La moneda ibérica III: Rhode y otras monedas hispano-griegas

Este es el tercer artículo en el que cedo la pluma a Joaquín Navarro Sánchez para publicar un fascículo de su libro sobre moneda ibérica. Con este post se cierra el capítulo de las monedas hispano-griegas. Concretamente se centra en la ceca de Rhode, así como las imitaciones íberas a las monedas de Massalia. También incluye, como apéndice final, las monedas “Hispanorum”.

Hasta ahora se ha publicado:

2. RHODE (RHODETON)

Roses, Alt Empordà, Girona, Catalunya, España

CONTEXTO HISTÓRICO

NOMBRE DE LA CIUDAD, LOCALIZACIÓN Y RESTOS

La leyenda griega de estas antiquísimas monedas de plata es Rhodeton, por lo tanto el nombre de la ciudad emisora es Rhode, y las fuentes clásicas suelen escribir Rhodos o Rhoda (T. Livio). La ceca se localiza en el golfo de Rosas (cerca también de la antigua Emporion pero opuesta a ella en el extremo norte de la misma bahía), siendo la actual Rosas, que conserva el antiguo nombre. 

Los restos de la antigua colonia griega se encuentran debajo de la ciudadela, mandada construir por Carlos I. Las excavaciones efectuadas en la misma ciudad no han localizado restos más antiguos del s. V a.C., sin embargo, prueban que la ciudad tenía un trazado ortogonal, helenístico. Se descubrió en 1966 un horno de cerámicas de barniz negro, que debió estar activo entre el 300 y el 225 a.C. y cuyos productos se pueden encontrar por toda la zona propiamente ibérica, desde Cartagena hasta casi el Ródano (Collantes, 1997).

HISTORIA

Estrabón nos dice que antes de las olimpiadas (antes del 776 a.C.) los rodios de Grecia, se establecieron en nuestras costas y fundaron Rhode, “de la cual los massaliotas se apoderaron más tarde”. En otro pasaje, el mismo Estrabón dice que existe la colonia de Rhodepequeña factoría de Emporion, aunque según dicen algunos fue fundación de los rhodioi”. El geógrafo Skymnos dice que fue fundación de los massaliotas, aunque recoge la opinión de otros “que dicen” lo fue de los rodios. Tito Livio se refiere a ella como un pequeño castillo con guarnición ibérica (ni siquiera focense como en Emporion). 

Collantes (1997) deduce de estos pasajes la existencia de la colonia griega en Rhode, su dependencia en tiempos de Estrabón de los de Emporion, que no tiene porqué considerarse contradictorio con su afirmación de que pasó a depender de Massalia y que en tiempos del autor era dudosa y legendaria la fundación de Rhode por los rodios.

El nombre de la colonia, así como la rosa de los reversos de las acuñaciones (rosa en griego es rhodon), sugieren un antiguo contacto con la griega Rhodas, aunque “la rosa” representada en nuestras monedas es muy diferente de la griega, ya que es una rosa vista por debajo y más esquemática. Collantes (1997) cree lo más probable un antiquísimo origen indígena del nombre, que sirve de base a la “leyenda”, que pudo crearse por conveniencias de afirmación de la ciudad frente a Emporion y Massalia, y por congraciarse con el poderío naval de Rhodas en el s. II a.C.

El testimonio de T. Livio presenta la ciudad como una pequeña factoría-fortaleza de Emporion, a principios del s. II a.C. Puede que la ocupación por los emporitanos de la ciudad de Rhode fuera por las armas y con destrucción de la factoría rodia, suprimiendo esa competencia comercial.

Sus monedas tuvieron que tener mucha más presencia entre los galos que las de Emporia, porque son copiadas muy abundantemente y se siguieron acuñando imitaciones después de la desaparición de la ciudad. 

En los siguientes apartados se desarrollan las distintas acuñaciones que realizó Rhode, que he dividido en 2 grupos claramente diferenciados en función de sus características: dracmas y divisores e imitaciones galas.

