Expresiones idiomáticas con monedas de poco valor

Expresiones idiomáticas con monedas de poco valor

Una de los aspectos que me resultan más interesantes del lenguaje son las expresiones idiomáticas, pues muchas de ellas recogen arcaísmos que no nos encontramos en la conversación convencional. Por ejemplo, hoy nadie llama “tutía” a un ungüento o una pomada. Sin embargo, seguimos utilizando la expresión “no hay tutía” de manera coloquial. ¡Incluso la utilizan quienes no conocen el significado de “tutía”! Digamos que a estas frases hechas las entiendo como una especie de túneles que nos permiten observar el lenguaje y la mentalidad del pasado. Como si fuesen restos arqueológicos cristalizados en nuestra vida corriente que esperan a ser rescatados. Como no podría ser de otra manera, algunas de estas frases hechas tienen que ver con las monedas. Particularmente con las monedas más humildes, pues son las que conocía el pueblo llano.

Concretamente hay una expresión que se repite en prácticamente todos los idiomas que se refiere a no tener o no valer dinero. El patrón es casi siempre muy semejante: decir que ni siquiera se tiene la moneda de más ínfimo valor o que algo no vale ni la moneda de más ínfimo valor. Con esto se dan expresiones muy curiosas porque la moneda que puede ser valiosa en algún periodo histórico puede no ser valiosa en otro momento. Vamos con unos cuantos ejemplos de varios países que he recogido sin más que preguntar a unos pocos amigos (he disfrutado mucho recogiendo información y escribiendo esta entrada). La lista no pretende ser exhaustiva, así que seguro que los lectores podrán añadir más expresiones en los comentarios.

En castellano supongo que no os enseñe nada nuevo si os digo expresiones como “no tengo ni un duro”, “no vale ni un real”, “no tengo ni una perra gorda” o “no tengo ni un chavo”. Parece que Castilla guarda en su léxico muchas de las monedas que aquí se han acuñado durante los últimos siglos. Curiosamente, la palabra “duro” aparece en algunas cancioncillas tradicionales como una moneda de un valor alto (ejemplo) porque un 8 reales o unas 5 pesetas era la moneda más grande a la que podía acceder el pueblo llano. Sin embargo, el valor de la peseta -y por lo tanto el duro- fue reduciéndose hasta hacerse realmente pequeño, por lo que también aparece como sinónimo de moneda de muy poco valor. La “perra gorda” es todavía citada en mi familia a pesar de que hace mucho que se retiró de circulación. Originalmente se refería a las monedas de 10 céntimos de 1870 (las de 5 céntimos eran las “perras chicas”), pues el pueblo confundía el león con un perro. Posteriormente hablar de “perra gorda” fue sinónimo de 10 céntimos de peseta. Finalmente, el “chavo” se refiere al “ochavo”, que eran los 2 maravedíes. También es muy curiosa la expresión “estoy sin blanca”, pues las blancas eran monedas de origen medieval que circularon hasta el siglo XVIII pero que todavía podemos encontrar en nuestra lengua.

