La ceca de Cuzco

La ceca de Cuzco

Cuzco es una ciudad situada en el sureste de Perú, en plena cordillera de los Andes. En ella se respira la historia: fue capital del Imperio Inca y una de las ciudades más importantes del Virreinato del Perú. Actualmente está considerada la capital histórica de Perú y ciudad Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También es un delicioso destino turístico, casi obligatorio para quienes visitan Perú. En este artículo me centraré en las acuñaciones cuzqueñas, pues la ceca de Cuzco ha dado monedas realmente bellas. Os dejo, antes de nada, un vídeo donde muestro las casas de moneda en el propio Cuzco. Daré un repaso a los tres periodos en los que se forjaron monedas en esta histórica ciudad y lo acompañaré con apuntes sobre el coleccionismo de las mismas.

Primera ceca de Cuzco

Es muy conocido que a mediados del siglo XVII la ceca de Potosí acuñó monedas con un porcentaje de plata sensiblemente menor al que deberían tener. Este fue el llamado “escándalo de Potosí”, que supuso un enorme descrédito para la Corona Española y la moneda americana. Como consecuencia del escándalo hubo muchas destituciones y castigos a los funcionarios de Potosí. Además, animó a la reapertura de la ceca de Lima por Real Cédula del 6 de enero de 1683. En esa misma cédula se instaba también a crear la ceca de Cuzco para labrar oro, tomando como ejemplo a la ceca de Santa Fe de Bogotá, que venía labrando monedas desde 1627 (véase un 2 escudos de Santa Fe de 1639 en la Figura 1).

La idea de abrir la ceca de Cuzco se vio problemática desde un primer momento. Cuzco era una ciudad bastante alejada de Lima y en una zona montañosa donde podría haber bastantes plateros indios que pudieran trabajar la plata procedente de pequeñas minas ilegales sin pagar el quinto real. Así, las autoridades coloniales tenían miedo de que la ceca de Cuzco conllevase un aumento de la moneda falsa y un nuevo descrédito de la moneda española. No obstante, las autoridades cuzqueñas veían con muy buenos ojos la apertura de una ceca en su ciudad, pues ella atraería comercio y riquezas. De hecho, los cuzqueños querían una ceca que no solo acuñase oro; también querían acuñar plata. La apertura de la ceca supuso un largo debate que hizo que la recaudación de fondos para la construcción de la misma se demorase mucho. De hecho, hasta 1697 no se comenzó la construcción de la fábrica, la cual se dio por finalizada en 1699. Es curioso que tras catorce años de disputas y dos de construcción se abriese una ceca que apenas estuvo operativa un par de meses, en los que se acuñaron unas pocas monedas de oro de módulo pequeño. Es de suponer que el motivo del cierre era la dificultad de la ceca a la hora de obtener oro, ya que los comerciantes de metales preciosos viesen en Lima una alternativa más cercana por la dificultad de enviar el oro hasta Cuzco.

FIGURA 1. 2 escudos, Santa Fe, 1639

FIGURA 2. 1 escudo, Cuzco, 1698

FIGURA 3. 2 escudos Cuzco, 1698

De esta época solo han llegado a nuestros días monedas de 1 escudo (Figura 2) y de 2 escudos (Figura 3); ambas están fechadas en 1698, un año antes de que se acabase la construcción de la ceca. Esto hace pensar que estas piezas serían pruebas de acuñación, una hipótesis que también se apoya por el escaso número de ejemplares que han llegado a nuestros días y su alto grado de conservación. Ni qué decir tiene que estas piezas son muy buscadas en el mercado internacional. El coleccionista que aspire a hacerse con ellas deberá armarse de paciencia y estar dispuesto a gastar del orden de 10.000 euros por cada pieza.

