Robo de monedas en el Museo Histórico Nacional de Argentina

Robo de monedas en el Museo Histórico Nacional de Argentina

En esta entrada voy a relatar el robo de la colección numismática del Museo Histórico Nacional de Argentina. Esta noticia ha salido en muchos medios de comunicación argentinos (uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis…) pero apenas ha habido ecos en la prensa internacional. Yo he buscado fuentes más especializadas que vienen de primera mano de los protagonistas, como el texto que escribió Ariel Dabbah, un comerciante miembro de la Asociación de Profesionales Numismáticos Argentinos; otra fuente es este texto de Salgado, Colantino, Pomato y Cameroni. Quien lea ambos textos se dará cuenta de que parecen contradictorios en algunos punto y que este tema ha generado bastante polémica. No es de extrañar puesto que este tipo de fangos suele salpicar a mucha gente. Yo, desde la otra punta del Atlántico y sin tener ningún interés en el tema más allá que el de informar, relato el caso. Cito todas mis fuentes, por lo que cualquiera puede leerlas y sacar conclusiones distintas al relato que yo comento. También he dejado que pasasen unos meses para que se calmasen las aguas, esperando que mi texto informe pero no revuelva.

A principios de 2020 se acercaron tres personas para ofrecer a Alejandro Gutiérrez y Ariel Dabbah un pequeño lote de cinco monedas romanas. Se trataban de monedas normalitas, que tampoco tenían demasiada importancia histórica ni numismática. Estos comerciantes porteños se hicieron con las cinco piezas y aseguraron a los vendedores que estarían encantados de adquirir el resto de monedas que ellos decían que tenían para vender. Poco después estas mismas personas hicieron una segunda venta a los dos comerciantes, pero esta vez de una cuantía bastante mayor. Se trataban de 70 monedas y ahí ya había varias rarezas. Los comerciantes pagaron y se hicieron con las piezas, preguntándose de dónde estaría saliendo una colección así.

Hay que entender que los comerciantes tienen más o menos conocidos a muchos de los principales coleccionistas, por ello es raro que aparezca una colección en su ciudad de las piezas que ellos trabajan, con propietarios que ellos no conocen y compuesta por monedas que ellos nunca han visto. Pero todo puede ser. Tampoco es la primera vez que ocurre algo así: los coleccionistas se mueren y las colecciones quedan; es muy típico que pasado un tiempo los herederos (de primera o segunda generación) se deshagan de esas piezas y vuelvan a entrar en el mercado. Así pues, por ahora esto era algo raro, pero no inaudito.

Poco tiempo más tarde los mismos propietarios se volvieron a poner en contacto para entregar una parte más de la colección, esta vez todavía más grande. Era un lote de 100 piezas que contenía todavía más rarezas y monedas de más calidad. Ni qué decir tiene que tuvieron que poner una suma importante de dinero. La prensa habla de 150.000 pesos (unos 2.200 euros). Alejandro y Ariel estaban encantados de hacerse con esos ejemplares, si bien seguían con la mosca detrás de la oreja. Cuando estaban catalogando la colección Alejandro se paró en una litra de Siracusa. Había visto esa moneda antes. Pero… ¿dónde? Al poco se percató y le dio un vuelvo el corazón: ¡Esa moneda se la habían enseñado como perteneciente al Museo Histórico Nacional!

Tomó un catálogo antiguo del museo, escrito por Cardoso en el año 1919, y comprobó las monedas. En ese libro no aparecen fotografías de las monedas, pero sí una descripción de las mismas. ¡Coincidían todas! ¡Estas monedas habían sido robadas del Museo Histórico Nacional! ¡Eran Patrimonio Nacional!

La colección del Museo Histórico Nacional es de suma importancia. Además de que la componen algunas piezas muy raras, fue una colección que llevó a Argentina el mismísimo Bernardino Rivadavia cuando en 1815 fue a Inglaterra en misión diplomática, junto con Belgrano. Por lo tanto, esta colección es una muestra de la promoción de la cultura en Buenos Aires en sus primeros pasos como territorio independiente de España (más sobre la historia de la colección). No se ha publicado una catalogación completa de la colección desde que lo hiciera Cardoso en 1919. Afortunadamente, Damián Salgado, una de las grandes autoridades argentinas en lo que a numismática clásica se refiere, catalogó y fotografió esa colección en 2018. Salgado incluso había publicado algunos artículos al respecto y había mostrado veinte fotos a sus colegas, incluyendo a Alejandro y a Ariel. Aquí tenéis una de sus publicaciones, otra está en OMNI 13 (420-438). En esas dos publicaciones tenéis fotos de la colección, así que os podéis hacer una idea de la misma. También os podéis hacer una idea de la situación de esta colección sin más que saber que entre 2008 y 2018 habían desaparecido «todas las piezas importantes de oro medievales y antiguas«, así como bronces antiguos de grandes módulos, como medallones y sestercios.

Volviendo a Alejandro y a Ariel, hay que entender que ellos estaban en un aprieto: habían comprado material robado. Lo que tenían que hacer era denunciarlo aunque, presumiblemente, ello supusiera perder todo el dinero que habían pagado a los ladrones. El 27 de febrero pusieron una denuncia a la policía, llevando las monedas, fotografías, filmaciones, conversaciones por chat y todas las pruebas que tenían. La policía lo estudió y fiscalía tomó las riendas del procedimiento. La policía también les pidió que mantuvieran en secreto el caso, pues no querrían que corriese la voz por Buenos Aires de que andaban detrás de los ladrones. La intención era cazarlos cuando volviesen a ofrecer monedas robadas.

