Por qué considero que una colección importante no debe ser intervenida por el Estado

Quienes llevan años siguiendo el Blog Numismático saben que veo como una mala noticia (casi) cualquier intervención del Estado. Concretamente, no me gusta el derecho a tanteo ni a retracto que el Estado se auto-otorga y veo como una mala noticia cada vez que éstos se ejercen. No digamos ya otro tipo de intervenciones, como pueda ser considerar una colección como Bien de Interés Cultural (BIC) y/o prohibir la exportación de cualquiera de sus monedas. 

Todo esto lo he tenido que argumentar el fin de semana pasado debido a que Vicente G. Olaya ha publicado un artículo al respecto de la Colección Tonegawa en El País (republicado en La Ser y no sé si en otros medios subvencionados). El artículo no puede ser peor: el periodista no ha conseguido encontrar información al respecto de la colección más allá de lo que escribió Ana Serrano en We Are Numismatics; luego se ha dedicado a rellenar hablando de otras colecciones de forma totalmente inconexa, con datos erróneos y tratando pobremente de enlazar temas que nada tienen que ver; por si fuera poco, se encabeza todo con un llamamiento a las autoridades (pero no sabe ni a qué autoridades compete) para impedir la exportación de las piezas. Mucho me temo que cerrará muchas puertas al periodista, porque en la numismática somos cuatro gatos y no creo que ningún coleccionista ni ningún comerciante vaya a querer colaborar con él en el futuro después de semejante soflama intervencionista. Creo que Vicente Olaya se ha equivocado claramente en este artículo; él es un periodista experimentado de quien he leído buenos artículos. Pero, como cualquier otro profesional, tiene trabajos mejores y otros peores.

El tema ha hecho algo de eco en las redes sociales. Yo iba a dedicar un vídeo reaccionando a la noticia, pero la consideré tan mala que preferí despacharla en un short. Luego tuve un pequeño debate en Twitter con Raúl Sánchez (tenemos un trato excelente aunque nuestras opiniones sean distintas) y otro con un tal José Luis Villar, profesor de derecho constitucional a quien no conocía; cuando Villar me imputó un delito por no estar de acuerdo con él le dije que lo borrase inmediatamente y ya no quise saber más de él (borró el mensaje polémico, lo cual le agradezco). Numisfil también animaba a las instituciones a que intervengan la Colección Tonegawa. Finalmente, en el grupo de Facebook de Moneda Andalusí hubo un pequeño debate en el que la mayoría de miembros estaba a favor de la no intervención del Estado

Más alarmante ha sido que la diputada María Valverde (secretaria general de Podemos Andalucía) haya continuado con la arenga de Vicente Olaya y haya solicitado en el congreso la intervención de la colección. Entiendo que esto no es más que el enésimo intento de esta señora de buscar una causa perdida y así poder justificar su sueldo. Pero me parece una vergüenza que se esté generando una polémica de algo tan simple como que una persona, que solo desea estar tranquila y pasar desapercibida, venda su colección de monedas.

Todo esto me ha animado a escribir una entrada sobre por qué creo que el Estado no debe intervenir la colección Tonegawa ni ninguna otra. Como siempre, esta es una opinión que puede ser debatible y no creo que quien opine lo contrario sea un tal y un cual. Simplemente tenemos distintas concepciones del papel que debe jugar el Estado en la sociedad. 

Aquí ofrezco mis argumentos por orden de importancia.

Por cuestiones morales

Quienes no han sido coleccionistas no comprenden el esfuerzo que supone montar una colección importante. Se creen que el coleccionista es un millonario sentado en su mansión que recibe catálogos de subastas e indica a sus empleados que le traigan tal o cual moneda como si para él fuesen caprichos sin importancia. Eso también es lo que piensan muchos burócratas porque ellos sí que están sentados en sus oficinas y pueden utilizar el aparato del Estado para ver un catálogo y ejercer su derecho a tanteo con dinero público, como quien dice: “¡Exprópiese!”. 

El dueño de una colección importante ha dedicado una vida entera (a veces incluso la suya y la de sus antepasados) para forjarla. Eso requiere mucho dinero que no sobra a nadie. Son años de quitarse de otros caprichos, de no ir de vacaciones (o ir a lugares más baratos), de comprarse un coche de menor gama… años de estudio y de análisis sostenido durante décadas. A veces acompañado, la mayoría de las veces en total soledad. Casi siempre buscando, sobre todo, conservar el Patrimonio.