2.1. Dracmas y divisores

Hacia finales del siglo IV o principios del siglo III a.C., la colonia griega de Rhode inició la acuñación de dracmas, con un peso medio de 4,74 g, modificando el modelo de acuñación fraccionario utilizado hasta ahora en la zona. Los tipos que se eligieron fueron para el anverso una cabeza femenina, con la leyenda ΡΟΔΗΤΩΝ, modelada según el diseño siracusano de Arethusa creado por Evainetos, y en el reverso una rosa vista por debajo, con las brácteas y los sépalos bien figurados; que evoluciona a una rosa vista desde arriba (con el corte del tallo en el centro y cuatro pétalos y sépalos), lo que fue una creación propia y original de la colonia (Ripollès y col., MIB 2022).  

Las emisiones de Rhode constituyen una muestra de su madurez política y económica, ya que conformaron una estructura monetal fluida y eficiente, mediante la cual, la colonia y los usuarios pudieron configurar con las monedas cantidades de cobro y pago bien definidas y precisas, a la vez que ponen de manifiesto el reducido valor de los bienes e intercambios que la moneda fue capaz de cubrir. Su impacto en las poblaciones nativas estuvo limitado a su entorno, la zona indigete y el área del Languedoc-Rosellón, ya que es en esas zonas donde se encuentra la mayor densidad de hallazgos (Ripollès y col., MIB 2022). 

EMISIONES DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO III A.C. (300-260 A.C.)

Rhode acuñó hermosas piezas de plata, que obedecen a un patrón metrológico con un peso de 4,70 g de influencia suditálica, por ser el patrón del quadrigatus romano reducido a este peso. Llevan la cabeza de Tanit-Perséfone y la leyenda griega Rhodeton y en el reverso una rosa vista por debajo y en muy pocos ejemplares por encima, con sus sépalos bien marcados. Se estiman contemporáneas de las dracmas de Emporion del caballo parado coronado por una Victoria, de fuerte influencia cartaginesa, (por lo que deben ser de principios del s. III a.C.) y continúan después de la derrota cartaginesa en la Primera Guerra Púnica.

La acuñación de Rhode se interrumpe bruscamente, teniendo muy poca duración, lo que ayuda a la hipótesis de su destrucción y ocupación por Emporion, porque tras aliarse con las tribus indígenas sublevadas en el 197 a.C. fue destruída dos años más tarde por Marco Porcio Catón.

La cabeza de ninfa de las dracmas de Rhode fue copiada de los modelos griegos y la rosa aparece vista por los pétalos o por los sépalos. Muchas leyendas aparecen borradas, se cree que por los emporitanos cuando conquistaron la ciudad. Hay muchas imitaciones galas, de arte deficiente, siendo el grupo de los tres delfines alrededor de la cabeza de la ninfa posterior.

La amonedación de las dracmas de Rhode y también de Emporion y sus imitaciones obedecen a un patrón metrológico con un peso de 4,70 g posiblemente de influencia suditálica, donde existen las acuñaciones de los Bretti, con dracmas de 4,70 g, que obedecen al patrón del quadrigatus romano reducido a este peso. 

Foto 50. Excepcional dracma de Rhode con la leyenda griega POAHTΩN/AT, con cabeza femenina de Arethusa en el anverso coronada de espigas de cereal con collar y pendientes y rosa vista por debajo en el reverso, con el tallo, los sépalos y los pétalos (, de la Web Orzowesite.word. Les monedes catalanes). Estas magníficas dracmas se encuentran entre las monedas más bellas acuñadas en la Península Ibérica.
Foto 51. Tritartemorion de Rhode de cabeza femenina a derecha y rosa vista por encima en el reverso. La rosa presenta un glóbulo central como ovario y como pétalos cinco grupos terminados en forma tridentada con estambres (R8, BC+, 0,47 g, subasta Áureo & Calicó 27/04/2016).
Foto 52. Siguiendo tradiciones griegas, inusuales en nuestro territorio, algunos anversos llevan las iniciales AT del grabador, su firma, como se aprecia en la nuca de esta mitad de dracma de Rhode.

