Octodracma de Ptolomeo IV

Octodracma de Ptolomeo IV

Octodracma de Ptolomeo IV

Periodo: Edad Antigua

País: Egipto

Ceca: Alejandría

Denominación: mnaieia (octodracma)

Faraón: Ptolomeo IV Filopátor

Material: Oro

Calidad: SC

Casa de subastas:  Monedalia

Fecha: 16 de junio de 2021

Precio de salida: 20.000 euros

Un octodracma para la Batalla de Rafia

El 22 de junio del año 217 a.C. se enfrentaron en Rafia (en la actual Gaza) las tropas del Imperio Egipto, comandadas por Ptolomeo IV Filopátor, y las tropas del Imperio Seléucida, comandadas por Antioco III. El bando egipcio contaba con 70.000 soldados, 5.000 jinetes y 73 elefantes provenientes de Eritrea; el bando seléucida contaba con 62.000 soldados, 6.000 jinetes y 102 elefantes indios. Las fuerzas eran parejas y todos muy conscientes de que la batalla sería durísima. Se estaban enfrentando los reyes más poderosos de África y de Asia por el control de Siria y Fenicia, una región estratégica para ambos bandos. Tan estratégica que ya eran la tercera generación de reyes que combatían por ella.

La Batalla de Rafia, que así fue llamada posteriormente, tiene una particularidad a mayores: es la única vez en la historia de la humanidad en la que entraron en combate elefantes asiáticos contra elefantes africanos. Debió ser un combate digno de ser visto.

Los elefantes fueron los primeros en entrar en batalla. Pronto los elefantes africanos cedieron y los seléucidas cargaron con todo lo que tenían contra el ala izquierda egipcia hasta desbaratarla. El ala derecha egipcia no tardó en contraatacar con su caballería para hostigar a la caballería rival por la retaguardia y el ala derecha; así consiguieron que la caballería seléucida se pusiera en fuga y los egipcios consiguieron derrotar el ala derecha de Antioco.

Así estaban las cosas cuando, según se cuenta, Arsione (la mujer de Ptolomeo) arengó a los soldados prometiéndoles dos mnaieia (una moneda que hoy conocemos como octodracma) si conseguían ganar la batalla. También apareció Ptolomeo para liderar a sus hombres en el centro de la formación, lo que supuso un gran aumento de moral en sus tropas. Así, atacaron por el centro y no tardaron en poner en fuga al ejército seléucida.

Si fuese cierta la promesa de Arsione, el que ilustra la entrada debe ser un octodracma de los que se pagaron por la promesa de la reina. En cualquier caso, todo hace pensar que estos octodracmas se acuñaron para financiar la Cuarta Guerra Siria, cuyo principal episodio fue la Batalla de Rafia que acabo de relatar. Curiosamente, las fuentes griegas nos indican que, tras la batalla, Ptolomeo hizo un donativo a sus tropas de 300.000 chrysoi. El chrysoi era una moneda de oro que ya llevaba tiempos sin acuñarse en Egipto pero que se usaba como unidad de cuenta equivalente a 20 dracmas de plata. Teniendo en cuenta que cada mnaieia (o, mal llamado, octodracma) equivalía a 100 dracmas, tendríamos que Ptolomeo donó 60.000 octodracmas como el de la imagen.

Un estudio de cuños estima que se produjeron en torno a 70.000 octodracmas de este tipo, la inmensa mayoría acuñados en Alejandría. Es decir, los números más o menos encajan.

La simbología del octodracma de Ptolomeo IV

La belleza estética de este octodracma, al igual que la de todos los oros ptolemáicos, la considero indiscutible. Además, está cargado de simbología relacionada con las Guerras de Siria. Lo comentaré brevemente:

El reverso de la moneda muestra una cornucopia coronada. Ese motivo central representa la riqueza y abundancia de Egipto. La leyenda indica «BASILEWS PTOLEMAIOY«, que significa «Rey Ptolomeo». Bajo la cornucopia aparece una «ΔI», que es la marca de ceca de Alejandría.

