Que entre capital a la numismática siempre es una buena noticia

La envidia que corroe al coleccionista medio

Son muchos los coleccionistas medios que miran con recelo a los coleccionistas con dinero. Esto es especialmente cierto si el coleccionista con dinero no se ve acompañado de unos conocimientos amplios de numismática. Resulta que llevan media vida ahorrando para poder tener una pequeña colección de denarios y soñando con algún día poder tener un ejemplar de Calígula, aunque sea en MBC-; resulta que llega un tipo con pasta, se interesa por la moneda romana y al día siguiente de saber quién es Calígula ya tiene su denario en EBC y, además, un áureo de Septimio Severo, solo porque el comerciante le dijo que era muy raro. No penséis que exagero: conozco una persona extranjera que vio un cincuentín en una casa de subastas, sorprendido preguntó que era aquello y le gustó la historia de esa moneda tan grande. Al día siguiente se la adjudicó en la subasta.

El caso es que al coleccionista medio le jode. Le corroe la envidia y la frustración de que otros llegan hasta donde él solo puede soñar. Por eso se inventa términos como “los coleccionistas de verdad”: él es un coleccionista de verdad porque le apasionan las monedas, las estudia y las desea; el otro solo es un inversor, un especulador o cosas peores. 

La realidad es bien distinta. Quizá el millonario tenga grandes conocimientos, puesto que tener dinero no está reñido con tener conocimiento; o quizá no tenga ese conocimiento todavía pero lo vaya adquiriendo poco a poco como hemos hecho todos; o quizá solo quiera disfrutar de sus monedas con un conocimiento superficial puesto que para él es solo uno de varias aficiones que tiene; o quizá simplemente sea un inversor que solo busca la revalorización del objeto que acaba de comprar. Pero, en todos los casos, merece el mismo respeto y tiene el mismo derecho que cualquiera de adquirir las monedas que guste. En todos los casos es un “coleccionista de verdad”, tan verdadero como cualquier otro.

Esos mismos coleccionistas medios ven los precios de remates en las subastas. Ven cómo el capital -muchas veces extranjero- entra en las subastas y hace subir los precios hasta cotas que ellos no pueden aspirar. Se acuerdan de su conocido millonario y entienden que son otros como él los culpables de que ellos no puedan comprar casi nada. Así que despotrican contra ellos y encuentran en la altanería intelectual su refugio comparativo para satisfacerse creyéndose más listos, más cultos, más dignos o qué sé yo. De eso nada: puestos a comprar lo único seguro es que el envidioso es más pobre.

Mi apuesta es que en un futuro entrará más capital a la numismática. Cada vez veo más movimientos que buscan simplificar las transacciones de compra-venta y facilitar que quien ignora las monedas pueda invertir en ellas con confianza. Las propuestas al respecto de las empresas de certificación son muy claras, al igual que otras propuestas como Numis Staxx. No creo que falte mucho para que alguien completamente ajeno a la numismática (v.gr., un fondo de inversión u otro inversor institucional) pueda invertir una suma muy importante de dinero en monedas teniendo la seguridad de no ser engañado.

¡Cúrense pronto la envidia, que es el único pecado que no da placer!

¡Lo que financia el dinero!

El coleccionista medio no se da cuenta de que la entrada de capital en su afición es una noticia excelente para él. Gracias a ese dinero se pueden financiar muchos proyectos numismáticos que de otra forma serían imposibles.

¿Cómo creéis que se financian las convenciones numismáticas? ¿Cómo creéis que se financian las investigaciones numismáticas? ¿Cómo creéis que se financian las publicaciones numismáticas?

Si dejamos a un lado la financiación pública (que en muchos países es inexistente), son las empresas importantes, o directamente los grandes coleccionistas quienes financian todo esto. Esas empresas importantes son las que tienen a esos grandes coleccionistas en su cartera de clientes (lo cual no significa que les vendan en exclusiva). Así que es el capital proveniente de esos coleccionistas fuertes el que, directa o indirectamente, financia la investigación y la divulgación, así como los eventos que se realizan.

Fijaros que hay muchísimas más publicaciones relacionadas con la numismática que con otro tipo de coleccionismos, como chapas de cava o vitolas de puros. A su vez, hay más publicaciones de arte que de numismática. Igualmente, dentro de la numismática podemos ver que hay muchísimas más publicaciones de Estados Unidos que de cualquier otro país. No es el país con mayor riqueza numismática, pero sí en el que ha entrado mayor capital, lo que permite que haya catálogos que describen series por cada pareja de cuños. La relación es muy evidente: cuanto más capital haya en un mercado de coleccionismo más proyectos de diseminación y divulgación se podrán financiar.

