Guía para comprar monedas

Reproduzco aquí una entrada que pretende guiar a los coleccionistas novicios a la hora de comprar monedas. Podéis ver el interesante debate que se originó con esta entrada aquí.

Lo primero que hay que tener claro es el objetivo de las compras. En mi opinión un coleccionista, y especialmente un coleccionista novicio, debería buscar el forjarse una colección a un precio razonable y disfrutar de la misma. Para ello propongo seguir los siguientes pasos, algunos de los cuales se refieren a la actitud del coleccionista y otros a una manera de “filtrar” monedas y vendedores. Yo creo que un novicio que siga estos pasos, al menos durante su primera etapa como coleccionista, evitará caer en grandes errores.

Así pues, vamos a ello:

10 consejos para hacer una colección de monedas


  1. No hay que ser ambicioso con las compras. El objetivo debería ser montar una colección a un precio razonable y disfrutar de la misma; el objetivo no debería ser ganar dinero con la colección. De hecho, he conocido muy pocos coleccionistas que hayan ganado dinero con su colección, y todos ellos han sido coleccionistas muy expertos que han invertido sumas de dinero importantes. Ganar dinero con la compra-venta tampoco es sencillo. Si alguien quiere ganar dinero, estoy seguro de que hay maneras mucho más fáciles y rápidas que hacerlo con la numismática.
  2. No hay que intentar pasarse de listo. Creerse más listo que el resto del mundo es la forma más directa de perder dinero con las compras numismáticas. Nadie, absolutamente nadie, va a vender una moneda por la mitad o menos de su precio de mercado. Y si lo hace es porque se trata de una moneda falsa, troquelada, limpiada, robada o expoliada. Por otro lado, los cholleros que caen en este tipo de timos no me dan ninguna pena. No te tomes la numismática como una competición. Por algún extraño motivo los mercadillos están llenos de listos que no hacen más que competir por quién compró la mejor moneda a un precio más barato, como si fuesen pescadores hablando de barbos. Suelen ser compras fantasiosas (inventadas o les colaron una falsa) y suelen ser gente que no disfruta con su colección más que creyéndose su propia fantasía. Entre ellos, el tonto es quien paga las monedas a precios de mercado. A esos ni caso, y mucho menos si luego te quieren vender monedas “a precio de chollo”.
  3. Lo más importante, y lo más difícil, es aprender a valorar las monedas por uno mismo, así como aprender a identificar monedas falsas. Esto require tiempo; mucho tiempo. Es necesario tener mucha experiencia y haber visto muchas monedas en la mano. Por lo tanto, dedica tiempo y dinero en conocer a aficionados y profesionales, estudiar catálogos, leer documentación en la Web, visitar mercadillos, convenciones o subastas… es la única manera de llegar a ser un coleccionista experto. Comprarse un catálogo por 30 euros y creerse que con él se pueden tasar monedas es un gran error.
  4. Compra monedas que conozcas bien o que al menos seas capaz de tasar aproximadamente. Esto es especialmente importante para las compras que supongan un elevado precio. Como corolario, mientras no te sientas cómodo con la tasación de monedas no realices compras de monedas de altísima calidad, ya que pequeñas diferencias de calidad (posiblemente inapreciables a ojos de un novicio) suponen enormes diferencias de precio. El coleccionista, según vaya aprendiendo y sintiéndose más cómodo, es normal que vaya adquiriendo monedas de mayor precio.
  5. Ten en cuenta que en España no hay un convenio claro y compartido de cómo valorar monedas. Esto hace que las monedas que para un comerciante (o un aficionado) sean EBC- para otros puede ser un EBC+. Aquí se mezcla tanto la ignorancia de muchos como la mala fe de algunos; la única solución es aprender a valorar monedas por uno mismo. Este asunto es especialmente notorio en lugares de compra-venta como eBay.
  6. Es muy buena idea tener al principio una relación estable con un profesional que te guíe en la colección y que te asesore en tu aprendizaje. Como en todos los gremios hay comerciantes buenos, malos y regulares. No es difícil distinguirlos. Un buen comerciante te pedirá fidelidad en las compras (es decir, que el dinero que te gastes en monedas se lo dejes a él en buena medida) mientras que él te dará confianza en las compras, te proporcionará consejos, te enseñará monedas de diferentes calidades y precios, te enseñará a tasar piezas o a ditinguir falsas, te recomendará bibliografía, te asesorará en qué monedas incluir en tu colección… una relación así es más que buena para ambos y debes tener en cuenta que con tus compras no solo estás adquiriendo unas monedas, sino también conocimiento, que es lo más difícil de adquirir y lo más costoso si no lo tienes.
  7. No te centres en intentar adquirir unas pocas monedas porque las pagarás muy caras. Hay coleccionistas que buscan esas “tres monedas que les faltan”, por lo que les arde el deseo de tenerlas y al final pagan el doble de lo que pagarían si fueran un poquito más pacientes. Lo contrario tampoco es sano: también hay coleccionistas que quieren comprar monedas “sin prisa” y para ellos eso es sinónimo de comprarlo a precio de chollazo. Lo normal es que estos últimos no las compren nunca. Lo que hay que intentar es adquirir piezas que nos gusten a precio de mercado, que sería el punto intermedio entre ambos extremos. En esta misma línea, no es bueno obsesionarse con comprar; no pasa nada si estamos una temporada sin aumentar la colección.
  8. Intenta ser realista a la hora de valorar el dinero que te darán por tu colección si necesitases venderla. En un 99% de los casos lo que te darán por tu colección será sensiblemente menos de lo que tú hayas pagado por ella; pero, a diferencia de otras aficiones, podrás ganar algo tras haber disfrutado de las monedas. Como una primera aproximación gruesa, si compras monedas de calidades intermedias (digamos entre 50 y 200 euros) a profesionales serios, esos mismos profesionales estarían dispuestos a pagarte por tus monedas la mitad del dinero por el que te las vendieron. En el caso de monedas actuales (v.g. euros) o piezas muy baratas (digamos menos de 5 euros por ejemplar) lo normal es que la colección cueste muchísimo venderla y se acabe dando por su valor facial o poco más. Ya vimos un ejemplo. En cambio en monedas de alto precio y de fácil salida (como onzas españolas) es posible encontrar comerciantes que se conformen con un 20-30% de comisión. Quizá este aspecto sea importante a la hora de centrarte a coleccionar una serie concreta.
  9. Echa un vistazo a las subastas numismáticas. De las subastas numismáticas se puede aprender mucho y no hace falta personarse, ni siquiera ser cliente suyo, para hacerlo. En sus webs hay muchísimo material accesible para todo el mundo. Obviamente también puedes comprar monedas en subastas, aunque quizá no sea lo mejor para un novicio. Como siempre, hay ventajas y desventajas de las subastas con respecto a las compras privadas.
  10. El sentido común es tu mejor aliado. En el fondo comprar monedas no es más difícil que comprar cualquier otra cosa y la mayoría de las cafradas de las que tengo constancia suponen una carencia casi absoluta de sentido común. Nadie intenta adquirir tomates a 25 céntimos el kilo y nadie chulea de haber comprado tomates un 5% más baratos que su vecino. Pues con las monedas lo mismo.