Una visita a la Casa de la Moneda de Potosí

Una visita a la Casa de la Moneda de Potosí

Ya os comenté que estuve de viaje por Bolivia el pasado mes de diciembre. En ese viaje no podía faltar una visita con calma a la ciudad de Potosí. De hecho, era el principal aliciente de mi viaje y por el que me decidí ir a Bolivia en vez de a lugares más turísticos, como Perú o Brasil. A pesar de la enorme expectativa que tenía en Potosí, la visita sorprendió muy gratamente. Una de las sorpresas más positivas la vi nada más llegar: hacía pocos meses que cambiaron la bandera oficial de la ciudad por su bandera histórica, que incluía el cuartelado de castillos y leones. Nada más saberlo me llené de orgullo y pregunté tienda por tienda para ver dónde encontrar una bandera con la que estuve paseando durante el resto de mi visita.

Tanto me gustó Potosí que me ha costado bastante pensar cómo plasmarlo en el blog. Al final he decidido hacerlo en dos entradas: en la presente comentaré mi visita a la Casa de la Moneda y en una segunda relataré mi visita al resto de la Villa Imperial. Así que os voy a comentar el recorrido que yo hice estructurando la información de la manera más clara y pedagógica posible, algo que no necesariamente coincide con el orden de la visita a la Casa de la Moneda. Presentaré la maquinaria de la ceca según el papel que juega en el proceso de acuñación de la moneda (por si alguien lo necesita, esta web de Glenn Murray proporciona mucha información al respecto). Hice muchas fotos que me gustaría mostraros, pero creo que tiene poco sentido ponerlas todas aquí porque si no dificultaría la lectura. Por eso dejo muchos enlaces a fotografías que podéis pinchar si os interesa.

Estructura de la casa

La visita a la Casa de la Moneda es bastante cara: 40 bolivianos (5 euros, aproximadamente), a los que hay que sumar otros 20 si se quiere tener permiso para hacer fotos. Esto es mucho para ser Bolivia. La visita dura una hora y media y no se tiene acceso más que una pequeña parte de las salas y estas varían según el guía que esté disponible. Yo tuve mucha suerte, porque tuve una guía estupendísima -llamada Gabriela- que nos llevó por todas las salas visitables. Otros guías se saltan algunas de las que no se consideran tan importantes, pero siempre muestran todo lo relacionado con la numismática que hay en el museo.

La Casa de la Moneda de Potosí es un edificio enorme en el centro de la ciudad. Son 7.570 metros cuadrados de planta y dos pisos de altura con una superficie total construida de 15.000 metros cuadrados. Hay multitud de habitaciones dispuestas en cinco patios (algunas fotos de los patios: una, dos, tres, cuatro, cinco, seis y siete). Ya veis que Carlos III no escatimó en gastos a la hora de construir esta casa de moneda, llegando a costar 1.148.452 pesos y 6 reales. De hecho, se dice que el propio monarca bromeaba con que el edificio debía estar hecho de plata por lo caro que le había salido. En sus salas se hicieron todas las tareas que se podían hacer en una ceca. Hay 10 hornos para platas, otro más para oro, salas donde estaban los operarios manipulaban los lingotes de plata o donde acuñaban los cóspeles, oficinas donde se llevaba la contabilidad, viviendas, biblioteca…

Estas salas han sido restauradas y acondicionadas para albergar un museo cuyo contenido no tiene por qué coincidir con el contenido original de cada una. Pero se puede apreciar la estructura del edificio de manera muy clara, a lo cual ayudan las explicaciones de los guías. Eso sí, en algunos casos las “imperfecciones” propias del uso de las salas no se han restaurado, dejando entrever cómo era el edificio y la vida cotidiana en él. Por ejemplo, a uno de los hornos de fundición no le han limpiado el techo, dejando ver el tinte negro que adquiría (lo podéis comparar con el que está limpiado). Más espectacular es la parte baja de las salas donde se encuentran las máquinas laminadoras a tracción animal. El suelo -todavía con la piedra original- presenta un leve hundimiento en forma circular producido por las interminables vueltas que dieron las mulas que servían de motor. Otro detalle que no me pasó desapercibido es que en uno de los patios hay un pozo. Seguramente no tenga ninguna relación, pero me recordó a los misteriosos cántaros de agua que aparecen en las representaciones gráficas de cecas medievales.

 

 

Ya veis que Carlos III no escatimó en gastos a la hora de construir esta casa de moneda.

Proceso de acuñación

El plato fuerte de cuanto se muestra en la ceca es, sin ninguna duda, la maquinaria de acuñación. Nunca jamás vi nada parecido. El visitante puede ver los aparatos utilizados para manipular la plata y acuñar las monedas utilizando cuatro tecnologías diferentes: martillo, volante, máquina de vapor y máquina eléctrica. Además hay muchos utensilios propios de una ceca pero que muchas veces no relacionados como tales por ser “útiles secundarios”; ejemplos pueden ser tenazas, balanzas, morteros o vagones. Por si fuera poco, hay muñecos a tamaño real que representan el trabajo en la ceca. Todo esto, junto con las explicaciones de los guías, asegura que los visitantes comprendan el funcionamiento de la maquinaria y el proceso de acuñación de monedas.

