Numismática en Irán y Azerbaiyán

Numismática en Irán y Azerbaiyán

El mes de noviembre lo pasé entre Azerbaiyán (4 días) e Irán (26 días). Ha sido un viaje impresionante; diferente a todos los demás viajes que he hecho en mi vida. Mi intención era disfrutar de la arquitectura y arqueológica milenaria del país, así como conocer de primera mano la cultura de Irán, un país que siempre me ha atraído especialmente. Cuando regresé era consciente de que venía con con tantas experiencias vividas que iba a tardar varios meses en digerirlas todas.

Como varios me habéis preguntado por privado, e incluso algunos con cierta preocupación, os diré que Irán es un país tremendamente seguro. Los iraníes tienen fama de ser las personas más acogedoras del mundo y mi experiencia lo ratifica. He hablado largo y tendido con decenas de iraníes y he estado en casa de 10 familias. A algunos de mis anfitriones los conocí por Couchsurfing, otros eran amigos de amigos y hubo otros que me los fui encontrando: un chaval me “recogió” cuando me dejó un bus en Jorramabad a las 5.30 a.m. y se hizo cargo de mí durante todo el día; a dos chicas me las encontré en el bazar de Kermán y acabé estando en casa de su familia cinco días, en los que me zambullí en la vida diaria de los universitarios iraníes. Sin duda Irán es un destino estupendo para quienes les gusten las cuestiones artísticas, históricas o culturales. Yo personalmente me he llevado una lección de humanidad de las que hoy en día son muy complicadas de encontrar.

Museo monedas Bakú

Pero este blog es de numismática y no de viajes, así que vamos con las monedas.

El circulante en Azerbaiyán no tiene mucho de especial, salvo que el manat -su moneda local- vale la mitad que hace un año y todo apunta a que seguirá a la baja. Son momentos complicados para el país.

En Irán el circulante es mucho más divertido. Su moneda es el rial iraní, pero su unidad de cuenta es el toman, que equivale a 10 riales. En todas partes, salvo en las más turísticas, el precio está en tomanes aunque en los billetes ponga riales. Esto lo hace un tanto confuso. Para complicar la situación el cambio es de aproximadamente 40.000 riales, o 4.000 tomanes, por un euro. Así que al ser tanto el real como el toman unidades de tan poco valor, muchas veces se refieren al precio en miles de tomanes. Por lo tanto, alguien puede decir que algo le costó 8, queriendo decir que le costó 8.000 tomanes, o lo que es lo mismo, 80.000 riales; que vienen a ser 2 euros. El jaleo es tal que muchas veces se han extrañado de que siendo extranjero pudiese manejarme con normalidad con la moneda local.

Hay billetes desde 500 hasta 100.000 tomanes, lo que hace innecesario el uso de monedas. En 26 días pasaron tres monedas por mis manos, así que ya veis que mucho no se usan. En cuanto al diseño, las monedas y los billetes ni pueden ser más feos ni tener peor calidad. Sobre todo los billetes pequeños se encontraban en estados lamentables, lo cual es razonable porque no van a andar gastando en la calidad de unos billetes cuyo facial son 6 céntimos de euro.

billetes persas

billetes persas

Cambiando de tercio, visité varios museos numismáticos. El primero fue en Bakú (primera imagen), donde hay un pequeño museo de tan solo una habitación en el que se representa la historia numismática de Azerbaiyán. Las monedas no son gran cosa pero tienen la gracia de haber sido todas encontradas en Azerbaiyán, y la mayoría de ellas en la preciosa ciudadela medieval de Bakú. Me sorprendió mucho el número de cecas diferentes que hay en Azerbaiyán, propio de países con una historia dilatada y que se han construido a base de las invasiones más diversas. Eso me hizo reflexionar sobre la inmensidad de la numismática: hay tantas monedas y tan diferentes que quien quiera salirse de los caminos comunes (prácticamente todos los coleccionistas nos centramos en la moneda de Europa occidental) no tendría más que seleccionar un país “raro” y probablemente pueda pasarse toda la vida estudiando su historia y sus monedas.

En Irán visite dos museos numismáticos. El primero de ellos fue en Yazd. El museo estaba en una casa antigua bastante poco cuidada, al igual que las monedas que en él se encontraban. Estaban las monedas en vitrinas, sin orden cronológico ni ningún tipo de explicación. Tampoco había ninguna que pareciese valiosa o que tuviese una buena conservación. En definitiva, un desastre. Dudo mucho que nadie haya hecho la tarea de un conservador en ese museo. Solo me llamó la atención una vitrina con billetes persas (imágenes segunda y tercera). Como podéis ver son billetes locales que solo se canjeaban en ciudades específicas.

museo monedas Kermaán

El segundo museo fue más interesante. Se trata del museo numismático de Kermán, construido en lo que fue la antigua ceca, al lado del bazar. La visita merece la pena aunque solo sea por ver una ceca de planta octogonal (cuarta imagen). La colección no tenía monedas especialmente valiosas aunque sí había varias piezas de oro (quinta imagen). Las monedas estaban dispuestas en orden cronológico y las anotaciones, aunque no eran muchas, daban cierta información sobre la historia numismática iraní. Para lo poco que se cuidan en Irán los aspectos pedagógicos, ese museo no estaba mal.

