Billete de mobilización colombiano, 2 pesos

Billete de mobilización colombiano, 2 pesos

Os dejo un texto sobre un billete inédito cuyo autor es Danilo Parra Ariza, fundador de la Sociedad Numismática de Colombia (aquí una publicación en Twitter al respecto de este billete).

Para la numismática y en este caso para la notafilia, es un verdadero placer informar al mundo, sobre el hallazgo de un billete emitido en Colombia, que duró guardado 138 años, sin noticia, ni registro sobre su existencia. El coleccionismo se dinamiza para dar oportunidad a generar nuevas investigaciones y descubrimientos que materializan las largas agonías que garantizan una numismática creciente y segura para las nuevas generaciones.

En días pasados cuando me enteré de la existencia de un ejemplar no registrado y la imposibilidad para observarlo físicamente, busqué la colaboración de un excelente amigo para poder contactar a su dueño y al menos solicitar la toma de unas buenas imágenes y su respectiva tradición. Se trata de un billete de “Mobilización de la propiedad raíz”, de 2 pesos, firmado y fechado el 25 de agosto de 1881 en Bogotà, serie A, impreso por Demetrio Paredes y emitido por la Caja de Propietarios.

La seria A, nos indica que:
– Se emitieron billetes de dos pesos con la serie A y de un peso con la serie B.
– O se emitieron billetes de dos pesos con la serie A, de 5 pesos con la serie B, de 10 pesos con la serie C, etc.

El billete perteneció al liberal Coronel Cornelio Jiménez, natural de Tiribitá, militar que participó en la guerra de los mil días. Posteriormente fue heredado por su hermana la liberal Romelia Jiménez Alvarez; esposa del conservador Agustin Gutiérrez, muy amigo de Benjamin Herrera y padres del abogado Alfonso Gutiérrez Jiménez, quien de igual manera sucedió el mencionado billete. Hoy, don Álvaro Gutierrez, hijo de Alfonso Gutiérrez, es el feliz propietario de tan anhelada pieza, custodiada y conservada, desde hace 60 años, dentro de las páginas de un libro de acuarelas del maestro Ramón Torres Méndez y que gracias a una artículo publicado en el Tiempo hace pocos días, se dio cuenta de la importancia del “pedazo de papel” que posee y lo sacó para averiguar su interés cultural, histórico y económico.

“Mobilización de la propiedad raíz”, según el concepto del derecho civil de la época de 1881 rezaba:

“Mobilizar una finca ó propiedad raíz es convertirla en un valor mueble, representándola en billetes ó cédulas hipotecarias al portador ó á favor de persona determinada, con interés ó sin ellos, pagaderos á presentación ó á plazos fijos ó por sorteos, y admitidos solamente por un valor máximo igual á las dos terceras partes de la misma finca”.

“No son mobilizables las casas pajizas ni las de tejas en ruinas ni se incluirá en el avalúo de las fincas. El valor de los objetos que no sean necesarios para su explotación ni aquellos que sean de mero adorno ó de lujo”.

Es decir que en los años de 1881, la ley permitía la mutación de bien inmueble a bien mueble, mediante el sistema de “Mobilización de la propiedad raíz”.
De igual manera y de acuerdo a los billetes de Mobilización con garantía hipotecaria hasta ahora conocidos, la ley permitía la Mobilización de bienes como almacenes u otras que generaran garantía y confianza.

Me ha resultado muy interesante este billete de mobilización. Más que por el billete en sí, que sin duda tiene interés pues es inédito, porque no conocía los billetes de mobilización. Para entender estos billetes, he leído la Ley de Movilización de la Propiedad Raíz de Nicaragua, aprobada en 1897.  No es la legislación que aplica a este billete en cuestión pero no encontré la colombiana. En cualquier caso, debe ser muy semejante puesto que los artículos que cita Danilo coinciden con los nicaragüenses.

