamente las monedas sentados en su sofá, han visto que es imposible adquirir oro con ese descuento. Porque si se diese el extraño caso de que el precio de las monedas de oro no estuviese actualizado en la web de un comerciante (generalmente tienen sistemas automáticos para actualizar los precios de acuerdo a la cotización del oro), hay tantos ojos mirando que esas monedas durarán minutos antes de que alguien las acapare todas.

Por otra parte, nos indica Álvaro el sobrecoste de las plataformas de compra-venta (v.gr., eBay, Todocolección…). Obviamente, si eBay cobra un 10% al vendedor, éste tendrá que vender la moneda más cara. Así que el consejo que de esto se deriva es el mismo que comentaba en esta bitácora hace más de 11 años: una vez que hemos contactado con un vendedor a través de una plataforma, lo mejor es mantener ese contacto y poder hacer tratos fuera de esa plataforma. Esa comisión que se ahorra el vendedor bien puede resultar en una mejor venta para uno y una mejor compra para el otro.

Enrique IV. 1 real, Segovia. Anagrama.

La relación con los comerciantes

Yo llevo el argumento más allá. Creo que buscar la relación con los comerciantes es algo crucial para cualquier coleccionista. De esta relación el coleccionista se verá beneficiado de tres formas: aprenderá del comerciante, obtendrá de él mejores precios y será el primero en enterarse de algunas rarezas que pueda tener y que encajen en su colección

De hecho, creo que una de las características distintivas de los buenos coleccionistas frente a los mediocres (nadie es “malo”), es que los primeros tienen una relación amistosa, sana y fructífera con los comerciantes. Ellos entienden a los comerciantes como actores en un mercado en el que ellos también participan. Entienden que tanto comerciantes como coleccionistas se necesitan unos a los otros: todos buscan llevarse bien y lo mejor para el mercado numismático ya que eso beneficia a todos.

Felipe III. 8 reales, Sevilla 1620.

En cambio, muchos coleccionistas mediocres entienden una especie de “lucha de clases” entre coleccionistas oprimidos y comerciantes opresores. Ven al comerciante como un enemigo porque (¡oh maravilla!) se lucra con la compra-venta de las monedas. Para ellos, los coleccionistas son buenos y los comerciantes son malos. Esto es un absurdo sin más que ver el caso de Álvaro Albero, quien llevaba muchos años siendo coleccionista cuando dio el paso a ser comerciante. ¿Acaso se volvió malo el día que se dió de alta en la Seguridad Social? Luego también se quejan de que las monedas en subastas sean cada vez más caras, sin tener alternativa de adquirirlas por otros medios

Yo aconsejaría a cualquier coleccionista que tenga una buena relación con todos los comerciantes que trabajen las monedas que él colecciona. Por ejemplo, si alguien colecciona moneda medieval o moneda macuquina debe, sí o sí, conocer a Álvaro Albero y tener una buena relación con él. De esa manera podrá adquirir piezas a precios interesantes (los comerciantes suelen premiar a quienes les hacen compras periódicas), tendrá un buen mentor y se enterará de  movimientos en el mercado que puedan afectar a su colección. Esto último incluye la aparición de tesoros, cambios legislativos, colecciones fuertes que se vayan a poner a la venta… eventos que no aparecen publicados en ninguna parte. Hay que estar muy metido para enterarse de esas cosas; un comerciante puede estar tan metido, pero será complicado que un coleccionista se entere si no se lo comenta su “comerciante de cabecera”.

Cómo cultivar esa relación

Con un poquito de saber estar y de sentido común no resulta nada complicado mantener una buena relación con un comerciante. Al final, es una relación que beneficia a ambos, por lo que a priori tanto coleccionista como comerciante estarán encantados de que se produzca.

La relación se puede comenzar a través de las redes sociales, pero es mucho más fácil y directo conocerse en persona. Las convenciones son excelentes oportunidades para ello. La relación ya habrá comenzado sin más que acercarse a la mesa del comerciante en cuestión, presentarse con educación y ser honestos en las intenciones. Si se tercia, quizá en la convención podamos ir a comer con ese comerciante al que nos queremos acercar.

Felipe IV. 8 reales, Madrid 1639.

Por ejemplo, mañana viernes 18 se celebrará en Barcelona la Convención de la ANE (yo fui otros años: uno, dos, tres). Ésta es una excelente oportunidad de conocer a muchos comerciantes, entre ellos a Álvaro Albero. También estarán allí muchos coleccionistas y estudiosos.

Esa relación luego hay que cultivarla, como cualquier otra relación humana. Se puede tener cierto contacto online o por teléfono, pero es más que recomendable verse de vez en cuando. Acudir a algunas convenciones de manera periódica es una excelente forma de mantener esos contactos. Por supuesto que no se nos debe olvidar que el comerciante está trabajando y, por tanto, es más que recomendable recompensar el tiempo que nos dedica con alguna compra de cuando en cuando. Ya veréis cómo, así, tanto el comerciante como el coleccionista salen beneficiados.

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