Carlos IV, 1/8 de real 1802, Caracas

Periodo: Edad Contemporánea

País: Venezuela (Imperio Español)

Ceca: Caracas

Denominación: ⅛ de real

Año: 1802

Casa de subastas: Stack’s Bowers 

Fecha: 15 de enero de 2021

Precio de salida: 900 $

Las primeras monedas acuñadas en Caracas

La escasez de moneda era un problema mayúsculo en toda la España virreinal durante a finales del siglo XVIII. Este problema era especialmente sangrante para la Capitanía General de Venezuela, pues era un territorio que por entonces no tenía apenas minas, no tenía ceca propia y tenía bastante comercio con las potencias europeas, lo que facilitaba la salida de la plata. Como nos cuenta Cano, la situación se agravó todavía más a partir de 1785, cuando la Real Compañía Guipuzcoana de Caracas dejó de tener el monopolio del comercio entre la Península y Venezuela. Esa liberalización facilitó el intercambio de mercancías y, con ello, la salida de circulante. Obviamente, el contrabando con ingleses y holandeses también estaba a la orden del día, lo que todavía extraía más plata de Venezuela.

Por estos motivos, hubo numerosas solicitudes para crear una moneda provincial para la Capitanía General de Venezuela. La idea era que una ceca española crease monedas de plata, reducidas al 60% del peso de las originales, para circular de forma local en Venezuela. Hubo muchos intentos e incluso se llegó a aceptar oficialmente alguna propuesta, solicitando a las cecas de México, Sevilla o Nuevo Reino que labrasen dichas monedas. 
México hizo unas poquísimas monedas de medio real, un real y dos reales. Estas fueron rechazadas en cuanto llegaron a Venezuela. Al fin y al cabo, nadie aceptaría una moneda a la que faltaba un 40% de plata. Monedas de 4 y 8 reales no llegaron a Venezuela, pero existe un único ejemplar de 8 reales acuñado para este fin. Se entiende que sería una prueba no adoptada.

México, 8 reales 1786 para circular en Venezuela.

Tras el fracaso de crear moneda provincial, el poco circulante del que disponían en Venezuela eran las monedas macuquinas. Esto suponía un problema (al igual que en México): la denominación más baja era medio real. Este era un valor bastante elevado para las compras diarias. Por eso, las bodegas o las pulperías (lo que en España llamamos “ultramarinos”) comenzaron a crear unas fichas locales -también llamadas “señas”-  de hierro, cobre o estaño, a las que asignaban un valor. 

Esas señas resolvían un problema pero abrían otros: no eran aceptadas por buena parte de la población, no eran cambiadas más que por el bodeguero o el pulpero que las había emitido, y daban pie a todo tipo de timos hacia una población en su mayoría analfabeta.

Por eso, el 14 de septiembre de 1795 el Cabildo reunido en Caracas decretó la acuñación de unas señas de cobre que unificase su circulación y, de esta forma, retirasen las que emitieron los particulares (fuente). Según propusieron, estas señas serían de ¼ de real (“cuartillo”) y ⅛ de real (“huevo”). Para evitar su falsificación propusieron que estas señas tuviesen el cobre correspondiente a su valor, si bien finalmente tuvo bastante menos.

Hubo que esperar hasta 1802 para que el Gobernador Manuel de Guevara y Vasconcelos decretase la acuñación de estas monedas con el siguiente texto:

Caballero Ordena y manda que la Ciudad fabrique, marque y tenga un repuesto suficiente señas de a cuartillos y de huevo con signo común a todas las pulperías, puestos de abasto por menor, para repartir las necesarias entre los pulperos y abastecedores, pagando cada uno en plata la cantidad a que ascendiere el número de señas que se le entregase; y estas señas, y no otras serán las que se usarán en dichas pulperías y puestos públicos de abasto por menor, bajo la multa de cien pesos para los propietarios o la persona que usare de otras y de doscientos al que las falsificare o contrahiciere.

