Nuestra afición a la numismática en tiempos de cuarentena

Nuestra afición a la numismática en tiempos de cuarentena

Yo disto mucho de ser un psicólogo o de tener más idea de psicología de la que puede tener el lector medio de este blog. Así que esta entrada no debería tomarse más que como una reflexión personal fruto de mi propia experiencia que comparto con vosotros a la espera de que la completéis con vuestros comentarios, frutos de nuevo de vuestra propia experiencia. Una experiencia que es más valiosa de lo que pueda parecer. De hecho, compañeros míos de la Universidad de Valladolid están haciendo un estudio sobre los efectos psicológicos de la cuarentena. Os agradecería que rellenéis este cuestionario y dediquéis 10 minutos para ayudar a la ciencia con vuestra experiencia.

Estamos viviendo unos días realmente excepcionales. Ante una pandemia el mundo entero se ha encerrado en sus casas. Miles de millones de seres humanos estamos en cuarentena y aislados socialmente. Son días durísimos pero es la única solución para evitar un desastre que pudiera ser todavía más dramático. De hecho, en cualquier otro momento histórico esta situación hubiera supuesto la muerte de varios cientos de millones de personas hasta que la humanidad entera hubiera alcanzado la inmunidad grupal. Hoy en día estamos buscando acabar con el virus con una solución alternativa que requiere dos ingredientes fundamentales: un gran desarrollo tecnológico y un gran sentido ético. La humanidad por primera vez ha alcanzado el nivel necesario en estos aspectos y, sin duda, podrá con el virus. Pero por desgracia nos toca vivir días muy duros. Días que pasarán a la historia y que serán recordados durante los siglos venideros.

Esta cuarentena se hace tan duro porque va totalmente en contra de la naturaleza del ser humano. Por un lado, los humanos somos seres sociales y el aislamiento social lo llevamos fatal. De hecho mantener unas relaciones familiares y sociales sanas es el principal factor para aumentar a la esperanza de vida. Por otro lado, los humanos somos seres que nos sentimos cómodos con la rutina. Estar en cuarentena es una obligación que rompe totalmente nuestras rutinas. Ambos aspectos nos afectan a todos, si bien a unos afecta más que a otros. Por eso mismo somos muchos los que sufrimos, en mayor o menor grado, de ansiedad, nerviosismo, insomnio, estrés, depresión y otras patologías. Es normal: estamos obligados a tener una vida insana y, en muchos casos, desestructurada. A estos problemas se le añaden los problemas económicos que sufren muchísimas familias: 834.000 trabajadores han perdido su empleo, cientos de miles de autónomos no han ingresado ni un euro en semanas (y no prevén que lo vayan a hacer), muchos pequeños empresarios echan cuentas día y noche para ver cómo poder pasar este temporal sin cerrar su negocio, millones de inversores vemos cómo nuestros ahorros se han reducido un 40% en cuestión de días… Nada invita a mantener la calma. Pero hay que mantenerla, pues solo así podremos salvar cientos de millones de vidas humanas.

Los psicólogos dicen que no es la situación en sí la que nos genera trastornos. La situación genera que se desestructuren nuestros esquemas y nuestras vidas. Esa desestructuración es la que genera los trastornos. Eso es una buena noticia porque, si bien nosotros no podemos hacer nada contra esta situación, sí que podemos intentar mantener nuestra estructura de vida aunque los tiempos sean complicados. Estos mismos psicólogos indican que nuestras aficiones pueden ser un gran refugio para mantener esa estructura vital.

Afortunadamente, nosotros tenemos una afición magnífica: la numismática. Habrá quien diga que es una afición tan buena como cualquier otra. En cierta forma lo es, aunque podría argumentar las múltiples ventajas que tiene con respecto a otras. La numismática es un vehículo estupendo para proporcionarnos una cultura amplia sobre aspectos muy diversos; es una actividad muy barata; y lo más importante estos días: es una actividad que realizamos fundamentalmente desde la intimidad de nuestro hogar. Por lo que estos días de cuarentena la podemos realizar con la misma intensidad que en cualquier otro momento. Es más, creo que durante la cuarentena debemos dedicar más tiempo que nunca a la numismática.

