La diferencia entre acumular y coleccionar

Hace un par de años discutí con un catedrático sobre el coleccionismo. En su opinión, coleccionar es absurdo porque simplemente supone tener muchos objetos parecidos y hacerse con más por el mero hecho de no tener uno exactamente igual. Yo le expliqué que estaba confundiendo coleccionar y acumular. 

También me he encontrado cierta confusión al respecto entre varios coleccionistas, especialmente en Hispanoamérica. Muchos me cuentan que al principio coleccionaban cualquier moneda o billete de cualquier parte del mundo que cayese en sus manos. Luego ven como un acto de madurez el concretar la temática y hacerse expertos coleccionistas en un tema muy definido. Entienden lo primero como “acumular” y lo segundo como “coleccionar”. Yo solo estoy de acuerdo en parte.

Acumular vs. Coleccionar

En mi opinión la diferencia entre acumular y coleccionar está en el criterio a la hora de adquirir nuevos ejemplares. Un acumulador añadirá ejemplares a su colección según le vayan llegando, según le vayan gustando o según pueda permitírselos. En cambio, un coleccionista debe tener un criterio claro sobre los objetos que entran en su colección. Debe haber un motivo racional que explique por qué un ejemplar se adquiere y se contextualiza dentro de la colección y por qué otros no.

Esta idea encaja muy bien con la opinión de Álvaro (de La Dobla): la temática de una colección es irracional mientras que su estructura debe ser racional. Si le preguntamos a un coleccionista de duros de los Borbones por qué se centra en esas monedas en vez de en las monedas del Califato Abasí o de la Polonia Medieval, seguro que nos contesta con argumentos irracionales relacionados con sus sentimientos (e.g., pertenencia a España) o con sus gustos (e.g., periodo histórico que le interesa o monedas que le gustan estéticamente). Puede haber algún criterio racional en la selección, sobre todo de corte económico o de mercado (e.g., es más fácil encontrar moneda española que polaca y tendrá mejor venta en el futuro), pero siempre hay otras series que cumplen esa misma función: ¿por qué duros de los Borbones y no monedas de 2 escudos o denarios?

Una vez seleccionada irracionalmente la temática que le apasiona el coleccionista debe pensar en la forma en la que estructura su colección. Esa estructura generalmente requiere un estudio y tener un criterio formado, tanto desde el punto de vista numismático como desde el punto de vista histórico.

Cómo estructurar la colección

La forma en la que se estructura una colección depende de la temática y del criterio del coleccionista. Hay tantas formas de estructurar una colección como coleccionistas. Aquí van algunas ideas al respecto.

La primera distinción es entre colecciones cerradas y colecciones abiertas. Las colecciones cerradas son las que tienen un principio y un fin limitado, de forma que un coleccionista pueda aspirar a hacerse con todos los ejemplares de un tipo; las colecciones abiertas son las que humanamente no son abarcables.

Muchas de las temáticas típicas de la Edad Contemporánea son colecciones cerradas. Por ejemplo, las monedas de Isabel II, el Centenario de la Peseta, los 2 euros conmemorativos… Muchos coleccionistas simplemente siguen el catálogo y van tachando las monedas que adquieren. Es un coleccionismo muy sencillo porque buena parte de la estructura de la colección viene dada por un tercero, así que el coleccionista no tiene que decidir mucho.

Eso no significa que no tenga que decidir algo. Por ejemplo, ¿qué calidad mínima exige a sus monedas de El Centenario? ¿intentará hacerse con todos los años o solo con todos los tipos? ¿comprará todas las monedas o dejará fuera las que cuesten por encima de cierto umbral? ¿adquirirá variantes? ¿y errores? etc.

Cuando se entra en colecciones más antiguas solo queda la opción de hacerse con un subconjunto de todas las monedas que abarca la temática. Un subconjunto que será más restrictivo cuanto más amplia sea esa temática. Ahí se hace más importante definir los criterios históricos que hacen que una moneda entre en la colección o no.

