Subasta de Martí Hervera y Soler & Llach, 22 de febrero de 2018

Subasta de Martí Hervera y Soler & Llach, 22 de febrero de 2018

Tal y como nos tienen acostumbrados, las casas Martí Hervera y Soler & Llach organizan su primera subasta del año a finales de febrero, concretamente se llevará a cabo el día 22 de este mes. Se trata de una subasta doble: en sala y por correo. Como siempre ocurre en esta casa, ambas subastas ofrecen un recorrido a la historia de la numismática, siendo mucho más amplio en cuanto a número de piezas el de la subasta por correo. Paso ahora a describir la subasta en sala y al final haré un breve apunte sobre la de correo.

Subasta en sala

La subasta en sala arranca con 122 lotes de moneda antigua que no me atraen demasiado. Los 23 lotes de moneda griega no destacan más que por las dos estáteras (una y dos) de Lisímaco. Dentro de la moneda íbera hay alguna pieza con mayor interés. A quienes les gusten las monedas con trascendencia histórica seguro que les atraen los dos dracmas de Emporitón (uno y dos); mientras que quienes busquen hacerse con cobres íberos de cada ceca seguro que encuentran alguna ceca que les falta, como Valentia o Titiacos. La República Romana se ve representada por 45 denarios que no son raros ni extraordinarios, pero presentan una calidad media muy digna para la mayoría de los coleccionistas. Más breve es el repaso al Imperio Romano, donde sigue habiendo denarios pero también un par de áureos (uno y dos) así como varios sestercios en calidades medias.

 

 

 

“…una moneda tan polémica como querida…”

10 Céntimos. 1938. II Repûblica.

La Edad Media creo que es el apartado mejor representado de la subasta. Comienza con 3 lotes bizantinos a los que siguen 12 piezas visigodas muy bonitas en general. Entre ellas cabe destacar el triente de Recadero II. El resto son monedas más o menos sencillas pero con una presencia muy bonita. Quizá de ellas también se puedan citar los dos trientes de Witterico de Ispalis (uno y dos), pues son más raros de lo que pueda parecer. Posteriormente se presentan 40 ejemplares andalusíes entre los que se encuentran varias rarezas doradas, como ya introduje hace unos días. Dentro de esos oros, los almorávides se ven mejor representados. Es muy curiosa también la barra de oro de época califal. Las platas andalusíes, la verdad es que me llaman menos. Se sigue con 78 ejemplares de los reinos cristianos, siendo más extensa la representación de Aragón que la de Castilla. De la Corona de Aragón hay varios florines curiosos y algunos croats en calidades medias. Dentro de estos croats se encuentran algunas rarezas de Alfons IV el de Medina… digo… el Magnánimo: el croat de Perpinyá con una variante de leyenda y el croat y medio croat de Barcelona. La moneda castellana no arranca hasta Pedro I y presenta algunas platas curiosas, entre las que se puede destacar el real de Burgos de Enrique IV con variante de leyenda y el real de Sevilla de ese mismo monarca con busto barbado (más sobre barbudos en la numismática).

 

 

 

“se presentan 40 ejemplares andalusíes entre los que se encuentran varias rarezas doradas”

La Monarquía Española

La Monarquía Española se compone de 345 lotes bastante variados. Los siglos XVI y XVII se pasan bastante rápido y lo más interesante seguramente serán los siete oros de los Reyes Católicos, que hacen un buen conjunto aunque de manera individual no es que destaque ninguno. También se puede citar el bonito escudo segoviano de 1608 y, por el precio de las mismas, las dos onzas mexicanas de Carlos II (una y dos). Lo que ocurre con esas onzas es que muchos de los datos no se ven, por lo que a pesar de su rareza no sé de qué forma serán apreciadas entre los coleccionistas de macuquinas. Con los Borbones el repaso es más amplio y mucho más comercial. Felipe V y Fernando VI apenas se ven representados, si bien hay tres onzas muy bonitas de este último monarca. La de Santiago de 1751 es especialmente bella (una, dos y tres entradas dedicadas a estas onzas) aunque también me gusta la de Nuevo Reino. En los monarcas posteriores, como digo, hay muchas monedas muy comerciales: 8 reales, 4 escudos y 8 escudos de Carlos III, Carlos IV y Fernando VII. Por lo general son monedas aptas para coleccionistas de a pie, si bien hay algunas más selectas como los 320 reales madrileños de 1822. Entrando en Isabel II la colección se detiene, pues se presenta una colección muy amplia de esta reina. En total hay 179 ejemplares con una buena diversidad de metales, cecas y módulos. Las piezas más raras de este reinado no están representadas, pero sí algunas de las que cuestan encontrar, como el duro de Madrid de 1834. Tampoco faltan medallas, incluyendo una de Huth (más sobre esas medallas).

 

 

 

 

 “lo más interesante seguramente sean los siete oros de los Reyes Católicos”

La misma tónica se mantiene con El Centenario de la Peseta: una selección bastante amplia, con piezas aptas para un público medio y algunas monedas no tan sencillas de encontrar. Ejemplos de estas últimas son el duro de 1871 (18-73) o el céntimo de 1906 SMV. También están los míticos 10 céntimos de 1938 (primera imagen), una moneda tan polémica como querida. También aparecen dos medallas de Juan Carlos I (una y dos, segunda y tercera imagen) que yo no conocía, teniendo en cuenta que las medallas no son mi fuerte.

Moneda extranjera

Los 100 lotes de moneda extranjera no tienen muchas sorpresas pero sí bastantes monedas de oro que llamarán la atención a los inversores en metales preciosos. Mucho más interesantes son los 20 billetes que se ofrecen, tanto los españoles como los de la Isla de Cuba. Entre los españoles hay cinco clásicos, incluyendo un Echegaray y dos Quevedo. Además, se encuentran unas bonitas 1000 pesetas de 1940 representando a Murillo.

Subasta por correo

La subasta por correo se compone de casi 4700 lotes. Por el volumen de los mismos, cabe destacar la gran cantidad de cobres íberos (si bien con una calidad propia de una subasta por correo) y de denarios romanos (éstos con mejor calidad). También hay muchos dirhams sencillos y billetes españoles, tanto del Banco de España como de la Guerra Civil. No obstante, el apartado que más me ha llamado la atención ha sido el de la moneda franquista. Hay bastantes piezas raras, como pruebas y pesetas de 1947 SC; merece echar un vistazo con calma.

 

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