La moneda ibérica I: La ceca de Emporion

Joaquín Navarro Sánchez es un mecenas del Blog Numismático y un gran conocedor de la moneda de la Hispania Antigua. Joaquín lleva años escribiendo un libro, todavía inédito e inconcluso, donde describe con detalle todas las cecas hispanas. ¡Una tarea titánica! ¡Hay cientos!

Joaquín me ha propuesto publicar en esta bitácora su libro por fascículos. Es toda una suerte para los lectores y todo un privilegio para este blog por la calidad del texto que ha escrito. En principio se publicará un fascículo al mes, así que muy probablemente tendremos textos para años. Espero que así todos podamos profundizar en la moneda hispánica de la mano de Joaquín Navarro Sánchez.

Una primera serie de capítulos se dedicarán a las monedas griegas. Comienzan con esta introducción a la moneda hispano-griega y la cronología de la ceca de Emporion.


LA MONEDA GRIEGA EN LA PENÍNSULA IBÉRICA

Las colonizaciones orientales llegaron a la Península desde el s. VIII a.C.; por un lado los fenicios con fundaciones en Ibiza y Cádiz y por todo el litoral oriental andaluz y por otro los griegos con base en Massalia y sus fundaciones de Rhode y Emporion (en el golfo de Rosas) y hasta el cabo de la Nao. Las primeras monedas griegas de la Península se acuñaron hacia el 470 a.C., cuando hacía más de dos siglos que se empleaban en el mundo helénico. 

La crisis provocada por la batalla de Alalia (438 a.C.), que cortó las navegaciones de Massalia y otorgó a Carthago el predominio de la zona, influyó en el desarrollo de las ciudades del golfo de Rosas y en su circulación monetaria. Entre los años 470 y 460 a.C. ya se acuñaban pequeñas monedas del tipo del tesoro de Auriol, anepígrafas y de variados tipos y entre el 450 y 400 se acuñarían las monedas encontradas en un vaso del s. V en el tesoro de Ampurias, con las iniciales EM o EN “moneda de los emporitanos” (Beltrán, 1983).

Las únicas ciudades de todas las colonias griegas en la Península que acuñaron moneda fueron Emporion y Rhode, en el golfo de Rosas. Las más antiguas podrían ser las encontradas en el hallazgo del Campo de Rebate (Orihuela, 1850), compuesto por 43 trocitos cilíndricos pequeñísimos sin acuñar y 24 piezas acuñadas con figuras y las letras EN retrógradas, todas en bronce y citadas por Delgado (Beltrán, 1950).

La introducción de la moneda en Hispania se debió a los colonizadores griegos, que vinieron con sus monedas, que acuñaron primero en Sicilia, después en el sur de Italia y también en tiempos muy antiguos en la cercana Massalia, fundada por los phoceos. Esta información se debe al hallazgo del tesoro de Auriol, en un lugar cercano a Marsella, en el año 1867. El tesoro estaba formado por 2.130 pequeñas monedas de plata, que presentaban solo el tipo por uno de sus lados, siendo el otro incuso (con un dibujo geométrico), con tipología, peso y procedimiento de acuñación igual o a imitación de las monedas de algunas ciudades del Asia Menor, como Phocea. Este tesoro se considera ocultado en la segunda mitad del s. V a.C. y da la fecha de iniciación de la amonedación en el Mediterráneo occidental (Villaronga, 1979). 

Foto 1. Algunas de las primeras acuñaciones de la Península Ibérica (515-480 a.C.). Dióbolo de Emporion, hallado en El Camp de Morvedre (Sagunto), colección Sergio Vela y cuatro monedas del tesoro de Auriol: tritartemorion de cabeza de carnero (0,67 g, 8 mm), tritartemorion de cabeza femenina con casco (0,7 g, 8 mm), hemidracma con medio Pegaso (2,46 g, 13 mm) y hemidracma de medio Pegaso y cuadrado incuso dividido en cuatro partes (3,5 g, 13 mm). Las monedas del tesoro de Auriol actualmente están en la Bibliothèque Nationale de France (todas aumentado su tamaño).

A la emisión de estas monedas siguió en Massalia la acuñación de otras que presentan tipos por ambos lados de la moneda, continuando siendo anepígrafas. Estas primeras monedas acuñadas en la Península en Emporion fueron de plata, de pequeño módulo y valor, por el reducido comercio de la época. Eran trihemióbolos (1 ½ de óbolo= ¼ de dracma de plata), que empezarían a labrarse hacia el 450 a.C. Hasta el 413 son piezas del sistema ponderal foceo y tipos de imitación de Atenas (que en el s. IV fueron copiados en todo el sur de Italia), cabeza de león, pájaros, etc, algunas de ellas con las letras EM o EMP, a veces retrógradas.

Más adelante, a raíz de la decadencia ateniense, Emporion copió los tipos de Sicilia, lo que en realidad era una velada falsificación para facilitar el comercio con esta isla, estando Siracusa en su hegemonía bajo las tiranías de Dionisio el Viejo (407-367 a.C.) y Timoleón (345-337 a.C.). Son los tipos de cabeza femenil de frente/jinete, cabeza de Palas/toro androcéfalo, cabeza galeada/cabeza de león (Gil, 1976). 

