Reproducciones numismáticas en subastas públicas

Reproducciones numismáticas en subastas públicas

Hoy voy a tocar un tema delicado. De esos que levantan pasiones y que motivan a los aficionados a sacar a pasear un muy nutrido vocabulario de insultos, por eso mismo en esta entrada daré mis argumentos sin utilizar enlaces y sin dar nombres concretos. Así pues, no consideréis que la entrada está relacionada con alguna subasta reciente. De hecho, la entrada fue escrita hace meses.

En las subastas numismáticas no sólo se venden monedas y billetes sino también otros objetos relacionados que de una manera u otra se pueden considerar monedas falsas. Veamos cuáles:

  • Falsificaciones de época: Son monedas falsas que se hicieron en el momento en el que las auténticas estaban en circulación (e.g. duros sevillanos o los famosos errores de los años 80).
  • Obras de falsarios famosos: Son falsificaciones de piezas que para el momento de su reproducción ya tenían un valor histórico; dichas falsificaciones se han hecho en distintos momentos de la historia . Por algún motivo los falsarios se hicieron famosos y hoy en día esos ejemplares se consideran objetos con interés histórico (e.g. las falsificaciones de Carl Wilhem Becker).
  • Fantasías: Son medallas emitidas por un particular con un diseño que incluye un valor facial pero que en nada se parece a una moneda real (e.g. la peseta de Moguer o las pruebas de Reginald Huth). También pueden considerarse como tal las supuestas emisiones de un gobierno no oficial (e.g. las emisiones presuntamente autorizadas por el Gobierno de la Segunda República en el exilio).
  • Reproducciones de joyería: Son reproducciones de monedas hechas sin la más mínima intención de engañar a nadie. Difieren en su arte, su tamaño, su metal o incluyen elementos que permiten diferenciarlas como una reproducción. Un ejemplo es la reproducción de 50 Excelentes de los Reyes Católicos que se muestra en la segunda imagen más adelante.
  • Falsas actuales: Se trata de reproducciones actuales de monedas históricas, hechas por falsarios actuales con más o menos pericia y que bien podrían utilizarse para estafar a alguien. Un ejemplo son las monedas que se muestran en la siguiente imagen.

Monedas falsas actuales

Cabe resaltar que hay gente que colecciona todos estos tipos de objetos. El coleccionismo de moneda falsa de época, fantasías o reproducciones históricas está de capa caída, pero todavía hay algunos interesados; incluso hay un mercado para las reproducciones y falsas actuales. Es típico comprar reproducciones cuando alguien desea tener una moneda y simplemente no se lo puede permitir; ejemplos de ello son los Cincuentines, los 50 Excelentes e incluso las monedas troqueladas de Franco. En el caso de las falsas actuales, hay quienes las compran para analizarlas. Tal como lo como hice yo.Reproducción 50 Excelentes

Sin embargo, hay otros motivos por los que a veces se compran este tipo de objetos, motivos que no necesariamente son delictivos ni mucho menos. Sin ir más lejos, la reproducción de 50 Excelentes fue rematada por unos impresionantes 11.100 euros. El subastador me comentó que los compradores tenían muchísimo interés en ella puesto que era un regalo para las bodas de oro (50 años de casados) de sus padres, quienes se llamaban Isabel y Fernando. ¡Impresionante la coincidencia! Sin embargo, mucho me temo que en el caso de las falsas actuales sí que puede haber quienes las compren con malas intenciones. También en el caso de algunas fantasías, como la Peseta de Moguer.

Yo no recomendaría a ningún coleccionista que se hiciera con alguno de estos objetos. Quizá alguna falsa de época pueda quedar curiosa en una colección, pero todo lo demás no me despierta el más mínimo interés. Tampoco parece muy claro por qué las casas de subastas los venden, puesto que supone tirarse piedras contra su propio tejado. Algunos dicen que lo hacen simplemente por ganar dinero, pero esto realmente no se sostiene. Aún suponiendo que en una subasta de 500.000 euros de facturación (por ejemplo) hay 2 monedas cuyo remate es de 40 euros y que generan muchísima polémica, no parece tener ningún sentido.

