Las manillas, unas protomonedas para África

En este artículo cedo el teclado a Yago Abilleira, a quien todos ya conocéis porque ha colaborado con muchos y muy buenos artículos en esta bitácora. Yago es un gran estudioso de la historia, la numismática y la arqueología. Su pasión por la numismática la compagina con la arqueología subacuática y la divulgación. A estas tareas se añaden que ahora es estudiante de grado en la UNED, además de trabajar y ser padre a tiempo completo ¡Yo no sé cómo lo hace! ¡Parece que sus días tienen 40 horas! Por si fuera poco, Yago es un tipo cojonudo y un grandísimo anfitrión. Tuve la suerte de conocerle en mi última visita a Lugo.

Os dejo con su escrito sobre las manillas africanas. Un tema que no he tocado hasta la fecha.

Las manillas, una protomoneda para África

Manilla de Birmingham y manilla mediana Popo. Propiedad del autor.

Las manillas, del portugués manilhas, son una especie de brazalete o pulseras hechas con una aleación de cobre. Parece ser que fueron inventadas por los portugueses, aunque dicen que se basaron en algo ya en uso, como protomoneda para África cuando empezaron a comerciar allí en el Siglo XV. Los africanos eran caprichosos en cuanto al comercio pues a veces querían una cosa pero la siguiente vez ya no. De ahí el esfuerzo europeo por instaurar las manillas como elemento de comercio, pues simplificaba mucho las cosas. Su uso se limita a la zona del Golfo de Guinea, desde Senegal al Congo aproximadamente.

Se tiende a asociar las manillas con el repugnante comercio de esclavos, y algo de verdad hay en ello. En realidad también se intercambiaban por oro o marfil, incluso por aceite de palma ya en el siglo XIX, pero lo cierto es que los desdichados esclavos solían ser lo más demandado por los europeos y residentes en América en una práctica que nunca debió producirse. Recuérdese que hasta el siglo XIX los europeos no se internaron en África, dejando el asunto de la captura de seres humanos en manos de tribus aliadas, de ahí el uso de estos objetos para el intercambio.

Las manillas, al igual que toda moneda, van a ir sufriendo alteraciones en su aleación y en su peso, yendo de más a menos. De este modo se pueden datar, aunque con suma cautela y un amplio margen de error. Además, no hubo un único emisor de manillas, pues se hicieron en fundiciones de Alemania y Holanda (para el comercio portugués con África), en Francia y en las Islas Británicas. Como había numerosos fundidores, nos encontramos ante una enorme de subvariantes. Y, cómo no, también hubo falsificaciones y podemos encontrar piezas hechas de plomo o hierro, aunque podrían ser legítimas para algún uso cultural específico.

Su coleccionismo no es sencillo. Hay pocas a la venta y es casi obligatorio comprarlas por Internet, con los riesgos que ello supone. Y como lo primero es el libro, la obra de referencia sin duda para este campo es The West African Manilla Currency: Research and Securing of Evidence from 1439-2019, de Rolf Denk, que se puede adquirir en varias webs, tanto ejemplares físicos como en formato electrónico. También se ha publicado en alemán, por si alguien se defiende mejor en esa lengua. Simplificando mucho las cosas, pero mucho, se suelen hablar de tres tipos: Tacoal (plural Tacoais), Popo y Birmingham. Los tres siguen una evolución de tamaño y tiempo.

Dos manillas tipo Birmingham y una posible Mkoporo. Subastadas por Sedwick

El primer tipo es la Tacoal, que son las más grandes y antiguas, siendo su principal característica es que cada brazo se va engrosando paulatinamente (en forma de pie de elefante, es el término técnico). Pesan más de 300 gramos y tienen una alta pureza de cobre. Curiosamente este tipo de manillas es el único aparecido en naufragios en España, uno en Getaria (Guipúzcoa) y otro en la ría de Vigo (Pontevedra). No conozco ningún otro hallazgo de manillas en España, ni siquiera en Canarias que podría ser zona de paso del comercio negrero.

El siguiente modelo es el Popo que parece ser que se fabricó tanto en Nantes (Francia) como en las Islas Británicas durante los siglos XVII y XVIII, siendo exclusivo de la zona de Costa de Marfil y Ghana. Su aleación es más pobre y su peso suele rondar los 130 gramos, aunque hay mucha variedad. Su grosor es más o menos homogéneo, excepto en las puntas donde aumenta considerablemente y tienen la rebaba de fundición, de la que carecen las Tacoais.

El último tipo es el Birmingham, que indica claramente su lugar de procedencia, aunque también se produjeron en Bristol, Exeter y otros lugares. Abarcan desde mediados del siglo XVII hasta finales del XIX, pese a haberse encontrado un molde con esa forma pero más grande en Exeter anterior a 1625, lo que cuestiona la datación. Son las más pequeñas, y el engrosamiento de los extremos es más exagerado. Resultan las más fáciles de conseguir, y muchas vienen del naufragio del buque Douro en el canal de la Mancha en 1843, no confundir con el RMS Douro naufragado en Galicia en 1882 que llevaba un cargamento de monedas de oro.

El más famoso intento de clasificación se lo debemos al sueco Sven-Olof Johansson, quien estudió estas manillas a mediados del siglo XX. Actualmente su clasificación se considera desfasada, ya que muestra principalmente subvariantes del tipo Birmingham. Aunque sí se ha respetado el modelo Popo. En cuanto al tipo Mkoporo está a caballo entre Tacoal y el Popo, podría considerarse modelo aparte, pues los límites no están claros.

Tras la colonización de África el uso de estas protomonedas se hizo incómodo. Por ello, salvo las que se quisieran conservar para rituales, se obligó a intercambiarlas por dinero “a la europea, saliendo perjudicados los nativos pues el valor del cobre entregado era superior al dinero recibido. Triste final para unos tristes objetos que demuestra muy bien de lo que es capaz el ser humano. Las manillas quedaron en el imaginario africano como símbolo de dinero, lo que queda demostrado con las monedas de la efímera Biafra, que tienen una manilla estampada en el diseño. Si os gusta el tema, os recomiendo sin dudarlo los dos artículos de Miguel Ibáñez Artica, que participó en la excavación del pecio de Getaria: uno y dos. Aquí podéis encontrar más información.

Manilla tacoal, proveniente del pecio de Getaria. Manillas tacoais recuperadas del pecio de Vigo

3 comentarios en “Las manillas, unas protomonedas para África”

  1. Yago Abilleira Crespo

    Muchas Gracias por tus amables palabras Adolfo, y por publicarme.

    Es una lástima que ni las manillas de Getaria ni las de Vigo estén expuestas. Lástima no, es increíble.
    Por supuesto, el estudio (gratuito) de las mismas se lo debemos a dos alemanes, Tobias Skowronek y Rolf Denk. Aunque es cierto que los artículos de Miguel Ibáñez Artica sobre ellas son buenísimos.

  2. De que me sonara esto….. en vigo las tienen en el museo del mar pero jamas las he visto expuestas como tantas otras cosas… una pena que el patrimonio se suela centrar en «tener» y no en «enseñar»

    Gran e interesante artículo. Enhorabuena!

  3. Nantes fue un puerto esclavista muy importante. Lo visité hace unos años en un breve viaje a la Bretaña. Creo recordar que había un monumento recordando a las víctimas del terrible comercio de seres humanos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio