Billetes que representan hitos vitales

Son varios los coleccionistas que compran monedas o billetes como recuerdo de un viaje. Van a cualquier país y, en vez de comprar el típico “pongo” (esas cosas que llegas a casa y piensas: “¿y esto dónde lo pongo?”) se pasan por alguna numismática y adquieren el set de monedas de ese país en ese año. Ese set viene a costar aproximadamente lo mismo que un pongo, es más fácil de guardar y tiene una coherencia con el resto de la colección a la que se suscriba. 

A lo largo de los años este viajero conseguirá una colección de monedas de los países que haya visitado (incluso es probable que algunos amigos le traigan monedas de los países que ellos visiten). Una colección sin apenas valor económico, pero sí con mucho valor emocional para el propio coleccionista. En vez de representar una historia numismática representa el recorrido de sus viajes. Es parte de la historia de su vida a la vez que muestra la economía y la cultura de los países visitados. Desde luego que es mucho más interesante que una colección de dedales comprados por mil bazares distintos pero todos fabricados en China.

50 pesetas 1884. Bravo Murillo.

El caso de Enrique va mucho más allá. Él es un coleccionista de billetes españoles con una característica muy particular: los mejores ejemplares de su colección los relaciona con hitos importantes de su vida.

Enrique compra billetes de vez en cuando en la medida de sus posibilidades, como cualquier coleccionista. Pero sus mejores piezas, esas que cuestan miles de euros, las adquiere solamente cuando considera que es un momento importante en su vida: cuando acabó la carrera, cuando montó su empresa, cuando nació su hija… 

Son, todos ellos, ejemplares que ha deseado de manera intensa y cuya compra planificó durante meses. Son ejemplares que estarán siempre con Enrique porque tienen un aura que les convierte en únicos. Ese Bravo Murillo ya no es un billete cualquiera; ni siquiera es tan relevante que su conservación sea XF45 o AU50: es el Bravo Murillo que adquirió cuando nació su niña. O esas 500 pesetas de 1907 ya no son cualquier cosa; ¡son únicas! ¡son las que le regalaron sus padres poco después de independizarse!

500 pesetas 1907.

Pero la joya de su colección es, sin ninguna duda, las 1.000 pesetas de 1907

Fue el día de su boda. Estaba con su mujer en el altar recién casados. Todavía no habían salido de la iglesia, ni les habían tirado arroz, ni siquiera habían firmado el acta de matrimonio junto con los testigos. Ahí estaba, de pie frente a todos sus familiares y amigos, cuando su mujer esbozó una sonrisa cómplice tras el velo. 

Se giró y recibió un sobre de la mano de su madre, cómplice en el entramado. “Para ti. Un regalo de tu mujer con mucho amor”, fue lo que dijo a Enrique mirándole a los ojos delante de toda la audiencia. Extrañado, Enrique abrió el sobre esperando encontrar alguna fotografía de ambos o algo parecido. Pero lo que asomó fue un flamante billete de 1.000 pesetas de 1907. 

Enrique se quedó mirando a su esposa con los ojos abiertos. Era una mirada de sorpresa y amor a la vez que interiormente se preguntaba cómo podría haberse permitido semejante dispendio. ¡Un billete así cuesta una fortuna para una mujer joven que apenas acaba de comenzar a trabajar! ¡Pero ella quiso regalarle su sueño notafílico para comenzar su matrimonio!

Le pasaron el micrófono y Enrique no pudo ni hablar. Apenas balbuceó un “gracias” antes de que se le saltasen las lágrimas, que fueron inmediatamente acompañadas por las de su esposa y por un sonoro y largo aplauso del público. 

Ya veis que Enrique tiene un billete verdaderamente único en su colección.

1.000 pesetas 1907.

Las imágenes que ilustran la entrada no forman parte de la colección de Enrique. Son billetes subastados por Ibercoin en diciembre de 2023 dentro de la colección Via Stellae

3 comentarios en “Billetes que representan hitos vitales”

  1. Muy buenas
    Todo eso me recuerda a la nostalgia….. empezar a coleccionar en mi caso aquellas pesetas que teniamos cuando eramos crios y ahora mi hija me mira como diciendo que eso es prehistórico.. pero son los que me iba con mis amigos, al cine, de copas y cosas así….

  2. En mi colección el billete que más cariño me suscita son 50 Ringgit malayos, ya que lo guardé tras el que ha sido el viaje de mi vida por la península de Malaca y Borneo. Los tengo más caros, más antiguos, más bonitos, con mayor valor histórico… pero ese es el que salvaría si me dieran sólo uno a elegir.

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