Las dracmas con el rótulo “Emporiton” y caballo parado coronado por Victoria volante, se corresponden con un tipo netamente púnico en un área enemiga, cuyo origen está en las relaciones entre griegos y púnicos. Hacia el 241 terminó la Primera Guerra Púnica y se produciría (para Leandre Villaronga) el paso de cabeza de Perséfona a Arethusa. Este tipo es prueba evidente de unas relaciones comerciales entre los griegos emporitanos y el mundo cartaginés, que se abandona tras el fin de la Primera Guerra Púnica, en que Carthago pierde Cerdeña, y va siendo rechazada de la parte norte del Mediterráneo occidental.

Posteriormente, en el tipo Pegaso, la cabeza del caballo se modifica y se convierte en un niño cogiéndose los pies, el “Chrysaor” o “cabiro”. Tras el desembarco de Cneo Cornelio Escipión en Ampurias en el 218, las dracmas cambian la cabeza por la de Artemisa o Diana (Beltrán, 1983).

Los patrones y sistemas monetarios eran muy variados en toda la zona helénica y tenían su origen en Mesopotamia, en los valles del valle del Tigris y del Eúfrates. En el sistema babilónico, un talento equivalía a 60 minas y a 3.600 siclos. Otros sistemas monetarios eran el dárico, el eginético, el euboico, el rodio, etc.

El sistema empelado en la amonedación de las colonias griegas en Iberia deriva del ático, que a su vez se basa en el primitivo sistema eginético de 1 talento = 60 minas = 6.000 dracmas = 36.000 óbolos. Las equivalencias son las siguientes:

PLATA

  • Talento……………………………. 6.000 dracmas
  • Mina………………………………….. 100 dracmas
  • Decadracma………………………..  10 dracmas
  • Tetradracma………………………..   4 dracmas
  • Didracma (estátera plata) …….  2 dracmas
  • Dracma………………………………… 6 óbolos
  • Tetróbolo…………………………….. 4 óbolos
  • Trióbolo………………………………  3 óbolos
  • Dióbolo ……………………………..   2 óbolos
  • Trihemióbolo ………………………. 1 ½ óbolos
  • Óbolo …………………………………  1/6 dracma
  • Hemióbolo …………………………… ½ óbolo
  • Tetartemorion ………………………. ¼ óbolo

ORO

Estátera ……………………….. 20 dracmas de plata

BRONCE

  • Dicalco …………………………… ¼ óbolo
  • Calco ………………………………. 1/8  óbolo
  • Lepton…………………………….  1/7 calco

Las antiguas piezas de oro, electrón o plata recibirían el nombre de estáteras, de manera que una estátera de oro o electrón equivalía a 10 estáteras de plata. Según Herodoto, el oro valía 13 veces la plata, pero esta proporción variaba en el tiempo. No se acuñaron monedas de oro griegas en la Península, pero si algunas rarísimas piezas hispano-cartaginesas con claras influencias griegas.

Foto 2. Cabeza de Niké alada en una rarísima estátera de oro hispano-cartaginesa, con un peso de 7,53 g y un diámetro de 17 mm (subasta Roma Numismatics, 23/03/2017).

La dracma, unidad del sistema griego, significa puñado (de varillas o asadores = óbolos), refiriéndose al número de óbolos que cabían en la mano cerrada. Desde Alejandro Magno la dracma alcanzó un peso de 4,26 gramos. Hay muchos patrones monetarios en el mundo griego, como el dárico persa, la estátera lidia de electrón, la estátera de plata de Egina o de Corinto, la dracma de Atenas, la dracma rodia de plata, el siclo judío de Jerusalén, el cistóforo de Asia Menor, el decadracma de Siracusa, el didracma de Neapolis, el tetróbolo de Abdera, la litra de Tarento, etc.

La moneda griega se presenta en extraordinarias condiciones de pureza del metal, la máxima que podía alcanzarse con los procedimientos antiguos, no bajando la proporción de plata del 0,900 y salvo algunas monedas forradas el valor de las monedas se correspondía siempre con el nominal. Aristóteles en su Política, Platón en su República y Jenofonte en su libro “Sobre los medios de aumentar las rentas del Ática” afirman que la moneda griega era un signo de valor, de excelente metal, peso exacto y efectiva correspondencia entre los valores extrínseco e intrínseco. 