El fin de semana pasado publiqué una lista de 225 enlaces numismáticos, ofreciendo material más que de sobra para quien quiera echar muchas horas leyendo sobre monedas. Sois muchos los que me lo habéis agradecido y varios los que me han dicho que este blog les supone un oasis de paz dentro de la locura que estamos viviendo estos días. Justamente por eso me estoy esforzando en proporcionar más material de calidad durante la cuarentena. Es más, ha habido dos personas que me han escrito para indicarme que están volviendo a releer entradas pasadas, mirándolas con otros ojos (más expertos que cuando las leyeron la primera vez) y disfrutándolas de nuevo. Esto les proporciona un tiempo de desconexión y les hace más llevadera la cuarentena. No sabéis lo afortunado que me siento al saber esto.

Estas situaciones me hacen recordar la historia de un coleccionista gallego (llamémosle Enrique) que ha leído este blog de principio a fin dos veces. Según me comentó, a finales de noviembre del año pasado entró en una crisis personal debido sobre todo a una gran presión laboral y el estrés que eso conllevaba. Habló con un profesional y éste le preguntó que si tenía alguna afición. Enrique le dijo que sus principales aficiones era la numismática y hacer maquetas de barcos históricos. El médico abrió los ojos y le dijo que aquello era maravilloso. La receta fue que durante las siguientes semanas o meses (hasta que le diese el alta) se aferrase a sus aficiones con todas sus fuerzas.

Así que el bueno de Enrique se dedicó durante semanas a sus barcos y a sus monedas. Todos los días dedicaba tres o cuatro horas a mirar su colección y a leer sobre monedas. Había veces que iba del texto a la moneda: primero leía algún artículo del blog o de otra fuente para después repasar su colección en busca de esos detalles que se le habían escapado. Otras veces iba de la moneda al texto: observaba su colección para detectar algún aspecto o detalle de las monedas del que no se hubiese percatado antes, para después encontrar bibliografía que explicase esa característica.

La mejora de Enrique fue notabilísima y mucho más rápida de lo que cabría esperar. Estas últimas Navidades las recuerda como «magníficas» a pesar de que tenía toda la pinta de que iban a ser un auténtico calvario. Ni qué decir tiene que la numismática fue todo un refugio. Una suerte para él y para su familia (ya se sabe que cuando un miembro de la familia se desestructura, la familia entera tambalea). A mediados de enero ya se incorporó a su trabajo con normalidad. Eso sí, diariamente busca un espacio para revisar alguna monedilla.

Cada moneda de vuestra colección es un libro que está esperando que lo leáis.

Os recomiendo hacer exactamente igual que Enrique: exprimir vuestra colección para extraer de ella más jugo disfrutando de vuestra colección. Quizá podáis estudiar los cantos de la moneda. O quizá leer sobre los ensayadores y grabadores de la misma. O quizá comprender en profundidad la técnica con la que se acuñó. O cómo era la vida en la mina de donde se extrajo la plata. O qué aspectos políticos influyeron en el diseño de la misma. O en qué puertos era aceptada como divisa. O qué compuestos químicos son los que dan olor a vuestros billetes. O… Cada moneda de vuestra colección es un libro que está esperando que lo leáis. Es un libro poliédrico, al que os podéis acercar por múltiples aristas. Os invito a que estos días exploréis algunas de esas aristas. Os vendrá muy bien.

P.D.: Desde aquí quisiera hacer un agradecimiento público a Lanzarote. Es muy típico que cuando alguien me escribe por privado y me agradece la labor que hago, también cita a Lanzarote como otra persona de quien han aprendido de igual manera. Poner esos conocimientos históricos, numismáticos y pedagógicos a disposición de la comunidad sin haber aceptado nunca nada a cambio me parece realmente admirable. Son más quienes participan activamente en la divulgación numismática, así que este agradecimiento no pretende ser excluyente: Gracias a Todos.

 

Las imágenes que ilustran la entrada son tres monedas que ofrece Aeternitas Numismatics en su tienda de VCoins: un denario de Adriano, un dracma de Milas y un tetradracma de Marco Antonio y Octavia.

26 Comentarios

  1. Jaime 4 meses hace

    Gracias, Adolfo. Reflexiones muy apropiadas que comparto por la capacidad de esta afición de abrir puertas a la historia y a otras disciplinas, como el arte, la economía, etc

  2. Lanzarote 4 meses hace

    Desde luego que no hay nada como una afición como la numismática para evadirte de los problemas… eso es assinn.

