Los cavalli o cavallos

Uno de los módulos de monedas más curiosos de la moneda española (en su término amplio) e italiana es el “cavallo”. Se tratan de unas monedas de cobre que se acuñaron en Nápoles desde finales del siglo XVI hasta principios del siglo XIX. Más de 300 años acuñando monedas con un valor que pocos aficionados a la numismática conocen hoy en día.

El cavallo fue una pequeña moneda de cobre puro que acuñó originalmente Fernando I de Nápoles a partir de una orden del 16 de febrero de 1472 en la que se suprimía la moneda de vellón. Era una moneda muy pequeña, de 1,78 gramos de peso oficiales, cuyo reverso representaba un caballo. De ahí su nombre; supongo que inicialmente fuese un nombre popular y posteriormente fuese aceptado oficialmente, como tantas otras veces ocurre. Esta moneda se estableció con el objetivo de lograr la “equidad” y la “justicia”. De ahí nació su leyenda inicial “EQVITAS REGNI”
Se produjeron muchos ejemplares con Carlos VIII de Francia, Fernando II y Federico I, llegando algunas casas del reino a disminuir el peso más todavía. Con Federico I de Nápoles se devaluó el cavallo hasta hacerlo valer 1/12 de tornese. Es decir, la mitad que con Fernando I. Esto causó daños importantes en el comercio local y serias pérdidas económicas en la población (aquí tenéis un cavallo acuñado por Federico I).

Federico III de Aragón. 1 cavallo, Nápoles.

Federico I, que en un principio no prohibió la acuñación de cavallos, hizo varios cambios legales en 1498 para poner remedio a esta situación. El 13 de enero de 1498 emitió un edicto en el que ordenó ordenó el cambio de 12 cavallos por un tornés; meses después ordenó la interrupción de las acuñaciones de cavallos; y, finalmente, el 21 de septiembre de 1498 se ordenó la acuñación de una nueva moneda denominada sestino

De esta forma se podía eliminar la mayor parte de las monedas de cobre circulantes (muchas de ellas forjadas por falsificadores) sin dañar a la población local. Este sestino equivalía a un sexto de tornese. Es decir, igual que el cavallo original pero el doble que lo que valía el cavallo en 1498. Por eso, al sestino también se le llamaba “doppio cavallo” o “due cavalli”.

No obstante, el nombre ya estaba puesto. Aunque nunca se volviese a acuñar moneda con valor de un cavallo, los Austrias acuñaron monedas tomando el cavallo como unidad. Eso sí, en sus motivos ya no aparecían caballos. 

Por ejemplo, aquí tenemos una moneda de 3 cavallos de Carlos V (aquí tenéis otra) y otra de 2 cavallos.

Carlos V. 3 cavallos, Nápoles.
Carlos V. 2 cavallos, Nápoles.

Ya veis que los múltiplos de los cavallos son un poco raros. Se acuñaron monedas con valores de 2 cavallos, 3 cavallos, 4 cavallos, 6 cavallos, 9 cavallos y 12 cavallos

Personalmente, el módulo que más extraño me parece es el de 9 cavallos. Hablo de memoria, pero creo que no hay ninguna otra moneda española que sea nueve veces su unidad. Pero en el caso de los cavallos, a partir de los últimos Austrias fue uno de los módulos más repetidos (si bien son monedas raras).

Felipe IV. 9 cavallos, Nápoles.

Con la llegada de los Borbones a Nápoles se volvieron a acuñar múltiplos del cavallo en la ciudad italiana. De hecho, a día de hoy los cavallos de Carlos III y de Fernando IV son los más comunes y los que nos podemos encontrar en mejor conservación.

Carlos III. 9 cavallos, Nápoles.

Los últimos cavallos se acuñaron en 1804. A partir de 1805 se modificaron por otras monedas de cobre: los tornese, que equivalían a seis cavallos; y los granos, que equivalían a 12 cavallos. Ya hablamos aquí, aquí y aquí de monedas cuya unidad son los granos.

Coleccionar monedas de cavallo

La moneda napolitana a nombre de los reyes españoles es amplia, variada y muy bonita. Suele gustar mucho a los coleccionistas que la descubren. Sin embargo, la inmensa mayoría se centra en las monedas grandes de plata (en oro los que puedan permitírselo). Probablemente sea esa variedad la que hace que sean pocos los coleccionistas que se fijen en los cavallos.

Los cavallos son monedas escasas por lo general. Los de la época de Carlos III y Fernando IV son relativamente más comunes y no son difíciles ni caras de encontrar si no se exige calidad. Pero un ejemplar tan bonito como el 9 cavallos de Carlos III que se muestra más arriba bien puede costar 300 euros o más. 

Los cavallos de los siglos XV, XVI y XVII son bastante más raros. En esos casos generalmente no se puede exigir mucha calidad a las monedas y, a pesar de ello, cada pieza supondrá un desembolso de entre 100 y 500 euros. De estos siglos, los más comunes son los de Carlos V. En cualquier caso, que nadie crea que coleccionar cavallos, o cobres napolitanos, es como coleccionar cobres peninsulares de los Austrias o de los Borbones.

En definitiva, hacerse con un cobre napolitano no es algo complicado y en buena forma muchos coleccionistas pueden hacerlo (por ejemplo, en la subasta de Nomisma). Pero centrar una colección en los cavallos -o en los cobres napolitanos- requerirá una gran especialización y una búsqueda constante de ejemplares. 

Obviamente, quien quiera hacerse con una colección de cobres napolitanos debería comenzar por adquirir el libro de Pietro Magliocca. A Pietro también le tengo que agradecer que me haya echado una mano con esta entrada.

La próxima subasta de Nomisma

En la entrada que dediqué a la doppia milanesa de Felipe IV describí la subasta que Nomisma organiza para los días 17 y 18 de diciembre de 2021

Ahora simplemente os dejo los vídeos que he preparado sobre esta subasta. Espero que los disfrutéis porque en ellos se ven auténticas joyas:

También os dejo este vídeo que ha compartido Marcos Guidi en su perfil de Facebook:

Podéis seguir a Nomisma en su web, en Facebook y en Instagram.

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