EMISIONES DEL SEGUNDO TERCIO DEL SIGLO III A.C. (260-225 A.C.)

En este periodo final de acuñación, la ceca emite unas raras dracmas, divisores y algún bronce, con un arte y símbolos diferentes del periodo anterior.

Foto 53. Dracma de Rhode con cabeza femenina coronada con espigas de cereal y tridente detrás, con la leyenda POAHTΩN de lectura interna. El reverso representa una rosa vista por debajo con tres ornamentos curvos y otro con forma de pepita de uva (Royal Coin Cabinet Stokholm). Tomada de MIB (2022).

2.2. Imitaciones galas

Localización de las cecas desconocida

ACUÑACIONES

Las estrechas relaciones de las cecas griegas de Emporion y Rhode con el territorio francés del Rosellón promovieron la circulación de las emisiones en esa zona, que pronto fueron imitadas (debido a su creciente demanda y al modesto volumen emitido por ambas cecas), extendiéndose posteriormente su acuñación a un amplio territorio. Los diferentes estilos y la extensa área de circulación sugieren que se trata de monedas acuñadas en diferentes centros. Se acuñaron con la intención de integrarlas en un circuito monetario en el que las dracmas de Rhode eran conocidas y utilizadas (Ripollès y col., MIB 2022). 

La mayor parte de las imitaciones de Rhode se acuñaron ajustando el peso de los cospeles al estándar de las dracmas oficiales (de unos 4,7 g), que fue el mismo que se utilizó para las dracmas de Emporion. Parece bastante evidente que el objeto de estas imitaciones fue integrarse en una masa monetaria en la que las monedas griegas de Emporion y Rhode fueron habituales (Ripollès y col., MIB 2022). 

Con el tiempo hubo una reducción progresiva de peso, pasando  a un patrón más ligero, 4,36-3,97 g y posteriormente a otro con un peso medio de 3,52 g. En consecuencia, estas monedas de imitación comenzaron a acuñarse ajustándose al patrón de 4,7 g y debido a la demanda de moneda y al elevado volumen de producción fueron aligerando los cospeles cada vez más (Ripollès y col., MIB 2022). 

En su conjunto se concentran en el eje Aude-Garona, pero si se estudia la distribución de cada uno de los principales tipos de imitaciones se observa que las primeras se emitieron en la zona de Narbona y el Rosellón. El momento de cese de las imitaciones no es seguro, pero sería posible que en el último cuarto del siglo III a.C. ya se hubiesen acuñado todas y que las nuevas iniciativas de acuñación tomaran la forma de monedas à la croix (Ripollès y col., MIB 2022). 

El propósito de las imitaciones de Rhode pudo estar relacionado con el tráfico de metales (estaño principalmente) o con el pago a mercenarios galos (fueran obra de las tribus galas o comerciantes, ibéricos o no) habituados a la economía monetaria, relacionándose estas imitaciones con la disponibilidad de plata que tendrían los volcos tectosages y arecomici, a través del comercio y de los presentes recibidos de Aníbal en su camino hacia Italia (Ripollès y col., MIB 2022).  

EMISIONES DEL SIGLO III A.C. (280-200 A.C.)

Los celtas tenían la tradición de copiar la moneda de prestigio de otros pueblos, así acuñaron imitaciones galas de las dracmas emporitanas, que se hallan entre el Loira y el Garona, en la región de los pictones y evolucionaron hacia un arte cada vez más abstracto y leyendas anómalas. También acuñan imitaciones galas de las dracmas rodetanas, que son las llamadas “monnaies à la croix” y se encuentran entre la zona de Narbona y Burdeos, siendo acuñadas por las tribus de los tolosates, los volcos tectosages y los arecomici (Pina, 2002).