Mi apuesta es que en un futuro entrará más capital a la numismática. Esto hará subir los precios de las monedas raras pero, a cambio, se podrán financiar más proyectos y los coleccionistas tendrán acceso a mucha más información. El coleccionista medio verá cómo esa moneda que antes costaba 10.000 euros pasa a valer 50.000; pero eso a él le debería dar igual porque en ambos casos son precios inasumibles para él. De lo que sí se beneficiará es de la financiación de más y mejores estudios, publicaciones y shows numismáticos. Así que el coleccionista medio debería estar encantado de que entre capital en su afición.

Si al coleccionista medio todavía le corroe la envidia puede recordar una cosa: yo he podido entrevistar a coleccionistas que son mega-millonarios y, aún así, todos me han hablado de alguna moneda que desean y no pueden tener. Todos. Sin excepción. Desear lo que no se tiene es una parte intrínseca del coleccionismo; tan insatisfecho está un coleccionista con un bolsillo de 1.000 euros como el coleccionista con un bolsillo de 1.000 millones de euros.

En podcast

He publicado un podcast con un contenido semejante al de este artículo:

18 comentarios en “Que entre capital a la numismática siempre es una buena noticia”

  1. Hombre: dado que soy comprador -muy humilde- en vez de vendedor y que no tengo intención de vender nada puesto que colecciono por placer, lo que me interesa es que haya mucha oferta y poca demanda. Eso por muchas vueltas que queramos darle, es pura matemática.

    Por otra parte, es cierto que me trae completamente sin cuidado que una pieza se venda por diez mil euros o por un millón, más allá de la ligera molestia de saber que de aquí a veinte o treinta años todos los columnarios vivirán en China. Me preocupa más que todo lo demás acabe también en China, incluidas las empresas en las que trabajarán mis hijos, probablemente poniendo copas. Pero esa es otra historia.

    Cuando las piezas que ahora se venden por 200 euros cuesten 800, pues simplemente dejaré de coleccionar. Tampoco es un drama. Me quedaré con lo que haya obtenido hasta entonces, que tampoco creo que me lance a vender salvo que la vida lo exija. A lo mejor cuando mis hijos ya estén mayores para poner copas pueden sobrevivir unos meses más vendiendo la colección y todo habrá merecido la pena.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Yo no pinto un futuro tan oscuro. Tus hijos vivirán mejor que tú casi con total seguridad.

      Pero quizá los hijos de los chinos vivan mejor que los tuyos llegado el momento. Hay que intentar construir una sociedad rica para que todos vivamos lo mejor posible.

      1. Durante la pandemia, aparecieron varios personajes en Argentina, con gran billetera y muy aburridos. Los cuales se interesaron en la numismatica, permitiendoles a varios vivillos engrosar sus cuentas bancarias poniendo por el cielos el precios de simples monedas. Años posteriores me escribí con una de ellas, donde me confesó que sus enormes compras residían en numerosas cajas porque al no tener conocí ni interes en catalogar seguian tiradas en algun rincón de su casa de Carlos Casares…
        Lamentablemente, y no creo que sea por envidia, sino por falta de capital muchas piezas de este hermoso hobbie terminarán perdiendose por culpa de esta gente. No sé si habrá pasado en todo el planeta pero por ejemplo monedas de emergencia alemana (notgelders de 1917-1921) que casi no tenían valor (entre 1 y 15€) porque «no eran coleccionables» pasaron a cotizar más que la acciones del PSG cuando se anunció la llegada de Messi al club…
        Saludos desde Argentina

  2. ¡Hola Adolfo!
    Es un sentimiento aplicable a todos los órdenes de la vida. Se envidia la belleza del otro, el coche del otro, la pareja del otro, y hasta las monedas. Todo lo que uno le de importancia puede ser fuente de envidia. Por mi parte hay -sana- envidia por tus viajes y lo bien que escribes.
    Aprovecho para comentarte una cuestión numismática que he pensado y quizás tú quisieras escribir sobre ella. Cuando comencé en el coleccionismo (en mi caso de monedas de plata) quería monedas grandes y sentía cierto desprecio por las pequeñas. Así que compraba casi exclusivamente monedas tipo duro de distintos países. Hoy me ocurre lo contrario: sin ser tan tonto de despreciar un buen duro, desde luego, prefiero y disfruto más las monedas más pequeñas, fraccionarias.
    Lo he hablado con conocidos míos y han transitado un camino similar. Uno, de cierta edad, me dijo que comenzó con monedas de mayor tamaño, luego siguió casi toda su vida coleccionando monedas de menor porte, y ahora regresó a las grandes por motivos de visión.
    Por mi parte creo que en un comienzo uno se ve atraído o hasta deslumbrado por las monedas más grandes pero, a medida que nos adentramos en el estudio de la numismática, de una serie o país, nos agrada más la moneda en sí y no tanto la cantidad de metal con que está hecha.
    Te comento esto por si es un tema sobre que el quisieras profundizar o dar tu opinión.
    Saludos!

