Euros falsos

Euros falsos

En esta entrada os traigo dos historias relacionadas con los euros falsos. La primera de ellas la relato yo mismo, pues me ocurrió el pasado verano. La segunda se la debo a Rubén Marcos Sánchez, quien me mandó las imágenes y los audios que os dejo más abajo. He preferido dejar los audios en vez de transcribir el texto porque creo que la expresividad y la espontaneidad de Rubén da mucha gracia a la historia. El enlace al que se refiere donde hablan de monedas de euros falsos es éste.

EUROS FALSOS EN LA CASTILLA PROFUNDA

Uno de los privilegios que me otorga vivir en Palencia es poder disfrutar de la tranquilidad de la vieja Castilla. Los campos de trigo forman un paisaje atemporal que me gusta recorrer con mi bicicleta a ritmo de paseo.

En una de las muchas rutas que realizo por Tierra de Campos y por el Cerrato pasé por un pueblo en medio de un páramo sin cruzarme con ningún coche en los 10 kilómetros que distaba aquel lugar de la autovía. Me sorprendió que el pueblo tuviese un bar, así que me acerqué para ver lo que allí se cocía, esperando disfrutar de alguna experiencia etnográfica en mi propia tierra. En la puerta se hallaba una muchacha de unos 18 años de bastante buen ver; «antes diríamos que es una moza casadera, ahora la llamamos ‘millennial’ porque nadie espera que se case hasta que duplique su edad» fue lo que pensé.

Al entrar en el bar me encontré una escena de otra época, muy bien enmarcada en el carácter atemporal de los campos de Castilla. Tres hombres de entre 30 y 50 se apoyaban en la barra. Vestían prendas viejas y sucias, propias del trabajo en el campo. Dos de ellos miraban como atontados en la pequeña televisión que colgaba de la pared del fondo cómo una chiquita meneaba el culo. Ni qué decir tiene que la música con la que bailaba era lo de menos; hasta el punto que el sonido estaba apagado. El otro hombre, el más mayor de todos, apoyaba sus dos codos en la barra y miraba hacia el suelo mientras daba vueltas en la boca a un palillo. El cuarto hombre que completaba la escena era el dueño de la tasca, quien claramente pasaba de los sesenta. Estaba igual de sucio que sus clientes aunque no tenía pinta de haber trabajado en el campo esa mañana. El ambiente se completaba con un ventilador que chirriaba al girar en el techo y con un olor rancio que dejaba claro que allí nunca había habido ningún tipo de glamour.

Cuando entré el camarero se giró, me miró extrañado y me preguntó qué quería. Le respondí que una cerveza. Sin decir nada, el camarero se inclinó al arcón que estaba debajo de la barra de forma lenta y cansada. De allí sacó un botellín, lo posó de un golpe en la barra y mientras quitaba la tapa me preguntó que si quería unas sopas de ajo para acompañarlo. «Me vienen bien para continuar el camino», respondí. Así que el hombre fue a la cocina del bar a llenar un cuenco de sopas para el forastero que acababa de entrar.

Mientras me comía mis sopas el camarero se acercó al hombre con la cabeza gacha y le dijo: «¡Eres un cabrón! Mira que vas el otro día y me pagas con una moneda de euro falsa. ¡Y yo como un gilipollas ni me entero que me la has colado!».

«¡Qué cojones te voy a haber dado yo una moneda falsa, mekabuendios! ¡vete tú a saber de dónde habrás sacado tú eso!». Respondió el caballero de la barra, sacando a relucir toda su gentileza.

«Pues la otra vez que estuviste aquí, que te tomaste un café. Y al rato de pagarme tengo yo esto en la caja. ¿¡A ver de dónde la voy a haber sacado yo!?»

Con esta conversación y sin más interés que poder inspeccionar la moneda y traeros la historia a este blog, hice un ademán de pagar yo los platos rotos poniendo paz en la discusión. Por eso dije:

«Si quiere le pago yo un euro por esa moneda falsa».

Entonces todos me miraron. El dueño del bar se llenó de desconfianza, guardó la moneda en el bolso y dijo en voz baja «deja, deja». Fin de conversación. Luego todos miraron para otro lado y guardaron silencio hasta que yo me marché.

A quien conozca el carácter castellano no le extrañará para nada la reacción del dueño del bar. Lo que me pregunto es qué habrá interpretado este hombre. Quizá haya llegado a casa y en la sobremesa les haya dicho a sus hijos que tiene una moneda muy rara y que vino uno y se la quería comprar. Quizá les haya dicho que la guarden porque seguramente dentro de unos años valga mucho dinero. Es así como empiezan algunas historias, como ya vimos.

EUROS FALSOS EN EL CHINO

9 Comentarios

  1. Eduardo Salazar 4 semanas hace

    Ostraaas… Pues yo tampoco pensaría que se molestase en falsificar euros! Sí que he visto que intentan colar monedas argentinas o similares bimetalicas como euros, pero falsa falsa? No, no lo había visto, habrá que estar al loro. Parece que las dudas quedan despejadas viendo el canto, la tercera cara de la moneda, como suele ser… Saludos y gracias por el post

  2. Jaume 4 semanas hace

    Las falsas de época siempre han tenido su interés. ¿Llegaste a ver la moneda falsa del bar castellano, Adolfo?

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

      No me la enseñaron :(

  3. Óscar 4 semanas hace

    Rubén…todo un personaje;););)
    Muy buen amigo mío… también me llamó como si le hubiera tocado la lotería…

    Una de las personas que más sabe de medievales, y con un gusto exquisito para reconocer este tipo de Monedas … y va, y le cuelan estos dos euros…

    Convencido estoy, que él habría pagado, hasta más de su valor nominal, por adquirirla.

    Buenas historias nos cuentas…

  4. Antonio 4 semanas hace

    Que bueno Adolfo. Lo que me extraña es que esta historia no le haya pasado a Enrique. Conozco a gente que colecciona euros falsos. Si la falsificación es «buena» compran las de 2 euros por 4 o 5. Yo tengo una falsa con el reverso girado (los falsificadores no creo que ni sepan cómo es el reverso), y con el mapa antiguo en lugar del nuevo que correspondería a esa moneda. Saludos.

  5. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

    Como era de esperar, esta entrada está gustando mucho en Facebook. Se está comentando bastante, teniendo a Rubén entre otros comentaristas.

    Saludos,
    Adolfo

  6. Julio Lopez 4 semanas hace

    Yo también tengo otros 2 Euros de Alemania que me dieron en un chino en las vueltas, que casualidad. Lo tengo guardado, voy a compararlo con las imágenes. Gracias por el artículo.

  7. Manuel 4 semanas hace

    Adolfo la moneda del bar seguramente fuera una bimetaluca de algún país raro, si no de que se va a dar cuenta ese hombre de que era falsa.

  8. WF 4 semanas hace

    Buenas,

    Es curioso, lo de los euros falsos, es tan viejo como que en 2003 ya había (https://www.ecb.europa.eu/press/pr/date/2003/html/pr030716.es.html). Y por supuesto que sale rentable fabricarlos, el coste de fabricar monedas de 1€ era de unos 5-6 céntimos y el de la de 2 no llegaba a 8 céntimos, mirad qué margen hay….
    A mi también me han colado alguna, pesaba menos, y parecía que estaba hecha de latón y acero.

    Un saludo,

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