Ni qué decir tiene que el castellano tiene muchísima más riqueza de la que se le puede dar en la Península Ibérica. Latinoamérica es un continente riquísimo en cuanto a variedad lingüística y aquí vuelve a quedar patente. Por ejemplo, en Uruguay se suele decir “no vale un vintén” o “no vale dos vintenes”, puesto que las monedas de uno y dos vintenes fueron las primeras monedas acuñadas en Uruguay (tomaban como referencia la moneda brasileña). Allí también se dice “no tengo ni un peso partido por la mitad”; lo que no sé es si será una expresión moderna o hará referencia al hecho de que en época de escasez de numerario se solía partir la moneda colonial de 1 peso para hacer divisores de manera artificial. Sea como fuere, lo de “no tengo ni un peso” es bastante extendido en Latinoamérica. Al igual que un montón de modismos, entre los que están: “quibo”, “lana”, “mango”, “guita”… todos ellos se refieren al dinero. En cambio, “quinto” es diferente pues se debe referir a una moneda ya que dicen: “no tengo un quinto”. Entiendo yo que se refieran a la moneda de 20 centavos (un quinto de peso). La palabra “luca” también se refiere a una moneda en concreto, pero difiere en los países en los que la he escuchado: en Chile y Colombia una luca corresponde mil pesos chilenos y colombianos respectivamente, mientras que en Bolivia es un peso boliviano. Al parecer, la palabra “luca” es una degeneración de la palabra “pelucona” que es como se denominaban (y todavía hoy se denominan) a las onzas de Felipe V y Fernando VI. También hay muchas otras expresiones muy divertidas en Latinoamérica. Por ejemplo en Colombia dicen: “estoy en la olla”, “estoy pelao como el culo del niño Dios”, “estoy vacia’o”; mientras que en Uruguay se puede escuchar “estoy re pelado” o “tengo bruto gato”.

20 centavos (vintem), Uruguay 1857

1 blanca castellana de los Reyes Católicos, Segovia

Nuestros vecinos de la Península tienen algunas expresiones en portugués muy semejantes a las nuestras. Algunas de ellas son calcadas. Por ejemplo, dicen “näo vale um chavo” (no vale un chavo) o “näo vale um vintém” (no vale un vintén). Otra expresión semejante es “näo vale um centavo” (no vale un centavo). Sin embargo, aquí también tenemos el caso de que ciertas monedas que en su día fueron relativamente valiosas aparecen en el lenguaje popular como monedas sin valor ni interés. Así, tenemos expresiones como “estar sem um tusto“, “não ter cinco reais” (no tener cinco reales) o “näo vale um tostäo“. Esta última expresión hay veces que se enfatiza como “näo vale um tostäo furado” (no vale un tostao aguajereado). Ya sabéis que el tostao fue inicialmente una moneda de plata que también se acuñó durante la Dinastía Felipina. Como equivalía a 100 reis, pasó a denominar a la moneda de 100 reis una vez que el tostao dejó de utilizarse. Otra cosa a observar es que cuando se quiere enfatizar que el valor es pequeño se habla de que la moneda está manipulada.

Tostao portugués de Don Sebastián, Lisboa

Liard de tres dineros, Nancy (Francia), 1581

Nuestros vecinos del norte también tienen expresiones bonitas en francés con monedas antiguas. Suelen decir “n’avoir plus un centime” (no tener ni un céntimo), la cual no requiere mucha explicación. Pero hay otras más interesantes, como “être sans un maravédis” (estar sin un maravedí), “n’avoir pas le sou” (no tener ni un sou) o “n’avoir pas un liard” (no tener ni un liard). Ya veis que los franceses también guardan en su vocabulario monedas del antiguo régimen, como el sou o el liard. ¡Pero curiosamente también guardan el maravedí castellano dentro de su lenguaje habitual! El liard también se acuñó en los Países Bajos bajo dominio español, como todos ya sabéis. Esa expresión sobre el liard tiene otra variante que es: “n’avoir pas un rouge liard” (no tener ni un liard rojo). Me resulta muy curioso porque en este caso se enfatiza el color de la moneda en vez de decir que esté agujereado, partido o manipulado de alguna otra manera. Probablemente se deba a que la gente supiera que cuanto más rojiza fuese la moneda más porcentaje de cobre tendría y, por tanto, menos plata.

Sólido livonio de Hermann von Brüggenei (1535-1549); ceca de Reval (Estonia)

Un caso muy semejante a esto último lo encontramos en el estonio, donde dicen “see pole väärt punast krossigi” (no vale ni una cruz roja) y también “see pole väärt punane penn” (no vale ni un centavo rojo). Lo de la cruz roja me resultó muy curioso. Supongo que originalmente se refiriesen a los vellones de Livonia, que fueron acuñados en el siglo XVI y mostraban una cruz. De nuevo, cuanto más rojiza fuese la moneda menos valor tendría por contener menos plata. Otra expresión estonia, más usada pero con menos gracia es “see ei maksa sentigi” (no cuesta un ni centavo).

