Subasta de Áureo & Calicó, 31 de mayo de 2018

Subasta de Áureo & Calicó, 31 de mayo de 2018

El mes de mayo va a acabar con una buena andanada de subastas: el 29 de mayo Pliego organiza una subasta on-line; ese mismo día 29 de mayo Tauler & Fau organizan otra subasta on-line; el 30 de mayo es Áureo & Calicó quien tiene otra subasta on-line, a la que añade una subasta en sala el día 31 de mayo; y esto se completará con una triple subasta que organiza Jesús Vico para el día 7 de junio: en sala (incluyendo parte de la Colección Cores), por correo y antigüedades. En esta entrada voy a centrarme en las subastas de Áureo & Calicó. Sobre las demás hablaré posteriormente porque planeo dedicar a cada una de ellas una descripción de un lote, y ya de paso hacer un breve comentario sobre dichas subastas.

La subasta por correo está compuesta por 1672 lotes. Para ser una subasta por correo creo que está bastante bien; seguro que hay piezas que agradan a todos los coleccionistas que no busquen la excelencia. De la numismática antigua, creo que hay lotes muy interesantes del Imperio Romano. También hay bastantes monedas íberas, si bien la calidad de las mismas muchas veces no acompaña. Por parte de la Edad Media, creo que lo más interesante son los 22 ejemplares islámicos. De los reinos cristianos también hay bastantes ejemplares, pero la calidad no les acompaña. En cuanto a la Monarquía Española, son 463 lotes (más otros 103 bastante curiosos de El Centenario de la Peseta) en los que hay muchas platas corrientes. También me han gustado los vellones a molino de Felipe IV.

Como no podría ser de otra manera, la subasta en sala me ha resultado más interesante. Se compone de 898 lotes en los que se da el clásico repaso a la historia de la numismática, deteniéndose mucho en la Monarquía Española. De hecho, el resto de apartados se repasan de manera muy breve.

4 cornados de Pamplona

Valga como ejemplo la Edad Antigua, que solo se ve representada por 84 piezas. Entre ellas hay unas pocas griegas e íberas entre las que se pueden encontrar algunas cosas interesantes, como el medio siclo de Cartagonova o un bonito as de Tiberio acuñado en Ilici. Pero al grueso de los coleccionistas les llamará más la atención los 66 ejemplares romanos. Entre ellos destacan denarios muy bonitos, como los de Gens Calpurnia o el elefante de César. Del Imperio Romano se muestran piezas muy variadas que no son ni particularmente raras ni excesivamente caras (e.g., no hay áureos) pero se pueden encontrar ejemplares muy bonitos desde el punto de vista estético. Ejemplos de ello son el tetradracma de Nerón de la ceca de Antioquía, el denario de Crispina, el de Caracalla o el follis de Diocleciano.

En la Edad Media la subasta se detiene algo más. Hay una breve representación de moneda bizantina y 13 lotes visogodos bastante corrientes en su mayoría. La excepción quizá sea el tremis de Tulga acuñado en Córdoba. Los 94 ejemplares de los reinos cristianos traen muchas monedas corrientes y sin que su estado de conservación sea una maravilla. Hay bastantes vellones bonitos. Pero destacan dos oros. El primero es el mancús que os comento en el vídeo que, al igual que varios lotes de la subasta por correo, perteneció a la Colección Crusafont. Otro es el rarísimo doble real de oro navarro de Fernando el Católico. Se trata de una pieza muy rara, de la que yo no recuerdo ningún ejemplar en venta pública desde la Colección Caballero. Ahora bien, esta pieza ha servido como joya, lo cual reduce drásticamente el interés que pueda despertar en los coleccionistas. Veremos si se vende porque a pesar de su rareza no es nada fácil de vender una moneda así.

Dentro de la Monarquía Española se esconde una colección de Felipe III compuesta por 300 piezas. Se trata de una colección razonablemente amplia, donde abunda el cobre y los módulos de plata pequeños, y donde las monedas se encuentran en una calidad bastante corriente por lo general. Creo que esta colección es muy interesante para todos aquellos que busquen vellones de los Austrias o para quienes quieran platas menudas. Hay algunas series muy bien representadas, como los 4 cornados de Pamplona (primera imagen). Cabe destacar también la buena presencia de las monedas de tipo “OMNIVM”  (segunda imagen)y, ya de manera individual, algunos piezones que brillan con luz propia: el duro de Zaragoza, un rarísimo galano mexicano (tercera imagen) y los 4 escudos de Segovia de 1608 en una conservación tremenda. Es curioso que estén apareciendo tantas medias onzas segovianas de Felipe III últimamente, al igual que es curioso que una colección que no se distingue por la calidad de sus piezas de repente saque semejantes ejemplares. Lo último que quisiera decir sobre esta colección es que incluye una interesante representación de las cecas italianas, así como de Lisboa, una ceca injustamente olvidada por los coleccionistas de los Austrias. Sobre el trentí de Barcelona de Felipe III ya hablamos ayer.

8 reales. Felipe III. 1599. Segovia. Castillejo.

8 reales, Felipe III. México. F. s/d.

El resto de la Monarquía Española trae monedas bastante variadas con piezas que destacan individualmente, pero no hay series que sorprendan como conjunto. Hay que decir también que entre las monedas que destacan, muchas de ellas ya pasaron por las subastas de esta misma empresa. De Carlos II hay varios lotes interesantes, como este real tipo María o el magnífico tari de Nápoles. Los 10 rals de la Guerra dels Segadors también merecen mención. Entrando en los Borbones, hay algunas cosas raras de principios del siglo XVIII que seguro que los aficionados más especializados saben apreciar. Un ejemplo es el diner incuso de Carlos III Pretendiente o la treseta de Felipe V, pues es rarísima en esa calidad. Hay también algunas platas pequeñas muy bonitas de este periodo (ejemplo). Sin embargo, seguramente atraigan más la atención a los coleccionistas las onzas raras que se presentan de Fernando VI (ejemplo), Carlos III (ejemplo) José I (ejemplo) y Fernando VII (ejemplo). Una pena en la onza de Santiago de Carlos IV la hoja que tiene… ¡con lo bonita que es! Hay también bastantes 2 escudos de Carlos III raros, como el madrileño de 1784/70, una variante de sobrefecha que desconocía.

A partir de Fernando VII creo que no hay mucho que destacar en esta subasta. Tanto Isabel II como El Centenario de la Peseta no guardan grandes secretos, si bien hay ejemplares muy curiosos. El repaso a la moneda extranjera es muy rápido, al igual que el de los billetes. De estos últimos, tengo que decir que me ha parecido muy simpático el ejemplar de Ruanda-Burundi.

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