Pátinas de monedas hechas con lejía

Mi amigo Emiliano Guerrero publicó uno de sus columnarios en el grupo de Facebook “Monedas de Plata Españolas”. Es un post muy pedagógico en lo que a la pátina se refiere. No tanto porque sea un claro ejemplo de pátina hecha con lejía, sino porque Emiliano lo admite abiertamente; no como tantos otros que publican monedas con pátinas semejantes, pero juran y perjuran que es una pátina natural.

Emiliano adquirió el siguiente columnario limeño:

Esta es una moneda que encaja muy bien a mi amigo Emiliano. Es un coleccionista a quien le apasionan las piezas de 8 reales y de 8 escudos en alta conservación. Puede permitírselas y eso hace que tenga unos ejemplares verdaderamente exquisitos.

Para Emiliano lo importante es la conservación de la moneda. Nunca le ha dado importancia a su pedigree, ni tampoco se fija mucho en la pátina que tenga. Esto es cuestión del gusto de cada coleccionista.

Como el color de este duro no le gustaba decidió repatirnarlo de manera artificial. Para ello limpió la moneda con agua y acto seguido la sumergió en lejía (de la que tenemos todos en casa) durante cinco minutos. Luego la sacó de la lejía, la volvió a remojar debajo del grifo y la dejó secar.

El resultado fue el siguiente:

Podéis ver que la moneda ha adquirido un tono negruzco, muy uniforme en toda la superficie. Esa es la típica pátina de lejía. También hay quien la llama “pátina acerada”, porque tiene un tono oscuro semejante al del acero.

Esto no significa que todas las pátinas oscuras estén hechas con lejía de manera artificial. También hay “pátinas aceradas naturales”. Distinguir las pátinas artificiales hechas con lejía y las “pátinas aceradas naturales” es sencillo. Las pátinas naturales suelen tener un tono más claro y, sobre todo, presentan una diversidad de tonalidades a lo largo de la superficie. Esa diversidad de tonalidades es propia de pátinas que se han formado a lo largo del tiempo. Aquí podéis ver algunos ejemplos.

Como no podía ser de otra forma, en Facebook hubo muchos usuarios que se llevaron las manos a la cabeza por el repatinado de Emiliano. En los años ‘90 les hubiera parecido bien a todos, pues era algo muy típico entre los coleccionistas. Pero ahora no está de moda.

Yo no aconsejaría a nadie que repatine sus monedas con lejía (ni con ningún otro método) salvo que sepa muy bien qué es lo que está haciendo. Menos todavía si son monedas del calibre de este columnario de Lima. Si alguien quiere aprender, yo le recomendaría que se hiciese con “monedas de plata a precio de chatarra” (v.gr., duros de plata de Alfonso XIII machacados) y que hiciese varias pruebas antes de lanzarse a repatinar una moneda de cierta importancia.

Comentarios en: Pátinas de monedas hechas con lejía

    1. Emiliano Guerrero

      Hola Yeray ! no me he arrepentido en absoluto ,
      Pues la sacrifiqué por el tono feo que tenía, y no quise tampoco ponerla a la venta ,ahora quisiera quitarle la pàtina esa artificial , pero nosé como , ji,,ji , alguién sabe como ? un saludo 🫡!!!!

      1. Lo puedes quitar con una goma de borrar o con amoniaco, este último la dejaría más brillante pero llegaría a cada rincón, con la goma cuesta más limpiar los recovecos.
        El bicarbonato que te recomiendan yo no te lo aconsejo porque son sales y rayarías la moneda al frotarla.

      2. Adolfo Ruiz Calleja

        Yo me cuidaría de hacer experimentos con una pieza de este nivel.

        Haz primero la prueba con algún duro machacado de Alfonso XIII.

      3. Moisés farfán Flores

        Puedes quitarle la pátina artificial remojándola en limón con sal durante una hora y luego la extraes y la envuelves en papel aluminio (del lado mate en contacto con la moneda) y la aprietas fuertemente entre tus dedos por toda su superficie y finalmente la enjuagas con pasta de lavar para quitarle la pátina removida y en ese proceso puedes darle la tonalidad que deseas.

  1. Con lejía quedan un poco feas, en mi opinion. Si tienes una moneda de plata fea y quieres darle una pátina que la mejore yo recomiendo que uses un huevo, Lo conviertes en huevo duro, lo machacas y lo pones en un recipiente que se pueda cerrar. No esperes a que se enfríe el huevo para usarlo. Colocas la moneda en un “pedestal” (yo pongo un trozo de una rejilla de plástico rígido de ese que se usa para evitar que los niños tiren juguetes a la calle colándolos entre las barras del balcón) y verticalmente sobre el mismo para que el huevo no la toque. Cierras el artilugio, que es conveniente que tenga tapa transparente para ir viendo la evolucion y sacar la moneda cuando creas conveniente. En 15min o media hora queda con una pátina que suele dar colores como los que gustan en USA, marrones, azulados, etc. muy uniformes y con aspecto muy natural. El proceso no es brusco y puedes pararlo simplemente sacando la moneda cuando quieras. Luego suelo aclarar la moneda (sin frotar) con agua desionizada de la que venden para planchar. Recomiendo que antes de ponerla, la laves con gel de baño y agua para eliminar la suciedad y que la pátina sea uniforme sin los obstáculos de la suciedad. Muchas me han quedado preciosas, la verdad. Y ninguna me ha quedado mas fea que al inicio, eso desde luego. Una parte de las monedas de 8 reales que salen en subastas tienen una pátina similar que yo, humilde coleccionista pero bastante esteta, no sabría distinguir de una pátina natural. Al fin y al cabo, las pátinas de la plata suelen deberse al mismo compuesto químico: el sulfhídrico del aire y del huevo. La lejía no da ese color pues no lleva dicho ácido (el característico del olor a huevo podrido, por cierto). ¡No os escandalicéis por favor, lo cuento sólo para ayudar, no para atacar a la numismática!