En Europa hay más casos interesantes. Uno de ellos es el italiano. Era de esperar, puesto que es un país con una enorme riqueza histórica, cultural y numismática, como todos los aficionados saben. Allí hay expresiones comunes en toda Italia propias de su numerario anterior al euro, como “non ho un centesimo” (no tengo un céntimo) o “sto senza una lira” (estoy sin una lira). Pero luego hay muchas expresiones regionales que hablan de sus numerarios anteriores. Por ejemplo, en Venecia se puede escuchar (no tengo un bezzo), mientras que es Sicilia dirán (no tengo un sueldo). La palabra “bezzo” es la italizanización de “batzen“, una moneda de Berna que también circulaba por el norte de Italia; los sueldos son mucho más conocidos en España puesto que se acuñaron en el sur de Italia bajo dominio de los Austrias.

En inglés tenemos otras expresiones idiomáticas que seguramente sean conocidas por muchos. Es muy típica la de “I don’t have a dime” (no tengo un dime, que e sla moneda de 10 céntimos) o “I don’t have a penny” (no tengo un penique). Pero me resulta más interesante la expresión “I don’t have a plugged nickel” (no tengo ni un nickel plugged). La verdad es que no sé muy bien cómo traducir el término numismático “plugged“, pero ya hablamos de ellos aquí así que tenéis unas buenas explicaciones con material gráfico. Sea como fuere, se vuelve a ver el énfasis en el bajo valor de la moneda diciendo que está defectuosa.

Bezo de Leonardo Donà (1606-1612); Venecia (Italia)

También nos encontramos ese mismo tipo de énfasis en el griego, donde aparecen expresiones como “δεν αξίζει πεντάρα τσακιστη” (no vale cinco céntimos “plugged“) o “δεν δίνω δεκάρα τσακιστή” (no doy ni una moneda de diez céntimos “plugged”). Otras expresiones comunes en griego son “δεν αξίζει πεντάρα” y “δεν αξίζει δεκάρα”; es decir, lo mismo pero sin enfatizar que la moneda está dañada. Pero la que más me sorprende de este idioma es “δεν αξίζει φράγκο” (no vale ni un franco), pues que yo sepa los francos nunca circularon por Grecia.

En turco utilizan expresiones con el kuruş, que es una antigua moneda otomana que actualmente vale un céntimo de lira. Así, tienen expresiones como “5 kuruş param yok” (no tengo ni 5 kuruş). Pero resultan más curiosas las expresiones con 3 kuruş, puesto que antiguamente había monedas de ese valor. Ejemplos son “3 kuruşa muhtaç olmak” (necesito incluso 3 kuruş) y “3 kuruş bile etmez” (no vale ni 3 kuruş).

Kurush turco 1255 H. (1839)

Heller alemán, 1899

En Alemania no puede extrañar a nadie que haya expresiones con pfennig, puesto que es una moneda carolingia que despareció con la entrada del euro. En este país nos podemos encontrar expresiones como “das ist doch keinen pfennig wert” (no vale ni un pfennig) o “ich habe keinen pfennig” (no tengo ni un pfennig). Sin embargo, en el sur de Alemania y en Austria es más normal encontrarse expresiones con groschen (ya hablamos de ellos mostrando su impacto en la cultura Alemana). Aparecen entonces expresiones como “das ist doch keinen groschen wert” (no vale ni un groschen). Otra moneda utilizada en estas expresiones idiomáticas austricas es el heller, que equivalía a medio pfenning. Por ejemplo, se puede decir “das ist keinen heller wert” (no vale ni un heller). Y no me puedo contener presentaros otras dos frases: “wer den groschen nicht ehrt, ist den schilling nicht wert” (quien no honra un groschen no vale un schilling) y “den groschen zweimal umdrehen” (contar cada groschen).