Esos criterios pueden ser muy sencillos. Por ejemplo, la típica colección de un denario por cada emperador está definiendo una temática (denarios del Imperio Romano) y un criterio de selección (un denario representativo de cada emperador). Ese criterio de selección es muy importante, porque si alguien simplemente compra denarios según le vayan llegando es probable que acabe con 80 denarios de Gordiano III y ninguno de Claudio. 

Otro coleccionista puede tener una misma temática de denarios, pero con un criterio distinto. Por ejemplo, denarios que representen diferentes deidades; o denarios que muestren elementos arquitectónicos; o… 

Estos criterios pueden ir cambiando según vaya evolucionando la colección. Por ejemplo, si alguien colecciona monedas de la Tetrarquía es razonable que primero busque adquirir una moneda de cada emperador. Cuando haya completado (o casi) esa primera colección podrá buscar una moneda de cada emperador y de cada ceca, intentando hacerse con la mayor variedad de motivos de reverso posibles (lo que implica un estudio sobre las cecas existentes, su evolución y los motivos representados en el reverso). Cuando tenga casi todas las monedas que buscaba quizá pueda seguir profundizando en las distintas emisiones de cada oficina de cada ceca; o quizá le sea más interesante comenzar a ampliar la colección hacia las monedas de la Dinastía Constantina.

Un caso bastante extremo de una colección amplia y bien estructurada es la colección de Lanzarote: solo 100 ejemplares para describir toda la historia numismática de España en el sentido más amplio posible. Una colección así implica un estudio de toda la historia de la numismática para seleccionar qué monedas son representativas.

Cómo saber si tu criterio es interesante

Lo más importante de tu colección es disfrutarla: si la colección te divierte y te hace feliz no hay nada que objetar. Cada cual que coleccione lo que quiera. Como si quieres coleccionar todas las variantes de cuño de las blancas de los Reyes Católicos emitidas en Sevilla. Tendrás una colección amplísima y que probablemente solo te interese a ti. Pero si te entretiene y eres feliz así, por mi parte todo perfecto.

Pero si quieres hacer una colección interesante es necesario que interese a alguien más que al propio coleccionista. Para eso lo mejor es construir una colección que cuente una historia. Imagínate que pretendes escribir un libro sobre la temática que te apasiona. ¿Qué monedas utilizarías para ilustrar ese libro? ¡Pues esas son las monedas que deben entrar en tu colección!

Por ejemplo, si queremos contar la historia económica en la época de los Austrias seguramente habría que hacerse con muchas de las monedas menudas que usaba el pueblo llano (incluyendo muchos resellos); con uno de los escudos de Juana y Carlos; con algunos de los reales y sus múltiplos según fuesen apareciendo… Pero seguramente dejaría fuera las acuñaciones de Barcelona de 1535 porque eso fue algo puntual para pagar una guerra.

En cambio, si alguien quiere contar la historia política de ese mismo periodo seguramente adquiera monedas de cada uno de los reyes. Seguramente eluda las monedas macuquinas (o solo tenga una representación de cada ceca americana) y busque piezas donde se lean bien las leyendas para descifrar el mensaje político. 

El que se ponga a coleccionar las variantes de las blancas de la ceca de Sevilla escribiría con ellas un libro muy aburrido. Desde luego que a mí no me interesaría para nada. Pero si a él le hace feliz, todo correcto.

Para no confundirse

Para evitar confusiones indicaré tres cosillas:

  • Tener criterio a la hora de coleccionar no tiene nada que ver con tener una colección cara. He visto colecciones de onzas que no tenían ningún criterio aparente y que más parecían una acumulación de monedas de 8 escudos. También podemos ver la Colección Huntington, con centenares de monedas exquisitas junto con decenas de miles de monedas chatarreras. Al menos aparentemente (no he podido ver todos los ejemplares) esa colección no tenía ningún criterio.
  • Tener criterio a la hora de coleccionar no tiene nada que ver con centrarse en una temática muy concreta. Ya he puesto el ejemplo de la colección de Lanzarote como una colección muy amplia y con un criterio personal muy definido. Un ejemplo contrario sería quien acumulase blancas de los Reyes Católicos una tras otra.
  • Tener criterio a la hora de coleccionar no tiene nada que ver con tener una colección interesante. Hacerse con tantos errores como sea posible de las pesetas de Franco es un criterio como otro cualquiera, pero dará lugar a una colección poco interesante (al menos para mí).

