Lo que valen las monedas que no valen nada

Lo que valen las monedas que no valen nada

Me han dicho algunos lectores que se sienten en cierta forma frustrados, e incluso ofendidos, cuando digo que una moneda no vale nada. Según les parece, mi opinión es que sólo los 8 reales o las onzas tienen valor, despreciando cualquier ejemplar que baje de los 50 euros. Eso les produce cierta desazón porque ven que trato mal a las monedas que ellos pueden adquirir y que, en cierta manera, les supone un esfuerzo económico. Con esta entrada voy a explicar mis palabras con ejemplos sencillos. Todo lo que voy a decir se podría fundamentar de manera bastante sencilla pero no haré ese intento porque yo de economía no sé gran cosa y porque los autores difieren en conceptos como el valor de cambio y el valor de uso.

 

Supongamos que voy a un bar y me tomo una Coca-Cola. El camarero, muy simpático y atento, satisface mi petición y me pone el líquido negro cargado de azúcar en un vaso con hielos y una rodajita de limón. Por esa Coca-Cola me cobra 3 euros y se va a atender a otro cliente. La pregunta es: ¿cuánto cuesta la Coca-Cola que me acaban de servir?

 

Follis de Galerio, Heraclea

Algunos diréis que cuesta 3 euros porque es lo que acabo de pagar por ella. Pero no es así. Si nada más que me sirven la Coca-Cola intento venderla estoy seguro de que nadie me pagará 3 euros por ella. Seguramente no fuese capaz de venderla ni siquiera por 1 euro. La razón es que esa Coca-Cola en manos del camarero cuesta 3 euros debido a que él pone en valor el producto (me ofrece un lugar cómodo donde tomarla, me da conversación, sonríe mientras me la ofrece, pone los hielos y el limón…). Una vez que yo he disfrutado de ese valor, éste desaparece y si yo quisiera venderla debería ponerla en valor de alguna forma. ¡Pero yo no voy a montar un bar para vender Coca-Cola!

Dinero de Jaume I, Valencia

Pensemos ahora en un aficionado a la lectura que compra novelas de manera recurrente durante muchos años. A veces son ediciones de bolsillo que vienen a costar entre 3 y 8 euros; otras veces, se trata de novedades por 20 o 30 euros; e incluso alguna vez en su cumpleaños o Navidad le regalan algún libro ilustrado por 100 euros o así. Como es un lector voraz, adquiere aproximadamente un libro a la semana. Al cabo de 40 años tiene una inmensa biblioteca con 2.500 ejemplares que, en global, le han costado aproximadamente 40.000 euros. La pregunta es: ¿cuánto cuesta esa biblioteca?

Ahora seguro que todos me diréis que el coste de la biblioteca no depende tanto del precio pagado por el propietario sino por el precio al que éste pueda venderlo. Y efectivamente es así. Yo no tengo ni idea de bibliofilia, pero dudo mucho que un comerciante se fuese a hacer con toda esa biblioteca por más de 3.000 euros. Son libros “que no valen nada”, en el sentido de que para poder venderlos hace falta ponerlos en valor. Hay que trabajarse mucho su venta. Si el lector se quiere deshacer de esa biblioteca, la venderá por 3.000 euros y dejará que sea un profesional quien la ponga en valor. Si quiere sacar más, será él quien tenga que vender los libros de uno en uno, gestionando miles de ventas que le supondrán años de trabajo. Sacará más dinero pero el esfuerzo será muy considerable. Seguramente no le compense porque si no hiciese más que ir con un libro a una librería le pasará lo mismo que en el caso de la Coca-Cola: simplemente no podrá venderlo.

Pero parecerá obvio que quien se haya comprado 2.500 libros por 40.000 euros no hay hecho una inversión económica, sino que ha disfrutado durante décadas de una sana afición. Nuestro amigo lector habrá estado encantado comprando libros “que no valen nada” (en el sentido de que no los va a poder vender más que a precio de derrumbe) pero ha podido disfrutar mucho de esos libros y a aprendido un montón a partir de ellos.