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Lo de ir de lo grande a lo pequeño es un recorrido que hace mucha gente. Nunca he reflexionado sobre ello y puede dar para una buena entrada/vídeo.

      Gracias por la idea.

      1. Buenos días, los grandes beneficiarios son las casas de subastas, ni es lo mismo el 20 por cien de 10.000 que de 50.000. El mercado al menos de Hispania Antigua es oligopsonio(pocos compradores), hay un promedio entre 2 y 6 interesados por pieza, prácticamente con que algunos de ellos pierdan el interés, los precios descenderían más de un 50 por ciento.

        1. Adolfo Ruiz Calleja

          La moneda de la Hispania Antigua es un mercado muy estrecho. Efectivamente, si tres o cuatro personas dejan de coleccionar los precios bajarán enormemente. Pero también es cierto que si entran tres o cuatro coleccionistas fuertes a mayores, los precios se multiplicarán.

  3. En relación a la numismática, todo para mi entender va con un ritmo meramente especulativo. No solo es que entre capital extranjero ( vamos a poner como ejemplo los que comen arroz y los que no comen jamón), sino muchas veces un desconocimiento de lo que manejan apabullante.Por desgracia, España y su numismática es tan rica y demanda, que la oferta, y para ciertos años, está garantizada.

    Igual que al compañero, a partir de cierto precio desconecto de la numismática,, y si profundizo en algún caso desorbitado de remate en subasta, es por conocimiento histórico. O morbo.

    Por suerte mis canas indican que ya tengo una buena colección de monedas(herencia para mi única hija) y cada vez me resulta mas raro adquirir una pieza ( el aspecto económico no es mi problema). Veo cada vez más monedas con ese plástico borroso de certificación absurda y meramente mercantilista, y se me quita las ganas ( yo compro para tocar…).

    Un saludo Adolfo

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Una de las consecuencias claras de las cápsulas es que se facilita la compra a quien no tiene conocimiento de numismática. Eso creo que tiene más ventajas que inconvenientes.

  4. Eso de asignar la envidia como causa de disconformidad ¿en qué está basado? Y no es cierto que suban solo las monedas de 10k, y lo sabes.

    En fin, has tenido contribuciones bastante mejores a esta, la verdad.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Ha habido varios comentarios en YouTube en esta misma línea, así que supongo que no me habré expresado correctamente.

      Efectivamente, achacar ese sentimiento de envidia es simplemente por mi experiencia personal, que puede no ser compartida.

      Saludos,
      Adolfo

  5. Antonio Cozar Cárdenas

    Yo lo veo perfecto que entre nuevas personas en el coleccionismo de la numismática.
    Si además tienen mucho dinero para comprar mucho mejor ya que revalorizar las monedas es genial.

  6. Los super expertos dicen muchas tonterías acerca de los altos precios que algunos colocan a sus piezas en los diferentes sitios de internet; ridiculizan al vendedor y al sitio lo ponen en la picota pública, despotrican e intentan hacer ver al que compra una moneda por un elevado valor como un tonto e inexperto.
    Mi opinión es: 1) Es tu moneda y colocas el precio que creés, vale tu moneda.
    2) Es tu dinero y haces con el lo que quieras.

  7. Hay coleccionistas por afición y hay quienes descubren en la numismática la posibilidad de resguardar su dinero en un mundo dónde quienes lo poseen buscan ampliar su abanico de inversiones. Las cápsulas (guste o no) posibilitan la aceptacion general de cierto estado y cierto rango de valor de las monedas. Por otra parte lo he visto en grupos de personas que para adquirir un muy buen cuadro que sería inalcanzable individualmente, se unen a un grupo inversor y entre todos compran (cada uno en su porcentaje) la obra habiendo convenido dónde se guardará la misma para más adelante venderla si conviene. La tecnología y la comunicacion están permitiendo esto cada vez más.

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