Se pueden establecer los siguientes grupos de monedas de las antiguas colonias griegas en Iberia (lo que Beltrán llamó monedas hispano-griegas):

  1. Pequeñas monedas anepígrafas de plata de Emporion, anteriores al 450 a.C.
  2. Trihemióbolos (0,93 g) y óbolos (0,62 g) de la dracma de Marsella acuñadas del 450 al 375 en Emporion, con las letras EM o EN y anepígrafas.
  3. Dracmas de Rhode de la ninfa y rosa abierta, que comenzaron hacia principios del s. IV a.C.
  4. Dracmas con la leyenda Emporiton (moneda de los de Emporion) con cabeza de ninfa y caballo parado coronado por una Victoria volante (tipo cartaginés).
  5. Dracmas anepígrafas de Rhode y Emporion con el busto femenino rodeado de delfines (tipo siracusano), del último tercio del s. IV a.C.
  6. Pegaso volante copiado de las monedas de Siracusa y rótulo Emporiton, de finales del s. IV y comienzos del III a.C.
  7. Desde la 1ª mitad del s. III a.C., Pegaso con cabeza de geniecillo alado que se coge con su pie derecho las manos. Se cree una asociación de Pegaso y Chrysaor, de la mitología hispano-tartesia.
  8. Dracmas emporitanas de los tesoros de Cartellá y Segaró con el busto de Diana, con tocado y carcaj. Su datación es hacia el 94 a.C., mucho después de que se dejaran de acuñar estas dracmas, por lo que debió ser moneda fiduciaria, origen de una grave necesidad al principio de las guerras sertorianas.

1.1. EMPORION

L’Escala, Alt Empordà, Girona, Catalunya, España

CONTEXTO HISTÓRICO

NOMBRES DE LA CIUDAD, LOCALIZACION Y RESTOS

La más antigua referencia al nombre de la ciudad es la leyenda griega de monedas de plata “Emporiton”, que significa “moneda de EMPORION”, que es el primer nombre de la ciudad. Posteriormente, la ciudad fue denominada EMPORIAE en latín y en las monedas aparecen las leyendas latinas EMPORIA, MVNICI. EMPORIT o simplemente EM

Además de la colonia griega de Emporion, el nombre ibérico en las monedas se representa en el gentilicio U-N-Ti-Ke-S-Ke-N, y el nombre de esta segunda ciudad, separada por un muro de la más primitiva ciudad griega, sería U-N-Ti-Ke.

A los pobladores nativos, Avieno los llama en la Ora Marítima “indiketas” y dice que estaban más arriba de Tarraco y Barcino. Ptolomeo los llama indigeton, Plinio en su Historia Natural habla de los indigetes, Estrabón de los indiketes y Esteban de Bizancio llama Indike a la ciudad. Existe, por lo tanto, el pueblo indikete, y sería un nombre común con significado de “indígenas”.

Las ruinas de la ciudad más primitiva están en lo que antes fue un islote (hoy unido a tierra por los sedimentos de los ríos) bajo el poblado de San Martín de Ampurias (Girona), al sur de la bahía de Rosas. Hay tres asentamientos; el más arcaico, la Palaiapolis, que se fecha hacia el s. VI a.C. y se situaba en una pequeña isla unida a tierra por un banco de arena en el promontorio de San Martin de Ampurias, con restos de edificaciones y de cerámica focea. Tuvo que ser una pequeña factoría, con un hábitat defensivo, aprovechando su carácter isleño. 

El segundo asentamiento era la Neapolis, en tierra firme y era la ciudad greco-ibérica que se conoció como Emporion y que comenzaría hacia finales del s. VI a.C. Las ruinas actuales evidencian una urbanización helenística, con el ágora en el centro y hacia el norte los edificios comerciales dando al puerto y más al sur dos templos. Uno de los templos fue dedicado a Serapis y otro a Asklepios, que se construyó sobre otro anterior de arenisca traída de Massalia y con un posible culto antiquísimo de Artemisa, y donde apareció una importante estatua conocida por Esculapio, fechada a finales del s. III a.C. (Collantes, 1997).

Tanto la arqueología como la numismática apuntan a mediados del s. III a.C. como la época de mayor florecimiento de la ciudad greco-ibérica, que coincide con el esfuerzo militar de Carthago por la Primera Guerra Púnica (Collantes, 1997).

Hacía el oeste de la Neapolis se extienden los restos del tercer núcleo urbano, que fue la ciudad romana y que parece la evolución de un campamento militar romano, alrededor del cual creció la ciudad a lo largo de los siglos II y I a.C. Hay restos de un templo de finales del s. II a.C., y restos del foro, que fue reformado en tiempos de Augusto. En el s. IV a.C. se construyó una muralla interior que acabó siendo la separación entre la ciudad griega y los nuevos asentamientos ibéricos que se iban levantando al sur, y dejaba dentro el templo de Asklepios. 

La superficie de la Palaiapolis y la Neapolis juntas no llegaba a las 5 ha, lo que comparado con las 30 ha de Bilbilis ó las 15 ha de Secaisa, lo convierte en un pequeño núcleo urbano; pero su importancia superaba a su valor demográfico, por su ascendencia griega y por su posición estratégica en la Segunda Guerra Púnica. 

HISTORIA

La ciudad fue fundación de los focenses, y existía al menos en el s. VI a.C. Focea era una ciudad situada en la costa occidental de Turquía, que fue destruida por los persas hacia el año 540 a.C. y sus habitantes obligados a refugiarse en Alalia (Córcega) y emigrar a la zona de Massalia. Eran fundaciones focenses, Massalia (Marsella), Rhode, Emporion, Mainake y Hemeroskopeion. Emporion sería fundada a su vez por Massalia hacia el año 520 a.C., teoría que parece reforzarse en que no se cita en la Ora Maritima, escrita hacia el 525 a.C.

