1.000 reales, Banco de Valladolid

Banco de Valladolid

Periodo: Edad Contemporánea

País: España

Emisor: Banco de Valladolid

Denominación: 1.000 reales

Año: 1857

Calidad: MBC+

Casa de subastas:  Ibercoin

Fecha: 5 de mayo de 2021

Precio de salida: 120 euros

El impago del Banco de Valladolid

Cualquiera que visite la Valladolid con los ojos abiertos se percatará de la gran cantidad de edificios construidos por la burguesía a mediados del siglo XIX. En efecto, la ciudad tuvo un gran crecimiento económico debido fundamentalmente a la industria harinera y la textil. A pesar de ello, cruzando el ecuador del siglo XIX no existía en Valladolid una entidad crediticia que cubriera las necesidades de la ciudad. Por ello se fundó el Banco de Valladolid, que fue autorizado por el Ministro de Hacienda el 25 de abril de 1857.

El Banco de Valladolid se financió rápidamente y pronto estaba operativo. Como tantos otros bancos locales de la época, se dedicaba a emitir préstamos y descuentos, a la vez que obtenía recursos de la emisión de billetes y las cuentas corrientes. Ya vimos que hasta 1874 el Banco de España no gozaba del monopolio de la emisión de billetes.

Los billetes emitidos por estos bancos locales tenían dos funciones: financiaban al banco emisor y proporcionaban numerario a la economía. Este segundo punto jugaban un importante papel en el comercio vallisoletano pues favorecía las transacciones sabiendo ambas partes que en cualquier momento se podía canjear por dinero metálico. Por eso los billetes de estos bancos locales tuvieron, en un principio, muy buena aceptación.

El Banco de Valladolid hizo su primera emisión de billetes en enero de 1858 (un ejemplo es el que ilustra la entrada, si bien su fecha es del año anterior). Entonces se emitieron 1.925.000 pesetas, ascendiendo hasta 3.950.750 en enero de 1866. Esto era un dinero muy considerable para la época, si bien nunca se llegó a emitir la totalidad de billetes que el Banco de Valladolid tuvo permitido por ley.

Sin embargo, esta situación tan halagüeña cambió drásticamente al aparecer las sociedades de crédito a principios de la década de 1860 (El Crédito Castellano, El Crédito Mutuo, la Unión Castellana…). Estas sociedades emitían obligaciones a corto plazo que generaban un interés a sus posesores y en la práctica podían liquidarse sin esperar a su vencimiento. Es decir, que las obligaciones a corto plazo eran semejante a los billetes, pero, además, generaban un interés.

Ante tal competencia la Junta de Gobierno del Banco de Valladolid dirigió reiteradas quejas al Ministro de Hacienda (no creáis que es nuevo eso de que los bancos busquen el favor legislativo para acabar con su competencia), pero este no le hizo mucho caso. En una de sus cartas el comisario del Banco decía:

[…]Nos encontramos en el mismo lamentable estado en que se ven los Estados Unidos angloamericanos, donde tienen que valerse de papel hasta para comprar una triste hogaza.[…]

Esto es una exageración, pero resulta curioso cómo un banquero vallisoletano pone como ejemplo de una economía nefasta a la de Estados Unidos.

El Banco de Valladolid se empezó a tambalear por un acuerdo de varias sociedades de crédito para adquirir buena parte de sus acciones y hacerse con el control del mismo. Esto condujo a un pleito interminable y que ocasionó la desconfianza de los vallisoletanos en su otrora maravilloso banco local.

Como consecuencia, fueron muchos quienes solicitaron el cambio de sus billetes por efectivo. Tanto fue así que el 7 de agosto de 1867 el Banco de Valladolid dio una orden de solo destinar 50 pesetas al día para el cambio de billetes, lo que de facto implicaba no poder cambiar los billetes que circulaban. En septiembre de ese mismo año se quemaron públicamente 15.324 billetes por un valor de 1.487.500 pesetas. Esto es bastante menos de la mitad de los billetes emitidos.

Finalmente el Banco de Valladolid se clausuró en 1870, si bien su liquidación se dilató muchísimo. Para que nos hagamos una idea, el banco dejó una deuda de 1.500.000 pesetas más 2.463.250 pesetas en billetes que circulaban y que nunca iban a cambiarse por efectivo en su totalidad. Por ejemplo, el Banco de España poseía 357.500 pesetas en billetes del Banco de Valladolid y en 1886 pudo recuperar un 10%, dando por perdido el otro 90%.

Uno de los billetes que nunca se abonaron es el que ilustra esta entrada. Si nos fijamos tiene varios sellos. El de abajo a la izquierda, fechado en 1884 indica que el billete está prestado a reconocimiento (17 años más tarde de haber dejado de cambiar los billetes). Los otros tres sellos son de 1886 e indica que el poseedor cobró tres dividendos de 10 pesetas. Es decir: alguien adquirió un billete del Banco de Valladolid en 1858 por 250 pesetas y pudo recibir 30 pesetas en 1886. Tomando como referencia el oro, eso sería como perder 3.700 euros a día de hoy.

