Coleccionar monedas de la Dinastía Severa

Coleccionar monedas de la Dinastía Severa

Este artículo de mi autoría fue originalmente publicado en la revista Detección y Monedas.

Los coleccionistas de monedas del Imperio Romano se cuentan por decenas de miles. Afortunadamente las monedas romanas que han llegado hasta nuestros días son millones, por lo que se puede decir que hay monedas para todos. Muchos de los coleccionistas se centran en un módulo concreto (típicamente los denarios) y buscan tener uno de cada emperador, dando un repaso superficial pero muy amplio a la historia del Imperio Romano. Otros se centran en algunos emperadores concretos. Estos últimos siempre suelen buscar los emperadores más conocidos: Nerón, Tiberio, Vespasiano, Trajano, Adriano… Es decir, emperadores de la dinastía Julio-Claudia, de la Flavia y de la Antonina.

Considero muy normal que los coleccionistas busquen sobre todo a esos emperadores tan conocidos porque sus nombres nos suenan desde que éramos niños. Son personajes históricos representados –y en muchos casos idealizados- por el cine y la literatura. Eso es algo que cala muy hondo. No obstante, el que tantos los coleccionistas se centren en unos emperadores tiene como desventaja que sus monedas aumentan de precio, lo que deja fuera de mercado a los bolsillos de muchos coleccionistas de clase media. La buena noticia es que la numismática romana no acaba con la dinastía Antonina. ¡Hay mucho más! Concretamente, en este artículo os propongo un repaso a vista de pájaro de la dinastía de los Severos, animando a su coleccionismo por parte de quienes están empezando con el Imperio Romano.

 

“El que tantos los coleccionistas se centren en unos emperadores tiene como desventaja que sus monedas aumentan de precio”

Creo que coleccionar monedas de los Severos es una estupenda idea para quienes comiencen con el Imperio Romano por múltiples motivos. El primero de ellos es que no es una colección difícil, pues es una dinastía corta cuyo coleccionismo puede tomarse como “obtener retratos familiares”. Pero no por ello es una colección aburrida. De hecho, en los 42 años que estarán en el poder encontraremos a muchos personajes, tanto hombres como mujeres.  Ya se sabe que los retratos femeninos son de especial gusto de muchos coleccionistas. Otro motivo que hace su coleccionismo sencillo es que hay muchísimas monedas de los Severos; en cualquier subasta o cualquier convención los coleccionistas encontrarán decenas de monedas de esta dinastía. Eso sí, la inmensa mayoría de las que encontrará serán denarios. Los cobres son mucho más raros y los áureos me temo que solo estarán disponibles para los bolsillos más pudientes. Además, el coleccionista que se centre en los severos podrá aumentar fácilmente la complejidad de su colección, bien sea haciéndose con monedas de los múltiples usurpadores a quienes los severos tuvieron que hacer frente (y que no trataremos en este artículo), entrando en los difíciles años de la anarquía militar, o simplemente profundizando en cada uno de los severos, pues igual que hay muchas monedas comunes también hay piezas rarísimas e incluso únicas.

Tras esta introducción me dispongo a repasar brevemente a los emperadores de la dinastía Severa y a sus familiares. En el artículo nombraré a los personajes como se suelen citar en el mercado numismático español para no confundir al coleccionista. Se trata de un repaso muy rápido cuyo interés principal es despertar la curiosidad del lector para que profundice por su cuenta. Las monedas que ilustran el artículo son denarios porque, como he dicho antes, son con diferencia las más comunes en esta dinastía. Salvo que se indique lo contrario, provienen de las subastas de Áureo & Calicó, a quienes agradezco la ayuda.