Imaginemos un bibliófilo que busca forjar una colección potente de libros renacentistas. Sigue, las subastas de Soler & Llach para adquirir sus ejemplares y tiene contactos con varios comerciantes de libros de viejo. Actualmente tiene 30 libros en su colección, entre los que se incluyen 6 incunables (que le costaron entre 5.000 y 8.000 euros cada uno) y 20 libros góticos (que costaron entre 500 y 2.000 euros cada uno). El total pagado por sus libros es de 75.000 euros.

Dinero de Felipe III, Bañolas

Vemos que el caso de este bibliófilo no tiene nada que ver con el del lector del caso anterior. Esta persona no compra los libros por leerlos (seguramente haya versiones de muchos de esos libros por 10 euros) sino por el hecho de poseer ciertos ejemplares. ¡Esos libros sí que tienen un valor de mercado! Y no es tanto por el precio sino porque su escasez hace que siempre vaya a haber interesados en estos libros. Si este bibliófilo va a una casa de subastas o a un comerciante con uno de sus incunables, es obvio que va a encontrar un interés sobre ese ejemplar por parte del comerciante. Otra cosa es que la inversión haya sido buena. ¡Quizá acabe perdiendo más dinero que el lector del caso anterior! O quizá no. Quizá incluso gane dinero. El caso es que hay una demanda por el objeto como tal.

Con estos ejemplos creo que ya queda bastante claro lo que quiero decir cuando digo que una moneda “no vale nada”. Quien forje colecciones de Franco, de Juan Carlos I, euros, bimetálicas o monedas comunes en baja calidad de metales no nobles de otras épocas (e.g., vellones de los Austrias, cobres de los Borbones, centionales…) se hará con una colección sin valor económico.

Eso no significa que no se gaste dinero, pues quizá haga desembolsos de unos pocos euros todas las semanas. Tampoco significa que sus compras sean “malas compras”, pues seguramente disfrutará mucho de su afición a un coste muy reducido. Tampoco significa que esas monedas sean “malas”, pues de ellas se puede aprender muchísimo. Tanta historia nos cuenta una humilde blanca de Sevilla como una dobla de la banda a pesar de que cuesta 200 veces menos.

“quien compra este tipo de monedas tiene que verse a sí mismo como los dos primeros ejemplos que he puesto: en vez de gastarse 3 euros en una Coca-Cola se los gasta en un duro de Franco, pero debe entender que el precio es más por el servicio que le ofrece el comerciante que por el producto en sí”

Lo que significa es que quien compra este tipo de monedas tiene que verse a sí mismo como los dos primeros ejemplos que he puesto: en vez de gastarse 3 euros en una Coca-Cola se los gasta en un duro de Franco, pero debe entender que el precio es más por el servicio que le ofrece el comerciante que por el producto en sí. Y quien forje una colección a base de monedas baratas, es mejor que entienda que esa colección se rentabiliza a base de disfrutar y aprender de sus monedas, no del posible coste económico futuro de las mismas porque lo normal es que acaben no valiendo nada. Ya vimos el caso de Juan Bautista Clement y el chasco que se llevó a la hora de intentar vender su colección de euros.

Para terminar quisiera recomendaros el blog de Curiosidades Numismáticas. Es un blog que llevo años leyendo, del que se puede aprender mucho y que siempre nos habla de monedas de muy bajo coste. Es una muy buena muestra de cómo de interesantes pueden resultar las monedas sin valor económico.

Las monedas que ilustran la entrada son piezas de 2 cuartos de Felipe II que salen en la próxima subasta por correo que organizan Martí Hervera y Soler & Llach. Son monedas “que no valen nada” pero nadie pondría en duda que sean muy interesantes y que se puede aprender mucho de ellas.

