La situación actual del mercado del oro y la plata

La situación actual del mercado del oro y la plata

En esta entrada voy a comentar la situación actual del mercado del oro y la plata. Aunque no son mercados iguales los tomaré como idénticos para facilitar la redacción. Tampoco voy a entrar en temas técnicos porque este no es un blog de economía ni de materias primas. Simplemente explicaré con palabras llanas la situación que estamos viviendo. Una situación sin precedentes y que algunos me habéis preguntado por privado. Tengo que agradecer a Andorrano Joyería esta entrada; es un lujo para este blog contar con su patrocinio y su disposición a la hora de explicarme este tema. Es una auténtica suerte poder informarme de mano de unos de los principales profesionales que hay en España a la hora de escribir sobre temas como éste.

El precio de las materias primas lo solemos tomar como único para simplificar; como si el mundo entero tuviese un precio único para cada materia prima. Esto sirve como simplificación, pero no es así. Pensemos en una materia prima muy conocida en los campos de Castilla: el trigo. Todos nos entendemos si decimos que el precio del trigo es de 200 euros la tonelada. Pero eso no significa que un agricultor canadiense vaya a vender el trigo a 200 euros/tonelada. Ni tampoco significa que un comerciante chino cargue en el Puerto de Yibuti un barco con bandera panameña a 200 euros/tonelada. Ni, por supuesto, significa que una panificadora compre el trigo a 200 euros/tonelada. Lo que significa es que en el mercado mayorista se paga el trigo a 200 euros/tonelada. Si el mercado funciona correctamente, cada uno de los actores de ese mercado (agricultores, comerciantes, el gerente de Aryzta…) venderán o comprarán a un porcentaje por encima o por debajo de ese precio.

Exactamente lo mismo ocurre con el oro y la plata. Cuando hablamos del precio del oro nos referimos al precio al que se paga el oro en el mercado mayorista. Hay varios mercados mayoristas que definen estos precios a tiempo real. Pero se toman dos como referencias: el mercado de Londres y el de Nueva York (COMEX). En una situación normal el precio entre estos dos mercados es exactamente el mismo porque en cuanto aparece una divergencia (se paga el oro más caro en Londres que en Nueva York) hay alguien dispuesto a hacer un arbitraje (comprar en el mercado barato y vender en el caro). Esto es estupendo porque consigue que los mercados tengan liquidez en cualquier momento.

La cuestión se complica un poco cuando hablamos del mercado financiero. Imaginémonos al chino que estaba en el puerto de Yibuti y pone rumbo a Tianjin con 60.000 toneladas de trigo. Podemos pensar que el chino esperaría a llegar a Tianjin, desembarcar el trigo en un hangar y luego venderlo. Pero nada más lejos de la realidad: el chino tiene vendido ese trigo bastante antes de llegar a China; de esa forma se diluye el riesgo de una posible bajada de precio del trigo que haría quebrar su empresa. Así, quizá nada más partir de Yibuti consigue vender 30.000 toneladas, que pasan a ser propiedad de otra empresa en ese mismo instante al precio que cotice el trigo en ese momento. Luego venderá otras 15.000 toneladas y luego otras 15.000. De esta forma, para cuando llegue a China seguramente ya tenga vendida toda la carga aunque la haya vendido a precios diferentes. Pero es más: es muy probable que quienes le hayan comprado la carga, a su vez, la hayan vendido también. Esa carga quizá haya cambiado de manos cinco veces en el trayecto entre Etiopía y China.

Gráfico oro

El juego se completa cuando en ese mercado financiero se habla de «futuros». Un futuro es un contrato que incluye una promesa de compra o de venta de un bien determinado en una fecha concreta. Por ejemplo, alguien puede cobrar 10 euros por entregar una tonelada de trigo en el puerto de Tianjin el 31 de enero de 2021 por 200 euros. Si el precio actual del trigo es de 200 euros, parecería un buen negocio: compra ahora esa tonelada, la guarda en su hangar durante unos meses y la entregar después con un beneficio de 10 euros; de nuevo estamos ante un arbitraje. Lo que pasa es que esa lógica terrenal no impera en los mercados financieros: se ofrecen promesas de compra y de ventas a futuro sin más que por pura especulación.

