Poniéndose exquisitos con las monedas de Franco

Poniéndose exquisitos con las monedas de Franco

Hace ya bastantes años os comenté de unos cuantos listos que querían comprar monedas escogidas de un lote a precio unitario del lote entero, de forma que las monedas les salieran a precio de chollazo. Seguimos parecidos. Os comento un par de historias a mayores que me ha contado Enrique. Ambas están relacionadas con monedas de Franco.

Resulta que una vez estaba Enrique vendiendo por eBay unas monedas de 50 pesetas provenientes de carteras de Franco (1972 – 1974). Entonces le escribe un comerciante y le dice que si tiene varias de *73, con gusto le compra un lote a 27 euros la pieza. Pero con una condición: que sean muy buenas y que estén con pleno brillo original porque él solo ofrece lo mejor a sus clientes. Hay que decir que 27 euros/pieza es un precio razonable para esas monedas comprándolas en un lote bastante amplio, pero no si se busca una concreta y que, además, sea de una calidad extraordinaria. Por eso Enrique le dijo al comerciante que le parece genial que busque lo mejor para sus clientes, pero también que pague de manera acorde. Si las quiere a 27 euros/pieza puede venderle 8 ejemplares sin circular, donde le irán en mejor y peor calidad por lo que al brillo original se refiere. Si solo las quiere perfectamente inmaculadas, él puede surtirle una por 50 euros. No obtuvo respuesta.

Enrique también me contó que a un comerciante amigo suyo le vino un cliente buscando una peseta de 1963 (19-64), pero según le dijo «tenía que estar perfecta». Siendo una moneda tan sencilla, era obvio que Enrique tenía varias en su tienda. Se las ofreció y le dijo que se la vendía a un euro la pieza. Enrique se puso a mirarlas con una lupa y determinó que ninguna de ellas satisfacía su criterio: buscaba una que estuviera perfectamente acuñada y con pleno brillo original. El comerciante le dijo que eso era realmente difícil porque en esa época la calidad de la acuñación en España era realmente mala, así que es realmente complicado encontrar un ejemplar con una acuñación perfecta, pero que él se podía llevar el que le gustase por un euro. El cliente no accedió porque no le satisfacía ningún ejemplar.

Como se trataba de un cliente con el que llevaba mucho tiempo tratando y no quería perderle, el comerciante le dijo que abriría un cartucho de pesetas de 1963 para que él eligiese una (es normal que un comerciante tenga cartuchos de monedas de Franco, pues son piezas muy comunes). Abrió un cartucho, el cliente inspeccionó las 50 pesetas que contenía y resultó que ninguna satisfacía sus criterios. Así que abrió otro cartucho, que tampoco contenía ningún ejemplar que satisficiera al cliente. Lo mismo ocurrió con un tercero. Al cuarto cartucho que abrieron, una vez que había inspeccionado 200 monedas, encontró una que le gustó. Una vez seleccionada, el comerciante le pidió 30 euros por la moneda. El cliente se indignó por un precio tan caro, pero el comerciante le hizo entender que no le estaba cobrando una moneda sino cuatro cartuchos.

Casi todas las monedas de Franco son muy sencillas de encontrar en calidad sin circular. Por eso muchos coleccionistas buscan ir más allá y valoran que la acuñación haya sido buena. Esto es algo muy complicado para los primeros 20 años, puesto que la industria española en los años 50 no estaba para echar cohetes y las monedas salían de cualquier manera. Además, muchas de las carteras eran de muy mala calidad y hacían que las monedas perdieran su brillo original o incluso que se oxidasen. Esto hace que muchos coleccionistas distingan la calidad de monedas que están en sin circular y se fijen mucho en la acuñación.

Cartucho de pesetas

Es una forma de graduar monedas semejante a la que se tiene en Estados Unidos. Los estadounidenses definen 10 grados distintos dentro de las monedas sin circular (de MS-60 a MS-70). Hay monedas que es muy fácil encontrarlas en calidad sin circular pero por las que se paga una auténtica barbaridad si escalan a los grados más altos. Un buen ejemplo es éste Mercury Dime en MS68+ que se remató en $364.250 más comisión. En conclusión, creo que está muy bien eso de ser muy exquisito con las monedas que compra y seguir el ejemplo de los estadounidenses en valorar la calidad. Pero, al igual que hacen los estadounidenses, esas exquisiteces hay que saber pagarlas.

Por cierto, quienes pudieron hacerse con una muy buena colección de monedas de Franco fueron quienes trabajaron en un banco a mediados del siglo pasado. Por sus manos pasaron muchísimas monedas y, si tuvieron el gusto de seleccionar las mejores, se habrían hecho con una colección excelente sin más que por su valor facial. Lamentablemente, en esas épocas eran pocos los que apreciaban esas diferencias en las monedas sin circular. Pero soy consciente de alguna colección muy buena forjada desde la taquilla de un banco.

2 Comentarios

  1. Luis 4 meses hace

    La búsqueda de exquisitices a precio de calidades altitas, o de calidades altas a precio de calidades medias, es el pan nuestro de cada día en el mercado numismático. Cualquier comerciante te podría contar multitud de casos, a mí me ha pasado muchas más veces de las que puedo recordar.

    A veces sucede por ignorancia, sin mala fe. En estos casos, si el coleccionista está dispuesto a escuchar y valorar los argumentos del comerciante respecto a las diferencias de calidad y su relación no siempre lineal con el precio, suele ser posible reconducir la situación y que la compra se verifique o, al menos, que el coleccionista deje de llamarse a engaño, lo que no es poco logro.

    Un caso de ignorancia no taimada es cuando el coleccionista no acierta a diferenciar los grados de conservación por lo que pretende comprar una moneda en calidad superior basándose en una compra anterior de una moneda emparentada con la presente sólo que en calidad media. Otro caso es cuando el coleccionista extrapola erróneamente los ratios calidad/precio de unas series a otras distintas. Por ejemplo, es mucho más fácil encontrar bajos imperios en alta calidad que sestercios, por esos los bajos imperios en EBC+ presentan precios asequibles mientras que los sestercios en EBC+ pueden valer miles de euros. Hay personas que ignoran esto e igual que compraron bajo imperios exquisitos también quieren sestercios exquisitos, escandalizándose cuando se enteran de los precios que éstos tienen. Insisto en que en ambos escenarios las transacciones suelen tener un final más o menos feliz.

    Lamentablemente también sucede que a veces el coleccionista sólo pretende echarle morro, a ver si suena la flauta y convence al comerciante de que le venda un EBC a precio de MBC. En estos casos lo mejor es no perder el tiempo y «estimular» al coleccionista poco honesto a que acuda a otro profesional a suministrarse.

  2. jose maria 4 meses hace

    en el ultimo catalogo de Calicò tienen una gran cantidad de pesetas desde la serie 1947 al 1953 y la verdad si me dejo llevar por esos precios solamente la pagina de pesetas me pagan el catalogo entero jajaja

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