Apertura de la segunda ceca de Cuzco

Tuvieron que pasar más de 100 años para que se abriese una nueva ceca en Cuzco, siendo este segundo periodo el más duradero y el más prolífico en cuanto a producción numismática. Como tantas otras efímeras cecas americanas, la segunda ceca de Cuzco se contextualiza en el proceso de Independencia de Perú; y, de nuevo, la ciudad de Lima juega un papel crucial para entender la apertura de la ceca de Cuzco.
Durante la Independencia de Perú la ciudad de Lima cambió de manos varias veces, siendo ocupada en varias ocasiones por el ejército realista y por el bando patriota. Una de las ocupaciones realistas se produjo en junio de 1823. El ejército apenas estuvo un mes en Lima pero aprovechó para desmantelar toda la Casa de la Moneda de Lima y transportarla a Cuzco, pues la entendían como una ciudad más segura. Así, el 16 de julio de 1823 salía de Lima toda la maquinaria de la ceca a lomos de mulas, junto con los operarios y los materiales necesarios para volver a montar la fábrica en Cuzco. El viaje tuvo que ser tremendamente complicado, pues no pudieron llegar a Cuzco hasta el 19 de diciembre, donde también habían acudido altos funcionarios de Potosí para poner la ceca de Cuzco en marcha en el convento y el hospital de San Juan de Dios. En junio de 1824 ya estaba la ceca plenamente operativa.
De nuevo, la ceca de Cuzco tuvo serios problemas a la hora de adquirir metales preciosos. Pero de una manera u otra consiguió acuñar monedas de oro con módulo de 8 escudos (Figura 4), así como piezas de plata con módulos de 8 reales (Figura 5), 2 reales (Figura 6) y 1 real (Figura 7). El diseño era el mismo que en el caso de las monedas realistas de Lima acuñadas el año anterior. Eso sí, la leyenda cambia el anagrama de Lima por el de Cuzco y muestra una “T” correspondiente al ensayador Tomás Panizo y Talamantes.

Estas acuñaciones siguieron hasta el día de Navidad de 1824, cuando el general patriota Agustín Gamarra (futuro presidente de la República de Perú) entró triunfante en Cuzco. A partir de entonces el control de la ciudad, y por tanto también el de la ceca, pasó a manos patriotas. Ellos comenzaron a acuñar monedas de 8 reales tan pronto como el 4 de enero de 1825. Lo que ocurre es que no tenían nuevos cuños y por ello reutilizaron los troqueles con la imagen de Fernando VII. Ahora bien, el ensayador cambió en esta nueva etapa de la ceca, pasando a ser Gregorio Carril, cuyas monedas las marcaba con “G”. Así, vemos que las primeras monedas propiamente peruanas acuñadas en Cuzco mostraban el busto de Fernando VII y marcaban la fecha 1824 (Figura 8), cuando en realidad fueron acuñadas en 1825. Es muy sencillo distinguirlas por el cambio de ensayador. De hecho, hay monedas que muestran la rectificación del cuño, apareciendo la G sobre la T (Figura 9). Este es un aspecto importante a tener en cuenta por los coleccionistas, puesto que los 8 reales de Cuzco de 1824 G suelen aparecer en los catálogos como monedas españolas cuando en realidad son las primeras monedas cuzqueñas acuñadas en un Perú independiente.

Todas estas monedas cuzqueñas con busto de Fernando VII son escasas, pero aparecen en subastas con bastante frecuencia. El coleccionista que las busque está de suerte, pues no son monedas demasiado caras atendiendo a su rareza. Vienen a costar poco más de lo que razonablemente se paga por monedas de estos módulos de otras cecas más corrientes. En calidades MBC pueden pagarse unos 100 euros por las monedas de 1 real; 200 por las de 2 reales; entre 300 y 400 euros por la de 8 reales y unos 2000 euros por la de 8 escudos. Ahora bien, es muy complicado encontrar ejemplares en calidades altas. Es prácticamente imposible hacerse con ellas en un estado de conservación superior al EBC. También resulta curioso para los coleccionistas que se encuentran con relativa frecuencia duros de Cuzco resellados en Manila (e.g. Figuras 10 y 11).

FIGURA 4. 8 escudos Cuzco, 1824

FIGURA 5. 8 reales Cuzco 1824

FIGURA 6. 2 reales Cuzco, 1824

FIGURA 7. 1 real Cuzco, 1824

FIGURA 8. 8 reales Cuzco, 1824 G

FIGURA 9. 8 reales Cuzco 1824 G sobre T

FIGURA 10. 8 reales Cuzco resellado Manila 1830

FIGURA 11. 8 reales Cuzco resellado Manila

La ceca de Cuzco al inicio de la República

Los nuevos cuños con los diseños republicanos no llegaron a Cuzco hasta octubre de 1826. Una vez con ellos se siguió acuñando en esta ceca monedas con los valores y la metrología tradicional española. Se batieron piezas de oro con módulo de 8 escudos (Figura 12), 1 escudo y medio escudo (Figura 13). En cuanto a las platas, tuvieron módulos de 8 reales (Figura 14), 2 reales, 1 real y medio real (Figura 15). Se puede ver que estos primeros diseños peruanos son bellísimos; en mi opinión unas de las monedas más bonitas del siglo XIX. Todas ellas son piezas que un coleccionista podrá adquirir en un buen estado de conservación si está dispuesto a gastarse unos cuantos cientos de euros en un ejemplar. Quizá las que más paciencia requieran son las monedas de módulo pequeño: 1 escudo, 2 escudos y 1 real.