Más interesante me resulta la frecuencia del groschen como expresión en diferentes idiomas europeos gracias a que su uso se extendió por el Imperio Otomano. Si nos vamos hasta Georgia encontraremos la expresión “გროში არ გამაჩნია” (no tengo ni un groschen). En Albania podemos escuchar todavía hoy “sa për dy grosh” (no vale ni siquiera 2 groschen). Claro que en albanés es más normal utilizar expresiones con el lek, que es su actual moneda, y con el qindarka, que es como se denomina al céntimo de dicha moneda. Así, se puede decir “s’vlen asnjë lek” (no vale ni un lek) o “s’vlen asnjë qindarka” (no vale ni un quindarka).

Para cerrar europa indicaré que en ruso se habla de los copeca, que son los céntimo de rublo y unas monedas que a mí siempre me recuerdan a las novelas de Dostoievski. En ruso se pueden encontrar expresiones como “cделал на пятак, а испортил на гривенник” (alguien ha producido bienes que cuestan 5 kopeks pero ha dañado otros que cuestan 10 kopeks).

El hallazgo del groschen en diferentes idiomas europeos se debe a que su uso se extendió por el Imperio Otomano.

Entrando en Oriente Medio se encuentran expresiones con el qiran, que era una antigua unidad iraní. En Irán se puede escuchar “یه قرون هم نمی ارزه” (no vale ni un qiran), mientras que en Afganistán se escucharán expresiones muy semejantes, ya que el darí es un dialecto del persa. Por ejemplo, en Afganistán dicen “من یک قران هم ندارم” (no tengo un qiran). Otra expresión afgana curiosa es “من برای تو حتا یک شانزده پولی هم نمیدهم” (no te doy ni un dieciseisavo). Entiendo que se debe a que la moneda más pequeña era un divisor con ese valor.

Por esa misma zona está Arabia Saudí, donde podemos encontrar otras expresiones interesantes. Por ejemplo “ما معي ولا هللة” (“ma maaï wa la halalah“, no tengo un halalah). El halalah es el céntimo del rial saudí. En Arabia Saudí también utilizan una expresión con moneda extranjera; concretamente el fils que emiten sus países vecinos: Jordania, Kuwait, Iraq, Yemen, Bahrein… en todos ellos el fils es un divisor con un valor diminuto. Así, se puede decir “ما معي ولا فلس” (“ma maaï wa la fils“, no tengo un fils). También dicen “ما معي ولا قرش” (“ma maaï wa la garsh” no tengo un garsh) y “ما يسوى قرش” (“ma yaswaa garsh“, no vale ni un grash). El “garsh” se pronuncia “qarsh” en otros dialectos de Arabia Saudí y “qirsh” en otros países árabes, vuelve a ser originalmente el groschen centroeuropeo utilizado por el Imperio Otomano. Finalmente, en Arabia Saudí también dicen “ما عندي ع الحديدة” (ma maaï wa la Aalhadidah, no tengo ni una moneda de hierro); supongo que en algún momento la moneda más pequeña tuviese un cospel de hierro.

Quirán iraní 1295 H, 1878

Para terminar la parte de los países árabes, volvemos al Mediterráneo. En Túnez se utilizan expresiones mucho más directas como “franc, laa!” (¡franco, no!) y “doro, laa!” (¡doro, no!). Con la primera expresión se ve que los tunecinos todavía recuerdan en su hablar a la ocupación francesa. La segunda expresión se refiere al “doro”, que es como se denomina localmente la mitad de un dínar tunecino.