    Hay una cosa que veo en los medios continuamente, y no alcanzo a comprender. La gente quejándose porque se aburre en sus casas, que creen que vivir confinado un mes es un infierno…, madre mía, qué poca empatia. Infierno es el que está en el hospital cuidando enfermos, el que está enfermo, el que se queda en el paro, el que pierde su negocio, o el que no tiene nada para comer porque no se puede mendigar por la calle al no haber nadie en las mismas.

    En esta crisis, los que no perdamos el trabajo, ni a algún familiar, tenemos, gracias a la numismática una gran ventaja, no nos aburrimos en casa (y los que tenemos hijos pequeños y teletrabajo ya ni te cuento). Es un buen momento para ordenar la colección, reordenar la idea a futuro que tenemos sobre la misma, etc.

    El que ha perdido el trabajo, o lo ve peligrar, que ya tengo algún amigo en esa situación, está planteándose deshacerse de su colección para conseguir cash, esa es la otra cara de nuestra afición en estos momentos…. y es triste. Colecciones que ha costado tanto hacer, años, mucha dedicación y mucho sacrificio económico, y mucha ilusión.

    Gracias Adolfo por acordarte de mí, y gracias a los que me mencionan en esos correos, un abrazo a todos!, el año que viene levantaremos entre todos el país. y el que caiga, se levantará. no queda otra.

    • Rafa Pérez 4 meses hace

      Muy buenos días, la verdad es que estoy completamente de acuerdo en que sentarte delante de una colección, buscar información, completarla, etc, es una terapia. Yo empecé de niño una colección de monedas, una tía mía trabajaba en un hotel y las propinas solían incluir monedas de otros países, estuve hasta la adolescencia y luego la olvide en una lata. A los 20 y pocos empezé una colección de chapas, la tuve un montón de años y un día la regalé a un amigo que tenía muchos hijos, que jugaban con ellas, yo ya no las tocaba hacia mucho, y al poco empecé una colección de minerales, fósiles, malacología, plumas, etc. No me quiero enrollar más, hace 2 años, volví a las chapas con mi hijo, pude recuperar una caja de la antigua colección y me alegro de haberlo echo sobre todo en estos días. Admiro a la gente que se dedica a la numismática porque preservan de alguna manera una parte de la historia, aunque a mí no me haya dado por ese fantástico mundo, contemplo con ojos como platos, cualquier hayasgo de monedas antiguas, sigo a gente que buscan con detectores de metales y encuentran maravillas, creo que por eso me he quedado con las colecciones que tengo, me emociona el echo de encontrar sobre el terreno. Y volviendo a lo que nos atañe en estos momentos, esa emoción la siento también al descubrir una chapa desconocida, en alguna página de un coleccionista y poder completar la información, creo que eso mismo es lo que tiene que sentir un filatelico, creo que se dice así, te evade porque estás concentrado en algo específico y eso es buenísimo para la mente, gracias por este este blog, suerte y cuídense mucho, un abrazo, Rafa.

