Si mis hijos malvenden mi colección, peor para ellos

Últimamente he conocido a varios coleccionistas de entre 60 y 70 años que me dicen que van a dejar de coleccionar “para no dejar un problema a sus hijos” (¡a pesar de que les quedan unos 20 años de salud!). La verdad es que este argumento me indigna bastante; tanto es así que, cada vez que lo escucho intento confrontar a mi interlocutor para que vea lo absurdo de su decisión. Aquí indicaré los argumentos que utilizo para esa confrontación, extendiendo así un artículo del año pasado.

Asúmelo: tu colección es intrascendente

La numismática es una afición muy minoritaria. Ya es, de por sí, raro que te guste a ti. El que guste a un padre y a un hijo es algo bastante más probable. 

Por más que muchos de nosotros hayamos heredado la afición de nuestros padres o abuelos, el que fueses capaz de transmitir tu pasión a la siguiente generación no es nada sencillo. Las razones darían para otra entrada (y las técnicas a utilizar para conseguirlo, también), pero bastará decir que el mundo actual es bastante más complejo del que viviste en nuestra juventud. Además, no son pocas las parejas y los hijos que ven a las monedas como una competencia: el tiempo y el dinero que dedicamos a las monedas se lo estamos quitando a la familia; o así lo entienden muchos.

Incluso hay casos en los que el heredero está muy interesado en la numismática pero, simplemente, no puede hacerse cargo de la colección. Esto es típico cuando son colecciones importantes, ya que el hijo que quiere quedarse con ella no puede compensar de manera justa al resto de hermanos. Eso es, justamente, el motivo por el que se vendió la Colección Caballero

Por lo tanto, lo más probable es que tu colección se venda en cuanto la postrera sombra cierre tus ojos y te lleve al blanco día. En este sentido, no será una colección eterna, sino intrascendente. Tampoco es probable que, pasados unos años, alguien se vaya a acordar de tu colección

Cuanto antes asumas esto, mucho mejor. No son pocos los coleccionistas que, siendo ya abuelos, creen que su esfuerzo ha sido inútil porque nadie de su familia continuará con su colección. Si tienes esa pesadumbre, que sepas que yo acepto ser tu heredero y quedarme con tu colección para guardarla el resto de mi vida. Otra opción sería ceder la colección a un museo, pero ya sabéis mi opinión al respecto.

Esta visión puede parecer pesimista, pero esconde dos consecuencias tremendamente positivas.

  • Como casi todas las colecciones no quedan en una familia más de una generación, el mercado se puede seguir alimentando de monedas antiguas. Si tú has conseguido hacer una colección simplemente es porque otros coleccionistas conservaron tus monedas durante un tiempo y luego decidieron venderlas. Si las colecciones quedasen en una familia eternamente sería imposible montar nuevas colecciones.
  • Como tu colección solo la vas a tener tú, su principal propósito es que tú la disfrutes y que tú seas feliz con ella.

Vender una colección de monedas es muy sencillo

Una colección de monedas es algo muy fácil de vender. Continuamente hay una cantidad importante de coleccionistas insaciables deseosos de adquirir monedas. Cualquier colección que se ofrezca en una casa de subastas con una mínima reputación internacional va a adquirir un precio de venta razonable; cualquier comerciante serio también estará dispuesto a adquirir la colección por un precio sensato. En cualquier momento. En cualquier lugar.

Vender una colección de monedas es mucho más fácil que vender una colección de arte, un piso o un terreno agrícola. Obtener un precio sensato por ella, también. 

Por eso no entiendo por qué hay tanto miedo a que los herederos malvendan la colección de monedas. Simplemente tienes que indicarles el nombre de tres o cuatro comerciantes serios con quienes tengas confianza y que hablen con ellos una vez que ya no estés en este mundo. Dales también un precio de referencia para que se hagan una idea. Con eso ya está todo hecho.

Entonces, si vender tu colección de monedas es algo razonablemente sencillo para tus herederos, ¿dónde está el miedo a que la malvendan?

¿Por qué no vendes también la casa de la playa? ¡Quizá ellos la malvendan!

¿Por qué no vendes el coche? ¡Quizá ellos lo malvendan!

¿Por qué no vendes el piso donde vives y te vas ya a una residencia? ¡Quizá ellos lo malvendan!

¡Déjales solo dinero líquido y así no malvenderán nada! O, mejor aún, no les dejes nada y así no derrocharán tu esfuerzo.

Tus hijos no son tan tontos como crees

La conclusión de las preguntas anteriores suele ser que ellos siguen disfrutando de su casa, de su coche y de la casa en la playa. Como lo disfrutan no les importa que, llegado el día, sus hijos las vendan algo más barato de lo que potencialmente se hubiera podido pedir por ellas.

Entonces viene la pregunta trascendente: ¿sigues disfrutando de la colección?

Aquí está el asunto clave. Si sigues disfrutando de la colección no tiene sentido que la vendas. ¡Es tu disfrute! Otra cosa es que, por el motivo que sea, ya no encuentres en ella ningún placer. En tal caso, veo sensato que vendas toda o parte. ¡Pero que el motivo sea que no disfrutas de la colección, no tus herederos!

Tus hijos, que suelen ser hombretones ya entrados en la cuarentena, no son tan tontos como su papá se cree. Son igual de capaces de vender una casa como de vender una colección. Simplemente tendrán que hablar con las personas que les hayas indicado y elegir entre tres o cuatro propuestas. ¡Ojalá vender una casa fuese igual de sencillo!