Como broche final, os indico que en la India dicen “मेरे पास एक आना भी नहीं है” (no tengo ni una Anna). Con ello se refieren a una antigua moneda utilizada en época colonial que equivalía a la dieciseisava parte de una rupia. Si esta expresión os deja indiferentes, la que seguro que os dejará boquiabiertos es “मेरे पास एक फूटी कौड़ी भी नहीं है” (no tengo ni un kaudi). Esos “kaudi” es como se referían en la India a las conchas que se utilizaban como protomonedas desde tiempos antiquísimos en distintas culturas (más). En la India fueron utilizadas hasta el siglo XIX y todavía quedan en el saber popular, lo cual me parece alucinante porque es algo más propio del neolítico que del siglo XXI. Otro estupendo ejemplo más de algo que me encontré en mi viaje a la India: en cuanto intentaba entender algo relacionado con su cultura me encontraba con una realidad complejísima que se remontaba a miles de años atrás.

1/12 de Anna, India 1862

27 Comentarios

  1. Gerardo 4 semanas hace

    En inglés británico, la expresión “a farthing” es algo de poco valor. Tiene su origen en la moneda medieval “farthing” que era la cuarta parte de un penique y que era la moneda de menor valor en circulación. En su origen, edad media, como no había más circulante que los peniques de plata, se partían en cuartos y con eso se hacían los pequeños pagos. El origen es la expresión fourth (o fearth en inglés primitivo) y la terminación del gerundio. Vamos, sería algo así como un cuarto en castellano.

  2. Gerardo 4 semanas hace

    Por cierto, leyendo tu referencia al uso del francés en Túnez, es curioso que, en árabe tunecino, han tomado varios préstamos del español. Si te paseas por allí es común oír decir a gente dándose la mano: دكوردو (dakūrdū) que obviamente significa lo mismo que nuestro, de acuerdo.
    Magnifico artículo, una vez más.

  3. José Luís 4 semanas hace

    Buena entrada, muy interesante, en Bolivia se suele usar el término “quinto”, “no tengo / tengo un quinto” para referirse a la cantidad de dinero que se posee, el origen es 1864

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

      Me encuentro ahora mismo en La Paz y esta mañana he escuchado esa expresión :-)

  4. Fremen 4 semanas hace

    “No vale un ardite” está fuera de uso, pero la recuerdo de viejas lecturas. Y, por supuesto, algo puede ser “más falso que un duro de madera”. Aunque quizá aquí pudieramos acuñar la frase “más falso que un duro de e-bay”.

    Por cierto ¿os habéis dado cuenta de que cuando se crea una expresión perdurable se “acuña” una frase? Una bonita metáfora sobre la durabilidad de la moneda.

    Y algo puede ser “del tres al cuarto”. Ahí va una posible explicación: https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/cual-es-el-origen-de-la-expresion-de-tres-al-cuarto/

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

      Bonitas expresiones, estas también.

      Vamos a empezar a decir lo de “es más falso que un duro de eBay”, o mejor todavía “es más falso que un sestercio de eBay” (duros todavía quedan algunos buenos vendiéndose en eBay).

    • Tristan 4 semanas hace

      Lo de “más falso que un duro sevillano” también lo usamos aún.

  5. Tristan 4 semanas hace

    Permíteme añadir algunas expresiones en castellano relacionadas con monedas, sean de valor más alto o más bajo. Nos referimos al valor del cuarto o cuartillo cuando algo “es un sacacuartos” (por ser una forma de tirar el dinero sin contrapartida) o cuando alguien “tiene cuartos” (es solvente, es rico).

    “Para ti la perra gorda”, por la ya citada moneda de 10 céntimos, sirve para dar por zanjada una discusión absurda que consume más energías que beneficios aporta.

    “Antes el real que el pan” es la forma de exigir el pago por adelantado porque no nos fiamos de la seriedad del deudor, que probablemente provenga de la época en que un real era el coste de la ración diaria de pan de una familia.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

      La última expresión no la conocía.

      Por parte de la primera, hay una respuesta. Por ejemplo, si alguien dice: “menudo coche te has comprado, se ve que tienes cuartos”. La respuesta puede ser: “¡uy si! cuartos… ¡y habitaciones!”