 

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23 Comentarios

  1. Gerardo 1 semana hace

    Todo lo que has dicho (muy acertadamente) se resume en el siguiente pareado:
    “dicen que es de necio confundir valor con precio”

    • Pedro 1 semana hace

      Tú tienes un negocio numismático, ¿verdad? Menos mal que existen sitios web como ebay

      • Autor
        Adolfo Ruiz Calleja 1 semana hace

        Yo no tengo ningún negocio de venta de monedas.

        • Pedro 1 semana hace

          No, le decía a Gerardo, perdona

  2. Vicenç Mateo 1 semana hace

    Wow que didáctico… mejor explicado casi imposible, se entiende perfectamente. Si quiero hilar fino, pensando en el malestar que te han comentado algún usuario, puede ser también un problema semántico, decir “una moneda no vale nada” tiene una carga peyorativa muy fuerte, sobre todo al descontextualizar la frase, con algún otro sinónimo que no implique o pueda implicar tanta carga emocional negativa entraría mejor en la lectura ;)

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 1 semana hace

      Gracias.
      Hay veces que digo “esa moneda no tiene valor económico relevante” que seguramente sea más correcta y no implica una carga emocional. Lo que pasa es que es una frase muy técnica, que desentona con el tono coloquial que tengo tanto en el blog como en las redes sociales. Y, la verdad, es que tampoco me gusta andar midiendo las palabras para que no puedan ofender. Yo creo que a poco que me conozcan saben que siempre tengo buena intención; o casi siempre, pero cuando no la tengo se nota rápidamente.

      Saludos desde Bombay,
      Adolfo

  3. Tricky 1 semana hace

    Genial entrada.

  4. Lanzarote 1 semana hace

    muy didáctica! disfruta por Bombay!

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 1 semana hace

      Con esto del monzón no ha parado de llover torrencialmente desde que llegué el domingo :(

  5. El pepe 1 semana hace

    Eso de que Enrique compre a precio de derrumbe diciendo que no vale nada…Y venda por varias veces su valor (“dé valor”XD)…¿No suena un poco a chollero?.
    Porque también también hay mucho “chollero” por la otra parte.
    Me suscribo al comentario del lector de arriba. Menos mal que hay subastas y eBay etc…
    Gratificante entrada. Disfruta de tus vacaciones.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 1 semana hace

      Siguiendo con la nomenclatura de la entrada, eBay está bien para poner en valor monedas de pocos euros. Pero os aseguro que quien compre monedas de 3-5 euros en eBay se hará con una colección que luego tendrá que vender a peso. Podrá aprender mucho de esa colección, pero no tendrá ningún valor económico.

      También hay que ponerse en la piel del vendedor (y repito que yo soy coleccionista, no vendedor). Si alguien dedica 20 minutos de su vida para vender una moneda y esa moneda la vende en 4 euros y la ha comprado en 0.5 euros… en realidad sus 20 minutos de trabajo le han proporcionado 3.5 euros. O lo que es lo mismo, está trabajando por unos 10 euros la hora, menos gastos e impuestos. No parece muy reentable a pesar de que venda la moneda 8 veces más cara del precio al que la ha comprado.

      Saludos,
      Adolfo

  6. El pepe 1 semana hace

    Mis disculpas pensaba que hablábamos de comprar piezas de 50 euros a 5 o 10. Por mucho seguro y local que se pague es ser un caradura.
    Salud

  7. J. Mir 1 semana hace

    Yo la verdad es que prefiero que sigas diciendo que no valen nada y que la peña se dedique a las onzas, que ya me ocupo yo de las otras.

    Es cierto, valor, precio y aprecio no son lo mismo.