Considero que la propiedad privada es un factor moral y como tal debe de ser respetado. No puede ser que años de esfuerzo para la conservación del Patrimonio tengan como recompensa la pérdida económica porque el Estado no permita su venta o exportación. Hay que recordar que esa colección no es “de España”: tiene dueño con nombres y apellidos.

En cualquier caso, mi postura es coherente con mi forma de entender el Estado. En mi opinión el Estado no tiene un mayor valor moral que el resto de ciudadanos o colectivos y, por tanto, moralmente no puede hacer lo que no se permitiría a otros colectivos. Admito que esta postura mía no es compartida por la mayoría de la sociedad. 

Por la conservación de las monedas

Este es otro tema de debate, pero yo estoy bastante seguro de que el patrimonio numismático se conserva mejor en manos privadas. Aquí expuse mis argumentos al respecto con bastante detalle. Respeto también a quien opine lo contrario porque en estos temas es muy difícil tener datos.

Generaría un precedente fatal para el comercio

Si el Estado declara BIC o inexportable una colección, nadie querrá vender una colección relevante en España. Sería lo peor que pudiera ocurrir al comercio numismático: a partir de entonces, y por miedo a nuevas intervenciones, cualquier colección relevante saldría poco a poco al extranjero y se vendería fuera. Probablemente desde Estados Unidos o Suiza. 

Es más, seguramente muchos de los coleccionistas ni siquiera guardarían sus monedas en España. Casi todas las colecciones de hispanoamericanos residen en cajas fuertes de Estados Unidos; espero que en España no quisiéramos llegar a esa misma situación. La siguiente consecuencia es que muchas de las empresas también tendrían que cerrar o marcharse. 

Quizá a alguien le pueda parecer exagerado esto que digo. Pero pensad una cosa: ¿si una colección que supone, pongamos, el 80% de tu patrimonio la almacenarías y la venderías en un país del que temes una intervención estatal? ¡Pues ni tú ni nadie!

El impacto cultural de esa colección es mayor en manos privadas 

La colección Tonegawa es el mejor ejemplo de cómo un coleccionista privado puede tener un impacto enorme en el desarrollo de la ciencia numismática. El dueño ha mostrado su colección en museos y también a quien lo ha necesitado para escribir mil y un artículos. Es muchísimo más accesible esta colección que la de prácticamente cualquier colección pública del mundo. 

Por otro lado, en los museos españoles hay centenares de miles de monedas que nunca han salido de las bóvedas. Monedas que nunca han sido expuestas, que nunca han sido estudiadas, que nunca han sido fotografiadas, que en muchos casos ni siquiera han sido clasificadas. ¿De qué sirve a la sociedad española que el Estado adquiera más monedas si no es capaz de sacar partido a las que ya tiene?

Si la práctica se extiende no podremos coleccionar

Hay que entender como natural que unas colecciones se rompan para que otras puedan formarse. Es lo que llevamos haciendo los coleccionistas durante cientos de años.

Si el Estado adquiere sistemáticamente todas las monedas raras o se hace con todas las colecciones importantes, entonces los coleccionistas nos quedaremos sin material para formar nuevas colecciones. Simplemente se acabaría la acción privada como algo relevante para el coleccionismo.

Igualmente, si los estados declaran inexportables todas las monedas o colecciones relevantes de su país, solo podremos coleccionar las monedas acuñadas dentro de nuestras fronteras. Aquí vuelvo a ver un problema moral porque entiendo que igual que un español puede querer coleccionar monedas de la ceca de Alejandría, un húngaro puede interesarse por monedas de los Reyes Católicos. 

Además de que no está claro a qué país pertenece una moneda: ¿al país donde se acuñó? ¿a los países donde circuló? ¿al país donde fue encontrada? ¿y qué pasa si ese país ya no existe?

Flaco favor para la Hacienda Pública

El gasto por parte de la Hacienda Pública es doble, ya que por un lado tendrá que dedicar un dinero para hacerse con las monedas y, por otro lado, dejará de recibir impuestos. Unos impuestos que son muy golosos, ya que al cedente le cobrará unas ganancias patrimoniales; a la casa de subastas un IVA y un impuesto de sociedades; si las monedas salen de Europa también cobrará un impuesto por la exportación. En global, es casi seguro que de la venta de una colección Hacienda gane más que el propietario. 

