¿Cuáles son las monedas enteras?

Los coleccionistas experimentados suelen referirse a ciertas monedas como “monedas enteras”. Dicen que una moneda “está entera” cuando no tiene fallos importantes a la vez que tampoco es una moneda en una conservación altísima. Digamos que es una moneda que está bien, a la que no se le pueden poner pegas, pero que tampoco es un ejemplar en sin circular.

Alguien podría pensar que el término de “moneda entera” es muy ambiguo (¡y lo es!), por lo que sería preferible utilizar los términos más precisos de la escala de graduación (MBC, MBC+, EBC-…). Pero utilizar el término “moneda entera” tiene dos ventajas:

Constantino. Nummus de Lugdunum. Una moneda “entera”.
Constantino. Nummus de Lugdunum. Una moneda “entera”.

La primera ventaja es que no compromete a la hora de definir una graduación. Quizá lo que para un coleccionista es un EBC, para otro no pasa de un MBC+. Así que decir que una moneda está entera es tanto como decir: “la moneda está bien, no tiene fallos importantes; luego tú la gradúas como consideres”. Si ambos coleccionistas tienen cierta experiencia y un criterio propio, esto no debería ser un problema.

La segunda ventaja es que se está diciendo que la moneda está bien en su global, algo que no se puede indicar exclusivamente con los grados de graduación. 

En cualquier caso, esta jerga informal es típica de los diálogos entre coleccionistas. No vais a ver a una casa de subastas definiendo una moneda como “entera” o “no entera”. Tampoco veréis a comerciantes que en sus puestos definan una moneda como “entera”. 

Para acabar de aclarar este término lo ejemplificaré con una moneda que aparece en la próxima subasta de Silicua, del día 16 de diciembre

Reyes Católicos, 2 excelentes de Sevilla

Reyes Católicos, 2 excelentes de Sevilla. Una moneda “entera”.
Reyes Católicos, 2 excelentes de Sevilla. Una moneda “entera”.

El doble excelente de los Reyes Católicos que se muestra sobre estas líneas lo subasta Silicua. Es un buen ejemplo de lo que supone una “moneda entera”:

Es una moneda bien centrada. Todos los elementos de la composición son claramente visibles, tanto en los motivos centrales como en las leyendas. Tiene un desgaste moderado y una acuñación bastante buena tanto en anverso como en reverso. Tampoco la consideraría una moneda extraordinaria ya que el desgaste es apreciable a simple vista y la acuñación no es perfecta (nunca lo es en las monedas a martillo). 

En definitiva, es una moneda que está bien, sin grandes fallos, pero no está perfecta. Por eso la casa de subastas saca este ejemplar por 1.500 euros y estima un remate de 2.200 euros. Si no tuviese desgaste y la acuñación fuese fuerte en toda la superficie, duplicaríamos estos números. 

Reyes Católicos. 2 excelentes de Sevilla, vano de acuñación.
Reyes Católicos. 2 excelentes de Sevilla, vano de acuñación. Pertenece a un amigo.

Esta otra moneda no está a la venta en ninguna subasta. Me la enseñó un amigo e hice una foto improvisada, apoyado en la barra de un bar mientras nos tomábamos un café.

La moneda de mi amigo es un buen ejemplo de una moneda que no está entera. Se puede apreciar que tiene una acuñación muy centrada y muy fuerte en casi toda la superficie, además de que tiene muy poco desgaste. Sería un monedón extraordinario si no fuese por el fuerte vano de acuñación que tiene a la derecha del busto de Isabel (anverso) y en la cabeza del águila de San Juan (reverso)

Se podría decir que la moneda de mi amigo es extraordinaria salvo por ese vano. Pero es un defecto de acuñación importante que reduce a la mitad el valor del ejemplar (razonablemente costará lo mismo que el que ofrece Silicua). Este defecto importante hace que la moneda “no esté entera” aunque por todo lo demás sea una pieza magnífica.

Ambos ejemplares tienen un precio semejante. Elegir uno u otro es cuestión de gustos. Yo aconsejaría a los coleccionistas noveles que busquen siempre monedas enteras, esto es, sin fallos importantes. Una vez que el coleccionista ha desarrollado un gusto propio quizá valore más aspectos concretos de la moneda. Por ejemplo, un coleccionista podría tener especial gusto por los retratos en las monedas. A ese coleccionista seguramente le gustase mucho el doble excelente de mi amigo, además de poderlo adquirir a un precio sensiblemente inferior que si no tuviera el vano de acuñación.

Carlos III, 1 real de México, 1761. Una moneda “entera”.
Carlos III, 1 real de México, 1761. Una moneda “entera”.

Otras monedas en la próxima subasta de Silicua

Silicua organiza una nueva subasta especial para el 16 de diciembre de 2022. Es una subasta que da un repaso a la historia de la numismática española en 240 lotes. 

En esta subasta hay monedas interesantes de todos los periodos y de un rango de precios muy diversos. Por ejemplo, en la Edad Antigua podríamos destacar el precioso tetradracma de Atenea o los denarios de Augusto. También son monedas enteras, y mucho más baratas, los follis de Constantino

En la Edad Media se ofrecen bastantes monedas castellanas muy bonitas. También este raro tremis sevillano de época de Egica y Witiza

Como siempre en Silicua, las mejores monedas se reservan para los Borbones. Aquí nos encontramos tres preciosos columnarios de Carlos III: 1 real de México de 1761, 4 reales de Potosí 1767 y 8 reales de Lima de 1771. También hay que destacar los 20 reales de 1810

Pero, sin duda, las monedas más llamativas son las de oro. Ahí nos encontramos una bellísima onza cara de rata de Lima 1767, un impresionante escudo de Cagliari de 1702 y la estrella de la subasta: una onza sevillana de cruz de 1729 encapsulada como AU53

La subasta también trae ejemplares del Centenario de la Peseta muy interesantes. Entre ellos destacan la peseta de 1882 en MS65+, las 2 pesetas de 1879 en MS64 y las 5 pesetas de 1878 en FDC pero con manchas

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4 comentarios en “¿Cuáles son las monedas enteras?”

  1. Muy buen artículo Adolfo.
    A unos nos gustan la moneda en el primer golpe de vista y sin saber muy bien porqué nos enamoramos de ella y no la dejamos escapar.
    Hay diferentes motivos y ninguno mejor que otro, una joya que puede serlo para mí para otro puede ser una moneda que no le aporta nada.
    Para gustos los colores.
    A mi concretamente me gusta mucho más la acuñación a martillo. Y en muchos casos descubriendo y estudiando la ceca, el ensayador…

  2. Una entrada muy bien expuesta, como siempre. Nos hace aprender y pensar, no como las monedas encapsuladas…
    Yo prefiero un golpe en el canto y no el campo lleno de marcas, O el escudo con mucho desgaste o una marca/mancha en el busto/motivo.

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