  8. Óscar 1 semana hace

    ¿3 euros una coca cola?, ¿Adolfo?…dile al camarero que no se pase…:):):)

  9. Autor
    Adolfo Ruiz Calleja 1 semana hace

    @Pedro ha escrito un comentario en una entrada antigua, obviamente relacionado con esta entrada. Lo podéis leer aquí: http://blognumismatico.com/2013/02/16/en-venta-la-coleccion-de-euros-de-juan-bautista-climent/#comment-41547

    Yo lo contestaré aquí mismo para darlo mayor visibilidad:

    Queda claro que las monedas conmemorativas de 2 euros tienen un valor de 2 euros que no les quita nadie. Pero muchas monedas de 2 euros cuestan como novedades entre 4 y 8 euros. Digamos que para el coleccionista ese “dinero extra” es “dinero perdido”, o dicho de otra manera, lo que paga por disfrutar de la moneda y de su colección. Como si se tomase un café.
    Las novedades numismáticas son tremendamente difíciles de vender una vez que pasa un tiempo. Sale la cartera de euros de 2018 y un comerciante venderá 40 de ellas en un par de semanas. Después se queda con 5 ejemplares más por más adelante algún cliente las quiere, y no vende ni una al año. Habla con cualquier comerciante, ya verás cómo te dice lo mismo. Es normal, entonces, que a los comerciantes simplemente no les interese comprar esas carteras de 2018 a prácticamente ningún precio, puesto que saben que no las van a vender fácilmente. Eso es exactamente lo que le pasó a Juan Bautista Clement con toda su colección.

    Vuelvo con el caso de Juan Bautista: si nadie (ni profesional ni coleccionista) le quería comprar las monedas a ningún precio, no es porque exista una mafia o que los comerciantes se pongan de acuerdo para exprimir al coleccionista. Simplemente es que esas monedas no valen lo que Juan Bautista pensaba. No valen más que su facial, compradas en lote. Si valiesen más, alguien lo pagaría.

    Luego está la diferencia entre el tiempo invertido por un comerciante y el tiempo invertido por un coleccionista. Esto de nuevo puede generar cierta fustración si no se entiende: un comerciante está trabajando y un coleccionista está disfrutando. Por eso, un comerciante gana dinero y un coleccionista gasta dinero. Exactamente igual que en cualquier otro comercio.

    Pero lo mejor de todo es que hagas tú mismo la prueba si quieres. Coge alguna cartera de euros que hayas comprado por 20 euros en el año 2003 (por decir un año, puedes elegir el que quieras) e intenta venderla ahora por 30 euros (razonable teniendo en cuenta la inflación y el tiempo invertido). Luego, si quieres intenta venderla por 20 euros. Y luego intenta venderla por 10 euros. ¡Ya verás cómo cuesta incluso venderla en 10 euros! Cuenta el tiempo dedicado y mira a ver a cómo sale tu hora de trabajo.
    Pero te digo lo mismo con muchos otros objetos. Si compraste la novela que sacó Elvira Lindo en el año 2003 y pagaste por ella 20 euros como novedad editorial, a día de hoy te costará vender esa novela por 10 euros. Y probablemente también por 5.

    Con esto no pretendo desanimar el coleccionismo de novedades. ¡Ni mucho menos! Lo que pretendo es dar una dosis de realismo y evitar que los coleccionistas se hagan falsas esperanzas que acabarán en fustración. He visto muchos casos de ese tipo. El coleccionismo de novedades es barato, divertido y de él se puede aprender mucho, pero me temo que prácticamente todo el dinero dedicado será dinero que no se puede recuperar. Más allá de su valor facial, claro está.

    Saludos,
    Adolfo

  10. Lanzarote 1 semana hace

    La realidad duele, pero es así, muchos de nosotros coleccionábamos en los inicios de nuestra afición moneda extranjera circulante, quién no tiene el típico centimo de las Bahamas con la estrella de mar!, yo por ella pagaría supongo unas 30 pesetas, es decir, 15 ó 20 veces su valor, y loco de contento, me parecía baratísimo, más barato que pagarme un vuelo hasta Nassau para adquirirla :), por entonces no había internet y sólo podías conseguirla en mercadillos o tiendas. Y cuántos guardamos las pesetas de Franco y Juancar circuladas pensando que con el tiempo se revalorizarían algo, y han pasado 20 años y la moneda de 100 pesetas circuladas a día de hoy vale eso, 60 céntimos de euro, revalorización cero, con lo que hemos perdido dinero. Menos mal que nunca coleccioné billetes :S

    Evidentemente para mí conseguir monedas de más de 200 países distintos, entre actuales y extintos, fue muy satisfactorio y disfruté mucho por lo dificultoso que era sin internet adquirir algunos de ellos, y con eso ya está bien pagado lo que pagué. Es verdad que llegué a pensar que al completar tantos países, el conjunto de alguna forma se revalorizaba, iluso de mí….