FIGURA 12. 8 escudos Cuzco, 1831

FIGURA 13. medio escudo Cuzco, 1826

FIGURA 14. 8 reales Cuzco, 1831

FIGURA 15. medio real Cuzco, 1831

FIGURA 16. 8 escudos Cuzco, 1838

Estas acuñaciones continuaron de manera razonablemente estable hasta que en 1835 comenzaron las hostilidades entre Bolivia y Perú. Siendo Cuzco una ciudad importante y tan próxima a Bolivia, es evidente que se vio muy afectada por las contiendas. En primer lugar, se introdujo en la zona sur de Perú una gran cantidad de moneda feble (es decir, con menor fino de plata) que era acuñada por entonces en Bolivia. Teniendo en cuenta la famosa ley de Gresham (“la moneda mala expulsa a la buena”), se entiende que la moneda cuzqueña se veía muy afectada, puesto que era moneda que se acaparaba y no se utilizaba para la circulación. Debido a eso, a partir de julio de 1835 se acuñaron en la ceca de Cuzco los primeros 4 reales peruanos, con un contenido en plata de solo el 66,6%. Un ejemplar se puede ver en la Figura 16.

La ceca de Cuzco durante el Estado Sud-Peruano

Con la llegada de la Confederación Perú-Boliviana en 1836, Cuzco pasaba a ser una de las ciudades más importantes del Estado Sud-Peruano. Sin embargo, se abrió una nueva ceca en Arequipa, una ciudad que disputaba la importancia a Cuzco. Sea como fuere, en Cuzco se siguió acuñando monedas con nuevos cuños, propios de la creación de ese nuevo estado. Se forjaron piezas de oro en módulos de 8 escudos (Figura 16), 1 escudo (Figura 17) y medio escudo (Figura 18). La plata se forjó en módulos de 8 reales (Figura 19), 2 reales (Figura 20) y medio real (Figura 21). Los diseños volvieron a ser bellísimos, como se pueden ver en las imágenes. En cuanto a la pureza de las monedas, las piezas de oro y los 8 reales respetaron la metrología tradicional. Sin embargo, las monedas de 2 reales –al igual que otros divisores de plata acuñados en Arequipa- tenían un 66,6% de plata. Esta distinción se debe a que las monedas de 2 reales estaban fundamentalmente pensadas para su circulación, mientras que los módulos de plata más grandes y el oro se utilizaban como reserva de valor.

FIGURA 17. 1 escudo Cuzco, 1838

FIGURA 18. medio escudo Cuzco, 1838

FIGURA 19. 8 reales Cuzco, 1837

FIGURA 20. 2 reales Cuzco, 1837

FIGURA 21. medio real Cuzco, 1837

Estas monedas son bastante más escasas que las anteriores. Los coleccionistas interesados tendrán que dedicar varios cientos de euros a cada ejemplar y subir a los miles de euros si se buscan en unas calidades tan altas como las que se muestra en la imagen. Un 8 reales de Cuzco de este periodo en alta calidad bien puede subir de 6.000 euros, y una onza en esa calidad subirá de 25.000.

La ceca de Cuzco durante la Anarquía Militar peruana

Cuando acabó la Confederación Perú-Boliviana en 1839 Cuzco siguió acuñando monedas de oro y plata con el diseño y la metrología propia de la etapa anterior a la confederación. Así, se forjaron piezas de 1 escudo y 8 escudos en oro, así como de 8 reales en plata con la fecha de 1840. También se batieron monedas febles de 4 reales con la fecha de 1836. Se sabe también que en 1841 se desarmó la ceca por miedo a una invasión boliviana. Ese año de 1841 solo se batieron unos pocos 8 escudos de los que a día de hoy solo se conocen cinco ejemplares (Figura 22). En marzo de 1842 ya estaba toda la ceca desmontada. Sin embargo, han llegado a nuestros días algunas piezas de 1 escudo y de 8 escudos con fechas 1842, 1843, 1844 y 1845 (véase un escudo de 1845 en la Figura 23). Es de suponer, por tanto, que habría cierta producción de moneda de oro en Cuzco hasta esa fecha.