Con el mercado del oro y de la plata ocurre exactamente lo mismo. Solo hay una peculiaridad importante: son productos que no se deterioran y cuyo coste de almacenaje es mínimo. Por lo que hacer arbitrajes a futuro no puede depender de su almacenaje. Es decir, yo estaría feliz de vender por 100.000 euros la promesa de entregar mil onzas de oro en junio de 2021 al precio actual. Solo tendría que comprar mil onzas de oro hoy, guardarlas unos meses en la caja fuerte de un banco (eso me costaría 500 euros, seguros incluidos) y disfrutar de los 100.000 euros que me quedan de remanente. Eso mismo no lo podría hacer con el mismo volumen de precio en trigo, salmón noruego o, un ejemplo de actualidad, petróleo. ¡A ver dónde los almaceno! ¡A ver cómo evito que se pudran! El oro y la plata no tienen estos problemas, lo que facilita que su mercado financiero sea inmenso en comparación con el mercado físico. De hecho, en 2016 por cada onza de oro física que se registraba en el COMEX se transaccionaban 542 onzas «de papel» en los mercados financieros (no he encontrado este dato actualizado).

Con todo, vemos que existen tres precios:

  • Precio de la materia prima física. Dependerá del «aquí y ahora» de esa materia prima. En el caso del oro y la plata se correspondería con comprar una moneda bullion o un lingote.
  • Precio de spot. Es lo que se paga en un mercado mayorista por la titularidad de una materia prima en ese momento. En el caso del oro y la plata se correspondería con comprar un ETF con replicación física (ejemplo para el oro y para la plata).
  • Precio de futuros. Es lo que se paga en un mercado mayorista por una promesa de traspaso de titularidad en un momento futuro determinado. En el caso del oro y la plata se correspondería con productos derivados como éste, donde yo no recomendaría que se meta nadie que no sea un profesional (más).

Gráfico plata

En situaciones de mercado normal, estos tres precios son diferentes pero está claramente relacionados, pues «tiran» unos de otros. Si el precio que se paga en el momento actual por el oro en el mercado mayorista sube, los comerciantes minoristas verán que la siguiente remesa de monedas bullion o lingotes (a partir de ahora me referiré a «monedas») la van a tener que pagar más cara por lo que subirán sus precios, y los futuros subirán porque la esperanza del precio futuro del oro será mayor. Eso es lo normal y es lo que ocurre en los mercados normales. Pero ahora, con esto de la CoronaCrisis, el mercado del oro y la plata se ha roto. No funciona.

Las dos primeras figuras muestran el precio de spot de la onza de oro y de plata en los últimos tres meses (fuente y fuente). Vemos que la onza de plata pasó de valer 15,43 euros el 8 de marzo a valer 11,00 euros el 18 de marzo. Luego se ha recuperado y ahora ronda los 14 euros. La onza de oro pasó de valer 1.483 euros el 8 de marzo a valer 1.314 euros el 16 de marzo. Luego se recuperó y ahora cuesta aproximadamente 1.550 euros. Vemos que en ambos metales hay una volatilidad inmensa, mayor en la plata que en el oro. También se observa que la recuperación del oro ha sido mayor que la de la plata; de hecho, el oro se vende por encima de lo que se vendía a principios de marzo. Esta volatilidad tan alta no es normal en los metales preciosos pero no es la primera vez que ocurre. Todavía recuerdo de lo que hablábamos en 2011.

Lo original de esta crisis es que el virus no solo ha afectado a la volatilidad del precio de los metales, sino también a su producción y su transporte. La industria minera y la industria de transporte de materias primas se han visto muy afectada, por lo que los mercados se ven desabastecidos. Minas en México, Canadá, Sudáfrica, Perú y muchos otros países se han visto forzadas a reducir al mínimo su producción para evitar contagios del virus (en muchos casos no cierran del todo porque rearrancar una mina es tremendamente caro, pero simplemente mantienen al mínimo toda la producción). Lo mismo se puede decir de las refinerías. Las refinerías de oro suizas, que suponen un enorme porcentaje del oro refinado a nivel mundial (1.500 toneladas al año), han parado su producción. En cuanto a la distribución, es obvio que los metales preciosos no son bienes de primera necesidad, así que su comercio internacional se ha reducido muchísimo; no sé cuánto oro y cuánta plata física estarán entrando en España estos días, pero supongo que sea una cantidad mínima, si es que entra algo. Como veis, toda la cadena se ha paralizado.

«Ahora vendría la pregunta de por qué las empresas que venden oro y plata no venden el oro y la plata al precio que les corresponde en vez de aumentar tanto el precio con respecto al spot»

Como consecuencia de esta parálisis los mercados de materia prima física, de spot y de futuros no tienen una correlación directa. Ocurren cosas muy raras porque se desconfía del mercado, lo que hace que se pague muy cara la inmediatez.