Existen imitaciones galas con un arte celta inconfundible, tanto de las dracmas de caballo parado en reverso como de las dracmas con Pegaso, lo que es una muestra del prestigio de las acuñaciones de Emporion que son copiadas, por la solvencia y aceptación de su numerario por lejanas tribus de la Galia

Foto 54. Dracma gala de imitación de Rhode con la leyenda corrupta delante de la diosa XOUIXIN y flor vista por debajo en el reverso. La moneda presenta un golpe de cizalla para desmonetizarla, posiblemente dado por los romanos cuando incautaron el “argentum oscense” (R10, única, MBC/MBC-, 4,83 g, mismo ejemplar que el Corpus, subastada por Tarkis en 2007).
Foto 55. Dracma gala de imitación de Rhode con un arte muy degenerado. Estas dracmas fueron imitadas profusamente por su prestigio por tribus galas que debían comerciar con los griegos (R7, MBC-, 4,94 g, Comptoir Gèneral Financier 24/04/2007).
Foto 56. Exquisita dracma gala de imitación de Rhode con cabeza muy estilizada, espigas y cabello ornamentados y rosa vista por debajo muy esquemática, con adornos de lúnulas (R8, EBC-, 4,91 g, ø 15 mm, Compagnie Générale de Bourse, marzo de 2023). Estas monedas se acuñaron en el suroeste de la Galia entre el 240-220 a.C.

EMISIONES DE FINALES DEL SIGLO III A.C.

Las imitaciones de Rhode presentan la rosa vista por encima y llegan a una estilización en las monedas llamadas “a la croix”, por su tipo de reverso, que presenta una cruz, con sus cuarteles con diversas representaciones, que parecen ser una degeneración de los pétalos de las monedas de Rosas. Estas imitaciones van reduciendo su peso y lo igualan al de la dracma ligera massaliota, al victoriato ligero y al de las dracmas saguntinas ligeras, que es de 2,40 g. Esta última reducción debió acaecer a principios del s. II a.C., al reducirse de peso el denario romano y crearse el as uncial.

Estas acuñaciones de Rhode, a pesar de su corta duración, son profusamente imitadas por tribus galas, siendo su arte galo-céltico y el conocido esquemático. La rosa del reverso no es más que una cruz con los cuadrantes lobulados, siendo inconfundiblemente galas. Las más primitivas responden a la métrica del victoriato de finales del s. II a.C. (3,40 g) y después bajan a 2,40 g, peso del victoriato ligero de principios del s. II o de las dracmas de Arse. Todas son acuñaciones de la Narbonense, que una vez más copian el numerario de las ciudades griegas e ibéricas del nordeste peninsular.

Hay dos tipos de monedas à la croix que llevan leyendas ibéricas, que se piensa que son nombres personales. La lectura más habitual es auntiki y akeŕekonton; sin embargo el hecho de que estas leyendas se dispongan en círculo dentro de los cuadrantes de la cruz impide saber con seguridad dónde debe comenzar la lectura. Los tipos llevan una cabeza masculina a derecha o a izquierda en el anverso, con el cabello formado por mechones gruesos y ordenados en filas paralelas y en el reverso una cruz con un punto central y en sus cantones un glóbulo, disponiéndose en círculo la leyenda ibérica.

Estas monedas aparecen a lo largo de los valles del Garona, Aude y sus afluentes con una importante concentración alrededor de Toulouse, lo que ha llevado a proponer Vieille Toulouse como posible lugar de emisión y a atribuirlas a agentes ibéricos con el propósito de favorecer el comercio.

Foto 57. Imitación gala de la dracma de Rhode, del llamado “estilo languedocien”, posiblemente acuñada por los longostaletes de la región de Narbona (R2, BC+/MBC, 3,56 g). Su acuñación fue muy abundante, de ahí el fuerte desgaste de los cuños del anverso.
Foto 58. Imitación gala de la dracma de Rhode, con un hacha en el cuartel del reverso. Todas estas monedas son anepígrafas y con un estilo cubista y romanizado. Debió ser acuñada por los volques tectogases en la zona de Toulouse.