La “fase de acumulación” al comenzar a coleccionar

Es muy cierto que muchos coleccionistas sufren una “fase de acumulación” cuando comienzan a coleccionar. Esos coleccionistas adquieren igual un lote de cobres de los Austrias que unas pesetas de Franco. Ese entusiasmo inicial les hace acumular muchísimas monedas sin un criterio definido.

Esa fase es denostada por muchos como una pérdida de tiempo. Como un acto propio de coleccionistas compulsivos e inmaduros. Yo no creo que sea así por dos motivos: 

  • El coleccionista disfruta mucho esa fase de descubrimiento. Esto no deja de ser nuestra afición, así que bienvenido sea cualquier cosa que nos haga disfrutar.
  • El coleccionista bien puede aprovechar esta fase para descubrir, analizar y estudiar (aunque sea superficialmente) monedas muy diversas. Eso le hará tener una mayor visión de la historia de la numismática y le ayudará a definir mejor los criterios de su propia colección cuando se centre en una temática concreta (si es que se centra). 

Yo no tuve la “fase de acumulación”

En mi caso no tuve esa fase de acumulación cuando empecé a coleccionar monedas. El motivo es que antes de coleccionar monedas coleccionaba botellas de licor en miniatura. Ahí tuve esa fase de acumulación, en la que llegué a reunir más de 4.000 botellitas (sí, en mi armario no cabía la ropa). 

Si dejé de coleccionar botellitas y comencé a coleccionar monedas fue justamente porque la numismática me permitía una estructura y las botellitas no. Pensé en definir algún criterio específico, como solo coleccionar botellas de güisqui, pero aún así no me satisfacía la idea. Entendí que de una moneda se puede aprender mucho más que de una botella de licor. Por eso me centré en la numismática hasta el día de hoy.

10 comentarios en “La diferencia entre acumular y coleccionar”

  1. Yo tampoco tuve «fase acumulativo», mi padre que es coleccionista, siempre me decía «más vale poco y bueno que mucho y malo»; adeás es el mensaje que transmite Sear en las introducciones de sus catálogos.

  2. Interesante entrada, a mi me hace pensar. Yo si tuve la fase de acumulación, 3kg de Rubias del escudo franquista, las del 1 de Juan Carlos I eran descartadas. Ahí siguen en su cofre del tesoro.

  3. Para mi la diferencia está exclusivamante en la finalidad que se persigue. Toda acumulación de monedas conforma una colección y toda colección es una acumulación de monedas. Me explico con dos ejemplos:
    EJEMPLO 1. Cada vez que al pagar una compra me dan con el cambio una moneda de 2 euros, la deposito en una hucha para financiar mis próximas vacaciones. Es una acumulación de monedas y es una colección porque existe un criterio: deben ser monedas de 2 euros. Aunque igual me da el pais que los ha acuñado o la fecha.
    EJEMPLO 2. Cada vez que en una numismática, rastro, subasta, etc. veo una moneda de 2 reales de Carlos III, hago todo lo posible por comprarla. Es una acumulación de monedas de 2 reales y no deja de ser una amplia colección. Ahora bien, la finalidad que persigo es que cuando tenga 200 ejemplares, un amigo platero me confeccione un super hortera cinturon con todas esa monedas engarzadas, para fardar en las fiestas de mi pueblo.

    Pero en ambos ejemplos si mi finalidad es conformar una representacion lo más amplia posible de monedas de 2 euros o de 2 reales, creo que entonces, sin duda alguna, estoy conformando una coleccion.