La única razón que se me ocurre para entender la aparición de este tipo de piezas en subastas es que haya cierta presión por parte de los cedentes; por ejemplo, suponiendo que alguien lleve una colección grande para subastar entre la que se encuentran algunas reproducciones y que el subastador tenga el compromiso de subastarlo todo si no quiere arriesgarse a perder la colección entera. Ya sabemos que encontrar las monedas es siempre lo más difícil. Yo entiendo esas motivaciones así  como comprendo que un subastador se debe a sus clientes. Lo que pasa es que los pujadores también son clientes y el que aparezcan reproducciones en subastas además de generar polémica deteriora la imagen de la empresa. Por eso creo que lo mejor sería redactar bien claro qué objetos se subastarán y los que no. Personalmente, de las monedas falsas listadas anteriormente eliminaría todas salvo (quizá) las falsificaciones de época pues los demás representan una inmensa minoría en las subastas que se organizan, así como significan una facturación mínima y generan muchísima polémica.

Aquí podéis ver los comentarios publicados en Facebook a raíz de esta entrada.

10 Comentarios

  1. Francisco Javier Sánchez 2 meses hace

    Texto muy interesante y comedido. Desde luego, la categoría de las falsas actuales no merecen ningún reconocimiento y sí aborrecimiento. Las otras categorías son admisibles.

  2. Óscar 2 meses hace

    Existen verdaderas joyas dentro del coleccionismo de falsas de época.
    Sin ir más lejos, los maravedís de busto de Felipe IV gozan de infinidad de reproducciones pasadas, a cuál más interesante. Así, algunas, se destacan por su excelso arte, otras por el material del que están hechas (nada de vellón) otras por singularidades como tener el busto a izquierdas en vez de a derechas…
    En las monedas de Isabel II también existen cantidades ingentes de falsas de época… y otras falsificaciones, bastante escasas, gozan de gran protagonismo, como pueden ser los 100 reales con núcleo de platino y forrados en oro, piezas que superan normalmente el precio de las originales…al igual que las 25 pesetas de Alfonso XII, con idénticas peculiaridades a las isabelinas.
    También hay falsas de época, las que menos, de reales macuquinos de Felipe II, III y IV, que son verdaderas joyas, no sólo por lo que son, si no también por lo que representaron en su época. Una época, valga la redundancia en la que existía la pena de muerte y otras sentencias a veces menores que ésta, por falsificar el circulante con un alto grado de acierto…
    Así que, centrar la colección en falsas de época, podría ser una verdadera locura, no obstante, si se sabe lo que se hace, esa postura, podría tornarse en una verdadera maravilla.
    Saludos y bienvenido, Adolfo.

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 meses hace

      Gracias Óscar.

      Las monedas falsas de época pueden ser interesantes, sobre todo algunas de las series que citas: vellones de Felipe IV, durillos, Isabel II… pero la verdad es que una colección que se centre en falsas (tipo la de Barrera) me parecería bastante sosa. Yo prefiero una colección de moneda auténtica que presente algunas piezas falsas para dar cierto “carácter” a la colección.

      Saludos,
      Adolfo

  3. Óscar 2 meses hace

    En ésto, pienso como tú, Adolfo. El grueso de mi colección, está basado en moneda original, aunque siempre intento conseguir alguna buena falsa, que le dé “más chicha” a la misma.

  4. lanzarote 2 meses hace

    Las únicas que veo están fuera de lugar son las falsificaciones actuales. Se fabrican con el ánimo de engañar, si no serían reproducciones, con su (R) y sus dimensiones distintas para no confundir. Es cierto que hay quienes las venden como tales, es decir, advirtiendo que son falsificaciones, pero sabemos que la mayoría de los que compran estas mierdas es para revenderlas como buenas. Lo bueno es que si se venden en subastas públicas, esa fake ya está quemada, controlada por los que estamos acostumbrados a usar conocidos buscadores de venta de monedas en casas de prestigio. A mí me parece poco estético para una casa de renombre.