Esto genera una enorme diferencia del precio de en spot y a futuro, siendo más caro el precio a futuros. Por poner un ejemplo, a principios de abril en el COMEX el precio de la onza de oro spot era $100 inferior al precio del futuro de esa onza con vencimiento en junio. Es decir, que alguien podría haber ganado $100.000 sin más que comprar 1000 onzas de oro y hacer una promesa de venta al cabo de dos meses. Esto parece que es un negocio sin riesgo, y de hecho en un mercado normal es un arbitraje sin ningún tipo de riesgo (y por lo tanto, apenas generaría beneficios). Pero en este caso no. Ahora se tiene el riesgo de que para principios de junio esas 1000 onzas no hayan llegado. Lo mismo ocurría con la plata, cuya diferencia que tenía un precio de spot de $15.45 la onza, mientras que el futuro con vencimiento a tres semanas era $16.09. Es decir, que se pagaba $0.64 (más de un 4%) por asumir el riesgo de que la plata no llegase.

Otra situación totalmente anómala se ve con la diferencia de precio entre los mercados de Londres y de Nueva York. Se llegó al punto donde en el COMEX se pagaba la onza de oro a $80 más que en el mercado de Londres. Esto muestra cómo en Nueva York se habían quedado sin oro y tuvo que salir Londres en su rescate, favoreciendo con esa golosa diferencia de $80 que se corriese el riesgo de hacer un arbitraje entre ambos mercados. Un arbitraje que, en condiciones normales de mercado, no supone ningún riesgo (y, por tanto, no deja ningún beneficio).

 

También hay una enorme divergencia de precios con el oro y la plata físicos. Andorrano Joyería organizó una subasta de monedas que cerraba el 7 de abril. En dicha subasta se vendieron las onzas de plata entre 26,5 y 28 euros (ejemplo), cuando el spot cotizaba en torno a los 14 euros. Las monedas de oro se pagaron también muy altas. Por ejemplo, este 1/4 de krugerrand se remató en 500 euros cuando la onza de oro cotizaba en torno a los 1542 euros. Es decir, que la gente está dispuesta a pagar un sobreprecio de un 30% y un 90% para la plata por poseer físicamente el metal en comparación a tener un contrato que indique que dicho metal le pertenece. Tampoco es normal que se vendiese más caro un lingote de 100 gramos de oro que 10 lingotes de 10 gramos de oro.

Ahora vendría la pregunta de por qué las empresas que venden oro y plata no venden el oro y la plata al precio que les corresponde en vez de aumentar tanto el precio con respecto al spot. No faltará quien piense que si ellos compraron la plata más cara preferirán sujetarla en su inventario y asumir el riesgo de iliquidez antes que perder dinero con las ventas. Pero el motivo no es ese. Andorrano Joyería, como cualquier profesional de los metales preciosos, no pone el precio de sus monedas bullion dependiendo del coste de esas monedas, sino dependiendo del coste de reposición de dichas monedas. Lo explico con un ejemplo:

Un profesional compra 1.000 onzas a 20 euros con la intención de venderlas a 21 euros. Tiene mala suerte y ese día baja a plomo el precio de la plata y la onza pasa a valer 15 euros. El profesional estará contento de vender esas 1.000 onzas a 16 euros cada una, y asumirá una pérdida de 4.000 euros en esa operación, porque sabe que no tiene más que levantar el teléfono para que le traigan otras 1.000 onzas por 15.000 euros. Ni qué decir tiene que otras veces le pasará al revés: tendrá un gran subidón el precio de la plata y podrá vender las onzas significativamente más caras del precio al que las compró. Un profesional asume esa volatilidad sin problemas como parte de su negocio.

La diferencia es que ahora ese profesional no tiene a quién llamar porque la cadena de suministro de la plata no está funcionando. Por lo tanto, el profesional no puede llamar a un distribuidor internacional para que le proporcione más onzas de plata o de oro. Simplemente tiene las onzas que tiene y cuando las venda no podrá reponerlas hasta que el mercado vuelva a funcionar con normalidad. Y eso nadie sabe cuándo va a ocurrir. De hecho, Andorrano Joyería anuncia en su web que compran las onzas de plata a 2 euros por encima de su precio de spot (lo normal es que las compre por debajo del precio de spot). Vemos, por tanto, que hasta un profesional mayorista busca comprar el metal físico por encima de su precio oficial de mercado.

