El portugalöser : imitación europea del oro portugués

El portugalöser : imitación europea del oro portugués

Este artículo, de mi autoría, fue publicado originalmente en la revista Detección & Monedas.

Durante la Edad Media, y hasta el descubrimiento de América, buena parte del oro que se importaba a Europa provenía de las minas de Sudán. A través de comerciantes árabes y cristianos, este oro cruzaba tierras y mares para llenar los bolsillos más pudientes. Ahora bien, como las minas estaban al sur de Europa, el oro era mucho más escaso en el norte de Europa que en el Mediterráneo. Por lo tanto, también era más caro en las ciudades norteñas: a finales del siglo XV el oro se cambiaba en África por seis veces su peso en plata mientras que en el Báltico se cambiaba por diez veces su peso en plata. Con semejante diferencia de cambio es obvio que no faltarían comerciantes dispuestos a hacer su agosto comerciando con oro. Y en el siglo XV esos comerciantes eran portugueses, dueños y señores del Atlántico por aquél entonces.

Portugal acuñó monedas de oro desde su albor como nación independiente. Pero esas acuñaciones áureas se vieron interrumpidas a finales del siglo XIV para no retomarse hasta mediados del siglo XV como consecuencia directa de la expansión portuguesa en el África occidental. En la Figura 1 se observa un cruzado emitido por Alfonso V. Se puede ver que es una moneda plenamente gótica que muestra el escudo de Portugal en el anverso, en clara alusión al poder político remarcada por la leyenda “CRVZATVS ALFONSI QVINTI RECIS P” (Cruzado Alfonso V Rey de Portugal). En el reverso se muestra una cruz, que es una alusión al poder religioso, pero también a la victoria y a las Cruzadas, como se subraya en el lema cruzado de la leyenda “ADIVTORIVM NOSTRORVM IN NOM” (Nuestro auxilio es el nombre del Señor). Como estas monedas estaban destinadas a ser utilizadas en Europa, Portugal tomó la metrología del ducado para acuñarlas. Así, son monedas que pesaban 3.52 gramos.

Figura 1. Cruzado emitido por Alfonso V

El negocio estaba claro: los portugueses comerciaban en África occidental; fruto de ese comercio llevaban oro árabe para ser reacuñado en Lisboa; y finalmente vendían ese oro en el norte de Europa obteniendo jugosos beneficios. Muchas de esas monedas de oro no se utilizaban para el comercio por su alto valor, sino como una forma de almacenar riqueza. Por lo tanto, tenía todo el sentido del mundo crear monedas grandes, puesto que se reduce el coste de acuñación (cuanto más grandes sean las monedas menos monedas hay que acuñar para una cantidad de oro determinada) y no se reduce la aceptación de las mismas, puesto que en realidad esas monedas se utilizaban fundamentalmente como lingotes para almacenar valor (será distinto si fuesen monedas que se usasen para compra-venta diaria, pues un valor alto las hace menos útiles). Por eso, a finales del siglo XV, bajo el mandato de Manuel I, se empezaron a acuñar unas impresionantes piezas áureas de valor de 10 cruzados.

La Figura 2 muestra un excelente y rarísimo ejemplar de 10 cruzados de Manuel I. Vemos que los motivos de las monedas de 1 cruzado se mantienen pero se modifica sensiblemente su diseño. En el anverso la leyenda se presenta en una doble circunferencia, un diseño muy típico de la moneda gótica. En cambio, el anverso es austero y deja mucho más espacio vacío en el campo; es un diseño que parece más bien renacentista. También cambia la leyenda del anverso, subrayando aún más la alusión a la victoria: “IN HOC SIGNO VINCES” (Con este signo vencerás). Este lema fue utilizado por numerosos ejércitos fanáticos cristianos a lo largo de muchos siglos, incluyendo a Alfonso I de Portugal en la mitificada Batalla de Ourique. Estas monedas de 10 cruzados se siguieron acuñando en época de Juan III (Figura 3), si bien el diseño evolucionó eliminando la leyenda dispuesta en doble circunferencia, pues ya no era propia del siglo XVI. Sebastián I continuó con estas emisiones hasta 1559, pero siempre a nombre de su padre. Pero si algo hacía impresionante a estas monedas no era su interesante diseño, sino que sus 35.2 gramos las convertían en las monedas de oro más grandes que se acuñaban en Europa.  Desde luego eran monedas dignas de ostentar.