  5. Luis 2 meses hace

    La venta de falsas actuales es lo típico que si lo hace un comerciante autónomo, aunque indique que son falsas, se monta un buen revuelo y no faltarán los que pidan su fusilamiento al amanecer… Desde luego su imagen profesional quedaría, como mínimo, bastante deteriorada. Ahora bien si lo hace una casa de subastas la cosa cambia, se oirían por doquier frases del estilo: “bueno, no queda muy bien (poco estético como dice Lazarote), pero tampoco es para rasgarse las vestiduras y desde luego yo pienso seguir comprándoles”. Y digo yo… ¿no sería lo justo que lo que es una fea práctica en unos lo sea también en otros?

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 meses hace

      No sé hasta qué punto estoy de acuerdo contigo. Todavía hay muchos comerciantes de mercadillo que hacen una práctica que antes era muy normal: vender monedas troqueladas para cubrir los huecos “difíciles” de Franco. Algunos incluso vendían las monedas de las carteras *72, *73 y *74 (cuestan unos 50 euros/pieza, así que no son tan caras las auténticas). No he visto a nadie poner pegas ni señalar a ningún comerciante por este tipo de prácticas.

      Saludos,
      Adolfo

  6. lanzarote 2 meses hace

    Luis, he querido ser elegante por ser el blog de Adolfo, pero llevo criticando en otros foros y redes sociales esa práctica que me parece detestable.

  7. Óscar 2 meses hace

    Es una faena (por no poner otro vocablo) comprar una moneda original y que luego resulte ser una falsificación actual. Ciertamente existen vendedores de reproduccione actuales, que son ellos mismos los que producen está serie de monedas fidedignamente y las venden como reproducciones (todos sabemos a quienes nos referimos). Tengo que decir, que hace tiempo compré a uno de ellos y fue súper amable conmigo en el trato. Lo hice para saber identificar esas falsificaciones y nunca más errar a la hora de adquirir una pieza. El grado de falsificación de este ejemplar, es tan alto, que sí ahora mismo la pusiera a la venta como una original, la mayoría de la gente la vería como tal. Solo pude identificarla como reproducción por el grosor algo mayor del cospel (son 8 maravedís de busto de Felipe IV). Opino que éstos falsarios, anteponen su visión creativa a la problemática de que sus piezas el día de mañana entren en el mercado numismático como originales. Debe ser para ellos una verdadera salvajada grabar una R en sus piezas o poner otro tipo de indicativo, a sabiendas de que al estar tan bien logradas, seguramente lleguen a perjudicar gravemente, en un futuro, al coleccionismo numismático si circulan por manos equivocadas, como así seguramente pase y pasa.
    Ahora bien, yo lanzó una pregunta al aire, y ojo, que yo estoy completamente en contra de este tipo de reproducciónes: ¿ Quién es más culpable, el que produce y vende una reproducción actual advirtiendo que es falsificación, o el que la vende como original, después de adquirirla?

    • Autor
      Adolfo Ruiz Calleja 2 meses hace

      Al final esto es una cadena de valor: fabricar la reproducción, introducirla en el mercado como reproducción, venderla como auténtica… realmente el único que hace algo ilegal (si es a eso a lo que te refieres con “culpa”) es el que toma la moneda falsa -sabiendo que es falsa- y la vende como auténtica. Eso es una estafa y hay un claro dolo en ello.

      Como bien apunta @Lanzarote, en las subastas públicas solo se van a vender reproducciones muy conocidas. Es poco probable que esas reproducciones engañen a un experto porque una vez que una reproducción se publica, ésta “se quema”. Es decir, ya todo el mundo sabe que es falsa y que hay clones.

      Por cierto, yo también compré una reproducción para estudiarla: http://blognumismatico.com/2011/09/07/el-canto-de-una-moneda-falsa/

      Saludos,
      Adolfo

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