Los focenses fueron comerciantes y también piratas y se hicieron famosas sus naves de 50 remos, denominadas pentecónteras. Estas naves representaron un notable avance en la técnica de la navegación y permitieron un más fácil acceso a las lejanas costas de Iberia, solo accesibles hasta entonces tras una penosa navegación de cabotaje a través del rosario de colonias púnicas existentes desde el s. VII a.C. 

Emporion dependía de Massalia como una colonia subordinada, sujeta a inspección y a obligaciones fiscales y militares. El comentario de Estrabón referido a que en la ciudad se unificaron las leyes referidas a los griegos y a los “bárbaros” y el hecho de emitir moneda propia marcada “EM”, ha llevado a pensar que Emporion pudiera haber alcanzado la categoría de polis independiente. Pero esto solo ocurrió a partir del s. III a.C., posiblemente por la presión de Carthago, ya que en la Primera Guerra Púnica parece que Emporion estaba a favor de Carthago, como así lo acreditan sus primeras emisiones de dracmas, de arte y tipos cartagineses. 

La caída de Sicilia el 241 a.C., vuelve a poner Emporion en la órbita de Massalia y por tanto de Roma, no obstante la ciudad facilita el año 218 a.C. el desembarco de Cneo Escipión; pero la numismática prueba que la ciudad sigue en la influencia comercial púnica e incluso en la Segunda Guerra Púnica la ciudad provee a Aníbal, según nos cuenta Silo Itálico (Collantes, 1997).

El general Cneo Escipión estableció desde Emporion puntos fortificados en la costa y bases navales desde las que fue sometiendo a los pueblos indígenas “del mar”, y posteriormente derrotó a Hannon (jefe de las tropas cartaginesas del valle del Ebro), y consiguió capturarlo vivo junto con Indíbil (el caudillo del guerrero pueblo ilergete) en expansión hacia la costa. Posteriomente Cneo, desde Emporion, atacó a los ilergetes, ocupando Atanagum, y luego rindió tras un mes de asedio la ciudad de Ause. El año 217 a.C., desembarcó en Tarraco Publio Escipión, hermano de Cneo y se confirmó como el centro de operaciones de Roma en la Península, desplazando a Emporion.

El año 211 a.C., derrotados y muertos los Escipiones, los frentes de lucha volvieron a acercare a Emporion, ya que las tropas romanas supervivientes de las derrotas de Castulo e Ilvrci, al mando de Mario, quedaron reducidas a las bases navales de la costa catalana. Los nuevos refuerzos, que los romanos consiguen enviar a Hispania el 210 a.C., desembarcaron de nuevo en Emporion

El Príncipe de la Historia Romana, Tito Livio, dice en tiempos de Tiberio que Emporion se componía de dos pueblos murados divididos: en uno habitaban los griegos descendientes de Focea, de dónde también procedían los moradores de Marsella y en el otro los indígenas. Relata que la población griega se levantaba sobre las rocas del mar, con una circunferencia de solo 400 pasos y la población indígena (que consideraba gente feroz y belicosa), se retiraba del mar y que el contorno de la muralla tenía unos tres mil pasos. La tercera población fue de romanos, traídos por Julio César cuando triunfó sobre los hijos de Pompeyo; por lo tanto se hablaban en la ciudad tres idiomas. 

La parte del muro que miraba a los campos estaba muy fortificada y con una sola puerta que era velada por los ciudadanos como si el enemigo se hallase al otro lado. No admitían a ningún íbero en la ciudad y solo salían hacia el mar y en gran número a la vez para cargar sus naves de alimentos hacia Roma y Marsella. Bajo el consulado de Marco Cethego y Lucio Apronio empezaron a hablar todos el lenguaje romano como refiere el siguiente texto: “Emporitani Popvli graeci hoc templvm svb nomine Dianae Ephesiae eo saecvlo condidere qvo nec relicta graecorvm lingva nec idiomote patriae iberae recepto in mores in lingvam in ivra in ditio nem cessere romanam M. Cetego et Apronio Coss”.

Incidiendo en lo que ya he comentado, un texto de Livio describe el alto recelo de las comunidades griega e indígena, ya que ninguno de estos tenía permitido pasar por la única puerta abierta en el muro de separación y refiere cómo hasta un tercio de la población griega montaba guardia escrupulosamente todas las noches en la muralla divisoria. Un magistrado se encargaba del cumplimiento de estas normas y de que las salidas para los intercambios comerciales se hicieran en grupo (Collantes, 1997).

La ciudad recibió el título de Municipium de Julio César (según Tito Livio) cuando regresaba de su victoria en Munda, asentando además a soldados veteranos de su ejército. La ciudad entonces siguió siendo una dipolis, con la ciudad romana por un lado, y la greco-ibérica ya unificada por otro, pues en realidad eran dos ciudades muy próximas, pero no contiguas. Cuando escribió Tito Livio, Emporiae era ya un solo “pueblo”, pues primero recibieron la ciudadanía romana los íberos y más tarde los griegos. 