Figura 1. la efigie de Septimio Severo

Figura 2. Emperatriz con Venus en el reverso

Figura 3. Septimio y Julia Domna

Figura 4. Septimio y Caracalla

Figura 5. Septimio y Geta

Figura 6. Septimio y sus hijos

La locura megalómana de Cómodo, el último de los Antoninos, dejó tiritando las arcas del Estado. Tras su asesinato el 31 de diciembre del año 192 comenzaría el desgraciado “año de los cinco emperadores”, que no fue más que una guerra civil por diferentes emperadores que luchaban por hacerse con la púrpura. A Cómodo le sucedió Pertinax, un personaje lúcido a quien personalmente le tengo bastante estima. Parece que la Guardia Pretoriana no era de mi misma opinión, pues le asesinaron el 28 de marzo de ese mismo año. Después se subastó el título de emperador y fue Didio Juliano quien ganó la puja pagando 25.000 sestercios a cada soldado. Pero de inmediato tres usurpadores se proclamaron emperadores en la periferia del Imperio: Pescenio Niger en las provincias del este, Clodio Albino en Britania y Septimio Severo en Panonia. Fue Septimio Severo quien primeramente derrotó a Didio Juliano, luego a Níger y después a Clodio Albino.

 

Septimio Severo se esforzó mucho en formar una dinastía para dar un continuismo a su poder y una estabilidad a Roma. Por eso se proclamó hermano de Cómodo e hijo adoptivo de Marco Aurelio, de forma que oficialmente Septimio Severo estaba dando un continuismo a la dinastía de los Antoninos. Pero ese objetivo no se logró porque Roma ya no era la misma. Otra de las medidas que tomó para formar su dinastía fue dar mucha importancia a su familia, especialmente a su mujer, Julia Domna, y a sus descendientes Caracalla y Geta, quienes deberían gobernar Roma de manera conjunta tras la muerte de Septimio.

 

Como no podía ser de otra manera, las monedas fueron un excelente vehículo propagandístico para esta nueva dinastía. Así, nos encontramos una gran cantidad de denarios con la efigie de Septimio Severo en la última década del siglo II y la primera del siglo III, como por ejemplo el que se representa en la Figura 1. También nos encontramos una buena cantidad de retratos de Julia Domna. En muchas ocasiones son retratos muy bellos con motivos muy femeninos. Por ejemplo, en la Figura 2 se observa un precioso retrato de la emperatriz sobre un creciente, mientras que el reverso muestra a Venus sentada. También hay casos de denarios que representan a Septimio con su mujer (Figura3), si bien éstos suelen ser más raros.

 

Al buscar un continuismo parece obvio que Septimio Severo también ordenase acuñar monedas representándose junto a sus hijos. Las hay en las que se muestran buenos retratos de padre en anverso e hijo en reverso, tanto con su hijo mayor Caracalla (Figura 4) como con su hijo pequeño Geta (Figura 5). Tampoco faltan denarios en cuyo reverso se muestra el retrato de los dos vástagos y futuros co-emperadores. Concretamente el denario de la Figura 6 es un precioso documento que nos enseña la idea de Septimio de que sus dos hijos gobernasen en igualdad de condiciones, a pesar de que los dos jóvenes se odiaban.

Todos estos denarios de Septimio Severo con sus hijos son raros y bastante buscados. Más comunes son algunos denarios en cuyo anverso aparecen Caracalla y Geta, pero no retratados sino como parte del motivo. Un ejemplo es la moneda de la Figura 7, en cuyo anverso se muestra a Júpiter entre los dos pequeños futuros emperadores.

Tampoco faltan los retratos de Julia Domna con sus hijos, aunque son muy raros. De manera paralela a su marido, la poderosa emperatriz acuñó monedas con su hijo Caracalla en el reverso (Figura 8), con su hijo Geta (Figura 9) y con ambos (Figura 10). Incluso se puede encontrar una moneda que representa a toda la poderosa familia. Se trata del famoso áureo que se representa en la Figura 11 (obtenida de Classical Numismatic Group).

Figura 7. Júpiter entre Caracalla y Geta

Figura 8. Julia Domna y Caracalla

Figura 9. Julia Domna y Geta

Figura 10. Julia Domna y sus hijos

Figura 11. Familia del Emperador Severo

Septimio Severo falleció en febrero del 211. Fue entonces cuando Caracalla y Geta asumieron la herencia y cogobernaron Roma. No creo que nadie en Roma apostase porque los dos hermanos siguiesen vivos mucho tiempo, pues no había lugar para dos emperadores enfrentados. Esta rivalidad tuvo como desenlace la muerte de Geta en diciembre de ese mismo año. Al parecer, su hermano Caracalla lo mató delante de su madre.