Por otro lado, si las monedas permanecen en el mercado español antes o después volverán a salir a la venta generando nuevos beneficios para la Hacienda Pública.

Inviabilidad práctica

Hay pocas monedas en España declaradas como BIC, pero alguna hay. Yo no conozco ninguna colección de monedas que esté, como conjunto, declarada como BIC. Pero veo muy difícil hacerlo sin contar con la voluntad del dueño. 

Que nadie se piense que una colección de monedas importante está en casa del coleccionista toda junta y expuesta. La colección se puede encontrar repartida en distintos lugares y por distintos países. Llegado el momento de que le obliguen a hacer un inventario y entregárselo a las autoridades públicas (ignoro si tal cosa es legalmente posible), no veo por qué el coleccionista iba a hacer una relación de todas las monedas. No veo forma de que la Administración pueda saber qué monedas están en la colección y qué otras monedas no están. 

En podcast

Os dejo un podcast con un contenido semejante al de este artículo:

21 comentarios en “Por qué considero que una colección importante no debe ser intervenida por el Estado”

  1. Borja Villar Sánchez

    Creo que todo le expuesto en el artículo es cierto.
    El estado se empeña en gastar el dinero que le quita a sus ciudadanos en comprar monedas (o cualquier otro gasto superfluo) para que luego no se vean en años (si es que alguna vez vuelven a ver la luz del sol). En ese caso que más da que una moneda esté en el fondo de un museo acumulando polvo, que esté en el fondo del mar frente a las costas catalanas o a veinte metros bajo tierra en un campo de Cuenca. Estará mejor en manos de un coleccionista alegrándole los días que decide mostrar su colección a otros coleccionistas o a sus amigos y familiares. Luego cuando éste decida (o fallezca, lo que primero suceda) la venderá y otro la comprará iniciándose el mismo ciclo. Y seguramente un coleccionista al que un morabetino le ha costado 20 000 € lo cuidará mejor que el funcionario que no ha pagado directamente de su bolsillo.

  2. El Estado actual sólo tiene que decir que tener esas colecciones es algo facha. Entonces ahí los medios de opinión sincronizada harán su trabajo, y los millones de personas que no tienen ni neuronas ni personalidad lo creerán y pedirán que el Estado requise todo lo posible a esos sucios ricos. Para sanidad y educación, por supuesto.

  3. Francisco Javier Sánchez

    Es una pena que en España todo se politice. Tal vez el Estado pueda ejercer, conforme a la legislación al respecto que esté vigente, el derecho de tanteo y retracto para con una moneda muy concreta y peculiarísima, trascendental para el interés público, y que no permita que esa moneda vaya fuera de España, y quede como patrimonio del Estado; pero también se plantean dudas e inconveniencias si la ciudadanía no va a poder disfrutar de esa moneda en una vitrina de un Museo. Yo me pregunto, ¿ por qué no ejerció el Estado ese derecho de tanteo y retracto para haber evitado el expolio del patrimonio histórico-artístico de Castilla durante décadas, como ocurrió con la reja del Coro de la Catedral de Valladolid o con iglesias románicas enteras ?. Por otro lado, hay dirigentes políticos que confunden Andalucía con al-Ándalus, cuando ésta comprendió territorialmente mucho más que Andalucía, además de que Andalucía tiene mucho de identidad castellana. No me imagino que un dirigente político de Valencia, de Zaragoza o del Algarve haga una petición intervencionista para con una colección de moneda hispano-musulmana.

  4. Hoy he leído en europapress el artículo donde no me acuerdo del nombre de la diputada de podemos pide que se intervenga, bla BLA BLA, y me ha surgido la curiosidad, para mí mortal, no coleccionista, ni experto en numismática, creo que al igual que lo leído, es un error bloquear de alguna forma su venta, si te interesa por cultura, en una moneda en una vitrina, un facsímil queda genial, cuesta mucho menos y sigues conservando la esencia de la colección. Y aún generas más riqueza, pudiendo las generaciones venideras, ver parte de nuestro patrimonio. Que andamos últimamente un poquito faltos en cultura.

  5. Gracias por la entrada. Como siempre bien fundamentada y escrita desde el respeto a todos los puntos de vista.
    La posibilidad de que parte de esta colección pueda salir de nuestras fronteras es una consecuencia más del descenso del poder adquisitivo que tenemos en España respecto a otros países. Es lo que hay.