  6. Rafa Legionensis 4 semanas hace

    Respecto a los términos ” chavo u ochavo” y “cuarto” nunca he comprendido por qué se llamaban así a las piezas de 2 y 4 maravedís, en tiempos de nuestro ilustre Don Felipe II, cuando en esta época el Real valía 32 maravedís. Obviamente la mitad de 32 son 16 y un cuarto de 32 son 8 (que no cuatro), y por ende, un ochavo u octavo son 4 (y no 2). Sin embargo, en este tiempo, y de ahí vienen la expresión cuarto y ochavo, se daba con éstas denominaciones nombre a las piezas de 4 y 2 maravedís , cuando ello debería corresponder a las de 8 (que no las hubo hasta algún tiempo después -últimos años del reinado de Felipe II y ya con Felipe III y sucesores- cuando ya el real equivalía a 34 maravedís, creo) y 4.-

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

      Probablemente la expresión venga de antes, pues laspalabras”cuarto” y “ochavo” se utilizaban ya en la Edad Media. Habría que ver la relación de valor en esas otras épocas anteriores, antes de que la moneda se devaluase más. Ahora no tengo aquí mis libros, no puedo consultarlo.

      Saludos,
      Adolfo

    • WF 4 semanas hace

      Buenas,

      Creo que vienen de la época de Enrique IV, donde el cuarto y el medio cuarto sí que equivalían correctamente a 1/4 y 1/8 de real. Hay que recordar que los RRCC no emitieron apenas moneda de vellón, salvo algunas series de blancas, por lo que siguieron usando las monedas de vellón que había anteriormente.
      Entiendo que en 1505 se retomarían esas denominaciones, más por el tamaño que por su valor real..
      Por otra parte… el real en época de Felipe II valía 34 maravedíes, no 32, es decir, 8 cuartos y medio. Hay confusión entre los valores de las monedas de vellón rico, que sí correspondían con su nombre, y los de vellón pobre, devaluado.

      Por aportar al artículo, la expresión “contar reales por maravedíes” del castellano antiguo, cuando se quiere dar a entender más de lo que en realidad hay…
      Perra gorda = perrona en Asturias = can en Galicia
      Perra chica = perruca/perrina en Asturias = cadela en Galicia

      Un saludo,

  7. J. Mir 4 semanas hace

    Un poco de catalán:

    El genérico del dinero: en Catalunya y Valencia: diners, en Mallorca y Menorca: doblers, en Eivissa: sou, otros menos habituales pueden ser: centims o quartos.

    Calderilla: menuts (menudos, pequeños)

    Tipos de moneda menuda:
    Cusset (perrito): 1 céntimo de 1870
    Diner de cavallet: céntimos de 1870, el de las perras gordas, pero no se que valor.
    Peça de quatre (pieza de cuatro): 10 céntimos.
    Otras son similares al castellano.

    Tipos de diner (genérico): Diner viu (dinero vivo) dinero contante. Mal diner (mal dinero) dinero falso o de muy mala calidad. Tenir mal diner (tener mal dinero) ser mal pagador.

    Dichos con diners, són incontables, pero elijo un par, en muchos casos son intercambiables con otras denominaciones: qui té diners roda [o vola], i qui no redola (quién tiene dineros rueda [o vuela], y quien no se despeña rodando). Pocs diners, poca música. Un diner perquè canti, i un diner perquè calli (un dinero para que cante otro para que calle), para aquel que después de haberse hecho rogar no hay quién le pare. Un diner de mal, cinc sous d’emplastre (un dinero de mal cinco sueldos de pomada), quien exagera los remedios que necesita para su mal. Diner que es guanya pel cul, se’n va com el fum (dinero que se gana con el culo, se va como el humo) lo ganado sin esfuerzo de va rápido.

    Dichos con doblers: Doblers en bossa i mel en boca (doblers en bolsa y miel en boca). Els dobler li tornen carbons (los doblers se le vuelven carbones), derrochador. Doblers i paraules (doblers y palabras) respuesta para no indicar el precio de una cosa.