Resulta tremendamente sencillo encontrar denarios de Caracalla (Figura 12) y Geta (Figura 13). Hay una buena variedad de diseños de busto y de reverso. Tampoco es un esfuerzo importante encontrar ejemplares muy bonitos a unos precios asequibles. Mucho más complicado resulta encontrar monedas con los retratos de ambos emperadores, como la de la Figura 14. Por parte de las mujeres, Geta no estuvo casado mientras que Caracalla contrajo matrimonio con Fulvia Plautilla. Se trató de un matrimonio forzado, con cónyuges que se despreciaban y que concluyó sin descendencia. No obstante, son también comunes los denarios que nos muestran a Plautilla, como por ejemplo el de la Figura 15.  Hay que decir también que el legado numismático de Caracalla va más allá de sus propias acuñaciones, pues introdujo un nuevo valor al que hoy llamamos antoniniano (se desconoce su nombre original) como manera de devaluar la moneda. La Figura 16 representa un antoniniano de Caracalla.

Figura 12. Caracalla

Figura 13. Geta

Figura 14. Caracalla y Geta

Figura 15. Plautilla

Figura 16. antoniniano de Caracalla

Caracalla fue asesinado en el año 217 sin dejar descendencia y uno de sus asesinos tomó la púrpura: Macrino. En principio esto supondría el fin de la dinastía de los severos, pues en dicha familia solo quedaban mujeres. Pero el lector ya se habrá dado cuenta de que estas mujeres de esta familia estaban muy acostumbradas a ejercer poder y no iban a dejarlo marchar así como así. Por eso ellas se inventaron una historia:

Resulta que Julia Domna (Figura 2), mujer de Septimio Severo y madre de Caracalla y Geta, tenía una hermana mayor llamada Julia Maesa (Figura 17). La tal Julia Maesa tenía dos hijas, que a su vez se llamaban Julia: Julia Soaemias (Figura 18) y Julia Mamaea (Figura 19). La invención que hicieron fue que el hijo de Julia Soaemias, llamado Eliogábalo, había sido concebido por obra y gracia del mismísimo Caracalla. Esto no creo que se lo creyese mucha gente, pero cualquier argumento era bueno si se contaba con el respaldo de las suficientes legiones. Así que rápidamente se organizó una rebelión y en el año 218 Eliogábalo fue proclamado emperador. Contaba con 14 años. Es obvio que quienes ejercían el poder eran en realidad su madre y su abuela. Tanto es así que se convirtieron en las dos primeras mujeres admitidas en el senado.

Ante esta situación probablemente lo mejor que pudo haber hecho Eliogábalo era no hacer nada. Pero no fue así. Eliogábalo es la personificación de la decadencia y la indecencia. No le importaban los tabúes religiosos y sexuales de su época, siendo totalmente públicas sus depravaciones: reemplazó a dioses del panteón romano, se prostituía, pretendió nombrar César a un esclavo que era su amante, vestía de forma extraña e incluso ofreció la mitad de su imperio al médico que consiguiera implantarle órganos sexuales femeninos.

Sea como fuere, el imperio de Eliogábalo nos dejó un buen legado numismático. Es sencillo encontrar denarios de este emperador (Figura 20), e incluso no es demasiado difícil hacerse con monedas de otros módulos como antoninianos o sestercios si no se busca calidad. A esto se le añaden los muchos denarios que representan a su madre, Julia Soaemias (Figura 18), y a su abuela Julia Maesa (Figura 17). E incluso hay algunos denarios raros de esta época que representan a Julia Domna (Figura 21), la mujer de Septimio Severo y hermana de la abuela de Eliogábalo.

