Rizando el rizo con los contenedores

En este blog ya se ha hablado bastante de los contenedores de monedas que son tan típicos en Estados Unidos y que gustan a pocos coleccionistas europeos. La gracia de esos contenedores es que una entidad externa certifica la autenticidad de la moneda que contienen y proporciona una valoración de la misma, de manera que quien la compra tiene la opinión de un tercero sobre dicha pieza. El truco que permiten estos contenedores es que hay veces que los operarios de las empresas de certificación se confunden y tasan una moneda en peor calidad de la que es; como pequeñas diferencias de calidad pueden dar lugar a variaciones muy grandes en el precio, entonces el entendido que se da cuenta del error compra la pieza valorada de forma pesimista, la saca de su contenedor, la vuelve a enviar a la autoridad certificadora y es posible que se la tasen de forma más optimista, pudiendo venderla por mucho más dinero. Esto es lo que se llama el “Crack-out game“.

Este tipo de prácticas pueden generar muchos beneficios a los más entendidos, pero puede hacer perder bastante pasta a los que no lo son y compren monedas que están valoradas de forma muy optimista por sus contenedores. Así que se da la situación de que en Estados Unidos se meten en contenedores sistemáticamente todas las monedas “buenas” para garantizar su venta y ya resulta que ni de esos contenedores se fían los compradores. ¡¡Pues menuda historia!!

No se preocupen ustedes que donde hay miedo hay negocio, y aquí aparece Certified Acceptance Corporation (CAC), una tercera (o mejor dicho, cuarta) compañía que garantiza que, en su opinión, las monedas tienen una calidad acorde con la valoración que de ellas se indica en su contenedor y lo hace explícito con una pequeña pegatina en el plástico. Así el comprador tendrá su opinión, la del vendedor, la de la empresa del contenedor y la de CAC a la hora de comprar una moneda. Y por supuesto, todas las opiniones se llevan su parte de comisión.

Because Confidence in a Coin’s Quality is Priceless” (Porque la confianza en la calidad de una moneda no tiene precio), es el emblema de esta nueva empresa sacacuartos. La confianza no tendrá precio, pero ellos cobran la tasación.

A fin de cuentas, y esto es lo más importante de todo, uno tiene que entender del tema por sí mismo y ser capaz de diferenciar lo bueno de lo mejor, y hasta que no se haga con seguridad no hay que meterse en moneda cara ni en camisas de once varas, porque lo normal es que se salga perjudicado. Eso sí, esto no quita que no esté bien tener las monedas certificadas o que se deba tener en cuenta la opinión de los expertos; pero en última instancia al hacer cualquier tipo de inversión el que invierta debe tomar las decisiones porque es quien asume el riesgo. Vamos, que no hay que pedir opinión a 30 entidades de certificación, hay que saber valorar por uno mismo. Creo yo.

Comentarios en: Rizando el rizo con los contenedores

  1. Naturalmente lo deseable es apoyarse en el propio conocimiento y no tener que depender de terceros; pero la realidad es que en el tema de la conservación de las piezas, incluso entre los que se suponen más entendidos, hay discrepancias a veces que resultan inexplicables. A mí me ha ocurrido con varias monedas compradas en subasta a las cuales asignaban una conservación X y al cabo del tiempo, no mucho, sin que hubieran sufrido ningún deterioro, llevarlas a vender a otra Sala de subastas, donde me las atribuyen una conservación dos grados por debajo. Ambas Casas de Subasta, no diré nombres, son de las más reputadas aquí en España. Pero hay algo, desde luego, que no cuadra…

    Espero, Adolfo, que hayas recargado bien las baterías, porque los que seguimos este blog esperamos que en esta nueva temporada sigas manteniendo el nivel tan alto en cuanto a la diversidad y el enfoque tan ameno de los temas que, en relación con esta afición compartida, nos brindas generosamente a todos. Un saludo y suerte.

  2. Lo de los useños con la ‘graduación’ se está convirtiendo en algo patético; empezando por su propio sistema de valuación (el número adicional -escala de Sheldon- que meten a la escala de grado) y pasando por las ‘autoridades’ de certificación; esto es rizar el rizo; entiendo perfectamente las razones últimas detrás de estos movimientos, pero para todo esto está empezando a envenenar la numismática useña; la suerte, es que estos movimientos se restringen mucho fuera del ámbito de su moneda, aunque cada vez se ven más esperpentos como macuquinas hispanas encapsuladas (y que va y la empresa de turno la gradúa VF-28 ¿y por qué no 26 o 30?). Yo, con esto ya me decido totalmente a no comprar nunca una moneda encapsulada; si ya antes era reacio a ello, ahora me niego a hacerle el caldo gordo a todo este circo de payasos.

    La buena noticia es que hasta ahora, los intentos de estas empresas de extender su ‘negocio’ a Europa han fracasado, y con todo esto yo creo que disminuirá aún más la probabilidad de que lo consigan. Por último, recordar que en la inmensa mayoría de series numismáticas, el grado es solo una parte de la ecuación que nos de el intervalo de precios razonable, y a veces no es ni el principal.

  3. ramon,

    esas mismas discrepancias son las que imponen la necesidad de que cada cual tase las monedas con su propio criterio. Al final a mí me da igual que un vendedor me diga que una pieza está en EBC, yo lo que quiero es verla y luego ya veré cómo la valoro.
    En cuanto al blog, sólo puedo decir que haré lo que pueda. Me gustaría poder escribir mucho y bien, pero mi situación personal está siendo bastante compleja y por ello no creo que pueda tener mucho tiempo en las próximas semanas para dedicárselo al blog. Intentaré ir metiendo entradas, aunque sean más cortas.

    Carlos,

    yo tampoco soy muy radical en ese aspecto, de hecho tengo algunas piezas encapsuladas…
    de todas formas, es cierto que les está costando implantar ese sistema yanqui en Europa.

  4. Pingback: Falsacionismo numismático « Blog numismático

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