  3. Alberto 4 meses hace

    Como decía Jack «el destripador», vayamos por partes:
    Por mi profesión he pasado muy largos períodos de tiempo aislado en un medio reducido y con gente que no siempre ha sido la que yo hubiese elegido, así que se bastante bien de lo que hablo.
    Lo primero que tenéis que mentalizaros es de que esto va para largo; en mi opinión el gobierno se equivoca tratándonos como a niños, la duración probable de esto será de seis a ocho semanas si todo va bien.
    ¿Cómo afrontarlo?
    Lo primero es autodisciplina; os tenéis que ajustar a unos horarios lo mas estrictos posibles y lo más parecidos a lo que era vuestra vida «normal»; quedaros de noche enganchados a la tele y levantándoos a tiempo para comer y hacer la siesta es el camino más rápido hacia la depresión.
    Lo segundo es mantener vuestra higiene y buen aspecto; las barbas «Sandokan» y el chandal con lamparones «de estar por casa» también os llevan al pozo-
    En vuestro horario debéis:
    – Sacar tiempo para las labores de la casa.
    – Si sois deportistas, tiempo para hacer algo de deporte (flexiones, abdominales, pesas…)
    – Tiempo para leer o escribir (y si es posible tomando un poco de sol en la terraza o en el balcón).
    – Tiempo para vuestra colección.
    – Tiempo para vuestras parejas (no solo sexo, algunos degenerados han vuelto a hablar con sus parejas como no lo hacían desde que eran novios…).
    – Tiempo para vuestros hijos
    ¿Veis por qué os digo lo de la disciplina?
    Por último es sumamente importante saber ROMPER la rutina del horario, eso se puede hacer desde un sábado trasnochar un poco hasta cocinando un bizcocho con tus hijos.
    Los hombres gestionamos muy mal el stress, normalmente necesitamos retirarnos a nuestra cueva, dedicarnos a nuestro hobby y recuperar fuerzas (para unos su cueva es la lectura, otros se van de copas con los amigos, otros ven un partido de fútbol, y otros privilegiados tenemos las monedas).
    En cuanto a lo de tener que vender las colecciones…
    Todos tenemos que asumir que no somos más que los propietarios «temporales» de las monedas de nuestra colección, mis monedas tienen más de 1.700 años y estarán aquí previsiblemente varios siglos más mientras que mi esperanza de vida se mide en no demasiados decenios por la proa…
    Por tanto, el coleccionismo lo entiendo no como una meta a alcanzar (nadie, por muy rico que sea puede completar una colección de moneda romana), sino más bien como un «camino» que disfrutar junto con un montón de personas muy diversas a ti pero que comparten tu misma afición.
    Mis monedas me producen un placer sereno cuando las observo mientras leo un tratado de historia, hacen que la historia sea algo «vivo» para mi.
    Bueno, por último tengo que agradecerte Adolfo tu esfuerzo en divulgar la numismática.
    Isaac Asimov fue físico de profesión, directamente contribuyó poco o nada al desarrollo de la física, pero en su faceta de divulgador científico motivó a varias generaciones de jóvenes a dedicarse a la ciencia.
    Os recomiendo que leáis, si os gusta la ciencia ficción el «Ciclo de la Fundación».
    Bueno, ánimo y no os dejéis atacar por la «mamparitis»

  4. Jualma 4 meses hace

    Soy corto de palabras pero tengo que darte las Gracias a ti Adolfo en especial y a lanzarote y otros tanto que divulgáis vuestra pasión y conocimientos ya que al final me contagiastis a mi .GRACIAS y seguir asi

  5. SERGIO 4 meses hace

    Ha sido muy inspirador leer este artículo, con el que me siento muy identificado. Llevo francamente mal estar encerrado. No tengo terraza ni patio, y después de más de dos semanas de «arresto domiciliario» debo confesar que no me siento muy fuerte mentalmente. También he perdido mi trabajo (temporalmente, en principio), y eso, como a tanta gente, me afecta y mucho.
    Pero no estoy del todo solo: Augusto, Aureliano o Magnencio, entre otr@s, me acompañan, revelando una información que me hace aprender y sobre todo abstraerme de esta realidad tan dura que estamos viviendo.
    Este artículo me hace sentir más comprendido, menos solo. Así que muchas gracias al autor. Y también a Alberto, tus palabras han sido de ayuda para este humilde estudioso de la historia y apasionado de la numismática antigua. Mucha fuerza a la gente de paz en general y a los amantes de la numismática en particular.