Figura 17. Julia Maesa

Figura 18. Julia Soaemias

Figura 19. Julia Mamaea

Figura 20. Denario de Eliogábalo

Figura 21. Julia Domna

Los matrimonios de Eliogábalo también supusieron un escándalo. Julia Maesa le organizó una boda con Julia Paula, de quien tampoco es complicado encontrar representaciones numismáticas (Figura 22). Sin embargo, la excentricidad de Eliogábalo le llevó a querer casarse con una virgen vestal llamada Aquilia Severa. Este matrimonio supuso una controversia enorme porque la pena de mantener relaciones sexuales con una virgen vestal era la muerte. Las monedas que representan a Aquilia Severa son más escasas, pero con un poco de paciencia se puede encontrar un ejemplar bonito, como el de la Figura 23. Para evitar semejante escándalo Julia Maesa le organizó otra boda, esta vez con Annia Faustina. Ese matrimonio duró muy poco tiempo, pues rápidamente Eliogábalo volvió a vivir con Aquilia Severa. No obstante, nos dejó algunas monedas de Annia Faustina muy raras, como el denario de la Figura 24 (imagen obtenida de Wild Winds). Es curioso ver cómo en el denario de la Figura 24 como el de la Figura 15 representan en el anverso a la mujer no querida del emperador y en el reverso al emperador y la emperatriz dándose la mano.

Los escándalos de Eliogábalo estaban minando el apoyo de sus súbditos y eso era algo que su abuela, Julia Maesa, no podía permitir. Por eso, primero le convenció para que nombrase sucesor a su primo Alejandro Severo, hijo de Julia Mamaea (Figura 19) y también nieto de Julia Maesa. Inmediatamente después llevó a cabo un complot junto con la Guardia Pretoriana para asesinarlo junto a su madre. Julia Maesa no quería perder el poder aunque le costase la vida de su hija y de su nieto. Corría el año 222 cuando Eliogábalo fue apuñalado con 18 años.

Figura 22. Julia Paula

Figura 23. Aquilia Severa

Figura 24. Annia Faustina

Alejandro Severo contaba solo con 14 años cuando recibió la púrpura. Por lo tanto, la historia de Eliogábalo se repetía: Julia Maesa y una hija suya gobernando a través de un emperador adolescente. La diferencia es que ahora la hija era Julia Mamaea y el emperador Alejandro Severo. De hecho, Julia Maesa falleció en el 226 y fue deificada. Quedó Julia Mamaea como regente de Alejandro Severo.

Figura 25. Alejandro Severo

El legado numismático de Alejandro Severo también fue amplio. La mayoría de las monedas acuñadas llevan el retrato del emperador, por lo que los coleccionistas tienen sencillo hacerse con algún ejemplar tan bonito como el de la Figura 25. También son muchas las monedas que representan a su madre, Julia Mamaea (Figura 19). Fue ella quien organizó un matrimonio para su hijo con Orbiana. Pero a medida de Orbiana y su padre fueron acaparando poder también se iban ganando el recelo de Julia Mamaea. Por eso, tras dos años de matrimonio, Julia Mamaea ordenó matar a su consuegro, forzó el divorcio de su hijo e hizo que Orbiana fuese exiliada. No es una sorpresa entonces que los denarios que representan a Orbiana no sean tan corrientes, aunque siguen siendo perfectamente accesibles para un coleccionista paciente.

A pesar de que Roma estaba relativamente estable en época de Alejandro Severo, las fronteras suponían un problema constante que llevó al emperador a la muerte. Cuando fueron hacia el frente del norte, madre e hijo murieron a cargo de las legiones acantonadas en el Rin, quienes proclamaron como emperador a un bárbaro llamado Maximino el Tracio. Se puso así fin a la dinastía Severa. Comenzaba la llamada Anarquía Militar.

2 Comentarios

  1. Ramón 2 semanas hace

    Siempre me ha encantado el ricito que se le escapa de la melena a Julia Domna. Vaya un personaje trágico.

  2. Athalbert 2 semanas hace

    Los denarios corrientes en conservaciones normalitas pueden costar entre 25 y 35 euros…
    Septimio Severo duplicó la paga de los legionarios, los cuales suponían de largo el mayor gasto de los que acometía el erario de Roma.
    No es de extrañar que la pureza de plata del denario se redujese hasta el 50% aprox, cuando eso no bastó se creó una moneda absolutamente inflacionaria (la que llamamos antoniniano).

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