Tenían fama sus tejidos de lino, pero el principal contingente exportador debió empezar siendo agrícola (alimentos, esparto) como simple base de apoyo para el comercio griego con el sur de Hispania, como acreditan los abundantes silos descubiertos. También exportó mucha cerámica y como centro comercial floreciente recibió cerámica griega de alta calidad y objetos suntuarios (Collantes, 1997).

ACUÑACIONES

Las continuas y abundantes emisiones de “dracmas” de plata muestran que Emporion apoyó primero a los cartagineses y posteriormente fue una base romana contra los cartagineses desde el 218 al 206 a.C. y contra las sublevaciones indígenas desde el 205 al 195 a.C., correspondiendo a esta época los tipos más toscos y con marcas de estilo romano.

Tanto las dracmas de Emporion como las imitaciones acuñadas por otras ciudades indígenas en enormes cantidades, constituyeron el inmenso botín de guerra que los romanos aportaron a Roma como triunfo y que las fuentes denominan anacrónicamente como argentum oscense. Helvio cuando venció a los celtíberos llevó 119.439 piezas de plata a Roma y Quinto Minucio entró en Roma con 34.800 libras de plata, 68.000 en bigatos y 278.000 en moneda oscense. El año siguiente Marco Porcio Catón llevó en triunfo 25.000 libras de plata, 123.000 en bigatos, quinientas en monedas de plata oscense y mil cuatrocientas en oro. El cónsul Quinto Fulvio Flaco, en el año 570 de la fundación de Roma, llevó 124 coronas de oro y 31 libras de oro y de plata labradas en Huesca en número de 173.200 libras y Marco Fulvio, pretor de la Ulterior llevó a Roma 130.000 libras en bigatos (Collantes, 1997).

En los siguientes apartados se desarrollan las distintas acuñaciones que realizó Emporion, que he dividido en 5 grupos claramente diferenciados, en función de sus características: acuñaciones anteriores a las dracmas, dracmas y divisores, imitaciones ibéricas, dracmas ibéricas de imitación de poblaciones conocidas e imitaciones galas.

1.1.1. Anteriores  a las dracmas

EMISIONES DEL PRIMER CUARTO DEL SIGLO V A.C. (500-480 A.C.)

Como ya he comentado, las primeras monedas de la Península Ibérica se acuñaron en la colonia focense de Emporion, hacia finales del siglo VI a.C., y perduraron, con interrupciones, hasta el siglo II a.C. Esta vasta producción la agrupa Ripollès (2022) en nueve fases, que corresponden a las producciones de época arcaica, postarcaica, clásica y helenística.

Al principio (515-480 a.C.), la acuñación fue bastante experimental y las monedas se caracterizan por el uso de un cuadrado incuso cuadripartito, bastante similar al utilizado en Focea y Massalia, que evolucionó adoptando diversas formas, primero un cuadrado incuso con una gran cruz central, y después con una cruz de puntos dentro de un cuadrado incuso con lengüetas. El peso estándar de las emisiones arcaicas es focense, con una dracma de 5,52 g.

Las primeras monedas griegas se fabricaron por acuñación, empleando el “cuadrado incuso”, resultado de las garras que sujetaban el cospel para evitar que resbalase al ser martilleado. La primera moneda que se considera acuñada en la Península es la de la cabeza de carnero, con un reverso evolucionado del cuadrado incuso y que es el único tipo de monedas que se encuentra en Cataluña y también en el tesoro de Auriol (Marsella, 1867). A pesar de ser anepígrafas, por el hecho de ser amonedación de tipo Foceo y por haber sido fundada Emporion por los foceos de Massalia, los hallazgos permiten deducir que sea Emporion el lugar donde se acuñaron estas monedas.

Foto 3. Las llamadas “monedas del carnero”, consideradas las primeras acuñadas con seguridad en la Península Ibérica, en Emporion. Las variaciones de peso en estas monedas son considerables, por lo que pueden recibir diferentes denominaciones. De izquierda a derecha: óbolo con carnero a derecha (, 0,73 g, subasta Herrero 12/12/2013), tetartemorion con carnero a derecha (tamaño natural, 0,15 g, subasta Ibercoin 15/06/2021) y hemióbolo con carnero a izquierda (x4, 0,21 g, subasta Áureo 27/10/2005).

EMISIONES DEL MEDIADOS DEL SIGLO V A.C. (480-440 A.C.)

Se trata de unas pequeñas monedas muy variadas de plata, anepígafas, entre 0,90 y 0,60 g, algunas de estilo tosco y todas de tipo foceo griego, que serían de las primeras monedas acuñadas en la Península, parecidas a otras de Asia Menor o del Mediterráneo occidental. Las de estilo tosco imitan al numerario de Massalia y solo han aparecido en unos escasos hallazgos en la zona catalana; el resto son monedas con las iníciales EM, lo que reforzaría su atribución a Emporion. Se estiman que circularon a lo largo del s. IV a.C. y que su patrón sería el foceo púnico, que tenía un trihemióbolo de 0,09 g. Se datan entre el 480 y 440 a.C., 20 años después de cesar la acuñación con el cuadrado incuso.

