El resello «AFRICA» en los billetes españoles de 1938

5 pesetas, 10 de agosto de 1938. Resello “AFRICA”.

El protectorado español en Marruecos jugó un papel importante en los primeros momentos de la Guerra Civil Española. Luego fue un territorio de la retaguardia franquista donde, obviamente, se comerciaba. En la larga frontera del protectorado español salían, a cambio de mercancías, gran cantidad de pesetas, ya fuese rumbo al protectorado francés o a Tánger, que era zona internacional. Estas divisas se enviaban posteriormente a Portugal y a Francia, desde donde se reintroducían en España. De esta forma, se abastecía al protectorado otorgando mercancías a cambio de moneda española que luego se insertaba en la España peninsular a cambio de nuevas mercancías. Estas líneas de comercio no eran del agrado del Estado Español porque no estaban bajo su control. Por eso se denominaban “contrabando” y el gobierno franquista quiso acabar con ellas en cuanto pudo. 

Nada más concluir la guerra civil el Ministerio de Hacienda hizo suya una idea de Juan Beigbeder Atienza, un militar africanista que por entonces era Alto Comisario de España en Marruecos (a él le debemos el documental “Romancero Marroquí”). Así pues, el 22 de abril de 1939 hubo una orden del Ministerio (ni Castellanos ni yo la hemos podido encontrar) para estampar los billetes circulantes en el protectorado español de Marruecos, de forma que los billetes estampados fuesen los únicos en circulación en Marruecos y éstos solo pudieran circular en el Protectorado. De esta forma, las autoridades coloniales tendrían un control sobre la masa monetaria circulante en el Protectorado y, sobre todo, evitarían que los billetes salgan de Marruecos para ser reintroducidos en la Península. En definitiva, se buscaba hacer unos “billetes coloniales”.

100 pesetas, 20 de mayo de 1938. Resello “AFRICA”.

Cabe preguntarse por qué no propusieron hacer directamente unos billetes nuevos para el protectorado con un diseño distinto a los de la España peninsular (como los que se hicieron para Cuba, por ejemplo). La razón es que existían unos tratados entre España, Francia y Marruecos que prohibía a las autoridades coloniales la emisión de billetes para su única circulación en los protectorados. El único que podría emitir tales billetes sería el Banco del Estado de Marruecos. Digamos que esta propuesta de resellado conseguía saltarse esos tratados ya que no se emitían billetes sino que se resellaban los ya existentes.

El 29 de abril el Banco de España se puso manos a la obra para hacer cumplir la orden del Ministerio de Hacienda. Se dispuso a “inmediatamente y del modo más rápido posible a estampillar, conforme se ha indicado y en caracteres perfectamente visibles, la cantidad de billetes que se estime necesaria, con participación de todas las series, desde 1.000 a una pesetas” (acta completa). Los billetes estampillados eran ejemplares de las emisiones del 30 de abril, 20 de mayo y 10 de agosto de 1938

A juzgar por los ejemplares que nos han llegado, se estamparon billetes sin circular para las denominaciones más pequeñas y circulados para las denominaciones más altas. Hoy en día son muy raros, lo que hace pensar que se estamparon muy pocos o que se destruyeron la mayoría de los ejemplares. También queda claro que nunca llegaron a circular por el Protectorado, seguramente porque temían que el valor de la peseta se redujese considerablemente en Marruecos si ésta solo pudiese utilizarse localmente.

Coleccionismo y falsificaciones

5 pesetas, 20 de mayo de 1938. Resello “AFRICA”.

Estos billetes se encuentran en la intersección entre la notafilia española y la marroquí. Una intersección que exploré en esta entrevista a Zouhair El Jaouari y que se plasma en el libro que escribió Zouhair y que podéis descargar gratuitamente. Como tantos otros billetes relacionados con el protectorado español de Marruecos, son piezas de suma rareza y muy buscadas por los coleccionistas, con remates que superan los 3.000 euros (uno, dos, tres…) y con un precio mayor cuanto más alta sea la denominación.  

A nadie se le escapará que puede existir la tentación de falsificar estos billetes. Basta con agarrar un billete de la serie de 1938 (no son raros ni caros) y aplicarle un sello que indique “AFRICA” con un tampón generado para la ocasión. Efectivamente, más de un rufián lo ha hecho para estafar a algún incauto. 

El coleccionista debe saber que cada carácter de la palabra “AFRICA” tiene un reborde grueso e internamente una filigrana. Es decir, no son tampones de tinta roja sólida, sino que tienen una forma interna para dificultar su falsificación. Podéis fijaros en la siguiente imagen y compararla con la de sellos falsos, que tienen un color mucho más sólido (os recomiendo este hilo de Imperio Numismático al respecto).

“AFRICA” en 5, 100 y 500 pesetas de 1938.

Otras falsificaciones más burdas son las que han estampado la palabra “AFRICA” en billetes que no son de 1938. Esas son falsas seguro. También lo son (como ratifica Zouhair y José María de Francisco Olmos) unos supuestos resellos que aluden a ciudades concretas, como “Tánger”, “Melilla”, “Ceuta”, “Tetuán”, “Larache”… estos billetes son fantasías sin ningún tipo de respaldo histórico ni documental. 

Colección Via Stellae II

Ibercoin ofrece el segundo volumen de la Colección Via Stellae el día 23 de abril de 2024. De esta forma, continúa con la colección que se subastó el pasado mes de diciembre. En este volumen se repasa la historia de la notafilia española en 137 billetes entre los que hay auténticas delicias.

Siempre se suelen destacar los billetes clásicos, pero en este caso con más razón: las 100 pesetas de 1880 sin reparaciones es una absoluta rareza. Este viene acompañado por las 1.000 pesetas de 1886, un estupendo “fogonero”, las 50 pesetas 1893 50 EPQ… ¡hay mucho clásico de gran calado!

De las primeras décadas del siglo XX destacan las 500 pesetas de 1907 en AU58, así como una gran cantidad de billetes no emitidos: 5 pesetas 1914, 500 pesetas 1925, las 50 y 100 pesetas de 1937 y el más que mítico billete de Fortuny. Este Fortuny es la portada de la colección, como no podía ser de otra manera porque es el billete más deseado del Banco de España en el siglo XX. Además, los tres billetes que se han tratado en este artículo son rarísimos de encontrar juntos.

Me gustaría destacar el catálogo de la subasta que ofrece Ibercoin. Es un catálogo escrito y maquetado con mucho cariño y con buenas contextualizaciones para varias piezas de gran calado. Os recomiendo que lo descarguéis y lo guardéis.  También os recomiendo que leáis con calma la introducción de Ramón Cobo Huici, quien da un repaso a la subasta más detallado y con más criterio de lo que yo pueda hacer. De ese texto introductorio me gustaría rescatar el último párrafo:ç

Para finalizar, puesto que a cierta edad, más bien a mucha edad, se pueden dar consejos, permítanme que dé uno, especialmente a aquellos que creen que el coleccionismo notafílico es acumular ejemplares: vean con tranquilidad la subasta, repásenla de nuevo lentamente, estudiando, valorando y consultando y, sólo después, valoren la posibilidad de participar; así mejorarán su colección y si el remate no les es propicio, disfrutarán de nuevos conocimientos y de su propia colección.

Este artículo ha sido patrocinado por Ibercoin. Podéis seguir a Ibercoin en su web, en Facebook y en Instagram.

En podcast

Os dejo un podcast con un contenido semejante al de este artículo:

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