    Hoy día con internet entiendo que la satisfacción es menor porque el esfuerzo es casi cero, claro que el precio también es menor.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 1 semana hace

      Hay quienes encuentran otro tipo de satisfacciones con Internet. Por ejemplo, localizar a coleccionistas de todos esos países e intercambiar monedas con ellos.
      Es bonito recibir una carta desde Nepal con monedas nepalíes aunque no tengan más valor que el sentimental.

    • Víctor Manuel 5 días hace

      Que razón tienes Lanzarote.

  11. Thucydides 1 semana hace

    Hola, buen articulo. Los diners de Jaume I son monedas de vellón muy bonitas y que da gusto tenerlas en buena conservación. Estas monedas se pueden encontrar por menos de 40€, aun así, hay variedades escasas que se ven muy poco (yo no la tengo) como es el diner de Jaume I de Valencia, primera edición, busto del rey mirando a la derecha. Esta moneda puede alcanzar más de 500€.

  12. Roger Miguel 5 días hace

    Hola a todos , Adolfo este es un tema muy polemico pero muy realista , pues al comienzo siempre pensamos que todas las coleciones de monedas tienen un alto valor , yo conosco a personas que poseen un dólar morgan de plata de los ultimos años y creen poseer una fortuna pensando que como la moneda es muy añeja ya casi no quedan , y piden al venderla 100 veses su valor real, ilusos estos . El colecionismo de monedas actuales del mundo , es solo para entretenerse , pues al final costara mas el Album o los Albunes que toda la colección , lo mismo ocurre con el colecionar billetes del mundo de actual circulacion , que no valen nada , a no ser en el propio pais emisor o que sean billetes en divisas convertibles (euros , dolares ,libras esterlinas , ecet…) .
    A nadie se le puede ocurrir pensar que si coleciona moneda actual circulante del mundo , su colección por mucho tiempo que pase valdra algo , es triste pero es la realidad y los colecionistas nuevos tienen que saberlo.
    Yo particularmente coleciono monedas del mundo pero de plata ( quizas cuando me saque la loteria y tenga dinero , colecionare de oro), no sera mi colección un tesoro millonario dentro de muchos años pero como son de metal noble , valen un poco mas que si fuera calderilla , por lo menos se eso y siempre trato de adquirir las monedas al preicio del contenido de la plata que tienen , pues al venderlas no perdere mucho, como dice Caballero en su entrevista ,mejor oro que plata y mejor plata que cobre y aluminio, un consejo muy acertado y que yo siempre he cumplido.
    Saludos desde Cuba , ahora con mucho calor de verano.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 5 días hace

      Muchas gracias, excelente comentario.

      Me alegra muchísimo que siga habiendo coleccionistas numismáticos en Cuba. Efectivamente, coleccionamos lo que podemos. A todos nos gusta el oro pero somos muchos los que no nos lo podemos permitir.

      Saludos,
      Adolfo

  13. Víctor Manuel 5 días hace

    Hola Adolfo. Que dura es la vida real cuando uno cierra su álbum y se levanta de su mesa. Por eso yo (aun siendo un iluso muuyy grande) me quedo un ratito mas en mi mesa con el álbum abierto jeje.
    Buen articulo, resumo en él que toda colección es bonita, instructiva y hasta emocionante. Luego la vida ya te dará el chasco o no, de momento que cada cual disfrute de su colección que las monedas son para disfrutarlas.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 5 días hace

      Disfrutar es lo más importante para un coleccionista. Es importante recordarlo porque a veces se nos olvida.

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