3. IMITACIONES IBÉRICAS DE MASSALIA

Localización de las cecas desconocida

ACUÑACIONES

Estos divisores deben relacionarse con la necesidad de moneda de menor valor que las dracmas, que pudiera hacer más ágil el pago de servicios de poca importancia. Posiblemente se acuñaron en paralelo a las dracmas y divisores ibéricos de imitación emporitana, por su aparición en tesoros enterrados durante la Segunda Guerra Púnica. Tuvieron una circulación intensa a lo largo de la costa mediterránea desde Emporion hasta Lucentum.

El área de acuñación de estos divisores se restringe a Cataluña, el Bajo Aragón y la provincia de Castellón, con centro en Tivissa y serían acuñadas por un número limitado de talleres itinerantes, que prestarían sus servicios a las ciudades que lo demandaran o precisaran, lo cual explicaría el uso compartido de cuños de anverso (Ripollès y col., MIB 2022). 

Los pesos son bastante irregulares, aunque la mayoría de ellos oscila entre 0,4 y 0,6 g. La denominación más acuñada fue el tritartemorion, que son tres cuartos de óbolo de una dracma de entre 4,80-4,50 g. 

Gozalbes (2022) opina que el modelo productivo parece reflejar un escaso nivel de organización, el surgimiento espontáneo de los talleres y la improvisación fruto de una fuerte demanda de moneda, que se manifiesta en las copias sucesivas y en el empleo de grabadores iletrados, responsables de frecuentes errores y de la creación de epígrafes incongruentes.

EMISIONES DE FINALES DEL SIGLO III A.C. (215-206 A.C.)

Foto 59. Imitación ibérica del óbolo de Massalia. Estos pequeños divisores se caracterizan por un arte más tosco que el de las monedas que copian y su acuñación fue abundante, circulando junto con las dracmas ibéricas de imitación emporitana para facilitar los cambios.
Foto 60.  Muy raro tritartemorion de imitación de Massalia, que presenta una cabeza femenina diademada a derecha y en el reverso rueda con cuatro radios y entre ellos M, A y creciente (R8, 0,53 g, ex colección Cores, subasta Vico 16/11/2017).
Foto 61. Tritetartemoriones de imitación de los divisores de Massalia, con reverso rueda de cuatro radios con creciente, M, A y círculo en los cuarteles. La moneda de la izquierda (R8, MBC/MBC+, 0,49 g, subasta Áureo & Calicó  07/02/2007 y ex colección Donosti, subasta Herrero 12/12/2007) y la de la derecha de un arte más tosco (R8, EBC-, 0,33 g, subasta Áureo & Calicó 18/01/2023). Pese a su gran rareza, debieron acuñarse con cierta profusión, como demuestra el hecho de que haya cuños tan diferentes para el mismo tipo, como en este caso.
Foto 62. Tritetartemorion de imitación massaliota con cabeza femenina a izquierda y en el reverso rueda de tres radios con creciente y puntos a los lados como marcas diferenciadoras de los cuños (R7, MBC+, 0,5 g, subasta Áureo & Calicó 09/02/2017).
Foto 63. Estos diminutos divisores se relacionan sin duda con la necesidad de moneda de reducido valor para agilizar los pequeños pagos que no podían hacerse con las dracmas (R8, MBC, 0,31 g, subasta Áureo & Calicó 21/04/2021).
Foto 64. Óbolo de imitación ibérica de Massalia inédito, de cabeza femenina con pendiente a izquierda y delante los signos ibéricos BaBa (R10, MBC-, 0,54 g, subasta Herrero 08/05/2013).

