Felipe IV, 2 reales de Santa Fe de Nuevo Reino, 1652

Felipe IV, 2 reales de Santa Fe de Nuevo Reino, 1652

Periodo: Edad Moderna

País: Colombia (Imperio Español)

Reinado: Felipe IV

Denominación: 2 reales

Año: 1662

Ceca: Santa Fe de Nuevo Reino

Peso: 6,89 g.

Metal: plata

Calidad: EBC

Casa de subastas: Tauler & Fau

Fecha: 22 de noviembre de 2022

Precio de salida: 1.000 euros

El Gran Escándalo de Potosí estalló en 1649. La gran cantidad de moneda feble repartida por todo el Imperio Español requirió la reapertura de varias cecas en la Península (más), las reacuñaciones masivas en las cajas reales y el cambio tipológico de la moneda sudamericana para que pudiera recobrar el prestigio internacional que nunca debió haber perdido. Sus implicaciones se notaron en todo imperio, incluyendo el Virreinato de Nueva Granada, que en ese momento contaba con una única ceca: Santa Fe de Nuevo Reino; actual Bogotá.

Santa Fe reacuña la plata potosina

El contexto en el que se encontraba la ceca de Santa Fe era muy complejo. Era una ceca bastante aislada que, desde su apertura en 1621, había incumplido muchas de las órdenes reales (v.gr., se negó a acuñar vellón). Desde entonces hasta la década de 1650, la ceca de Santa Fe era una empresa envuelta en un gran caso de corrupción que solo acuñaba de forma intermitente. Este escándalo hizo que la tesorería de la ceca acabase siendo propiedad de Antonio de Vergara Azcárate y Dávila a partir de 1647. 

Fue a Vergara Azcárate a quien le tocó lidiar con el impacto del escándalo de Potosí en una ceca que para entonces apenas acuñaba. Pero se siguió la Real Pragmática del 22 de diciembre de 1650 por la que se ordenaba reacuñar todas las “rochunas” y a partir de 1651 comenzó a entrar la plata perulera en la ceca de Santa Fe. Esa misma Pragmática también obligaba a cambiar el diseño de sus monedas, dejando éstas de representar el escudo de Carlos I para dar paso a los dos pilares que tan famosos se harían a lo largo de la siguiente centuria. Un buen ejemplo de este nuevo diseño es el ejemplar que encabeza la entrada.

Estas acuñaciones fueron exiguas. Al no haber minas de plata en los alrededores, la ceca bogotana apenas acuñaba la plata que se recogía en las cercanías de la ciudad. Había años en los que se acuñaban unos pocos miles de kilos de plata; otros no pasaban de unos cuantos cientos; había años donde simplemente no se acuñaba nada. 

Obviamente no toda la plata que se acuñaba en Santa Fe procedía de las rochunas. Aunque fuese de manera discontinua los comerciantes mandaban plata de procedencias muy diversas. Por ejemplo, se sabe que en 1657 se obtuvo una importante partida de plata rescatada del barco “Nuestra Señora de las Maravillas”, hundido en 1656 en la costa de la actual Bahamas y relacionado con la otra ceca que operó de manera efímera en la actual Colombia: Cartagena. 

De esta forma tan curiosa fue avanzando el siglo XVII para la ceca de Santa Fe. Una ceca que acuñaba cuando podía, acuñaba lo que quería y pagaba lo que consideraba a operarios, gestores y a la Corona.

Cartagena reacuña la plata potosina

A la vez que se inauguró la ceca en Santa Fe se abrió una oficina de acuñación en Cartagena, dependiente de la anterior. En Cartagena se acuñaron platas desde 1621 hasta 1635, siempre en pequeñas cantidades. Por lo tanto, cuando aconteció el escándalo de Potosí la ceca ya estaba cerrada.

Cartagena era un puerto con mucho comercio, por lo que necesitaba circulante tanto o más que cualquier otra ciudad. En 1651 Felipe IV prohibió la circulación de monedas potosinas anteriores a 1649 y a Cartagena no se le compensó con nuevas remesas de moneda argéntea. Esto era un gravísimo problema para la ciudad. 

Por eso, el gobernador Pedro de Zapata solicitó a Felipe IV la reapertura de la ceca para así poder reacuñar las rochunas que allí se encontraban. El rey, temeroso de nuevos escándalos, contestó en 1653 con una negativa. Zapata volvió a insistir y, ante el retraso en recibir una respuesta y la gran necesidad de circulante que tenía el puerto, decidió que se abriese la ceca. Ésta comenzó a operar el 22 de junio de 1655, siendo una ceca ilegal sin autorización real

Felipe IV. 8 reales Cartagena, 1655.
Felipe IV. 8 reales Cartagena, 1655.

Por desgracia para los cartageneros, en julio se recibió una carta de Felipe IV (escrita el anterior septiembre) negando la posibilidad de abrir una ceca en Cartagena y ordenando que se cerrase cualquier casa de moneda que estuviera operando. Como consecuencia, el 4 de agosto paró la fabricación de monedas en Cartagena. Estas fueron las últimas acuñadas en esa ciudad durante todo el periodo virreinal.