Esta mobilización era un proceso por el cual un particular podía hipotecar unos bienes inmobiliarios, convirtiendo la deuda de esa hipoteca en un conjunto de billetes. De esta forma, el particular podría convertir un bien inmobiliario en un activo más líquido o podría apalancar una inversión, a la vez que dotaba de circulante a su comunidad. Hoy en día nos parece algo realmente sorprendente, pero tiene su lógica: en vez de utilizar billetes fiduciarios circulan billetes respaldados por activos reales y conocidos por todos. Personalmente, yo prefiero confiar en el vecino que confiar en el Estado. Más que nada porque si el vecino me engaña vilmente, en última instancia podría ir a su casa y forzarle a pagarme la deuda; pero cada vez que me engaña vilmente el Estado no sé a quién acudir.

La persona que quería mobilizar una propiedad debía ir a una oficina de mobilización. Allí comenzaba un proceso donde se tasaba el inmueble, se comprobaba que no tuviera cargas y se daba unos días para que cualquier vecino pudiera presentar alegaciones. Luego un jurado evaluaba todo y daba el visto bueno. A partir de entonces se podían emitir billetes de mobilización por hasta 2/3 del valor tasado del inmueble. Estos billetes de mobilización podían ser amortizables cuando se presentasen en un plazo determinado y pagados a una persona en concreto o al portador. También se podían hacer de distintos valores y se podría determinar un interés en los mismos. Por tanto, había bastante flexibilidad en estos billetes de mobilización. Entiendo yo que después sería problema del hipotecado el hacer que esos billetes se aceptasen. Pero no os penséis que el señor Estado no ponía el cazo en esto de las mobilizaciones: además de todas las costas del proceso, que recaían en las espaldas de quien se hipotecaba, el Estado recibía un 4% anual de todo el capital mobilizado.

Con esto, ya podemos entender el texto que se indica en el reverso del billete:

Mobilización de la casa alta, el almacén de dos puertas y la tienda números 35, 37, 39 y 41 de la 1ª calle Real de Bogotá, verificada por el señor Tomás Castellanos R. y aprobada por los jurados señores Pedro Návas A., Tenístocles Parédes y Francisco Griot. Estos inmuebles han sido avalados por los señores Francisco Olaya y Eduardo Jaramillo en $28.000 y garantizan el pago de $18.666 emitidos en billetes. Lindan por el frente calle por medio, con casa de la señora Tadea P. de Rizo; por el Norte, con el almacén del señor Ramón Corral y la casa de los herederos de la señora Trinidad Rosas; por el Sur, con casa que era de la señora Eujenia Jannaut, y por detrás con casa del señor José M. Saravia F. En caso de trastornos del orden público los billetes presentados y no cubiertos por falta de metálico ganarán el 6 por 100 anual durante la guerra.

5 Comentarios

  1. Aritz 1 mes hace

    Un concepto interesante el de la mobilización. De hecho, el diccionario de la RAE no lo recoge como término.
    Pensándolo fríamente, emitir billetes respaldados por un inmueble tiene mucho sentido. Sobre todo, si lo comparamos con el dinero fiat utilizado actualmente.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 1 mes hace

      A mí me parece una forma muy inteligente de matar tres pájaros de un tiro: proporcionar liquidez de manera social a un ciudadano, ofrecer moneda de curso legal a una localidad y financiar a la Hacienda Pública.

  2. J. Mir 1 mes hace

    Es una hipoteca por participaciones y administrable en el tiempo. Curioso.

    Supongo que la ley regulaba su admisión obligatoria o no (si era que no, seria más equiparable a una acción que a un billete), algun medio de registro para que en caso de trasmisión del inmueble el nuevo comprador tuviera constancia de la carga y, el procedimiento en caso de insolvencia del propietario, que supongo que era la subasta publica del bien mobilizado.

  3. J. Mir 1 mes hace

    Gracias, tienes razón, lo habias puesto antes.

    Leyendo la ley, parece algo más híbrido. No eran de aceptación obligatoria pero se garantizada su reembolso por lo que el «endose» debia ser fluido. Algo así como los casi billetes de banco privados posteriores al monopolio del Banco de España que en la práctica funcionaban como moneda aunque técnicamente no lo fueran. La considerción monetaria de artefactos que han circulado como moneda pero no contaban con el respaldo legítimo, es todo un debate.

    Seria interesante conocer el grado de confianza pública de estos billetes y su história «monetaria», a ver si algun numismático colombiano, o de algún otro país en donde circularan, nos cuenta algo.

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