    • Alberto 4 meses hace

      Mucho ánimo Sergio…
      En estos días veremos y oiremos a agoreros diciendo continuamente que esto cambiará nuestra forma de vida, que no saldremos de la miseria…
      ¡¡¡CHORRADAS!!!
      Las epidemias han acompañado siempre a la humanidad, y siempre que la han azotado, después se ha producido un reverdecer de la esperanza y de la pujanza de la especie.
      Cuando visité por primera vez Mostar, el paisaje era desolador; no podéis imaginar lo que es ver una calle entera donde sus edificios han sido echados abajo a base de tiros de fusil , donde lo que veías en un supermercado era un vigilante con un AK 47 para que nadie robase nada y una serie de mantas en el suelo sobre las que estaban los artículos en venta (una montaña de botas, otra de ropa usada y un par más de latas y comida en general).
      Las instrucciones que recibimos fueron aún más deprimentes: «no toquéis ningún cadáver pues tienen bombas trampa», «no cojáis nada, ni fajos de billetes, ni latas, ni carteras o paquetes de tabaco porque son bombas trampa», «Si pincháis en la carretera no paréis en el arcén porque estará minado, seguid al menos un kilómetro y parad en medio de la carretera para cambiar la rueda».
      El segundo año, la cosa estaba mucho mejor, había comida en el supermercado, los cascotes habían desaparecido y ya no había cadáveres…
      El tercer año Mostar era la ciudad más viva que jamás he visto…
      Las ganas de vivir de sus gentes eran increíbles.
      Ahora somos monos asustados en el fondo de nuestras cavernas mientras oímos los truenos y vemos los relámpagos de la gran tormenta, pero cuando la tormenta pase los supervivientes saldremos de la cueva, lloraremos a nuestros muertos y reconstruiremos nuestra sociedad como siempre hemos hecho.
      La mal llamada «Gripe Española» duró dos años y fue especialmente cruel pues diezmó a nuestros niños y jóvenes, pero no cambió nuestra forma de ser.
      Muchos ánimos Sergio, pasaremos unos años malos mientras reconstruimos nuestra economía pero ten por seguro que saldremos adelante como siempre hemos hecho los españoles.
      Lo de IFEMA no es un hospital, es un símbolo de como nuestra gente es capaz de esforzarse e improvisar soluciones «imposibles» para hacer frente a lo que sea, y te aseguro que España va a tirar «palante»

  6. DRINFEAL 4 meses hace

    Coleccionar es disfrutar llenando los ratos libres y, ahora más que nunca, un remedio contra las vicisitudes.

  7. Alfredo 4 meses hace

    Gracias , siempre me á parecido interesante, la Numismática pero después de leer el artículo, la considero apasionante.

  8. Antonio 4 meses hace

    Gracias por la entrada. Me ha gustado mucho.

    Yo, con dos peques en casa, no tengo tiempo para aburrirme. Tampoco demasiado para dedicar a la colección, ya que tengo la suerte de poder mantener, parcialmente, mi actividad laboral.

    Sin embargo, sí he aprovechado para hacer el primer acercamiento a la numismática de mi niña de casi 6 años. Saqué alguna de estas monedas que vas quedándote del cambio cuando estás de viaje y ella con ayuda de una lupa (que siempre es divertida) se ocupaba de separarlas según la forma y tamaño. De las que eran iguales mirábamos el desgaste y el brillo, y por último qué representaba cada imagen. Su motivo favorito fue un pájaro kiwi en un dólar de Nueva Zelanda. Fue genial cuando ella misma se dió cuenta de que en monedas aparentemente iguales, el retrato de la reina de Inglaterra era distinto. Uno era de una mamá y otro de una abuela, decía. Luego ya le dije quién era y aprendimos a leer el año.

    ¡Saludos y ánimo!

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 meses hace

      ¡¡MARAVILLOSO!!!

      Esa niña tiene madera de amante de la numismática. Quizá dentro de unos años sea coleccionista. O quizá no. Pero es seguro que pasará un rato muy agradable y bonito con su padre a la vez que aprende. ¡Ya sabe que hay un país que se llama Nueva Zelanda donde hay unos pájaros muy raros! ¡Magnífico!

  9. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 4 meses hace

    Esta entrada está teniendo muy buena acogida.
    Agradezco muchísimo vuestros comentarios (especialmente el de @Alberto) ya que, como dice @Sergio, así nos sentimos menos solos.

    En Facebook ha gustado mucho y Google la está recomendando, así que están viniendo muchos lectores a ella. Me alegro un montón porque es un mensaje que me gustaría transmitir a mucha gente.

    Gracias,
    Adolfo

  10. Adolfo, sin miedo a equivocarme este es probablemente tu mejor artículo. Desde luego nuestra afición convierte el confinamiento en un viaje histórico y cultural del cual salir enriquecido. Muchas gracias y ánimo!

  11. Alberto 4 meses hace

    Hace tiempo traduje del Inglés el «Manual elemental de Moneda Romana», escrito por Gnecci hace más de un siglo; lo que sigue son palabras suyas:
    ¡Como aliento a aquellos que puedan leer mi libro, me apresuraré a decir decididamente que el coleccionista es una persona muy afortunada! Aquel que nace con el impulso de coleccionar tiene la inestimable ventaja de ser capaz de excluir el aburrimiento de su vida; y debe agradecer a la providencia el haberle concedido una fuente inagotable de satisfacciones absolutamente libre de culpa o remordimiento.