«me gustaría hacer una reflexión sobre el papel y la ética de los comerciantes»

Quedaba claro que quienes andaban detrás eran tres empleados del museo. Ellos mismos estaban robando las monedas para venderlas. Sin saber que ya les habían pillado, estos mismos empleados se pusieron de nuevo en contacto con Alejandro y Ariel para venderles un lote todavía mayor, compuesto por 330 ejemplares, por más de 400.000 pesos (unos 6.000 euros). Los comerciantes se lo notificaron a la policía, quienes les pidieron que dilatasen el encuentro para dar más tiempo a la justicia. Ya se sabe que los procedimientos son lentos. Así que los comerciantes les andaban diciendo que les estaba costando mucho encontrar dinero para financiar la compra y cosas así.

Mientras, estos mismos ladrones ofrecieron el 14 de febrero un pequeño lote de monedas romanas a Eduardo Colantonio, otro comerciante porteño. Eduardo se puso en contacto con Damián Salgado para consultarle la autenticidad de las monedas. Damián sospechó de la procedencia de esas monedas, por lo que comprobó sus apuntes y vio que no coincidían con los ejemplares robados en el museo antes de 2018, cuando él hizo el trabajo de catalogación.

Estos ladrones seguían hablando con Alejandro y Ariel, presionándoles para venderles el lote de 330 monedas. Pero a la vez hablaban con Eduardo, a quien vendieron un lote de 114 ejemplares. El 6 de marzo Damián visitó a Eduardo y éste le mostró el nuevo lote (nótese que ellos no habían hablado con Alejandro ni Ariel, ni la policía les había dicho nada). En este caso había monedas rarísimas -algunas eran piezas únicas- y Damián las identificó al momento: se trataban de monedas que él mismo había catalogado en 2018. Es decir, ¡se trataba de un nuevo robo en el Museo Histórico Nacional! 

Eduardo le comentó a Damián que otro comerciante amigo suyo, Mario Pomato, había adquirido de los mismos tipos otras 19 monedas. Llamaron a Mario y se presentaron ese mismo día los tres en la policía para interponer una denuncia. Damián, Mario y Eduardo ayudaron en todo momento a la policía, al igual que habían hecho Alejandro y Ariel. Esa misma noche Damián se puso en contacto con Mallol, la directora del Museo Histórico Nacional. Mallol fue al día siguiente al museo y corroboró la falta de las monedas, dando el aviso correspondiente a la policía para que se procediese a arrestar a los ladrones. Mientras tanto, ese mismo día Alejandro y Ariel comentaron lo sucedido a Rubén Cameroni, un tercer comerciante. ¡Resulta que a Rubén le habían vendido 180 ejemplares de monedas griegas y romanas!

La policía actuó y arrestó a los ladrones. En total hay unas 980 piezas robadas de las que se han recuperado unas 700. Las restantes son monedas que fueron fotografiadas el año pasado, por lo que se sabe qué ejemplares son. Hay un llamamiento nacional e internacional (a través de INTERPOL) para recuperar las mismas; así que quien las tenga va a tener muy complicada la reventa.

Con todo, me gustaría hacer una reflexión sobre el papel y la ética de los comerciantes. Para todos los que dicen que los comerciantes se nutren de ladrones y de expoliadores, aquí tenéis un ejemplo de todo lo contrario. Por los comerciantes que conozco, sinceramente creo que esta honradez es la norma y no la excepción. Tras leer todo lo que he podido al respecto, y a pesar de la polémica levantada, creo que Alejandro, Ariel, Mario, Eduardo y Rubén actuaron con total honradez. Ellos notificaron a la policía de las adquisiciones que habían hecho y colaboraron con la policía en todo momento a pesar de que es muy probable que se queden sin dinero y sin monedas. Por supuesto que también es digno de aplaudir el papel de Damián, que ofreció todo lo mucho que sabía sobre esta colección numismática sin pedir nada a cambio.

7 Comentarios

  1. Sanchez Damian 3 meses hace

    excelente. saludos desde Buenos Aires Argentina

  2. Joan Fontanillas 3 meses hace

    Falsarios y ladrones a galeras.

  3. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 3 meses hace

    Aquí apenas hay comentarios, pero en Facebook muchos argentinos han compartido la noticia y se han desatado auténticos debates.

  4. Lucio Zavala 3 meses hace

    Es una pena enterarse de estas cosas. No sabía nada del robo hasta ahora. Es un triste reflejo de la corrupción que hay en mi país, que es mucha. Muuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuucha.

  5. Jose Antonio Juarez Muñoz 3 meses hace

    B tardes que bueno que aun existan personas honestas y como este caso existen muchos en todo el mundo, y lo mas grave es que son cometidos por el mismo personal del museo o son custodios que son los responsables de cuidado de las colecciones que ahí se exhiben y también por personas que son quienes reciben las coleccolecciones y son personas de gran respetabilidad pero esconden un secreto muy obscuro y se dan estos robos a piezas únicas , se debería de tener un control de los empleados como exámenes de confianza y que periódicamente se este revisando los expedientes del inventario de las mismas y rotar a los guardias y no darles información sobre esas colecciones que solo los directores y personal administrativo sean los responsables.

    • Lucio Zavala 3 meses hace

      Es cierto, José. Muy atinado el comentario que hacés. Hay que destacar el accionar de los numismáticos que movilizaron la cuestión y dieron aviso a la policía, sabiendo que iban a perder todo lo invertido.
      Debería haber más controles. ¿Cómo puede ser que hayan desaparecido 900 monedas sin que el Museo se enterase de nada?

  6. Joaquín Morales Reyes 3 meses hace

    No esperaba menos de ellos y un excelente ejemplo para ir depurando nuestro medio. Gracias a ellos!

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