Es obvio que todas estas monedas son muy raras, puesto que solo fueron acuñadas durante 44 días. Unas monedas que, por otro lado, presentan un diseño propio y original. Este diseño incluye la fecha aunque raro es el ejemplar existente en el que se aprecia adecuadamente (en el que se muestra aquí se aprecia la “panza” del último 5 encima del pilar izquierdo, tras la orla de puntos). 

La mayoría de los ejemplares que se conocen (si no todos) provienen del pecio Nuestra Señora de las Maravillas. Un pecio que fue en parte rescatado en su día y cuya plata acabó siendo en buena parte reacuñada en Santa Fe. 

Me parece muy curioso que la plata fuese extraída del Cerro Rico, acuñada en Potosí, trasladada a Cartagena, fundida de nuevo, vuelta a ser acuñada en Cartagena, hundida en el barco que la transportaba hasta la Península, rescatada, transportada hasta Santa Fe, fundida y vuelta a acuñar. Todo eso en 8-15 años. ¿Quién sabe si tal fue el caso de la moneda que encabeza esta entrada?

Tauler & Fau Selection

Tauler & Fau ha publicado una subasta Tauler & Fau Selection para el día 22 de noviembre de 2022 (ya adelanté la subasta aquí). Se trata de una subasta que repasa la historia de la numismática en 433 lotes muy selectos, especialmente en lo que a su estado de conservación se refiere. Voy a comentar brevemente las monedas de la Edad Moderna en adelante. Ya hablé de las monedas antiguas y medievales en un post anterior

La Monarquía Española arranca muy fuerte. Las monedas de la época de Felipe II son magníficas. Así, nos encontramos con un real segoviano único e inédito, un 4 reales de Sevilla 1594 único, un 8 reales de la casa vieja de Segovia y los dos resellos de las azores que comenté en una entrada anterior. Avanzando con los Austrias vemos que Felipe IV tiene muy buena representación, con duros tan interesantes como esta rareza de Potosí u otros de Segovia

El siglo XVIII probablemente sea más comercial. Hay monedas de plata tan llamativas como estos 2 reales galanos, el 8 reales potosino con forma de corazón o el preciosísimo tari de 1686. Siguiendo esa tónica se entra en el siglo XVIII, donde hay muchos duros y muchas onzas preciosas. Esto es especialmente cierto para Carlos III, cuyos duros los capitanea un columnario en MS-62 y cuyas onzas incluyen tres caras de rata

La Edad Contemporánea comienza por todo lo grande: dos monedas de 320 reales de José I de 1810 y 1812; son dos de las mejores monedas de la subasta y son numismática de un primerísimo nivel. El resello de Filipinas sobre un duro chileno también es digno de mención. En el resto de las monedas españolas nos encontramos piezas bonitas que gustan a un público muy amplio. Quizá entre ellas se puedan destacar las 20 pesetas de 1894 y las de 1904

En cuanto a la Selección Venezuela, se trata de una colección de 100 monedas de Venezuela, todas ellas encapsuladas, que dan un muy buen repaso a las acuñaciones virreinales y republicanas de ese país. Hay una moneda caraqueña de Carlos IV, lo que es rarísimo. Después se presenta un repaso extraordinario a las acuñaciones de la Guerra de la Independencia. ¡Muy buenas también! Entrando en la moneda republicana nos encontramos algunos ejemplares muy selectos y en alta conservación, como los 5 reales de 1858 o los 2 centavos y medio de 1876

Para finalizar, os dejo un vídeo donde doy un repaso a la moneda española y venezolana que se presenta en esta subasta.

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Para mecenas

Como otras veces, en el Club Escudo hemos estado desgranando los detalles de esta subasta. Aquí os dejo el vídeo para los mecenas que no pudieron asistir a la reunión:

 

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Descripción Tauler & Fau

Felipe IV (1621-1665). 2 reales. 1662/1/0. Santa Fe de Nuevo Reino. (Cal-946). Ag. 6,89 g. Clarísima doble sobrefecha. El valor 2 como Z. Atractiva pátina de monetario con tonos azulados en reverso.

Fuente.

Comentarios en: Felipe IV, 2 reales de Santa Fe de Nuevo Reino, 1652

  1. Gracias por tan interesante artículo. Simplemente me gustaría añadir algunas cuestiones. Primero, aunque sin duda Santafé quedaba en Nueva Granada, la ceca como tal no se conoce así en la historiografía (Santa Fe de Nuevo Reino), y los mismos “mintmarks” aparecen como es NR, es decir simplemente Nuevo Reino. Asimismo, aunque fue una ceca poco prolífica en plata (como lo demuestran los altos precios de sus columnarios de 1759, 1762 y 1770), es la única casa que acuñó casi desde el principo cuartillos (c. 1622), los llamado anepígrafos, por lo mismo que se menciona al rechazo al vellón. Finalmente, para hacerle un poco de justicia a esa ceca, me gustaría agregar que sí fue una casa prolífica en acuñación de oro, debido a que el Nuevo Reino sí tenía una amplia producción de dicho metal precioso.

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