    Los placeres de la sociedad, la amistad, o el alborozo pueden ser a veces deseables con su debido orden y mesura, pero a menudo tienen como contrapartida disgustos, y es seguro que fallarán un día u otro. Por otro lado el coleccionista poseyendo en sí mismo el germen y la fuente continua de su propia felicidad no depende de nadie, la soledad no le inspira terror, y puede exclamar con el filósofo:”me interdum taedet societatis hominum, nunquam solitudinis” (“A veces me siento hastiado de la compañía de los hombres, nunca de la soledad”).

    Cuando, cansado de trabajar, fatigado de la sociedad, preocupado por los negocios, el coleccionista se retira dentro de su propia habitación; encuentra allí el descanso más placentero en su ocupación favorita la cual prefiere a la holganza. Al coleccionista nunca le falta trabajo, sea cual sea el tipo de colección al que se entregue.
    Primero está el trabajo de colocación y ordenado el cual es infinito, después el de clasificación, y de nuevo el de catalogación, y finalmente el más serio pero aún más delicioso trabajo, el más útil y duradero (cuando uno lo alcanza) el del estudio y elaboración de notas para otros, con vistas a la publicación de los resultados de las propias investigaciones convenientemente aderezados.

    El entusiasmo del coleccionista se encuentra entre las emociones más fuertes, razonables y duraderas. Sir Henry Holland, el amigo de Marco Minghetti, hacia el final de su larga vida se lamentaba de no haber sido coleccionista desde su juventud, expresando sus pensamientos en estas palabras: “El interés de un coleccionista crece de modo continuo aportando satisfacción, y no hay peligro de que pueda cesar por empacho; muy a menudo sobrevive cuando las tumultuosas vicisitudes de la vida, los asuntos de negocios conmovedores o los placeres han dejado de existir”. Aquel que no es coleccionista en su juventud puede llegar a serlo en su vejez. Del mismo modo que un solterón siente en su vejez el deseo de una buena esposa que le conforte en los últimos días de su vida con el afecto y los viejos recuerdos, de ese mismo modo aquel que no ha sido coleccionista en su juventud no puede experimentar en su vejez la satisfacción de revivir las memorias de una vida entera entre esos viejos y entrañables amigos, o de sentir este bienestar indescriptible e infinito acompañándole hasta el mismísimo final de su vida. Y también en esto el coleccionista tiene ventaja frente al hombre casado cuya mujer puede morir antes que él, mientras que la colección siempre sobrevive al coleccionista.

    • Lucio 4 meses hace

      Hermosas palabras! Gracias por compartir.

  12. Lucio 4 meses hace

    Es cierto. La numismática, así como la filatelia son actividades que pueden ayudar mucho en estos días.
    En la numismática soy nuevo, recién empecé hace un par de meses y mi colección es muy pequeña, pero tiene un gran valor para mí, porque las pocas monedas que pude conseguir hasta ahora son la pequeña ventana que me acerca a un mundo que existió hasta hace poco más de cien años y que ya no existe más, el Imperio austro-húngaro. En este momento estoy tratando de acercarme a ese mundo mediante libros de historia y testimonios. Ahora mismo estoy leyendo una autobiografía de Stefan Zweig titulada «El mundo de ayer». Es muy interesante lo que cuenta en esas páginas: cómo se vivía en aquella época, la estabilidad de la Belle epoque, la importancia que tenía el arte para esa sociedad, las diferencias con los alemanes, las desgracias posteriores de la guerra… A veces me hace pensar que se parece un poco a lo que nos está tocando vivir ahora.
    Me alegro mucho de poder compartir estas cosas con otros numismáticos. He leído algunos de los mensajes y he sentido que existe una pequeña comunión entre nosotros.
    Les mando un abrazo grande, con la esperanza de que los días venideros vayan acercándose más a la solución y al alivio para todos.
    Saludos desde Argentina.