Figura 2. 10 cruzados de Manuel I

Figura 3. 10 cruzados Juan III

Los 10 cruzados salían de Lisboa, donde eran acuñados, y partían hacia el norte de Europa. Allí les esperaban los ricos puertos de la Liga Hanseática, donde el comercio era amplio pero el oro muy escaso. Muy pronto estas monedas comenzaron a ser populares entre los grandes comerciantes, quienes las llamaban ”portugués”, pero cada cual a su manera: “portugalöser” en Alemania,  “portugalös” en Suecia, “portugaleser” en Dinamarca y “portugaly” en Polonia. Hoy en día los podemos encontrar con cualquiera de estas denominaciones, lo cual dificulta su búsqueda.

Lo más curioso es que Hamburgo -una de las ciudades más importante de la Liga Hanseática- acuñó entre 1553 y 1560 unas medallas de ostentación tomando como patrón metrológico los portugalöser. En las Figuras 4, 5 y 6 se pueden ver unas de estas preciadas medallas. Se observa que en el reverso muestran la ciudad de Hamburgo, que es realmente lo que querían conmemorar. Sin embargo, en el anverso representan la cruz portuguesa. Esto puede parecer muy sorprendente a día de hoy, pero no era más que una forma de promover la aceptación de estas medallas entre los comerciantes y adinerados de la Liga Hanseática. También respetaron del diseño portugués la disposición de la leyenda y de los motivos de la moneda. Pero es más, en la leyenda del anverso se hace totalmente explícito que esa medalla equivalía a un portugalöser: “Moneta nova aurea civitatis Hamburgensis nach Portugalis schrot und korn” reza la leyenda, lo que significa “Moneda de oro nueva de la ciudad de Hamburgo de acuerdo con la aleación y el peso de un portugués”. Es interesante ver que la referencia al peso y la aleación se hace en alemán.

Figura 4. medalla de ostentación Hamburgo

Figura 5. medalla de ostentación Hamburgo

Figura 6. medalla de ostentación Hamburgo

Esta primera emisión se realizó en módulos de 10 ducados (1 portugalöser), 5 ducados (½ portugalöser) y 2 ½ ducados (¼ portugalöser). El éxito fue tal que muy pronto otras ciudades de la Liga Hanseática imitaron a Hamburgo en la acuñación de medallas de oro con el módulo de 10 ducados, tal y como dictaba la moneda portuguesa. Hasta mediados del siglo XVII emitieron este tipo de piezas ciudades como Vilna (Figura 7), Brandenburgo (Figuras 8 y 9), Magdeburgo (Figura 10), Riga (Figura 11), Lübeck (Figura 12), Hamburgo (Figura 13), Luneburgo (Figura 14) o Berlín (Figura 15). Igualmente hubo países que emitieron estas medallas, como Dinamarca (Figuras 16 y 17) o Polonia (Figura 18). La belleza de estas piezas habla por sí sola.

 

Ahora bien, es importante tener en cuenta que estas emisiones imitan a las medallas de Hamburgo y no a la moneda portuguesa original. Por eso, aunque las emisiones de estas ciudades a finales del siglo XVI citaban a Portugal o mostraban la cruz portuguesa en su reverso, estas referencias fueron desapareciendo a lo largo del siglo XVII para ser inexistentes a partir de mediados de ese siglo. Es una evidencia de cómo la moneda portuguesa fue relegándose al olvido, lo cual es razonable porque hacía más de 100 años que no se acuñaban y porque para entonces el oro circulante en el norte de Europa no provenía de rutas africanas sino que desde América cruzaba el Atlántico.