  6. De acuerdo con Francisco Javier Sánchez.

    A mí me parece razonable que el Estado adquiera alguna moneda concreta por su interés histórico para España, otra cosa serían andar comprando colecciones enteras (con lo que eso supone de gasto público) o prohibiendo sistemáticamente la exportación de monedas.

    La dama de Baza (por ejemplo) tiene que estar en España y a la vista de todos los españoles por su relevancia histórica y lo mismo se puede decir de alguna moneda que por su rareza o por lo que sea tenga interés.

    Me apena que las mejores piezas salgan de España porque se aprecian más fuera. O los millonarios extranjeros tienen más pasta que los de aquí o los de aquí prefieren gastarse los cuartos en yates en vez de en Numismática. Cada uno con su dinero hace lo que quiere, faltaría más.

  7. Esa colección tiene una página web particular disponible para todo el mundo para su consulta, disfrute y estudio. Que la subvencione o adquiera el Estado para que no desaparezca, mucho más barato.

    Además, gracias a la subasta, ahora se dispondrá de catálogos virtuales e impresos.

    Todo ello garantiza más accesibilidad que estando guardadas en el cajón de un museo o, con suerte, que una pequeña parte sea mal expuesta detrás de una gruesa vitrina.

  8. Mi humilde experiencia es la de estar tres décadas coleccionando monedas, dedicarle tiempo y dinero, y ahora por motivos familiares tener que vender una parte de mi colección, y sólo pensar que unos políticos ignorantes pueden meter mano en una colección privada me parece indignante, pero no me sorprende nada con el panorama que hay en España. Mucho neocomunismo de salón unida a la ignorancia de los que toman decisiones en las administraciones públicas.

    1. Neocomunismo de salón o cafetín, ese justo es el concepto. Que trabajen carallo, como todo el mundo y así poder coleccionar lo que deseen.
      Yo nunca ha creído en el depredador intervencionismo del Ministerio de Cultura ni de Hacienda, panda de burócratas.

        1. Enrique García Maiquez ha escrito, completamente en serio, que a los burócratas europeos les paguemos el sueldo íntegro, pero que no hagan nada de nada, que no reglamenten nada ni intervengan absolutamente en nada; que tampoco hagan propuestas de ninguna clase, ni siquiera borradores de ningún tipo. ¡ Ah ! y que no se contrate a ninguno más, obviamente.

          1. Adolfo Ruiz Calleja

            Sería un avance muy importante, a mi entender.

            Pero los burócratas europeos son suficientemente inteligentes como para saber que eso sería el paso previo a demostrar su inutilidad y, por tanto, en pocos años se les dejaría de pagar. Así que no aceptarán.

  9. El intervencionismo del Estado en Francia, Alemania, Italia o Inglaterra, es muchisimo mas severo que en España. Yo suelo intervenir en no menos de 8 subastas internacionales al mes y les aseguro que los impuestos, severidad en la exportación, permisos, etc. es mucho mas severo. Recuerdo a un amigo, del que fuí cliente en Madrid, que me decía que cada tres meses enviaba un contenedor a estados unidos lleno de antiguedades de todo tipo a Estados Unidos o Inglaterra, sin control de ningún tipo, una verdadera rapiña. O es mejor como hace años que sucedan cosas parecidas al desmontaje de Santa Maria la Real de Segovia, del siglo XII desmkntada piedra a piedra junto a la sala capitular y el refrectorio? un verdadero robo al Patrimonio de España. o las ingentes cantidades de antiguedades,monedas,cuadros, esculturas,etc etc que han desaparecido? O creen algunos que para sacar bienes de interes culturan de esos paises es sencillo? El Estado hace su función, que es la defensa del Patrimonio Español. No hay otra. El Odissey por ejemplo está en España gracias a la intervencion del Estado, en caso contrario, ni una sola `pieza de ese tesoro estaría en España. O como comenta otro amigo aqui, que miren en determinadas casas, por ejemplo el Pazo de Meirás con las esculturas del Maestro Mateo desmontadas del Obradoiro, un robo en toda regla del sagrado y maravilloso Patrimonio Común Español.

    1. Buenas, referido al caso Odissey, si tengo que elegir entre que el 95% de las monedas estén metidas en botes con agua salada, sin restaurar, en un almacén y dejándolas pudrir o, que estuviesen en USA, limpiadas y restauradas, sacadas al mercado y así poderme/podernos hacer con algún ejemplar, pues… mi elección es fácil. un saludo

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