Son emporitanas con toda seguridad las monedas del hallazgo de Ampurias de 1926 (en total 712 piezas con las letras EM y tipo Asia Menor), datadas entre del 450 al 440 a.C., las del hallazgo de Pont de Molins (Figueras), las de Mongó (Denia, fechadas hacia el 400 a.C.) y las de Rosas y Tarragona, que cubrirían las incipientes necesidades económicas de Emporion.

Foto 4. Trihemióbolo de imitación focea que representa dos esfinges confrontadas (R8, 0,89 g, subasta Triton X, Classical Numismatic Group 09/01/2007. Fotografiada en la Webb coinproyect.com). MIB la data entre el 480-440 a.C. y la encuadra en el periodo post-arcaico.
Foto 5. Óbolo con prótomo de toro androcéfalo de estilo arcaico a izquierda y cuadrado incuso, acuñado en Emporion (480-440 a.C.) Todas estas monedas son raras (R7, EBC-/MBC, 0,76 g, subasta Áureo & Calicó 31/05/2018).
Foto 6. Trihemióbolo con cabeza de león de frente y cabeza de carnero a derecha (480-440 a.C.) Estas primitivas monedas imitaban a las de Massalia y estaban presentes en el tesoro de Auriol (R8, 1,0 g, ex colección Cores, subasta Vico 08/06/2017).

EMISIONES DEL ÚLTIMO TERCIO DEL SIGLO V A.C. (440-400 A.C.)

Las emisiones de los siglos V y IV a.C. se caracterizan por su reducido peso y pequeño módulo, siendo óbolos con un peso de 0,80-0,90 g, hemióbolos de 0,40-0,45 g y tetrartemoria de 0,20 g; siguiendo el modelo monetario de la colonia griega de Massalia. Presentan gran diversidad de tipos, tomados de las monedas de Focea, Atenas, Gela, Naxos, Siracusa o Thourion (Ripollès y col., MIB 2022).

Foto 7. Óbolo con cabeza de león con lengua fuera a izquierda y perro al acecho a izquierda (R7, 0,73 g, ex colección Cores, subasta Vico 08/06/2017).

EMISIONES DEL SIGLO IV A.C. (400-300 A.C.)

Villaronga denominó fraccionarias anteriores a las dracmas, del s. IV a.C. a las monedas anepígrafas que después con los mismos tipos presentan las letras E y M, iniciales de Emporion, lo que hace que esta atribución sea segura. Todas estas pequeñas monedas de plata podrían pertenecer según Villaronga a uno de estos dos patrones metrológicos, el focense-fenicio o el de la litra siciliana. Del primero el trihemióbolo de 0,90 g es el más abundante, y el segundo con una litra que inicialmente fue de 0,87 g, pero que redujo pronto su peso.

Foto 8. Óbolo con cabeza femenina de frente y jinete con clámide y brazo levantado a derecha (R7, EBC-/MBC+, 0,9 g, subasta Vico 05/11/2015). Monedas de este tipo se han hallado en los tesoros de Roses y Pont de Molins (Tarragona).

Después de las emisiones anepígrafas, vienen las que presentan las letras iniciales de la ciudad, E y M. También hay emisiones anepígrafas que han podido ser atribuidas con seguridad a Emporion, por existir otras monedas con los mismos tipos que los que presentan las letras E y M.

Foto 9. Trihemióbolo de cabeza de Atenea con casco corintio a izquierda y cabra a izquierda con las letras “EM” encima. La moneda se acuñó indubitablemente en Emporion, como indican las iniciales (R7, MBC-, 0,39 g, subasta Hervera-Llach 14/05/2009)
Foto 10. Óbolo con cabeza femenina de frente y a ambos lados E-M y Pegaso en el reverso (R7, MBC-, 0,7 g, subasta Hervera-Llach 20/04/2010). La moneda es una variante de Pegaso sobre línea, fechada entre al 400-300 a.C.

1.1.2. Dracmas y divisores

EMISIONES DE LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO III A.C. (300-260 A.C.)

Hacia principios del siglo III a.C., Emporion cambió su modelo de acuñación, emitiendo las primeras dracmas, con un estándar de peso de 4,70 g. Se eligió para el anverso la cabeza femenina, posiblemente de Artemis o la Tanit-Perséfone de influencia siracusana, adornada con espigas de trigo, (ya utilizada en las dracmas de Rhode) y para el reverso un caballo sobrevolado por una Niké. El tipo del reverso pone de manifiesto una fuerte influencia económica cartaginesa, siendo el caballo parado un tipo parlante casi exclusivo de los cartagineses, que muestra el apoyo de la ciudad (o su sometimiento) a la causa cartaginesa en su primera guerra contra Roma; quizá para el pago de mercenarios reclutados en Galia, donde estas monedas fueron bastante imitadas (Ripollès y col., MIB 2022).

