Zaragoza, 8 reales 1651

Periodo: Edad Moderna

País: Reino de Aragón (Imperio Español)

Reinado: Felipe IV

Año: 1651

Denominación: 8 reales

Metal: plata

Ceca: Zaragoza

Casa de subastas: Soler & Llach

Fecha: 8 de mayo de 2024

Precio de salida: 2.000 euros

Acuñaciones de plata del Reino de Aragón en el siglo XVII

Zaragoza era la capital del Reino de Aragón y tenía sus propios fueros y su propia legislación en materia de acuñación de monedas. A pesar de que Zaragoza acuñó reales a semejanza de los castellanos desde principios del siglo XVI, cabe recordar que la legislación en la Corona de Aragón era sensiblemente más compleja que la de Castilla. Las leyes que se aplicaban en Barcelona eran distintas a las de Valencia y éstas a su vez de las de Zaragoza. 

Concretamente, en Zaragoza no se aplicaba un impuesto de monedaje desde la Edad Media a cambio de un señoreaje que pagaban las élites económicas para asegurarse la estabilidad del real en Aragón. Es decir, los aragoneses preferían pagar un impuesto extra al rey que asegurase la estabilidad de la moneda de plata (señoreaje) antes que ver cómo la Corona depreciaba esa moneda para enriquecerse con el envilecimiento del real (monedaje). De esta forma se aseguraban que los contratos comerciales y las rentas a medio y largo plazo se hicieran con una moneda estable y predecible. Dicho en terminología actual, los aragoneses preferían pagar un impuesto para asegurarse una estabilidad monetaria que les permitiese un cálculo económico a largo plazo. 

Esta falta de impuesto de monedaje, junto con el hecho de que la plata había que importarla desde Castilla, hizo que las acuñaciones de plata zaragozanas fuesen muy poco atractivas para el Rey. Además, en el Reino de Aragón la acuñación de moneda no era una prerrogativa real, como en el caso de Castilla. En Aragón las nuevas acuñaciones debían ser acordadas con la Cortes, lo cual suponía un mayor impedimento para el monarca. Además, el reino sufrió una gran crisis en la primera mitad del siglo XVII debido a la expulsión de los moriscos (1610), a la peste que asoló el reino entre 1648 y 1654 y a un frenazo general de la economía a lo largo del siglo XVII.  

Como consecuencia, la acuñación de reales en Aragón fue realmente exigua en el siglo XVII. Los comerciantes franceses drenaban los reales del Reino de Aragón, dejando un circulante compuesto por una gran variedad de moneda foránea amalgamadas con mucha moneda falsa. De hecho, las dos únicas emisiones de reales aragoneses en todo el siglo fueron en 1611-1612 y 1651-1652. Curiosamente, en ambos casos fueron emisiones para reacuñar la plata recogida de moneda feble y falsa circulante. La acuñación de 1611-1612 eliminó los reales bosquejos, procedentes de Francia; la emisión fue de 100.000 reales. La acuñación de 1651-1652 eliminó la plata perulera procedente del Gran Escándalo de Potosí (uno, dos y tres); la emisión fue de 450.000 reales (470.000 para otros autores). 

Zaragoza reacuña la plata perulera, 1651 – 1652

El Gran Escándalo de Potosí estalló cuando llegó la flota de 1648 cargada de plata perulera feble. Fue un problema inmenso porque el confiable duro español no se correspondía con un valor de 8 reales sino aproximadamente con 6 reales. Esto hizo que Felipe IV ordenase en 1650 que “toda la moneda de plata labrada en el Reino de Perú se reduzca y ponga conforme a la ley”. Para ejecutar esta orden fue necesario abrir siete nuevas cecas en la Península (además de las ya existentes); a saber: Burgos, Cuenca, Granada, Toledo, Valladolid, Pamplona y Zaragoza. Las más problemáticas eran las dos últimas ya que en Navarra y Aragón la acuñación de moneda no era una prerrogativa real.