El epílogo de todo esto es que los palentinos escarmentaron de la desgracia pucelana. En 1864, cuando el Banco de Palencia quiso emitir sus propios billetes, no fue posible convencer a la población de que los aceptase. Ya se conoce el refrán castellano: “cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar“.

Si queréis más información podéis echar un vistazo al capítulo 8.5 del libro “La pluralidad de emisión en España, 1844-1874“, por Pilar Pérez García. Es la principal referencia de este texto.

Precio de 1.000 reales del Banco de Valladolid

Debido a que la mayoría de los billetes emitidos por el Banco de Valladolid luego no se recogieron, a día de hoy los billetes de este banco son más comunes que los de otros bancos locales. Sin embargo, el billete de 1.000 reales no es tan común como otras denominaciones. Los ejemplares que se encuentran suelen aparecer con los sellos de la liquidación. Encontrar una pieza por encima de MBC+ es, directamente, misión imposible.

Como referencias de precios podemos tomar este ejemplar (160 euros de remate), este otro (171 euros) o este otro (131 euros). Por tanto, un remate de 150-180 euros sería razonable. Creo que es un regalo para un billete con tanta historia.

La próxima subasta de Ibercoin

Ibercoin organiza una subasta notafílica para el día 5 de mayo. Es una subasta de 788 lotes que se centra en la notafilia española.

Dentro de la colección hay billetes que gustarán a un rango muy amplio de coleccionistas. Hay billetes locales y también clásicos del Banco de España. Algunos tan interesantes como las 100 pesetas 1884, las de 1889 o las 1.000 pesetas de 1895. En cuanto a los billetes coloniales, la estrella sin duda son los 25 pesos de Filipinas. Tampoco faltan las 1.000 pesetas de 1907, el famoso billete del ángel.

Entrando en el billete del siglo XX, hay una amplia representación de los billetes españoles. Por lo general, son billetes en calidades medias-altas, pero “muy dignos”; es decir, sin restauraciones, lavados ni cosas así. Muchos de ellos, además, están encapsulados por PMG. Sorprenden algunos billetes de muy alto rango, como las 500 pesetas de 1936 en MS-65 o las 1000 pesetas de 1936 en AU-58. También hay muchos lotes de billetes correlativos: parejas, tríos, quintetos…

La subasta acaba con 127 billetes de la Guerra Civil que son bastante asequibles. Mucho más interesantes me parecieron las dos pruebas (una y dos) para el billete de 10.000 pesetas de 1992.

En Imperio Numismático también están comentando esta subasta.

Descripción ofrecida por Ibercoin

1000 Reales. 1 de Agosto de 1857. Banco de Valladolid. Serie D. (Edifil 2017: 134). MBC+.

Fuente

Seguid otros comentarios de esta entrada en Facebook y, si eres nuevo en el Blog Numismático, descarga gratis un e-Book de introducción a la numismática.

Comentarios en: 1.000 reales, Banco de Valladolid

  1. En esta subasta voy a hincar el diente en algunos ejemplares que he visto, tanto municipales de la guerra civil como algún encapsulado. Ya os contaré como me fue jejeje

    La verdad que la historia es curiosa y se entiende mejor porque se encuentran tan fácilmente los billetes del Banco de Valladolid a precios muy razonables, en su día incorporé a mi colección los billetes del Banco de Cádiz y del Banco de Bilbao. Siempre me quedé con las ganas de adquirir alguno del Banco de Barcelona, pero estos siempre están a precios desorbitados, no pierdo la esperanza 🙄

  2. Para los fanáticos de la notafilia española como yo es una gran alegría el ver qué siguen habiendo subastas de ésta temática minoritaria, y sobre todo que sea en España y con la crisis mundial en la que vivimos.

  3. Aunque lo mío no sea la notafilia, es un gusto leer una historia tan interesante. Le pondría un corazoncito de esos de “me gusta”, pero creo que no funciona: a lo mejor habría que echarle un ojo por si se ha desactivado.

  4. Adolfo Ruiz Calleja

    Esta entrada ha gustado, sí. Tenía ganas de escribir sobre el Banco de Valladolid desde hace un par de años.

    Sobre los corazoncitos, efectivamente parece que no funcionan. El viernes pasado actualicé la versión de WordPress que usa el Blog, así como todos los plugins. No había visto nada raro, pero parece que esa función ha dejado de estar habilitada. No es crítico, pero lo apunto para cuando saque un rato.

    ¡Gracias!

    Saludos,
    Adolfo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Ir arriba