4. HISPANORVM

CONTEXTO HISTÓRICO

La leyenda latina HISPANORVM aparece en varias emisiones, atribuidas a la ciudad griega de Morgantina (Sierra Orlando, Sicilia), después de que durante la Segunda Guerra Púnica dicha ciudad fuera entregada por el romano Marcelo a los mercenarios hispanos de los cartagineses, como premio a su defección. 

Desde mediados del siglo II a.C. hasta mediados del s. I a.C., estos mercenarios hispanos, posiblemente celtíberos, optaron por indicar su origen “Hispania” en sus emisiones monetarias, acuñando interesantes piezas de bronce (unidades, mitades y cuartos) con una diosa femenina galeada que recuerda a las monedas de Untikesken y Arse y mostrando además el jinete lancero típico de la Citerior (Pina, 2002).

ACUÑACIONES

Terminada la guerra civil entre César y Pompeyo, con la derrota de los hijos de este último, se refugiaron en Sicilia y acuñaron allí durante los 10 años de estancia estas monedas con la inscripción HISPANORVM. Se trata, por lo tanto, de acuñaciones sicilianas que hacer referencia a Hispania.

Foto 65. Esta moneda utiliza para el epígrafe el genitivo plural HISPANORUM, con clara alusión a su procedencia étnica, según costumbre griega y a que se acuñó como recuerdo de los mercenarios hispanos en Sicilia. Emplea el tipo monetal del jinete lancero, habitual en la Celtiberia, siendo la cabeza de la diosa femenina copia de las primeras acuñaciones de Untikesken con cabeza de Palas.
Foto 66. Bronce acuñado en Morgantina (Sicilia) con cabeza femenina a derecha, posiblemente copiada de las dracmas de Arse, y en el reverso jinete lancero con la leyenda debajo HIS-PANORVM. Estas monedas fueron acuñadas hacia el 212 a.C. y algunos autores las consideran precursoras de los ases del jinete ibérico (R7, MBC-, 7,90 g, subasta Jonh Jencek, California 08/11/2006).

5.BIBLIOGRAFÍA

  • Beltrán Martínez, Antonio. Cartagena, 1950. Curso de Numismática. Tomo I. Numismática antigua, clásica y de España. 2ª edición.
  • Beltrán Martínez, Antonio. Zaragoza, 1983. Historia de la moneda española a través de cien piezas del museo de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
  • Collantes Pérez-Ardá, Esteban. Madrid, 1997. Historia de las cecas de Hispania Antigua. Editado por Tarkis. 
  • Pina, Manuel. Madrid 2002. Generalidades de las amonedaciones en la Península Ibérica, desde sus inicios hasta la invasión musulmana, incluyendo la descripción de todas sus cecas. www.tesorillo.com
  • Ripollés, Pere Pau; Gozalbes, Manuel; Peña, Alejandro; Onielfa, Juan Francisco; Collado,  Eva; Sánchez, María José; Serrano, Judit; Cores, María Cruz; Cerdá, Pablo; Mori, Jin y colaboradores. València, 2022. Moneda ibérica (MIB) https://monedaiberica.org
  • Villaronga, Leandre. Barcelona, 1979. Numismática antigua de Hispania.

2 comentarios en “La moneda ibérica III: Rhode y otras monedas hispano-griegas”

    1. Muchas gracias, por lo que a mi corresponde.
      He tratado de contextualizar el periodo histórico de las monedas, su localización, iconografía… La idea es que no se vea sólo la moneda, que se pueda conocer la historia que tiene detrás.
      Me he valido para ello de buenas publicaciones como indico en la bibliografía; aunque las he resumido quitando lo que pueda ser más tedioso de esas citas especializadas y tratando de dejar lo más ameno, aun a costa de perder rigor científico.
      Las fotos, pues no siempre tiene la calidad que se desearía (cámara, poca resolución, fuente de internet…), pero he tratado de poner ejemplares representativos de cada ceca, para hacerse una idea de lo que se acuñó y sin ser exhaustivo como un catálogo.

      Espero que gusten los siguientes artículos, un saludo:
      Joaquín

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