Crónica de la convención de Numiscol

Los días 2 y 3 de junio de 2023 asistí a la convención organizada en Bogotá por Numiscol. Es una convención que se organiza semestralmente y supone uno de los grandes eventos numismáticos en Colombia. Allí me reuní con muchos amigos de varios países hispanoamericanos. Junto con ellos pasé dos días estupendos en una convención que fue acompañada de una subasta.

El viernes

El viernes amanecí a las 5.00 en Medellín. Volé a Bogotá y fui directo a la convención, donde ya me esperaban bastantes amigos. 

Me sorprendió ver que la convención era muy internacional. Había comerciantes de Panamá, Perú, Venezuela, Argentina, Ecuador, Francia, México… algunos habían puesto mesa. Otros simplemente habían ido a comprar y andaban de puesto en puesto. 

El día estuvo tranquilo. En Hispanoamérica lo normal es que los viernes no haya mucho público ya que los coleccionistas se reservan para el sábado. El viernes es más bien intercambio entre comerciantes. Lo cual no está nada mal porque es más distendido y amistoso, sobre todo si ya conoces a muchos de los presentes.

La convención se complementó con una buena comida y una buena cena con amigos. Fui a comer con Ariel Dabbah, de Río de la Plata; para la cena nos juntamos una buena tropa internacional, con representantes de Colombia, Venezuela, Argentina, México y España. ¡Así se disfruta la numismática! 

Eso sí, caí en la cama que no sentí ni la almohada.

Os dejo un resumen de la jornada del viernes en vídeo:

El sábado

El sábado fui a la convención desde primera hora, aprovechando que pernocté en el mismo hotel en el que se organizaba. Por cierto, un hotel estupendo y un salón precioso: amplio, bien iluminado y con unas vistas privilegiadas.

Hubo más gente que el día anterior aunque siempre estuvimos cómodos. Algunos comerciantes me dijeron que en otras ediciones hubo más público. A pesar de ello, creo que estuvo bien y que hubo mucho comercio. Yo veía monedas y billetes cambiar de manos constantemente. 

También aproveché el día para hacer entrevistas. Además de este vídeo hice cinco entrevistas (una de ellas a Ariel), lo que supone todo un récord personal. Esto convirtió el día en muy productivo, aunque agotador.

La convención concluyó a las 16.00. A las 17.30 comenzó el siguiente acto, con la charla de Sigrid Castañeda (a quien también entrevisté) y el anuncio de varias novedades por parte de Numiscol. A las 18.00 comenzó la esperada subasta, con más de 600 lotes. Una subasta que, como siempre en Hispanoamérica, se regó con güisqui y se prolongó mucho. ¡Acabaron a la 1.00! 

El punto álgido de la subasta fue el remate del billete de 20 centavos de la década de 1860. Es un billete único en manos privadas que se remató en 107 millones de pesos. Incluyendo las comisiones, eso supone 29.000 $, lo que le convierte en el billete más caro rematado en Colombia. Así se pulverizó el récord que se había marcado solo un mes antes. Por cierto, el billete no se quedó en Colombia: fue para Nueva York.

Yo todo esto me lo perdí porque a las 21.30 estaba cansadísimo y fui a tomar una copa en un bar cercano. Regresé cuando la subasta ya había acabado aunque muchos comerciantes seguían en el salón. Nos retiramos a eso de las 2.00, cuando ya se había acabado el güisqui. 

Os dejo un resumen del sábado en vídeo:

En global

Como os dije, en Colombia hay mucho más interés por los billetes que por las monedas. Por eso había muchos billetes colombianos y también de otros países. Eso no significa que no hubiera monedas interesantes; eso sí, apenas nada anterior a 1800.

También era curioso que muchos comerciantes iban con novedades o iban a comprar novedades. Sudamérica es un continente bastante aislado y viajar a Europa o a Asia puede resultar caro. Por eso, los comerciantes que van a Maastricht a adquirir novedades, o que viajan por África recorriéndose los bancos centrales de países raros, juegan un papel importantísimo. Ellos vienen a estas convenciones cargados de novedades que son adquiridos por otros comerciantes locales que, a su vez, los reparten por toda Sudamérica. Bien puede decirse que la salud de un mercado numismático depende en buena medida de lo que viajen internacionalmente los comerciantes que operan en dicho mercado.

En cuanto a mi viaje por Colombia, mi mayor satisfacción profesional es que en cada lugar al que voy me siento bien recibido. En todos los sitios me abren las puertas, me enseñan colecciones, me explican monedas… Me considero un afortunado que va recopilando amigos numismáticos allá donde aterrizo.

Tal ha sido el caso en esta convención en particular y en Colombia en general. A estas alturas casi me consideran un asiduo a las convenciones hispanoamericanas; las caras se repiten y el tiempo pasado con comerciantes y coleccionistas hace que, de manera natural, se formen vínculos de amistad. Unas amistades de las que los lectores del Blog Numismático se ven muy beneficiados: si yo puedo aprender algo es porque tengo centenares de maestros.

Mi experiencia en Colombia ha sido maravillosa. Además de la convención de mayo y de ésta de junio, he visitado varias tiendas en Cali y en Medellín, además de las casas de varios coleccionistas y estudiosos. En esas visitas he creado un contenido sumamente interesante que irá apareciendo en el canal de Youtube del Blog Numismático.

5 comentarios en “Crónica de la convención de Numiscol”

  1. Yo ahí veo a una persona cansada, y feliz después del trabajo. O no será también porqué ve a gente que saben hacer y organizar cosas, y les gusta y sienten orgullo de quienes son ;)

  2. El lugar de la convención es precioso con una vista 360 espectacular, comerciantes locales como extranjeros q atraen, los regalos excelentes fuera de stickers o alguna reproducción barata q es lo habitual aquí.
    Los organizadores de Numiscol hasta ahí son un ejemplo a seguir en otros países de Sudamerica. Pero cuánto sale una entrada a ese tipo de eventos ?

    1. Ni idea. A lo mejor usted pueda respondernos, dado que hace la pregunta con cierta retórica. Hay muchos motivos para determinar la política del precio de una entrada: Por ejemplo, poder sufragar todos o parte de los costes (en caso que no tengas ningún tipo de ayuda pública). También está el discriminar por tipo de visitante (quizás no te interese que llegue mucha gente que realmente no esté interesada, y haciendo pagar un cierto precio elevas la selección de los que sí están interesados realmente). Por otro lado, si pagas, quizás valores más lo que vas a ver. En España no sucede así, la gente queremos pagar poco o nada, pero es que los impuestos pagados no son pocos. Eso ya parece de difícil solución (envejecimiento de la población, y mil cosas más). Sin cesiones difícil está la cosa. Y el que tenga que ceder, si como mínimo no ve ejemplo, menos todavía.

    2. Adolfo Ruiz Calleja

      La entrada era gratuita. Pero yo no vería mal un coste de unos 5 euros (o dólares) a cada visitante. Ayuda a sufragar los costes y deja fuera al visitante curioso sin ningún interés real en la numismática.

      Saludos,
      Adolfo

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