    Dichos con ardit: Home desdit no val un ardit (hombre que se desdice no vale un ardit). Y por supuesto “francamente querida, me importa un ardite” (final de lo que el viento se llevó en su traducción al castellano (licencia idiomática).

    Dichos con treseta: No tenir una treseta (no tener una treseta) estar pelado, aplicable a casi cualquier moneda. Somiar tresetes (soñar tresetas), hacerse ilusiones. Ses tresetes li tornen duros (las tresetas se le vuelven duros), persona que prospera mucho en sus negocios. Fer dues tresetes de lo mateix (hacer dos tresetas de lo mismo), repetir lo que ha hecho otro. Qui és nat per treseta, no morirà sou (quién nació para treseta no morirà sueldo), la fatalidad de la vida de algunas personas.

    Dichos con sou (ver treseta): Per quins cinc sous [tal o qual]? (¿por cuales cinco sueldos [tal o cual cosa]?), petición de explicaciones sobre algo absurdo que se ha hecho o pretende hacer; hace referencia a una multa medieval de cinco sueldos que se aplicaba por dar un consejo no solicitado y que había causado mal. De l’ou al sou, del sou al bou, i del bou a la forca (del huevo al sueldo, del sueldo al buey y del buey a la horca) biografía del delincuente, resumida. Bona nit set sous! (buenas noches siete sueldos!) hasta aquí hemos llegado, ya no hay nada más que hacer, se acabó así que Bona nit set sous!

    • Tristan 4 semanas hace

      Y te has dejado “cara de pa de ral” (de pan de real), dicho de quien la cara muy redonda o que denota obesidad. De cuando los panes se cocían en forma de hogaza, y debían costar un real, como en mi ejemplo anterior.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

      La has clavado, Mir.

      ¡Muchísimas gracias!

      Todo esto de la relación entre las monedas y el lenguaje daría para varios libros. En Facebook también están comentando al respecto: https://www.facebook.com/aruizcalleja/posts/2072508642801192

      Saludos,
      Adolfo

  8. Eduardo 4 semanas hace

    En Perú se solía decir “no tengo ni un cobre” porque las monedas de 1 y 2 centavos eran de cobre, mientras las demás eran de plata. También se usa la palabra “Luca” para referirse a la unidad monetaria, en éste caso el Sol. Y “cocos” o “verdes” para referirse a los dólares. Un saludo

  9. Victor 4 semanas hace

    Creo que falta el clásico….”nadie da duros a cuatro pesetas”. Sería interesante saber si tenía equivalente antes de la peseta.

    Y en una novela que me he leído, hacen referencia al farthing, indicando que partían los cuartos,aún en dos mitades, según el autor llamadas bit, y de ahí tendríamos la referencia informática de que un bit sea un octavo….
    Pero no me fío nada de esto último porque no he sido capaz de encontrar referencias. Quede, por tanto, como que hasta se buscan explicaciones lingüisticas en las monedas para darle verosimilitud a un relato.

    • Jesús 4 semanas hace

      Pues curiosamente la expresión “nadie da duros a cuatro pesetas” no tiene sentido antes de la adopción de la unidad monetaria en 1868… porque era exactamente lo que valía un duro con el sistema de reales de plata.

      El peso fuerte o peso duro era la moneda de 8 reales, nosotros nos quedamos con el “duro”, y en sudamérica se quedaron con el “peso”… y hay constancia desde el s. XVII de la utilización de la palabra peseta como diminutivo de peça (del catalán pieza) para referirse a la moneda de 2 reales… así que era exactamente lo que valía un duro… 4 pesetas

      Saludos!

  10. Ramón 4 semanas hace

    La expresión griega utiliza los «francos» porque, durante las Cruzadas, todo lo que venía del Occidente europeo era «franco»: los caballeros extranjeros recibían en Grecia el nombre de «francos» y sus monedas también (viniesen o no de Francia, ojo). El equivalente griego a la expresión «no tengo un duro» es Είμαι άφραγκος (/íme áfrangos/) = no tengo un franco.