FIGURA 22. 8 escudos Cuzco, 1841

FIGURA 23. escudo Cuzco, 1845

La tercera ceca de Cuzco

Tuvieron que pasar 40 años para que se volviese a abrir una ceca en Cuzco. El proyecto estaba motivado por la complicada situación en la que se encontraba la zona de Cuzco en lo que a su numerario se refiere: había mucha presencia de moneda boliviana de menor ley y una carencia de moneda menuda que forzaba a los locales a comerciar con moneda recortada. Por eso, ya en 1883 se propuso la apertura de una nueva ceca en Cuzco que pudiera reutilizar la vieja maquinaria que todavía quedaba en la ciudad. El proyecto se entendió como muy complicado y se demoró hasta que apareció en escena Jean Marcés. Éste era un joyero francés que había trabajado en la Casa de la Moneda de París y que se propuso para instalar por su cuenta una ceca en Cuzco.

La ceca se situó en una propiedad de Jean Marcés y comenzó a acuñar monedas de medio dinero –ya por entonces Perú tenía un sistema decimal- en noviembre de 1885 (Figura 24). En la leyenda del reverso de estas pequeñas monedas se puede apreciar tanto la ceca de Cuzco como las letras “JM”, de Jean Marcés. Al parecer, en diciembre de ese año se rompió el único cuño de medio dinero del que disponían, por lo que la producción de monedas fue muy escasa. Además, la ceca se cambió de ubicación a principios de 1886. En marzo de ese mismo año volvía a estar operativa para acuñar monedas de un dinero (Figura 25) hasta que el prefecto de Cusco ordenó el cierre de la ceca en agosto de ese mismo año. Poco se sabe de los motivos de este cierre, ni tampoco de por qué no se acuñaron medios dineros ni quintos de sol en 1886 si la ceca estaba equipada para ello. Lo único cierto es que desde 1886 no se volvieron a acuñar monedas en Cuzco.

FIGURA 24. medio Dinero Cuzco, 1885

FIGURA 25. dinero Cuzco, 1886

A pesar de que las monedas de esta última etapa son bastante escasas, tampoco son monedas muy buscadas en el mercado internacional por lo que su precio es comedido. Un ejemplar bonito de medio dinero podrá adquirirse por unos 200 euros, subiendo hasta quizá 600 si se busca sin circular. Por parte de los dineros, quien quiera una pieza bonita podrá hacerse con una por unos 75 euros, teniendo que pagar en torno a os 200 euros si la busca sin circular.

2 Comentarios

  1. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 1 mes hace

    En el grupo de NNF Aprendiendo a Coleccionar ha puesto los siguientes mensajes Karen Arones:

    Accediendo a esta entrada en el blog pude leer lo que fue tu segunda visita a Lima, cabe mencionar que el Banco Central de Reserva es el ente encargado de ambos museos: MUCEN (Museo Central) y Museo Numismático del Perú. Una pena no haberte conocido para Enero del 2019, hubiéramos podido mover unos contactos para que visites por dentro la Casa de la Moneda.
    Una aclaración, el banco al cual ingresaste para obtener las monedas conmemorativas circulantes de Fauna Amenazada Silvestre, no es el Banco Internacional, ese nombre ya no existe como tal, es el actual Interbank.

    El Museo Central, no tiene una muestra amplia de la monedas, pues su finalidad no es esa, (para ello está el Museo Numismático) sus salas muestran parte de la colección que el banco preserva como es el caso de la Pinacoteca (segundo piso), sala de arqueología (sótano), y sala de cultura popular (primer piso). Además de ofrecer muestras de concursos de pintura, escultura y algunos de monedas como lo fue «El sol nuevo de cada día».
    La muestra que viste en la bóveda, son piezas de oro precolombino donadas por el señor Hugo Cohen al Banco Central y no es una muestra itinerante, esta perenne, aún podía visitarse hasta febrero de este año antes que el estado de emergencia obligará el cierre permanente del Museo.

  2. Jorge ( tutmosis V) 1 mes hace

    Me encanta la Numismática del Perú. Tengo todas las monedas desde que apareció el Sol en 1876, donde aparece la Libertad Sentada.
    Es interesante que en la actualidad vayan saliendo monedas de un Sol conmemorativas que circulan; enriquece la Numismática, y ayuda a que nuevas generaciones se aficionen a la Numismática del Perú. Porque la Numismática no sólo es coleccionar, es también Historia y Arte.
    Muchas gracias Adolfo por tus aportaciones.
    Eres un referente claro y accesible de la Numismática que nos ayudas mucho.
    Sigue así 👍

Dejar una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*