Con todo, os dejo algunas reflexiones:

  • Estamos viviendo una situación de gran desconfianza porque nadie sabe qué va a pasar. Eso genera «cambios de humor» y fuerza la volatilidad de los precios.
  • Esta situación que vivimos no significa que «no haya oro» o «no haya plata». A finales de 2019 había 219.576 toneladas de oro desenterradas. Eso es más que suficiente. El problema está en que la logística ha dejado de funcionar, lo cual genera esas diferencias entre los precios de spot, de futuros y físico.
  • En el momento en el que la cadena de generación y distribución de metales preciosos vuelva a funcionar con normalidad, los precios de spot y futuro convergerán, así como los de los mercados de Londres y Nueva York.
  • Pagar un sobreprecio tan grande por el oro y la plata física en comparación a su precio de spot, implica considerar que la cadena de distribución de metales preciosos no va a volver a funcionar como funcionaba antes.
  • Siempre se ha entendido el oro y la plata como una inversión de refugio. Ahora vemos cómo, ante una situación en la que se rompe el mercado (lo mismo ocurriría, por ejemplo, en una guerra) aumenta de valor la inmediatez del metal. Por eso, poseer oro o plata física es mejor valor refugio que comprar ETFs.
  • Este tipo de situaciones no las genera el capitalismo liberal, sino que las genera la ausencia de libertad. Cuando la sociedad civil tiene libertad no ocurren estas deficiencias de mercado porque siempre aparece alguien que realiza un arbitraje o que transporta la materia prima. Ahora muchos quisieran trabajar en esas minas, poner a producir esas fundiciones, fletar esos aviones, acuñar esos cospeles, abrir esas tiendas… Pero simplemente no pueden. No son libres para hacerlo por motivos evidentes. Esa ausencia de libertad de la sociedad civil es la que genera que los mercados no funcionen y que haya estas ineficiencias de mercado.
  • La situación que estamos viviendo la estudiarán las generaciones venideras.

12 Comentarios

  1. Yago Abilleira Crespo 5 meses hace

    Ummm, parece que dentro de poco será muy buen momento para vender oro… quien lo tenga. Alucino con la transparencia de Andorrano, te da directamente el precio de compra de las onzas que quieras vender. Más transparencia imposible.

  2. Pedro Joaristi 5 meses hace

    Buen día Adolfo….buen articulo…los conceptos de precios que explicas en el articulo sobre el mercado de futuros tienen nombres: “contango” y “backwardation”. Cuando existe un suministro estable de un commodity como oro/plata/petroleo/trigo etc., el precio de mercado spot casi siempre es menor a su precio a futuro…el mercado está en “contango”. Porqué el precio es mayor a futuro? Porque comprar y almacenar el producto tiene costo involucrado, uno de ellos siendo el financiero. Ahora veamos el otro caso. Que pasa cuando hay incertidumbre de suministro a futuro de un producto? Pues la gente paga más ahora por el producto que a futuro…el mercado está ahora en lo que se llama “backwardation”.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 5 meses hace

      Muchas gracias por el comentario.
      Me ha costado mucho (pero mucho, mucho, estuve ayer casi todo el día) escribir este artículo y explicar este tipo de conceptos sin entrar en un vocabulario técnico. Vocabulario que tú manejas mucho mejor que yo, porque para eso has sido un profesional de las finanzas durante décadas.

  3. Enrique 5 meses hace

    Muy buena entrada. Aprovechable. Con información “limpia” y profesional.

  4. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 5 meses hace

    Pues si antes publico esto, antes ocurre la mayor locura de la que yo tenga conocimiento en una materia prima. El petróleo vale hoy $4 el barril (un 75% menos que ayer) y el futuro del barril de petróleo para diciembre está a $40. Al parecer, en el mercado canadiense el petróleo vale 0$, es decir: regalan petroleo.

    Si alguien tiene un petrolero vacío, que lo cargue, lo lleve a altamar y vuelva en diciembre a entregar ese mismo petróleo. Pero claro, ahí está el problema: no hay ni un solo petrolero vacío en el mundo.

    Cosas raras estas que nos están tocando vivir. Estoy seguro de que el mercado de las materias primas en 2020 se estudiará en los libros de historia.