  13. od 4 meses hace

    Gracias a las nuevas tecnologías, podemos sentirnos menos sólos de lo que en realidad estamos. Se comparte además un sentimiento estoico, porque se ve, lamentablemente, tantos malos casos, tanta muerte y tanto sufrimiento, que a poco que estemos bien físicamente, es ya un gran logro… por lo que, personalmente, una buena forma de aguantar el temporal es pensar que gracias a Dios estamos protegidos en nuestras casas…

    Los medios de comunicación, también tienen un componente negativo… contagian, como lo hace el virus, de una forma a veces grandilocuente… todo el mundo aprovecha para dejar su grano de arena en las redes, y los que menos, aprovechan esta circunstancia para sacar algún provecho.
    Hay un sentimiento de impotencia y de nostalgia generalizado que se enfatiza a través de los medios, y es para mí entender, peligroso…porque aunque estamos confinados en casa desde hace días, con todo lo que conlleva, no llevamos años recluidos como para no poder soportarlo… tal vez, en ésto, los que hicimos la mili, modestia a parte, nos sirvió de algo…

    La gente se vuelca enviando mensajes, vídeos y muestras de cariño, que ayudan sobremanera a pasar esta pesadilla… pero el hecho de saturar los medios, (que en parte es lógico hacerlo) ahonda en nuestro subconsciente ese temor a lo desconocido…
    Verdaderamente se pasa mal, pero gracias a ciertas rutinas y a nuestra pasión, como es la numismática, y a blogs como éste, podemos evadirnos de esta mala experiencia.

    Claro, que aquellos autónomos y los que están sometidos a un ERTE o han sido directamente despedidos, lo deben llevar muy mal. Sólo me queda enviarles fuerzas y decirles que como no está en ellos haber llegado a esta circunstancia, que estén tranquilos, que todo cambiará.

    Yo personalmente, cuando esta pedadilla termine (que será con la vacuna), espero que no vuelvan las cosas a la normalidad. Deseo que haya un país mejor, sin leyes que estén por encima de los derechos humanos y «humanas», con memorias que contemplen a todos los españoles sean del bando que sean, con políticos entre rejas por estar consintiendo lo que está aconteciendo en nuestros centros sanitarios…y por las falacias que transmiten (siempre hubo anticipación para no llegar a ésto)…con un gobierno y una oposición que se tiendan la mano y se respeten, con un país con menos índice de paro, con más conocimiento hacia la raza humana y hacia la naturaleza, un país con más sentido común y en el que se les reconozca físicamente a todos los servicios esenciales, la dedicación que están teniendo con todos los españoles… un colectivo que arriesga la vida por todos nosotros todos los días y cada segundo, con un desgaste corporal y psicológico «inhumano».

    Me alegra sobremanera que exista este blog, porque, como todos sabéis, en un bálsamo esencial para que el tiempo pase de la mejor forma posible, porque podemos conversar y exponer puntos de vista (siempre con respeto) que a veces no compartiremos ideas, pero que ayudarán a un mejor conocimiento sobre las personas, que es lo que en realidad debiera importarnos. Un blog en el que se aprende mucho…

    Gracias como siempre Adolfo, y ánimo a todos, abrazos y besos.

    • Alberto 4 meses hace

      Bueno OD, yo no diría tanto…
      Esto no nos va a convertir de repente a todos en santos, al principio sí que se verá una empatía generalizada pero poco a poco volveremos a la normalidad…
      ¡Pero es que los españoles de normal tampoco somos tan malos!
      Somos el país con mayor número de donaciones de órganos, nuestra potencia económica está desproporcionada con respecto a nuestra población, no somos un pueblo racista, nos hemos mezclado con todas las razas habidas y por haber, nuestras «colonias» siempre fueron consideradas por nosotros como «provincias de ultramar», con los mismos derechos que los pueblos de la metrópoli…
      Las primeras universidades de Sudamérica las fundamos los españoles siglos antes que las de Norteamérica…
      Nuestros soldados desplegados en el exterior, en países desgarrados por las guerras han sido vistos por todos los bandos en conflicto como una influencia positiva (preguntad a los bosnios por los soldados holandeses, belgas, franceses o ingleses…).
      Y ya centrados en nuestro «vicio», España cuenta con la numismática más rica y variada de la tierra con acuñaciones Griegas, Iberas, Cartaginesas, Romanas, Bizantinas, Visigodas, Vándalas, árabes, medievales, contemporáneas, emisiones obsidionales…
      En definitiva, que uno de nuestros grandes problemas ha sido nuestro enorme complejo de inferioridad junto con la leyenda negra que arrastramos…