Sin embargo, la metrología y el nombre de “portugalöser” se conservó como sinónimo de las medallas de oro de ostentación que se emitían en las cecas del norte de Europa, siendo ésta una tradición que se preservó hasta bien entrado el siglo XIX. Incluso a las medallas de plata se las llamó “löser”, que no es más que una abreviación derivada de “portugalöser”. Este uso del término abre el debate sobre qué son realmente los “portugalöser”. Muchos comerciantes los utilizan para referirse a cualquier medalla de 10 ducados de oro, o divisores, acuñada en Europa del norte (hay veces que usan el término “bankportugalöser”). Sin embargo, hay estudiosos que restringen mucho más el uso de este término. No es el objeto de este artículo entrar en ese debate. Solo quisiera indicar que a mí me parece razonable restringir el uso de “portugalöser” a las medallas que hagan algún tipo de referencia a los 10 cruzados portugueses, ya sea en la leyenda o en sus motivos.

Figura 7. 10 ducados Vilna

Figura 9. Brandenburgo

Figura 11. Riga

Figura 13. Hamburgo

Figura 15. Berlín

Figura 17. Medalla Dinamarca

Figura 8. Brandenburgo

Figura 10. Magdeburgo

Figura 12. Lübeck

Figura 14. Luneburgo

Figura 16. Medalla Dinamarca

Figura 18. Medalla Polonia

Un caso muy excepcional son los “portugalöser” de dos ciudades holandesas: Deventer (Figura 19) y Zwolle (Figura 20). Nada más que Portugal se independizó de la Corona Española, se negoció con Holanda el Tratado de la Haya, que era una tregua pactada entre ambos países, así como una colaboración contra España. Durante esas negociaciones, Deventer y Zwolle acuñaron unos pocos “portugalöser” para que la Compañía Neerlandesa de las Indias Occidentales los llevara al territorio brasileño que por entonces tenía ocupado, y los utilizase para comerciar con las colonias portuguesas en América. El negocio se prometía lucrativo porque entonces en Brasil se pagaba el oro a un 50% más que lo que se pagaba en Holanda. Pero el negocio les duró poco ya que ese mismo año Holanda prohibió a las dos ciudades que emitiesen moneda propia.

En cualquier caso, vemos cómo dos ciudades de la Liga Hanseática emitieron en pleno siglo XVII dos monedas que se asemejan muchísimo a los 10 cruzados de Manuel I originales. De hecho, el motivo y la disposición de las leyendas es exactamente igual que en la original (cambiando el escudo portugués por el de las respectivas ciudades) y en la leyenda hay una alusión explícita a la moneda portuguesa. Esto se debe a que el propósito de estas monedas era ser aceptadas por los portugueses y no por otras ciudades del norte de Europa.

Figura 19. portugalöser Deventer

Figura 20. portugalöser Zwolle

El último apunte del artículo es que el coleccionismo de estas monedas es realmente complicado y caro. La cantidad de ejemplares de casi todos los tipos citados se puede contar con los dedos de una mano. Y son piezas que tienen todos los ingredientes para ser caras: son raras, con gran trascendencia histórica, bellas, grandes, llamativas, de oro… todo esto hace que cada ejemplar cueste decenas o centenares de miles de euros.

Fuentes:

Portuguese coins in the Age of Discovery

Gold from Portugal

Vocabulary words: Portugalöser and portuguez

The portugalöser in the Netherlands and the Dutch Brasil

Gold Portuguese and Portugalöser in Hanseatic Europe

Künker auction, 1 febrero 2018 (y otra moneda subastada)

7 Comentarios

  1. J. Mir 3 semanas hace

    Me ha encantado este gran trabajo de transito histórico.

    El control del oro africano por parte de Portugal entre finales del siglo XV y principios del XVI fue mucho más trascendente en la evolución económica europea que el descubrimiento de América, por lo menos hasta la conquista de los imperios Azteca e Inca, ya pasado el primer cuarto de siglo XVI, momento en que Castilla accede a los grandes yacimientos americanos y los puede empezar a hacer productivos.