La tarea se encomendó a Salvador del Hoyo, maestro del gremio de plateros. Este entregó 13.666 piezas de ¼ de real y 58.792 piezas de ⅛ de real, labradas en lo que sería la primera ceca de Caracas. Luego, siguiendo las indicaciones del decreto, los comerciantes de la ciudad entregarían al ayuntamiento las monedas de plata correspondientes para llevarse el cambio en moneda de cobre.

Otra emisión ocurrió en 1804, esta vez a cargo de un tal Salinas. Esas monedas de 1804 se cuentan como unas de las piezas más raras de Venezuela. Fue más amplia (aunque siguen siendo raras) la emisión de 1805. Ese año parece que el tal Salinas aprovechó para meterse al bolsillo parte de las monedas forjadas. Posteriormente, ya en época de la Guerra de la Independencia, la Caracas realista emitió más monedas de cobre con un diseño semejante. Se ve que la población ya estaba acostumbrada a ellas.

Cuarto de real 1805, Caracas
Octavo de real 1805, Caracas

Para finalizar, quisiera indicar que estas monedas no solo circularon en Caracas. Otros municipios de la Capitanía solicitaron a Caracas monedas de cobre para abastecer su mercado local. Manuel Landaeta Rosales en su libro “Riqueza circulante en Venezuela” recoge un documento donde Caracas responde a la Ciudad de Valencia, enviándole monedas.

Precio de un octavo de real 1802 de Caracas

Para ilustrar lo raras que son estas monedas de 1802 y 1805, bastará con indicar que Landaeta se refiería a tres octavos de real conocidos, entre ambas emisiones, y supone la existencia de los cuartillos a pesar de no conocer ningún ejemplar. Medina tampoco conocía otros ejemplares más que los referidos por Landaeta. Es decir, los estudiosos de principios del siglo XX apenas conocían ejemplares de algunos de los valores.

En el siglo XXI tenemos la suerte de ver fotografías a color de monedas extremadamente raras sin más que hacer “un par de clicks”. Pero esto no nos tiene que confundir: son monedas que siguen siendo rarísimas. Eso a pesar de que en los últimos años han salido a la venta varias colecciones de monedas venezolanas (una, dos y tres), lo que nos puede hacer pensar que no son tan raras como lo son en realidad. Por el contrario, los coleccionistas de cobres de Carlos IV deben entender esta relativa abundancia como una oportunidad de hacerse con este tipo de monedas. 

Ciñéndonos al octavo de real de 1802, en 2019 se remató un ejemplar muy bueno por 1.900 euros, mientras que este mismo mes de diciembre se ha rematado otro ejemplar por 1.400 euros. La pieza que ilustra la entrada tiene una calidad semejante al segundo ejemplar, así que bien lo podemos tomar como precio de referencia.

La Centuria Collection

Stack’s Bowers subastará el 15 de enero de 2021 la Centuria Collection. Es una colección de moneda venezolana que abarca toda la historia de la moneda en este país. 

En una entrada anterior describí la colección (aquí en inglés). Además, en Cartagena MMXXI entrevisté a Manuel Rojas Aponte sobre ella. Manuel Rojas la conoce muy bien puesto que fue quien gestionó la cesión de la colección con Stack’s Bowers. Aquí os dejo el vídeo.

Descripción Stack’s Bowers

KM-C-1; Stohr-1. Likely once buried like virtually all other survivors, this coin displays consistent granularity over the surfaces, however the date and denomination remain unmistakably visible. An exceptionally important and always-sought coin in Venezuelan numismatics, as it represents the country’s first circulating coin.

Spanish royalists began striking low denomination copper coins in Caracas in 1802, to deal with the money shortage in the Captaincy General of Venezuela.

Estimate: $1,500 – $2,000.

Provenance: From the Centuria Collection.

Fuente

Comentarios en: Carlos IV, 1/8 de real 1802, Caracas

  1. Hola Adolfo. Feliz año.
    Interesante entrada. Una cosa, los 8 reales de la foto…¿cómo se sabe que está hecha para Venezuela? por más que la miro no veo ninguna diferencia con las de Méjico de mismo año.
    Un saludo,
    Francisco

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