  14. Óscar 4 meses hace

    Hola Alberto… yo no he hablado en ningún momento de complejo de inferioridad… ni mucho menos… me ciño a lo que está aconteciendo en nuestro país, simplemente eso. Ciertamente hemos gozado de una gran presencia en el globo terráqueo desde hace siglos. El propio Napoleón, fue derrotado por el pueblo español, que no por sus políticos o reyes… El mismo genocida, Hitler, dijo del soldado español, que era el más aguerrido de todos los que él había conocido…No tenemos más que ver a Blas de Lezo, para comprender las gestas que realizó durante su corta existencia…gestas que han sido poco ensaladas…
    Tampoco digo que seamos malos… digo, que hay gente que ha aprovechado esta pandemia para beneficio propio, como son la subida económica de algunas empresas en la venta de mascarillas… gente que vierte bulos a través de internet para estafar a los viudadanos… pero evidentemente, no digo que ésto pase en otros países…
    el pueblo español es generalizando, a mi modo de ver, bueno, solidario y «vivo»… pero que el pueblo lo sea, no significa que los políticos o ciertos políticos, estén a la altura de las circunstancias… y aquí, me da igual comparar con otros países, porque igual que se puede comparar con la buena eficiencia de los países asiáticos (evidentemente con más experiencia en plagas) podríamos ver lo que pasa lamentablemente en otras grandes potencias, como Estados Unidos (aunque, generalmente, los problemas vienen derivados de la presidencia). pero creo, que nos corresponde mirar por nuestro país, lamer nuestras propias heridas y no mirar en ojo ajeno.
    En nuestro país supuestamente no racista, en ciertas regiones, prevalecen ideas sectarias basadas en el ADN… en el País Vasco, hay ciertos defensores de estas ideas… en Cataluña, el propio Torra, las comulga y las defiende delante de todos…y personas, que le secundan y le votan… así que, en este país hay de todo, como en todos los sitios… cosas buenas, que necesitamos ensalzar, porque ciertamente en muchos casos, parece que lo de fuera es lo mejor, y cosas muy malas que debemos abolir.
    Lo único que digo es que ojalá España no sea después de ésto, la de antes… yo quiero una España mejor… simplemente digo eso.

    Bueno Alberto, y dicha mi postura os voy a dejar la descripción de una aplicación que me acabo de descargar, que me ha gustado mucho. Se pueden poner fotos de las monedas, anverso y reverso, hacer fichas de las mismas y exportar a Excel. Ahora que seguramente tenemos más tiempo, a algunos a lo mejor les parece bien usarla. Se llama «Colección de Monedas» Almaz Khayrullin.

    Un abrazo para todos

    • Alberto 4 meses hace

      La aplicación esa veo que es para Android…
      ¿sólo es para el móvil?

  15. Óscar 4 meses hace

    quería decir, pero evidentemente NO digo que ésto pase en otros países

    saludos

  16. Óscar 4 meses hace

    estoy atontado: pero evidentemente no digo que ésto NO pase en otros países.

    Me faltaba ese NO
    Disculpad

    saludos

  17. Óscar 4 meses hace

    Pues yo la he bajado en Play Store…creo que sólo es para el móvil, sí. Se me olvidó puntualizarlo… la historia es que yo siempre trabajo y navego por el móvil… por eso no me di cuenta de concretarlo.
    Lo bueno es que según haces las fichas de las monedas, puedes realizar las fotos directamente con el dispositivo… por eso la veo versátil.

  18. Ramon 4 meses hace

    Muchas gracias por esta entrada. Cuidaros tod@s mucho.
    Las crisis comportan un peligro, pero al mismo tiempo son una oportunidad.

  19. Joan Fontanillas 2 meses hace

    A partir de la retransmisión del coloquio con varios coleccionistas y profesionales de Numismática en Margarita he releído el artículo. Das en el clavo cuando dices que el hobby aporta estabilidad emocional en momentos complicados, permite hacer un break y dedicar tiempo a lo que a uno le interesa. Aunque parte de la numismática es asociacionismo, mercadeo… el núcleo es un estudio en solitario de las piezas. Ese estudio es creativo en la medida que ordenas y reordenas un conjunto de piezas. Siempre me ha recordado un poco lo que decía Freud, que a través del arte y la ciencia podemos experimentar felicidad y la numismática tiene arte y ciencia.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 meses hace

      Y el ajedrez, que también es arte y ciencia ;)

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