    La circunvalación africana portuguesa permitió establecer una ruta alternativa a las caravanas transaharianas árabes que, hasta ese momento, introducían el oro en el comercio europeo a través de: por una parte la Granada musulmana y, pasando por Castilla generalmente en forma de doblas, llegaba a València en donde se fundía en florines y; por otra por Sicilia y Mallorca que por su carácter de islas tenían un permiso privilegiado para comerciar con el norte de África e hicieron del cambio de plata europea por oro africano una de sus especificidades comerciales.

    ¿Fue el control portugués de la navegación circumafricana el causante de la reducción del comercio entre el norte y el sur del mediterráneo y del aumento de la hostilidad mediante el corsarismo berberisco y viceversa? Es discutible porque la pujanza imperial otomana jugó un papel fundamental que debió tener dinámicas propias, pero no cabe duda que donde hay comercio no hay guerra.

    Y casi cambiando de tercio, esa capacidad de influencia del oro portugués tuvo aun un episodio anterior, aunque menos evidente, que fue la inspiración portuguesa en la creación del pacífic catalán durante el reinado de Pedro el Condestable de Portugal (estoy por poner QVARTVS, pero me voy a aguantar) en la guerra civil catalana, rápidamente replicado por parte de Joan II con la adopción del ducado en Aragón y Valencia, de estampa casi clónica al pacífic pero con la ley propia de cruzados y ducados de 23,75 quilates, son esos ducados que más tarde evolucionaran en los ducados, excelentes, principats o reials d’or en tiempos de Isabel y Fernando (distintos nombres para monedas intrínsecamente iguales). En fin que aunque seguramente hubiera terminado pasando algo similar porque ni el florín ni el castellano ya no daban más de si, el detonante de la modernización del oro de la corona hispánica también tiene un origen remotamente portugués.

  2. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 3 semanas hace

    Ya habías apuntado alguna vez la trascendencia del comercio portugués del oro a finales del XV y principios del XVI. Está claro que es un tema que te apasiona. Muchas gracias por compartir estos apuntes, así aprendemos todos.

    Como apuntas a Pedro de Portugal y la invención del pacific, aquí dejo una entrada donde hablamos de ello (aunque no lo relacioné con la metrología del oro portugués): http://blognumismatico.com/2017/09/28/las-monedas-de-la-guerra-civil-catalana-1462-1472/

    Saludos,
    Adolfo

  3. Victoria 3 semanas hace

    Interesantísimo artículo.
    Me divierte la idea de que la acuñación sea un negocio y de que las cecas se fijen en los módulos que tienen tirón para imitarlos y que a ellos también les vaya bien
    Por otro lado, conceptualmente me cuesta mucho pensar en las monedas como divisas…y con un cambio tan fluctuante. Mi cabeza piensa en cambios exactos, y más en esa época, me cuesta imaginarme los cambios irregulares y sobretodo ahora estudiando….me cuesta aprenderlos o asimilarlos, cuando las devaluaciones afectaban a los cambios a lo largo del tiempo. En retrospectiva es un caos.
    Me encantan estos artículos porque tienen muchísima información de la que te hace abrir los ojos y estar super atento para no perderte nada.
    Un día quiero un artículo desde el punto de vista de una ceca antigua, el negocio, las opciones y posibilidades. Siempre lo dais por sentado y tiene que tener mucho jugo

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 3 semanas hace

      Muchas gracias, Victoria.

      A mí también me gusta escribir estos artículos. Son de los que más aprendo, pero sorprendentemente, son de los que menos público atraen. Eso sí, gustan mucho a los aficionados a la numismática más avanzados. Lo que ocurre es que escribirlos lleva mucho tiempo; a veces no lo tengo.

      Sobre el punto de vista de la ceca, más que para un artículo daría para una novela histórica :D

      Saludos,
      Adolfo

  4. J. Mir 3 semanas hace

    Bueno, en realidad me interesa mucho la mirada geopolítica de la historia, y claro me puedo repetir como el ajo.