En una sala se podían ver útiles provenientes de la primera ceca de Potosí, propios de un proceso de acuñación a martillo. Se pueden observar piezas de yunques (más), yunques montados (aquí se ve mejor cómo el yunque sujetaba el cuño) y, por si quedan dudas de cómo funciona el invento, un muñeco que muestra cómo era la acuñación a martillo.

 

 

Se puede apreciar la estructura del edificio de manera muy clara, a lo cual ayudan las explicaciones de los guías.

 

 

 

 

Está el expuesto el famoso cuadro “La Virgen Cerro”

Pero, por lo general, son mucho más interesantes las máquinas propias de la segunda Casa de la Moneda de Potosí. En uno de los hornos de fundición donde hay expuesta una colección de minerales (no todos los guías lo enseñan) hay unas piedras grandes en el suelo (más) que no son más que molinos manuales para machacar la piedra que venía de la ceca antes de amalgamarla. Es decir, unas piedras con las que hacer manualmente el trabajo que después se haría en los ingenios como el de San Marcos.

En otro de los hornos se pueden ver los útiles necesarios para hacer las coladas de metal, así como las rieleras en las que se introducía el metal para hacer los rieles de plata o de oro. Unos muñecos también muestran cómo sería el trabajo habitual de los operarios: dos operarios follaban (literalmente) mientras otro manipulaba el metal.

Una vez hechos los rieles hay que aplanarlos para que tengan el grosor adecuado. Para ello la Casa de la Moneda contaba con tres laminadoras a rodillo, que funcionaban a tracción animal. Estas máquinas estaban dispuestas en una enorme sala más su piso de abajo. De las tres máquinas originales sólo se conserva una, por lo que las otras dos que se muestran actualmente son réplicas actuales pero fieles a la realidad. El funcionamiento de la maquinaria también queda muy claro al visitante. En el piso de abajo unas mulas daban vueltas atadas a un eje que hacían girar, aquí tenéis una representación gráfica del siglo XVIII (como dije antes, los surcos del suelo debidos a la marcha de las mulas todavía se aprecia). El giro de este eje se utilizaba para mover unos engranajes en el piso de arriba (una foto, otra, otra, otra y otra) que, finalmente, hacían girar unos rodillos. Los rieles se pasan múltiples veces por esos rodillos para hacerlos más finos. Lo que no recuerdo ver es una recortadora del siglo XVIII para hacer los cóspeles a partir de los rieles. No sé si me la salté o simplemente no se muestra ninguna.

 

Unos muñecos muestran cómo funcionaba el volante de cuerpo entero, que ocupaba toda una sala. Viéndolo queda claro que el operario que manipulaba el cospel corría grave riesgo de quedarse sin dedos.

Una vez que se tiene los cóspeles hay que acuñarlos. Para ello la Casa de la Moneda de Potosí contaba con dos tipo de volantes: volantes de medio cuerpo y volantes de cuerpo entero. Unos muñecos muestran cómo funcionaba el volante de cuerpo entero, que ocupaba toda una sala. Viéndolo queda claro que el operario que manipulaba el cospel corría grave riesgo de quedarse sin dedos.

En 1869 la Casa de la Moneda de Potosí adquirió maquinaria basada en la máquina de vapor para la acuñación de monedas (más sobre las monedas y la máquina de vapor). En una sala se nos muestra dicha maquinaria. Eso incluye la máquina de vapor en sí; dos laminadoras (una con muñeco operario que introduce un riel y otra sin él); una cortadora de cóspeles; una cizalla; una máquina acuñadora; y unas balanzas.

Ya en el siglo XX la Casa de la Moneda jubiló la máquina de vapor y adquirió maquinaria eléctrica. De nuevo, en una sala se muestra dicha maquinaria. En esta sala se tiene un motor eléctrico; un torno; una cizalla; una cortadora de cospeles; una máquina acuñadora; y una balanza.

Es curioso que en los años 50 la Casa de la Moneda se dejase de utilizar para acuñar moneda y pasase a ser una imprenta. De esa forma, el país que abasteció de monedas a prácticamente todo el mundo dejó de fabricar monedas incluso para sí mismo. La Casa de la Moneda se utilizó como imprenta a partir de entonces hasta que se abrió el museo. De hecho, también se expone una de las imprentas que se utilizaron en su día.

Puede parecer extraño, pero en este museo sólo hay una sala donde se exponen monedas. Se presenta una pequeña muestra de las piezas acuñadas en Potosí, pero no hay monedas ni muy raras, ni muy caras ni muy bien conservadas. La muestra incluye algunas monedas macuquinas, otras de finales del siglo XVIII y otras de época republicana. Como digo, nada nuevo para quienes ya hemos visto muchas piezas (pero desde luego imprescindible para quienes no lo hayan hecho). Me resultaron más interesantes algunos objetos utilizados para guardar las monedas, como un monetario para monedas de plata y otro para monedas de oro, o esta preciosa caja fuerte. Tampoco faltaban algunos documentos importantes para la acuñación de monedas. Por ejemplo se expone la orden de acuñación de monedas en Potosí para las Provincias Unidas del Río de la Plata. Pero lo que más me sorprendió fueron algunos cuños que había en las vitrinas. ¡Nunca vi en ningún museo unos cuños tan desgastados! ¡Se ve que han trabajado mucho con ellos! Obviamente, también había cuños y punzones que no tenian tanto uso.