    Cuando me infectó el virus de la numismática siendo un crio al inicio de los años 70, vivía en un pequeño pueblo de Alicante que ni tenía tiendas de monedas ni rastros donde comprar. Descubrí que las pesetas de Franco tenían 4 fechas (1947, 1953, 1963 y 1966) y que en las estrellitas aparecian numeros distintos. Entonces no sabía ni que existían catalagos de monedas. Me dediqué a guardar todas las pesetas que caían en mis manos en una caja y a elaborar un listado con los diferentes números de las estrellas. Cuando posteriormente me regalaron mi primer catálogo descubrí que tenía un ejemplar de cada pieza existente, a excepcion claro de la peseta de Benlliure (1946) y con la peseta del 1 (1944). Me pregunto si lo que hice fue acumular pesetas o coleccionar pesetas. Para mi, sin duda, lo que hice fue coleccionar a base de acumular pesetas. La finalidad es sin duda lo que distingue ambos conceptos. Pero solo es mi simple opinión.

  4. En mi caso cuento con monedas de varias épocas y civilizaciones. Tengo los duros del Centenario así como una pequeña representación de 8 reales indianos; son monedas que siempre me han gustado. De moneda antigua, como aficionado a la historia y amante de las monedas, encuentro igual de interesante un denario romano que un dirham andalusí o un dracma Sasánida. Son monedas bellas que llevan grabadas parte de civilizaciones ya desaparecidas y a mi personalmente me gusta tener una pequeña representación de ellas. No sé si esto es acumular o coleccionar pero si sé que disfruto con mis monedas y en un futuro tal vez cambie mi forma de ver las cosas, pero hoy las veo así
    Un saludo Adolfo y aprovecho para felicitarte por tu trabajo

  5. Buenas a todos, yo me declaro un coleccionista. Tengo algunas colecciones cerradas y la mayoría son abiertas.
    Pero aunque soy coleccionista no me cierro nunca a añadir a mi colección ccualquier pieza que me guste.
    Cuando empecé con esta afición, aunque creo que nunca empecé y siempre estuvo ahí, no me importaba su estado, lo que importaba era tenerla. Ahora como habéis definido algún compañero lo que importa es su calidad.
    Y en lo coincidió con vosotros es en que más vale una pieza buena que cien malas

  6. Hasta este año no había hecho esta reflexión, llevaba un montón de años «acumulando?» monedas, el 100% las conseguí gratis, herencia de chatarra de abuelos, puñados de monedas de los viajes de mis familiares… su colocación lógica en álbumes despertó mi interés y evolucionó para hacer mi propia caza durante mis viajes… la llegada del euro contribuyó a ampliar horizontes. «Coleccionismo de monedero» lo llamo yo, nunca pensé en que estuviera acumulando, era una colección 100% abierta. Era bonito tener una representación de monedas de distintos países. Ahora interpreto que no era un aficionado a la numismatica, no estudiaba las monedas, pero sí era un coleccionista (la propia palabra según la RAE significa eso, formar un conjunto ordenado de cosas , por lo común de una misma clase y reunidas por su especial interés o valor) Si le ponemos número y hablamos de unas 3000 piezas a lo mejor estaba acumulando, pero estaban bien ordenadas por países, ¿es ya colección?. Desde 2016 empecé a hacer intercambios por foronum con las repetidas y me volví un completista. Ahora ya con más de 5000 piezas estoy en fase de centrar la colección, reducir a unos países y fechas a la hora de completar y abrir a periodos inexplorados por la simple satisfacción de tener monedas bonitas de otros momentos históricos. Desde hace un tiempo ya las pago y las estudio mínimamente al clasificarlas, ¿soy ya digno de llamarme aficionado a la numismatica?, Un saludo.

  7. Adolfo Ruiz Calleja

    Interesantes reflexiones. Veo que en muchos casos la experiencia coincide.