    En la edad media los grandes espacios de comercio europeo son el Mediterráneo, como destino de una parte de la ruta de la seda y de otra del comercio transahariano, y en menor medida, los mares del Norte/Báltico; con la conquista castellana de Sevilla (1248) -a mi me parece más que con la de Càdiz (1262)- ambos mundos entran en contacto marítimo. Las rutas terrestres eran mucho más complejas por su menor capacidad de transporte y mayores riesgos en seguridad, que contrasta mucho con la logística de las travesías terrestres en oriente y en el Sahara que se parecen más a los transportes en flota o convoy.

    La ruta más mitificada es la Ruta de la seda, seguramente con razón, al poner en comunicación comercial durante casi dos milenios el oriente lejano con Europa, esa ruta quedo muy tocada con la conquista de Constantinopla por parte de los otomanos (1453) y sobre todo por la de los uzbecos de Transoxiana/Uzbekistan (1499) que practicaban una versión rigorista del islam que quebró el tráfico comercial.

    Pero la otra ruta, menos conocida, era la transahariana que intercambiaba productos entre el África negra y el Mediterráneo musulmán y de este con Europa. La gracia es que en el Mediterráneo ambas rutas se cruzan en puntos de intercambio entre ellas, existiendo un cierta especialización de itinerarios, así barceloneses, genoveses y venecianos hacían la ruta oeste-este, mientras que mallorquines y sicilianos la norte-sur, pero además los puertos insulares eran el lugar donde paraban los barcos de la ruta este-oeste e intercambiaban una parte de sus mercancías con los de la ruta norte-sur, llevando hacia sus puertos continentales bienes de las dos procedencias, este detalle privilegiaba a los catalanes, bien implantados en las islas, frente a los itálicos continentales, mejor asentados en oriente pero ausentes en las islas.

    Bueno, a todo esto, Portugal inicia a principios del siglo XV la circunvalación Africana después de algunos intentos fallidos de genoveses y mallorquines por Canarias y Rio de Oro en el siglo anterior, en 1445 alcanzan Cabo Verde (el cabo, no las islas) con lo que ya acceden al oro por una ruta alternativa a la tradicional y en 1488 doblan el Cabo de Buena Esperanza y en 1499 se plantan en Zanzibar desde donde puentean la ruta terrestre central de las especias y en general la ruta de la seda que ya está cortada por los Uzbekos. Portugal controla con un solo itinerario lo que antes eran dos rutas fundamentales y además lo hace en el momento justo en el que las otras dos colapsan.

    Pronto habrá que matizar esto, cuando América se volvió importante, pero eso ya será otra historia, en la que por cierto Portugal también jugará un papel destacado. Al final todo ese fantástico elenco de monedas que nos has enseñado nos hablan de todo esto.

    • Victoria 3 semanas hace

      Fijaos si son hitos importantísimos en la historia mundial que se estudian en el colegio.
      Cada vez me da más pena no haber estudiado cultura general con 20 años…. Si los temarios de secundaria se estudiaran en la carrera…les sacaríamos un jugo y una comprensión que ni de broma le sacábamos en su momento….. Pero claro , no tendríamos base como para entenderlos. Todo el mundo tendría un culturón si ahora simplemente releyeran el temario del colegio con la capacidad de entenderlo.
      Hace unos años estuve en la India, en el último pueblo fértil antes de entrar en el desierto En una ruta más al sur de la ruta de laseda, justo por el corte de uzbekistán, que prosperó gracias a la compra-venta de caballos y camellos. Todas las caravanas debían de cambiar de tipo de montura allí y el pueblo entero vivía de eso. Este comentario no es más que una “batallita”, pero viene a colación por cómo las guerras y facciones hacen que prosperen y florezcan de pronto pueblos y culturas por el paso de riquezas por “su puerta” y cuando la situación cambia, todo se desvanece.

  5. Yago Abilleira Crespo 3 semanas hace

    Pedazo entrada Adolfo. Y los comentarios no se quedan cortos.

    A mí me fascina el galeón de Manila. El ciclo España-Méjico-Filipinas y viceversa es una pasada.

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