Las dracmas emporitanas de caballo quiescente, según Gómez Moreno, se debieron a que los cartagineses que dominaban el SE español rico en plata, acudieron a la ceca de Emporion muy acreditada en el comercio para acuñar la plata de Cartagena, Baria y Córdoba con la misma cabeza de la ninfa del oro cartaginés de Sicilia. Coincidiendo con el cese de las acuñaciones de Rhode, el tipo emporitano cambió al Pegaso propio de Corinto y sus colonias, que llegó desde Siracusa, que lo había recibido a su vez de la expedición de Timoleón. 

Foto 11. Estas primeras dracmas de Emporion son de clara influencia cartaginesa. En este bello ejemplar la leyenda griega es ENΠOAEITΩN, posiblemente por el desconocimiento del griego de los grabadores (4,76 g, The British Museum).

EMISIONES DE LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO III A.C. (260-218 A.C.)

Con el fin de la Primera Guerra Púnica (en 241 a.C.), y la retirada de la influencia cartaginesa de la costa catalana (ocasionada por el cambio político de la derrota cartaginesa), terminó el uso del reverso de Niké alada y caballo parado, que fue sustituido por el del Pegaso, modificándose también el anverso (pues desaparece la espiga del tocado de la Persefone), siendo entonces una Arethusa la divinidad representada, con tres delfines a su alrededor (Villaronga, 1979). A pesar del importante cambio del reverso, las monedas siguen con una influencia artística púnica (e incluso en algunas emisiones la cabeza femenina del anverso continúa siendo Tanit-Perséfone con espigas en el peinado), siendo la cabeza femenina con los tres delfines copia de la cabeza de Aretusa siciliana. Este tipo de dracmas circulaban cuando se produjo el paso de Aníbal hacia Italia y el desembarco romano el año 218 a.C.

El tipo del Pegaso se tomó de Corinto, que derivó su sistema de Asia Menor, tomando como unidad la estátera débil babilónica de 8,424 g, que fue el peso de la estátera del Pegaso, llamada popularmente “poloi”. En las monedas más antiguas el Pegaso tiene las alas curvas y desde el 400 a.C. son rectas.

Foto 12. Dracma con cabeza femenina coronada con espigas de cereal y tres delfines alrededor, del llamado “retrato sículo-púnico” (Subasta Áureo & Calicó, 29/05/2013). Pegaso era un caballo alado que según la mitología griega era hijo de Neptuno y Medusa y que al nacer dirigió un vuelo hacia el cielo y paró en el monte Helicón, donde pacía y moraba. Allí golpeó con una pata una peña y de ella brotó una fuente abundante de agua cristalina que fertilizó las aguas del monte y permitió crecer en sus faldas un delicioso y encantador vergel de flores aromáticas y fragante y frondosa vegetación. Puede que los que acuñaron esta pieza conocieran la leyenda y quisieran representar en ella la riqueza que el agua proporcionaba.
Foto 13. Tritartemorion, cabeza femenina coronada con espigas de cereal con las letras EM a ambos lados y Pegaso en el reverso (R6, MBC+/MBC, 0,50 g, subasta Áureo & Calicó 26/05/2010. Fotografiada en la web coin proyect.com).
Foto 14. Muy raro trihemióbolo acuñado en la ceca de Emporion entre el 260-218 a.C., con un peso de solamente 0,30 g (R8, BC+, subasta Áureo & Calicó 01/07/2011).

EMISIONES DE FINALES DEL SIGLO III A.C. (218-200 A.C.)

A fines del s. III se inicia una curiosa y enigmática transformación de la cabeza del Pegaso, que ahora aparece representada por un niño o niña, que se coge con la mano la punta de los pies, y normalmente tocado con un sombrero de alas grandes como si fuera un petasus, que tradicionalmente se considera coincidente con la llegada romana. Posteriormente se produce una degeneración del arte de las dracmas, afectando de tal manera a las leyendas, que a veces se hacen difícilmente legibles.

Foto 15. Dracma del tipo cabeza de Pegaso modificada, con peinado en bandas, corona de espigas de cereal y collar anudado al cuello, denominado comúnmente “tipo Seryñá”. Es de los primeros tipos que emplean el genio cogiéndose los pies como cabeza de Pegaso.
Foto 16. Dracma de Emporion con cabeza de Pegaso modificada y delfín debajo (R4, MBC-/MBC, 4,70 g). Estas emisiones (con la cabeza de Pegaso transformada en una figura humana que con las manos se toca la punta de los pies) son las más abundantes de la ceca y se relacionan con los acontecimientos históricos de la Segunda Guerra Púnica, que provocaron que Emporion desempeñara un importante papel como suministrador de monedas, con las que se sufragaron buena parte de los gastos financieros romanos. 
Foto 17. Dracma de Emporion del tipo cabeza pequeña con tres rizos traseros salientes y sin símbolo en el reverso. La cabeza de Perséfone presenta una influencia helenística y a la vez un cierto aire de romanización. Es una de las dracmas más corrientes y posible cuño de anverso de muchas de las dracmas con símbolo del último periodo de la ceca (R3, MBC+).
Foto 18. Tritartemorion de Emporion de cabeza femenina con diadema de espigas y pendientes. Estos pequeños divisores son relativamente abundantes e indican una estabilización del pequeño comercio local (R3, BC+).
Foto 19. Tritartemorion de Emporion con la rara variante de delfín bajo el Pegaso. Los atributos de la cabeza femenina son la corona de espigas de cereal y el collar, enmarcándose el anverso en orla de puntos (R7, MBC+).
Foto 20. Rarísimo tetartemorion con dos delfines sinistrógiros y punto superior (R8, MBC-/MBC, 0,26 g). La moneda data del periodo de la Segunda Guerra Púnica y tiene un extenso pedigrí (Antigua colección Tenorio de Castilla, cónsul de España en Jerusalén y secretario personal de Isabel II; ex colección Cervera; HSA nº 23.267 y subasta Vico 26/06/2012).