Por eso, en Zaragoza se reunió la Junta de la Moneda el 27 de enero de 1651. Ellos emitieron un informe sobre el problema de la moneda potosina y prohibieron su circulación, obligando a los particulares a declarar su posesión y a cambiarla por moneda de buena ley asumiendo las pérdidas de la posesión de moneda feble. A partir de ahí se armó un lío bastante serio con varias partes implicadas en la puesta en marcha de la ceca: la Diputación del Reino, el gobierno municipal de Zaragoza y el propio Felipe IV. Ambas instituciones debatían sobre quién tenía el legítimo control de la ceca, que finalmente recayó en el municipio. El resultado fueron unas acuñaciones muy amplias en 1651 y muchísimo menores en 1652; en 1653 Felipe IV emitió una provisión a los jurados de Zaragoza donde daba las acuñaciones por cesadas.

Se reacuñó mucha moneda porque a mediados del siglo XVII había mucha moneda castellana en Zaragoza. La presencia del ejército realista debido a la sublevación catalana entre 1640 y 1652 fue uno de los motivos principales. A pesar de ello, una acuñación de 450.000 reales me hace sospechar que no solo se acuñó la plata proveniente de Potosí.

Toda esta plata acuñada salió del Reino de inmediato en dirección a Francia, ya con plena confianza del mercado internacional. Una vez fuera del Reino volvieron a ser fundidas en Europa. Un cuarto de siglo más tarde ya apenas quedaba en el circulante aragonés, que se manejaba fundamentalmente con los dieciochenos valencianos. Por eso hoy en día son tan raras.

La próxima subasta de Soler & Llach

Soler & Llach organiza una doble subasta para principios de mayo: una subasta en sala con dos sesiones (mañana y tarde del 8 de mayo) y una subasta online con otras dos sesiones (9 y 10 de mayo). Ya di un repaso a la moneda antigua y medieval de estas subastas, ahora le toca el turno a la moneda española y extranjera. Son unos apartados realmente amplios y muy complicados de sintetizar, pero lo intentaré.

La moneda española arranca con dos piezas para las mejores colecciones: 8 reales segovianos de los Reyes Católicos y un raro medio principat de Juana y Carlos. Se sigue después un repaso relativamente breve a la moneda de los Austrias pero lleno de monedas interesantes: los 8 reales de Cartagena 1622, el trentí de 1629, los de Zaragoza 1651, los 8 escudos sevillanos de Carlos II… Entrando en los Borbones, hay unos 8 escudos a martillo que son auténticas joyas: 1717 y 1746 de Lima. Con la acuñación a volante la subasta se vuelve muchísimo más amplia y comercial. Duros, durillos, onzas… son monedas en buena calidad que llamarán mucho la atención a los coleccionistas. Destacan varios ejemplares, como las onzas limeñas de Fernando VI, los 8 reales de Cataluña 1809 o el medio duro napoleónico de 1810. Los 100 reales de Isabel II 1851/0 también y la peseta de oro de 1992 también merece citarse.

La moneda extranjera supone casi la mitad de la subasta. Entre ella hay una cantidad enorme de moneda de oro, ya sea bullion o piezas históricas. Estas piezas tendrán un enorme interés y seguramente un precio récord debido a la cotización actual del oro. Pero también hay monedas raras con mucho interés numismático. Por ejemplo, los 20 srang 1919, las monedas de 5 rublos y 10 rublos del Imperio Ruso, los 3 rublos hechos en platino, el mohur de 1835… Pero la más llamativa de todas es la pieza de 10 kilos de plata australiana de 2015.

Además de las monedas griegas, en mi última visita a Soler & Llach pude grabar parte de las monedas ibéricas que se ofrecen. Aquí os las dejo junto con un adelanto que hice a la subasta:

Este artículo ha sido patrocinado por Soler & Llach. Podéis seguir a Soler & Llach en su página web, en Facebook y en Instagram.

En podcast

He publicado un podcast con un contenido semejante al de este artículo:

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