  2. Yo no soy partidario de alterar una moneda con nada y menos como lo estáis describiendo. Están como están por efecto del tiempo, no hay que añadirle más cosas.

  3. Yo probaría lo siguiente, que por otro lado suelo utilizar para quitar la mugre sin llegar a la patina. Lo suelo utilizar para la limpieza incluso de vellones controlando los tiempos de exposición. Forrar un vaso de cristal con papel de aluminio, echar agua caliente y dos cucharadas de sal. La reaccion del aluminio con la sal gerenera una electrólisis de bajísima intensidad que ayuda a desprender esa primera capa. Tres cuartos de hora sería suficiente, después lavarla muy bien con agua y mojada utilizar un paño suave. Repetir el proceso si fuera necesario, reduciendo el tiempo de inmersión. Creo que el resultado te sorprenderá

  4. Buenos días Alfonso,
    Dos preguntas si eres tan amable:
    -Una moneda repatinada en una subasta ¿debería de indicar que está repatinada (al igual que sí se indica que está limpiada) p.e. Áureo?
    – las monedas limpiadas aunque se repatinen ¿se seguirán viendo limpiadas por un experto?
    Gracias

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Hola Javier.

      Esto que preguntas tiene su miga.

      Una moneda que esté repatinada y tenga una pátina artificial, generalmente una casa de subastas la indica como tal. Muchas veces la describe como “pátina artificial”. Pero es bien cierto que alguna veces no lo hacen. Incluso en subastas de EEUU te encuentras descripciones como “rainbow” y un montón de adjetivos alagando a esa preciosísima pátina que es totalmente artificial. No faltan coleccionistas que “las saben apreciar” y pagan barbaridades por ellas.

      Sobre si un experto vería como limpiada y repatinada una moneda que lo haya sido, también depende. Si la limpieza se hizo años atrás y el repatinado se ha hecho a base de dejar la moneda en un monetario, que agarre la pátina despacito y con paciencia, entonces lo más probable es que un experto no la describa como limpiada y repatinada (eso ha ocurrido a muchísimas monedas). Si se ha producido una limpieza que no ha generado rayitas y luego se ha repatinado, como el caso de la moneda de Emiliano, entonces lo normal el que la describan como “pátina artificial”. Y si la moneda tiene rayas de limpieza, entonces ya no hay nada que hacer: será una moneda limpiada hagamos lo que hagamos.

      Saludos,
      Adolfo

      1. Perfecto, esto me aclara la duda que siempre he tenido de como era posible que monedas de plata (que tanto se oscurece) y que tanto circularon no hubiesen sido limpiadas aunque sea frotando con un trapo en 4 siglos sobre todo cuando a nadie le interesaba la pátina.
        Gracias!

  5. Hubo una época en la que, si un arqueólogo encontraba un trozo de madera quemada en una excavación, como mucho tomaba nota de que se había quemado algo y luego lo tiraba al vertedero. Hoy en día agradeceríamos muchísimo tener ese “resto sin valor” para hacer dataciones.

    Por lo mismo, yo no soy partidario de alterar en nada un objeto histórico, o de aumentar las alteraciones que ya tenga. Sobre todo porque pienso que -con independencia de lo que diga la ley- no soy moralmente su dueño en un sentido absoluto, sino su custodio con una responsabilidad hacia las generaciones futuras. Que a saber con qué medios contarán para extraer información de un objeto.

    Y no comento esto con intención de polemizar con nadie. Simplemente expongo mi punto de vista y, a lo sumo, sugiero dedicar un instante a pensar en ello a quien pudiera tenerlo a bien.

    1. Adolfo Ruiz Calleja

      Lo de ser “custodio” de un bien arqueológico y no “dueño” lo ponen algunos países en sus leyes. Muy peligroso eso.
      Ahora bien, que moralmente lo consideres así me parece correcto. Articularlo en una ley es lo que me parece peligroso.

      Con respecto a tu opinión, me parece muy lícita y en rasgos generales la comparto. Pero no en todos los casos. Fíjate en la cantidad de restauraciones que se hace en obras de arte, tanto de titularidad pública como privada. Muy probablemente sin esas restauraciones muchos de los lienzos que hoy disfrutamos en algunos de los mejores museos del mundo no existirían.

      Saludos,
      Adolfo

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