Las macuquinas falsas que ofrecieron a Enrique

A principios de 2020 aparecieron en el mercado español varios lotes de macuquinas falsas. Son monedas muy bien hechas, muchas de las cuales pasarían como buenas incluso a ojos de un profesional que no esté especializado en platas a martillo. Es cierto que alguna canta como falsa más que otra, pero incluso así son un lote peligroso.

Los falsificadores han generado varios lotes y rápidamente los han ofrecido a comerciantes y coleccionistas. Esto lo hacen porque una vez que los lotes se publican como falsos, se incluyen en las bases de datos y todo el mundo las conoce, entonces cualquier especialista de macuquinas las tacharía como falsas sin dudarlo. Así que los ofrecen en compras o cambios privados de manera rápida antes de que sean monedas conocidas. Que yo sepa lotes semejantes se han ofrecido durante la primera mitad de 2020 en seis ciudades españolas distintas.

Entre las múltiples historias al respecto de estos lotes, rescato una del bueno de Enrique (para los nuevos lectores, Enrique es un personaje ficticio y siempre le coloco en lugares que no corresponden con la historia real; la cuestión es que la historia se entienda pero sea anónima).


Enrique es un comerciante de Santander. En Wallapop ofrece unas cuantas monedas y por eso le contactó Juan, un tipo de Bilbao al que él no conocía. Le dijo que le interesaría comprar monedas, por lo que Enrique le dirigió a su tienda de Todocolección. Ahí Juan seleccionó unas cuantas y le pidió que si pudiera hacerle un descuento, a lo que Enrique accedió porque era un lote considerable; hablamos de un par de miles de euros.

Enrique fue a Bilbao, entregó las monedas y Juan, que era un hombre ya entrado en edad, quedó contento contento con la compra. Además, Juan le enseñó algunos duros macuquinos preguntándole si a él le interesarían. Enrique no es ningún experto en macuquinas, pero se maneja con ellas. Las miró, las pesó, las comprobó con el imán y le parecieron buenas. Le dijo que estaría dispuesto a comprar un lote de macuquinas y quedaron en verse un par de semanas más tarde para llevarle el lote entero y alguna moneda más.

Siguieron en contacto y al cabo de un par de semanas volvió Enrique, acompañado por su pareja, a Bilbao. Allí vio el lote entero de macuquinas y, aunque todas daban el peso, alguna le levantaba sospechas. No sabía por qué, pero alguna le olía a que era mala. Además, Juan le ofreció dos áureos que cantaban de lejos a falsos y que no daban el peso ni de lejos. Por esos áureos pedía un precio importante, así que Enrique empezó a sospechar que este hombre le estaba tendiendo una trampa. Lo que no tenía claro es si las macuquinas eran “monedas para distraerle” y que una vez confiado le colase dos áureos falsos o si las macuquinas eran falsas también.

Enrique se disculpó un momento y llamó por teléfono a un colega suyo que es experto en macuquinas. Este le dijo que ante la duda no comprase las monedas (lo cual es una máxima muy sensata que siempre hay que seguir) y que no le importaría acompañarle otro día para verlas en mano y hacer la adquisición. Cuando volvió a la cafetería vio que el hombre se había puesto bastante nervioso y que había recogido las monedas. Simplemente se disculpó a Enrique diciéndole que tenía prisa y se marchó. Esto obviamente enfadó a Enrique porque vio que habían dedicado la tarde él y su mujer en ir a Bilbao, además del coste de los billetes de tren, solo para que le intentasen estafar (más).

Pasaron tres meses y Enrique recibió una llamada en su teléfono de empresa, que es el que tiene en su tienda online (hasta ahora durante la historia siempre había utilizado el teléfono personal). Era Juan, quien le ofrecía un lote de monedas compuesto por parte de las monedas que el mismo Enrique le había vendido unos meses atrás más unas macuquinas falsas. Juan también le ofrecía varias monedas de oro (8 escudos o bullion). Se ve que las había cambiado por macuquinas falsa; de esta forma no hay transacción económica por el medio.

Otro par de meses después Enrique vio en la tienda online de un colega de profesión algunas de las monedas que él había vendido a ese hombre. Le llamó por teléfono y le dijo: “estoy seguro de que, además, te ha vendido unas macuquinas”. Así era. Tras el disgusto por verse estafado, el comerciante habló de manera honesta con Enrique. Resulta que las monedas que eran originariamente de Enrique se las había vendido por debajo de su coste; es decir, esas monedas servían de cebo: el estafador ganaba dinero solo con las falsas.

Comentarios en: Las macuquinas falsas que ofrecieron a Enrique

  1. Para los profanos como yo, lo mejor es comprar en numismatica conocidas como las que se anuncian en este blog. Lo de comorar moneda antigua a desconocidos y a orecios muy por debajo de mercado, no lo veo nada claro. Ni macuquinas, ni duros, ni denarios.

  2. No recuerdo si fue durante la última glaciación, pero mi primera compra en ebay fueron unas macuquinas falsas de plata baratejas. Mi numismático de cabecera me saco del error y al insistir a los vendedores en la devolución cerraron la tienda.

    Fue una bonita lección, porque no me salió cara, ni a centavo de master.

    Desde entonces no compro de lo que no se, algo que se resuelve estudiando, o teniendo mucha confianza con el vendedor, que no me voy con cualquiera.

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