Y si resulta que tus hijos son idiotas perdidos y, a pesar de habérselo dejado tan fácil, malvenden la colección, pues entonces ya no hay nada que se pueda hacer. Problema suyo y que con su pan se lo coman; tú ya no estarás en este mundo para verlo. 

Ya se sabe que un tonto y su dinero duran poco tiempo juntos, así que da lo mismo que les hayas dejado una colección, un piso o dinero en la cuenta. Ten en cuenta que a partir de cierto nivel de idiocia les puedes asignar un tutor legal para que les gestione su patrimonio. Eso sí: tú disfruta de tus aficiones hasta el último día.

19 comentarios en “Si mis hijos malvenden mi colección, peor para ellos”

  1. Muy buen artículo :)
    De todas formas entiendo que si la colección es de moneditas del mundo del siglo XX nadie querría comprarla ¿no?
    Gracias

    1. Historia Numismática

      Supongo que depende de qué tipo de colección porque en el siglo XX también hay monedas muy interesantes en Europa y que no las tienen todos. Un ejemplo puede ser la serie de 2 chelines de plata conmemorativos de Austria de los años 20-30, muchas conmemorativas alemanas (federal y democrática) que sin ser plata son interesantes (de la RDA tienes varias como la de Einstein, la de la casa de la moneda y otras que sin ser de un valor prohibitivo sí son interesantes)… y así muchas otras monedas difíciles de conseguir.

    2. Adolfo Ruiz Calleja

      Como dicen en el comentario anterior, depende de qué monedas del siglo XX porque también las hay raras.

      Si te refieres a monedas comunes, muchas veces circuladas, es una colección que puede tener un valor sentimental, pero desde luego no económico.

  2. Hola Adolfo, buena entrada, pero de la que discrepo.
    ¡ Una modesta colección de monedas puede ser un precioso recuerdo de un ser querido!
    Vaya por delante que mis monedas son muy modestas, qué efectivamente es una colección intrascendente a nivel numismatico y que su venta no sacará de pobres a mis hijas…entonces ¿ porque vendarla?
    Yo les voy a animar a que la guarden. Una colección ordenada, estudiada, bien catalogada, con toda la documentación posible y colocada elegantemente en un monetario creo que es un recuerdo entrañable de una persona que fue importante para ti. Ocupa poco espacio , no precisa mantenimiento, te llega gratis,… que necesidad hay de venderla. Igual que no vendes un reloj o una estilográfica de tus abuelos, ¡ quédate la colección!
    Es una idea quizá romántica pero plausible.

    Un saludo.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Estoy de acuerdo en que la colección de monedas puede ser un precioso recuerdo de un ser querido, independientemente de su valor.

      Esta entrada parte de una premisa que no es explícita: la colección tiene un valor de mercado relevante para la familia. Del estilo que alguien dedique 3.000 euros al año a su colección (por poner una cifra) y, pasados 50 años, esa colección sea una parte considerable del patrimonio familiar.

      Saludos,
      Adolfo

  3. Yo pienso exactamente igual. Una colección bonita pero intrascendente es (o deberia ser) un recuerdo con precio muy bajo pero con un valor sentimental muy muy elevado.

  4. Respecto a eso de que a veces te ves obligado a vender la colección por no poder compensar a tus hermanos, la colección se puede dividir y entregar una parte a cada uno y no hay por qué venderla.

    Si los hijos te salen tontos el menor problema es que malvendan la colección, el problema gordo es que te hayan salido tontos xD.

    De todas formas me parece que hay que dejar bien anotado lo que costó cada moneda, para que se puedan hacer una idea al menos aproximada de cuánto pedir por ella.

  5. Muy interesante artículo.

    Yo creo, que los hijos saben perfectamente si la colección de su padre es valiosa o no. Habiendo tenido un poco de comunicación a lo largo de sus vidas con su padre, y un mínimo de cultura general, la cosa queda medianamente diáfana para un futuro saber qué hacer.

    Tu ejemplo del valor de los pisos y del coche es perfecto.

    Quizás los veteranos usen la excusa de sus herederos, para quitarse una colección que aman pero que ya no les llena. O quizás orgullo, o fanfarronería. A ciertas edades aumentan las inseguridades reales o psicosomáticas. «Y para que la vendan ellos, la vendo yo.»

    Las respuestas que les das son muy razonables, pero del amor por tu propia colección al odio, solo hay un corto paso.

    He visto a gente apasionada por su colección; gente con muchos años de dedicación a ella; gente sabia que ya tiene cierto nivel y credibilidad entre otros aficionados: vender la colección de la noche a la mañana y sin motivo aparente. Cogen el dinero de esa venta y lo dejan dormir en un plazo fijo o fondo de inversión. Y pasarse el resto de sus vidas suspirando por «aquella colección que ya no está. » Y aún teniendo confianza con ellos, si les preguntas el por qué de esa decisión, te responden con incoherencias.

    Mi modesta conclusión: ven esa colección como una responsabilidad que les pesa, la ahogan, y se pasan la vida recordándola.

    Saludos.

  6. Llevo poco tiempo, menos de un año desde que empecé mi colección, si embargo estoy destinado importantes recursos económicos precedentes de herencias familiares. Esto me permite optar a monedas de oro que jamás he visto en persona, hablo de reales de a 8, 4… y de plata estoy casi centrado en coleccionar columnarios de la moneda más Vella jamás acuñada …
    Respecto a mi hijo de 6 años dudo mucho que herede está afición ya q él, además de ser el niño querido jamás concebido … nació diferente , unico y muy especial , tiene autismo y de alta intensidad.
    Con el tiempo veré quién se encargará, de entre otras cosas está parte de su legado que será para el y mientras tanto, si padre disfrutará de está afición tan bonita que acabo de descubrir.

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