El anverso muestra a Ptolomeo III, el padre de Ptolomeo IV, quien había derrotado a los seléucidas en la Tercera Guerra Siria. Se le presenta coronado con una diadema radiante como si fuera un dios. También porta un tridente. Ese tridente es una referencia al mar: la flota egipcia fue crucial para la victoria de Ptolomeo III sobre los seléucidas. Además, Ptolomeo viste una égida como si fuera un clámide. Esto se ha interpretado como una representación de que Ptolomeo era un guerrero invulnerable protector del pueblo Egipcio. En cualquier caso, es obvio que se trata de una idealización de Ptolomeo III para recordar a los egipcios su aplastante victoria contra los seléucidas en su anterior enfrentamiento.

Precio de un octodracma de Ptolomeo IV

Muchas veces he dicho que mis monedas favoritas de la antigüedad son los octodracmas ptolemáicos del siglo III a.C. Son grandes, estéticamente preciosos, de oro, se suelen encontrar en muy alta conservación (porque eran monedas que se atesoraban y apenas circulaban), tienen una gran carga simbólica y muestran la conjunción que consiguieron los ptolemáicos entre la cultura griega y la egipcia. Lo único malo es que no solo me llaman a mí la atención y, como son tan raros, su precio es muy alto.

A pesar de su rareza podemos encontrar algunos precios de referencia en el mercado internacional para el octodracma que ilustra la entrada. Por ejemplo, un ejemplar se remató en 2008 por 37.000 $, otro en 2015 se remató en 30.000 CHF, en 2018 se remató otro en 45.000 $ y el pasado noviembre otro se remató en 30.000 $. Teniendo todo esto en cuenta creo que un precio de remate razonable sería cercano a 30.000 euros, pero ya veis que los precios de monedas tan raras son muy volátiles.

La próxima subasta de Monedalia

Antes de nada debo decir que Monedalia es un nuevo patrocinador del Blog Numismático. Debo agradecerles porque esto me permite seguir divulgando la numismática, que es un trabajo que me encanta.

Monedalia ha organizado su quinta subasta para el día 16 de junio de 2021. Es una subasta que da el típico repaso a la historia de la numismática en algo más de 500 lotes.

El comentario general de la subasta es que es muy variada, tanto en los periodos que cubre como en las características de conservación y rareza de las monedas. Hay piezas de un rango de precios muy amplio que encajarán a perfiles de coleccionistas muy diversos. Por eso os invito a echar un vistazo, al menos a las series que más os interesen.

La subasta describe con especial ahínco las monedas de los Borbones y, más concretamente, las de Fernando VI. De hecho, hay 90 piezas de este monarca, en su mayoría platas (incluyendo 15 columnarios). Destaca sobre todas las demás la onza cara de perro (México 1747, hablamos de ella aquí) en calidad AU-58. También hay bastantes ejemplares de El Centenario de la Peseta, así como monedas extranjeras muy variadas.

Para más deleite he preparado un vídeo con las monedas que considero más espectaculares de esta subasta. Por supuesto que no falta ni el cara de perro ni el octodracma que ilustra esta entrada:

 

En Imperio Numismático también están comentando esta subasta.

Descripción ofrecida por Monedalia

REINO PTOLEMAICO DE EGIPTO. Ptolomeo IV Filopátor (220-205 aC). Octodracma o Mnaieion. AV. Emisión póstuma a nombre de Ptolomeo III Euergetes. Anv.: Busto radiado de Ptolomeo III. Rev.: Cornucopia y leyenda griega, ΔI debajo. 27,87 g. S 7825. Brillo original. Muy rara y más en esta conservación. Vendida similar en Ars Classica mayo 2015 lote 736, adjudicado en 30.000 francos suizos más comisión.
Grading/Estado: sc

Fuente

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2 Comentarios

  1. Gustavo Gonzalez 3 semanas hace

    Bueno…por donde empezar…se comprende totalmente la predileccion por estas increibles monedas…leer este articulo a fondo implica meterse a pleno en la historia….la batalla…sus antecedentes y consecuencias, en fin, hasta saber que hasta hay un estudio de cuños de estas monedas de mas de 2000 años, parece increible, lo unico negativo como siempre es el precio de estas maravillosas piezas que me condenan a disfrutarlas solo a travez de fotos😭
    Saludos

  2. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 2 semanas hace

    Efectivamente, el problema de estas monedas es que son muy caras y solo las podemos ver en foto… salvo que nos acerquemos a ver subastas o museos (en convenciones tampoco son fáciles de ver).

    Son monedas muy llamativas por su estética y porque suelen encontrarse en un estado de conservación muy alto. Por eso mismo muchos museos las exponen.

    Saludos,
    Adolfo

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