    @Pedro, yo creo que los dos primeros ejemplos (acumular monedas de 2 euros o 2 reales de Carlos III) no es un coleccionismo. El criterio es demasiado laxo. Para mí el primer caso es un ahorro y el segundo caso una acumulación.
    Simplemente es mi opinión.

    @Jorge, ¡¡claro que puedes considerarte un aficionado a la numismática!!
    Hasta eres mecenas del Blog Numismático, que es el máximo nivel al que un aficionado a la numismática puede aspirar ;-)

    Pero… sí, yo me plantearía cuántas de esas 5.000 monedas tienes correctamente estudiadas y qué estructura tiene esa colección.

    Saludos,
    Adolfo

  8. En mi caso, desde hace un tiempo, empiezo a pensar que he acumulado demasiadas piezas y que debería deshacerme de algunas de ellas, para comprar otras, claro.
    Pero dominando, en mi colección las monedas antiguas, me encuentro que no hay dos monedas iguales, y que si quiero tener una buena representación de una ceca entrarían en juego factores que pueden variar mucho, como el peso, o la composición del metal, o el arte de las piezas.
    El caso es que me gusta tener varias piezas «iguales», y poder estudiar su variación.
    Por cierto, llevo más de 10 años coleccionando, y sigo sin centrarme, aunque hay periodos que van dominando, quien sabe, en el futuro…….

  9. Llevo coleccionando desde los 6 años, cuando mi abuela me regaló un pequeño cofre con todas las monedas que había acumulado a lo largo de sus viajes. Encontarme con monedas de principios de siglo de paises de los que nunca había oido hablar simplemente me fascinó. Desde entonces no he perdido el gusto por coleccionar y siempre que puedo, en especial si viajo, me hago con algún lotecillo de monedas variadas del mundo. Por supuesto tengo criterios a la hora de eligir cuales incluyo en la colección y cuales no (por tipos, solo monedas circulantes, que se vean todos los detalles…) aun así, ya tengo más de 2 mil monedas y subiendo. Muchos dirán que sigo en la fase de acumulación de chatarra después de tantos años y quizás tengan razón, pero me da lo mismo. Utilizo mi colección como medio para aprender sobre historia y geografía mundial, y no tengo ningún interés en saberme de memoria todas las cecas y años en las que se fabricó un tipo de moneda concreta. Algunos dirán que no es una buena colección por que no conozco al dedillo todas mis piezas, porque no valen mucho o yo que sé, pero lo que tengo claro es que lo importante es que tu colección te divierta y lo demás es secundario.

    PD: Si hay alguien más interesado en moneda mundial y busca un catálogo general, le recomiendo la página de ucoin. La descubrí hace unos años y para identificar moneda mundial, gestionar tu colección y hacer cambios con otros usuarios es una maravilla.

  10. Yo, supongo que aun estoy en fase de acumulación… y aunque intento centrarme mínimamente… aún no me apetece dejar de acumular
    Al final tengo 3 colecciones diferenciadas
    – Euros (tanto comunes como conmemorativas) por tipo. Tipica colección de «monedero» Me gusta revisar el cambio cada vez que me toma un cafe, que le vamos a hacer
    – España en «general» por año. Me gusta intentar tener una moneda de cada periodo/reinado a medida que voy avanzando en la colección pero teniendo claro que voy de nuevo a viejo… es decir, ir cerrando Juan Carlos, Franco, II Republica y Alfonso’s antes de ponerme en serio con periodos anteriores
    – Mundo. Esto si es un cajón de sastre. Las colecciono por tipo con especial interes en EEUU y Reino Unido y, en cualquier caso, poniendo como premisa intentar cerrar periodos que tenga cerca de completar. Pura acumulación, lo reconozco
    Supongo que en algún momento centraré la colección hacía menos cantidad y hacia periodos concretos… pero por ahora me sigue gustando mucho el placer de ver una moneda nueva que no había visto nunca y disfrutar de ella.

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