EMISIONES DEL SIGLO II A.C. (200-100 A.C.)

Entre el 205 y el 195 a.C. hicieron su aparición en las dracmas marcas de emisión debajo del Pegaso, como maza, punta de lanza, pulpo, delfín, etc. Estas acuñaciones, de mal arte, presentan la singularidad de haberse hecho reutilizando los cuños de anverso, hasta el límite de no ser reconocibles en muchos casos. Era una práctica muy típica de los romanos, lo que viene reforzado por presentar unos pesos entre 4,2 y 4,5 g, como los denarios romanos recién introducidos en Hispania.

Estas dracmas del siglo II a.C. presentan tan variados símbolos en los reversos posiblemente para diferenciar magistrados monetarios, y muestran la cabeza de Artemis.

Foto 21. Dracma de Emporion del escasísimo tipo de Niké con corona bajo el caballo (R6, MBC, 4,03 g, ex colección Cores, subasta Vico 08/06/2017).
Foto 22. Dracma ligera de principios del s. II a.C., con punta de lanza bajo el Pegaso (R7, MBC-/MBC, 4,17 g, fotografiada en el libro de Guadán de 1969 “La moneda ibérica”).
Foto 23. Rara dracma de Pegaso con cabeza modificada y dos puntos debajo, del tesoro de Oristà (Osona, Barcelona). La moneda presenta un dilatado pedigrí, habiendo pasado por diversas subastas (Sisó 13/06/1986, Euro-Shekel 10/02/1987, Áureo 19/06/2001 y finalmente Áureo & Calicó 06/07/2016). Además de estar documentada en un hallazgo, es el mismo ejemplar fotografiado en el Corpus de Leandre Villaronga.
Foto 24. Dracma ligera con símbolo clava y leyenda fuera del cospel, que presenta el típico desgaste debido a la intensa utilización del cuño del anverso (R8, BC+/MBC-, 3,89 g, mismo ejemplar de ACIP, en el libro “Dracmas y divisores de Rhode y Emporion”, subasta Áureo 18/190/1994 y subasta Áureo & Calicó 22/04/2015).
Foto 25. Muy bella dracma de Emporion, cabeza de Diana con manto, arco y carcaj a la espalda. En el reverso Pegaso Crisaor con cabeza modificada, encima Π y debajo timón y la leyenda griega EMPORITON (fuera del cospel). Los atributos de la moneda han permitido identificar a la diosa que se quiso representar ( R8, MBC+/MBC, 4,31 g, subasta Áureo 19/06/2001, subasta Áureo & Calicó 22/04/2015).
Foto 26. Dracma ligera con los símbolos cabeza de toro de exquisito arte y corona en el reverso. El cuño de anverso se utilizó hasta casi su total desgaste para ahorrar el trabajo del grabador (R8, BC+/MBC, mismo ejemplar del libro de las dracmas de Villaronga, subasta Áureo 08/05/2001, subasta Áureo & Calicó 29/10/2014).

BIBLIOGRAFÍA

  • Beltrán Martínez, Antonio. Cartagena, 1950. Curso de Numismática. Tomo I. Numismática antigua, clásica y de España. 2ª edición.
  • Beltrán Martínez, Antonio. Zaragoza, 1983. Historia de la moneda española a través de cien piezas del museo de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre.
  • Collantes Pérez-Ardá, Esteban. Madrid, 1997. Historia de las cecas de Hispania Antigua. Editado por Tarkis. 
  • Pina, Manuel. Madrid 2002. Generalidades de las amonedaciones en la Península Ibérica, desde sus inicios hasta la invasión musulmana, incluyendo la descripción de todas sus cecas. www.tesorillo.com
  • Ripollés, Pere Pau; Gozalbes, Manuel; Peña, Alejandro; Onielfa, Juan Francisco; Collado,  Eva; Sánchez, María José; Serrano, Judit; Cores, María Cruz; Cerdá, Pablo; Mori, Jin y colaboradores. València, 2022. Moneda ibérica (MIB) https://monedaiberica.org
  • Villaronga, Leandre. Barcelona, 1979. Numismática antigua de Hispania.

4 comentarios en “La moneda ibérica I: La ceca de Emporion”

  1. Estupendo trabajo Joaquín . Me es muy grato leerlo y te animo a que reúnas fuerzas y mucho ánimo para seguir publicando todo lo que desde hace mucho tiempo tenias en mente. Gracias

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