  5. Alberto 5 meses hace

    Yago, lo de «Andorrano Joyería» tiene un nombre: PROFESIONALIDAD.
    Y estoy seguro de que para ellos es muy buen negocio atenerse a esa política de claridad y transparencia pues en este negocio tu buen nombre lo es todo.
    Yo entiendo que se compre oro papel si lo que se quiere es especular; pero tú solo puedes especular si hay una serie de parámetros estables.
    Necesitas un gobierno estable, que no vaya dando bandazos. Necesitas un estado de derecho fuerte y consolidado, que no te de sorpresas desagradables. Necesitas una moneda estable en su valoración, que no sufra altibajos en su valoración.
    Ahora mismo no hay nada de todo eso, TODOS los estados de la tierra a la vez van a poner las maquinitas a imprimir billetes para monetizar la ingente deuda que se nos viene encima; los populismos de toda laya van a hacer su agosto pues la sociedad en su conjunto se va a empobrecer, lo que generará inestabilidad social y jurídica.
    Si tu tienes en tu poder 1000 onzas de oro en monedas de oro emitidas por el Imperio Austro húngaro en 1916, aunque hace más de un siglo que dicho estado desapareció tu no tienes ninguna duda de que tu riqueza está ahí. En cambio si lo que tú tienes es un papelito que dice que el «First National Bank of his Bitch Mother» certifica que tienes 1000 onzas de oro, lo que tienes en realidad es un cacho de papel de colorines…
    Si el país donde está dicho banco nacionaliza el banco tú te quedas sin tu riqueza, si dicho banco quiebra tú te quedas sin tu riqueza, si el gobierno de turno decide poner un impuesto transitorio especial a los que tengan un determinado patrimonio tú te ves despojado de tu riqueza…
    En definitiva, para un ahorrador no tiene ningún sentido el «oro papel», en cambio para el Estado el oro físico le produce urticaria pues es sumamente difícil gravar con impuestos su mera posesión.
    Vivimos «Tiempos Interesantes», como dice la maldición china y en estos tiempos sólo lo real permanece intacto, las palabras huecas se desvanecen.
    Haceros una pregunta…
    ¿Si mi abuelo hubiese guardado 20.000 pesetas en 1.935 preferiría que lo hubiese hecho en monedas de oro y plata o en billetes de 100 pesetas?

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 5 meses hace

      Estoy muy de acuerdo en lo que dices.

      No estoy 100% seguro de que todos los países vayan a ponerse a imprimir dinero, pero lo veo muy probable. También veo muy probable el auge de los populismos y eso es algo que me preocupa mucho. En las épocas de crisis se generan grietas sociales que hay quienes siempre intentan sacar provecho. Todas las dictaduras nacen así: prometiendo pan en una crisis.

      Yo esas 20.000 pesetas hubiera querido que las guardase en acciones de la bolsa estadounidense. Ahí lo dejo.

      Saludos,
      Adolfo

  6. Pedro Joaristi 5 meses hace

    Con esto del petróleo hay algo de confusion también Adolfo…no confundamos WTI con Brent.

  7. Alberto 5 meses hace

    Adolfo, eso es trampa… jejeje
    Ya dices «Yo esas 20.000 pesetas hubiera querido que las guardase en acciones de la bolsa estadounidense», con lo que de hecho has escogido el país que ha sido más estable de todo este último siglo, pero…
    ¿Que hubiese pasado si esas 20.000 pesetas hubiesen estado en acciones de compañías españolas?
    Pues que lamentablemente muchas de las grandes empresas españolas de 1.935 hoy día ya no existen…
    ¿Os suena la Hispano-suiza?
    En su día era una de las compañías más valoradas de España, su nombre era sinónimo de coche de lujo…
    Hubo muchas compañías que no sobrevivieron a la guerra civil, el aislamiento internacional, la autarquía, los planes de estabilización, la crisis del petróleo de 1.972…
    El oro no reporta beneficios al ahorrador, es meramente un acumulador de riqueza «coagulada» en bellísimas monedas doradas…

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 5 meses hace

      En 1935 EEUU ya era la primera economía del mundo, así que sería comparable con invertir en ese tipo de acciones hoy.

      No sé cuáles serían las 35 empresas más grandes de España en 1935, pero seguramente haber invertido en ellas hubiese sido preferible a haber comprado oro. Y haber comprado oro ha sido muy preferible a haber guardado pesetas.

      Saludos,
      Adolfo

  8. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 5 meses hace

    Otra materia prima en total backwardation es el lechazo churro (para los lectores americanos, el lechazo es la cría de la oveja que no se ha alimentado más que de la leche de su madre; y «churra» es una riquísima raza de oveja que hay en Castilla que presenta el plato típico de Palencia y uno de los platos más deliciosos del mundo). Estos lechazos se comen fundamentalmente en restaurantes, y como ahora estos restaurantes están cerrados no se consumen. Así que los pastores de Castilla no saben que hacer con sus lechazos; nadie se los compra.

    Ya sabéis que yo hago lo posible por ayudar a la economía local y en este caso mi «sacrificio» consistirá en comer todo los lechazos que pueda :D

  9. Alberto 5 meses hace

    Es altamente encomiable tu nivel de entrega y auto sacrificio…
    Pero recuerda que España es enorme y no hay un solo cachito de ella donde no se coma bien. ¡Hay que sacrificarse por el bien común!

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