 

 

Fue una de las experiencias más auténticas que tuve durante todo el viaje.

Otros detalles

El resto de la Casa de la Moneda es un museo de arte boliviano. Hay arte sacro proveniente de algunas iglesias y conventos de la ciudad y bastantes pinturas muy interesantes. Algunas de ellas están curiosamente relacionadas con la numismática, pues son obras de Cecilio Guzmán de Rojas y de Melchor Pérez de Holguín, quienes aparecen respectivamente en los billetes de 10 y 50 bolivianos (me gustó especialmente la obra de Melchor Pérez). También está el expuesto el famoso cuadro “La Virgen Cerro”. Otras salas tienen una exposición de minerales y de platería, pero eso me llamó menos la atención.

Al acabar la visita me hice amigo de Gabriela, la guía. Dimos un paseo por la ciudad y luego volvimos a la Casa de la Moneda para ver el primer patio una vez que el museo hubiera cerrado y ya no hubiera más turistas. Allí se encuentra el famoso y enigmático mascarón que se considera uno de los símbolos de la ciudad. En el centro del patio hay una fuente que actualmente está sin agua porque a unos idiotas se les ocurrió tirarse desde el segundo piso a ver si aterrizaban en ella. Para evitar otros descalabros tuvieron que quitar el agua.

Para finalizar os cuento que el día acabó estupendísimamente. Di un paseo por la ciudad con Gabriela en el que ella me mostró algunas cosas que de otro modo me hubieran pasado desapercibidas. Luego me invitó a ir con ella a Chaqui, un pueblo cercano a Potosí donde hay aguas termales y una sauna natural. Allí comimos un buen plato de llama a la parrilla, bebimos mjochinchi y pasamos la tarde bañándonos en la sauna natural. Acabamos el día en un mercado local cenando picana. Fue una de las experiencias más auténticas que tuve durante todo el viaje.

Muchas gracias, Gabriela!!!

 

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7 Comentarios

  1. DRINFEAL 3 semanas hace

    Didáctica entrada, gracias Adolfo.
    Cuando mencionas ”cuños y punzones”… ¿sería lo mismo decir matrices y troqueles?.
    Estoy empezando una colección de medallas del periodo 1914-1945 y aún no me aclaro con el proceso de acuñación.
    Un cordial saludo.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 3 semanas hace

      Efectivamente. Son sinónimos.

      Lo que ocurre es que el proceso de acuñación de monedas a martillo o a volante tiene poco que ver con la forma de acuñar monedas a principios/mediados del siglo XX.

      Saludos,
      Adolfo

  2. David 3 semanas hace

    Es una sucinta y buena descripcion de lo que se puede encontrar en la casa de la moneda la cual para un numismatico y aficionado a la historia es una gran experiencia. Y si en la poblacion siente ese despojo de la plata de alli que no se ve muchas piezas de reales ni ahi ni siquiera en los anticuariod o mercadillos de la Paz. Yo viaje von la idea de adquiri r unos 8 o. 4 reales columnariod de potosi pero poco y nada encontre. De todos modo, es otro el atractivo numismatico es ver quiza , aunque no tengo tanto fundamento, pues no comozco Europa ni las cecas antiguas de Paris, Viena o Segovia pero creo que es la casa de moneda mas emblematica del mundo. Hasta me comentaron que de Tyrol vinieneron a tomar diseno para replicar la maquinaria antigua usada para el museo de Hall. Por otraparte tiene una punacoteca magnifica y aquella vez tuve la oportu idad de ver un poco el arvhivo de mapas y ver un sorprendente mapa del siglo xviii y gracias a un poyosino poder subirme a los techos, fue una gran experiencia para recomendar, edo si hay que prepararse para la altura son 4000 mts.

  3. j. mir 2 semanas hace

    Que envidia, magnifica visita y reporte. ¿Es posible que la imprenta fuera la causa de que se preservara el resto de maquinaria?

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 semanas hace

      No creo. La imprenta se implementó casi 100 años después de que las máquinas a volante dejansen de ser utilizadas.

  4. José Gómez Pineda 2 semanas hace

    Me ha encantado la entrada y las fotos. Pensar en como sonarían esos engranajes de madera, las mulas sobre el empedrado, los sonidos metálicos de la amonedación… Gracias. Me ha llamado la atención la divisón de los monetarios, como si fueran para poner las pruebas diarias de acuñación ( en ese caso,¿ solo acuñarían 20 días por mes?)

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 semanas hace

      Yo entiendo que los monetarios pertenecían a algún coleccionista o mercader de plata. Simplemente eran para guardar monedas y exponerlas, pero no tienen nada que ver con su proceso de producción.

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