    Tremenda esta entrada, enhorabuena.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 4 semanas hace

      Muy interesante el aporte. De nuevo vemos cómo el lenguaje guarda tesoros de épocas pretéritas.

    • J. Mir 4 semanas hace

      Es muy probable que estos “francos” deriven de los dineros torneses que batieron en abundancia en Grecia los francos, tanto de la Galia como los de las Gran Compañía Catalana y secuelas. Pero no todos los occidentales eran francos, los normandos noruegos de Sigurd I o los anglosajones expulsados de Gran Bretaña por Guillermo el Conquistador (que emigraron a Bizancio), no eran francos, hasta donde yo sé.

      • Ramón 3 semanas hace

        Exacto. Claro que no hubo solo francos. Lo que quiero decir es que en Grecia y en Bizancio se acabó llamando Φράγκοι (/frángi/) a todos los cruzados que venían del Occidente europeo, no solo a los francos propiamente dichos. De hecho, aún existe la palabra κουτόφραγκος (/kutófrangos/; literalmente, «franco tontín») para reírse de lo que en España llamaríamos un «guiri».

  11. J. Mir 4 semanas hace

    «L’any dotze feren es sous

    i l’any tretze ses tresetes,

    l’any catorze ses pessetes

    i l’any quinze es duros nous»

    (En el año doce hicieron los sueldos, en el trece las tresetas, en el catorce las pesetas y en el quince los duros nuevos.)

    Es una cancioncilla popular mallorquina de la que hemos perdido el significado porque es un tipo de canción humorística que juega con los sobreentendidos y dobles sentidos, pero se me ocurre que los sous mallorquines fueron una creación del año 1812 (erróneamente conocidas con el nombre de 12 diners o dineros) y que aludiría a que después del trajín de la guerra, la situación se normalizó en 1815, quizás más que “hacer” habría que interpretar que “llegaron” a la isla los duros nuevos, licencia perfectamente legítima en estas glosas. Y lo de en medio muletillas para no salir del tema y respetar métrica y rima, sin significado real.

  12. Juan Bautista Bajo Miguélez 4 semanas hace

    Inmensa riqueza para el idioma la que aportan estos pequeños valores.
    Que, al final, TODOS hagamos el último viaje con EL ÓBOLO DE CARONTE.
    Mis felicitaciones por el estudio

  13. J. Mir 4 semanas hace

    Calderilla= ferro (hierro).

    Y unas de cancioncillas nemotécnicas valencianas para recordar los valores y cambios

    Un duro son vint quinzets,

    en xavos huitanta cinc

    en diners tres-cents quaranta

    i si és en pessetes cinc

    Un duro son 20 quinzets (1/4 de real), en chavos 85, en dineros 340, y si es en pesetas 5.

    Mig duro son deu quinzets

    en reals de plata cinc

    en pessetes dos i mitja

    en xavets huitanta cinc.

    Medio duro son 10 quinzets, en reales de plata cinco, en pesetas 2,5 en chavillos 85.

    Cinc mil quatrecents quaranta

    és una onça de menudets

    en pessetes son huitanta

    i trecents-vint en quinzets

    5440 es una onza de menudillos, en pesetas son 80 y 320 en quinzets.

    Una onça són setze duros

    i pessetes son huitanta

    i de xavets cristinets

    cinc mil quatrecents quaranta.

    Una onza son 16 duros, y en pesetas son 80, y de chavillos cristinillos, 5440.

  14. Ernesto 2 semanas hace

    “NO HAY UN COBRE VIEJO LOPEZ ” es parte de la letra de un tango argentino que hace referencia a la moneda de dos centavos que circulo a principios de 1900 y que era grande y de cobre y que tenia un valor importante para la epoca,,,,,,” no tengo un cobre ” con espaciosa aciduidad aun se puede escuchar de vez en cuando principalmente en los mas viejos para expresar que no tienen ni un mango (
    ni una moneda)

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