En el museo de Kermán también había joyas (sexta imagen) y vestidos antiguos para mostrar el uso ostentoso que tradicionalmente se daba a las monedas en Irán. La gente usaba monedas de plata para adornar sus trajes de gala, mostrando así cierta capacidad económica. Esta práctica debió ser muy común a lo largo y ancho de todo Irán pues pude ver este tipo de ornamentos numismáticos en otros museos etnográficos que visite.

Además estuve en el Museo de Historia y en el Museo Islámico (entre los dos serían el equivalente a nuestro Arqueológico). En el Museo Islámico hay bastantes monedas expuestas y tienen cierto valor en comparación con las de los otros museos vistos. Además las monedas se acompañan de ciertos datos: material del que están hechas y monarca que las emitió. No es mucha información pero es a lo máximo que se llega en un país donde los aspectos pedagógicos no se tienen muy en cuenta. También vi algunas monedas armenias en el Museo Armenio de Esfahán, pero de nuevo con pocas explicaciones.

monedas Kermán

Entrando en los aspectos sociales, varios me comentaron un uso actual de las monedas muy curioso. La dote es una práctica habitual en Irán y en la mayoría de los casos se escribe como dote una cantidad de monedas de oro. Es muy típico indicar como dote tantas monedas de oro como el año de nacimiento de la chica. Lo que nadie me supo responder es de que monedas de oro se trataban, pero una chica muy culta con la que quedé un día para dar una vuelta me dijo que cada moneda pesa unos 8 gramos. Por cierto, ¡la dote de esa chica eran 4.000 libros!

Echando cuentas a ojo esas dotes suponen unas 1.410 monedas de 8 gramos de oro, que bien podrían costar unos 400.000 euros. Esta es una cantidad tan grande que no se espera que nadie la pueda pagar. De hecho, nadie la paga. La dote se queda como un documento firmado por el novio que solo se reclama en caso de separación. De esa forma al separarse el hombre está obligado a negociar ciertas condiciones con la mujer. En definitiva, lo de menos es la cantidad o el peso de las monedas, pues la dote no busca sere cobrada sino servir como protección a la mujer en caso de separación.

collar monedas

En cuanto al coleccionismo, resultó que el padre de uno de los chavales que me alojaron tenía su colección de monedas y billetes del mundo. Se trataban de monedas y billetes que le habían dado los invitados de su hijo. El hombre pasaba horas muertas clasificando la colección de mil maneras diferentes para luego enseñarla orgulloso a quien pasase por su casa. Yo le di los euros que llevaba, le ayudé a clasificar ciertas monedas y le enseñé en un mapa dónde estaban algunos países. Su ilusión al respecto más parecía la de un niño de 8 años que la de un hombre maduro. Pero es comprensible puesto que esas monedas son su ventana privada al mundo; una ventana difícil de encontrar en un país relativamente cerrado y en el que casi nadie se puede permitir viajar.

Otra última anécdota curiosa es que entré en una tienda numismática en Esfahán (última imagen). Iba acompañado de un estudiante de arquitectura (el chico de la imagen) que me pidió fuego por la calle y al percatarse de que era extranjero me dijo que si me podía acompañar y se pasó seis horas conmigo enseñándome la ciudad y explicándome muchos detalles arquitectónicos; eso es algo que solo puede pasar en Irán. El caso es que en la tienda preguntamos por monedas sasánidas y el hombre nos miró como si hubiéramos preguntado si vendían cocaína. Nos dijo que esas eran monedas valiosísimas que tenían que estar en los museos y no podían venderse. Yo no dije más para no poner en un aprieto a mi joven traductor pero luego le expliqué que en Europa es sencillo encontrar monedas sasánidas y que por unos 50 euros nos podemos hacer con una en una calidad baja. El chaval se indignó muchísimo de que el patrimonio histórico de Irán se vendiese tan barato en Europa mientras que es inaccesible a los iraníes. Esa idea, junto con la de que el Estado debe monopolizar la gestión y conservación del Patrimonio Histórico, era compartida por todos los que hable al respecto. No es de extrañar que sea así en un país que ha sido saqueado. Da mucha lástima que en Susa no queden más que cimientos de lo que fue un enorme palacio aqueménida, estando en el Louvre todo lo que allí se encontró y tenía cierto valor.

numismática Esfahán

16 Comentarios

  1. GerardNo Gravatar 3 meses hace

    Buenas Adolfo
    Soy uno de los tantos anónimos que te siguen, creo que comenté algo hace 3 años, pero desde entonces no lo he vuelto hacer. Si lo hago ahora es porque quería expresar mi satisfacción ajena por el viaje que has realizado, al igual que por el gran articulo que se me ha hecho corto.
    Un saludo y felices fiestas!
    PD: y de paso inventarme la expresión satisfacción ajena :)

    • Autor
      Adolfo Ruiz CallejaNo Gravatar 3 meses hace

      Muchas gracias por tu satisfacción ajena :)

      Voy a dejar en los comentarios tres mails que mandé a mis amigos. No tienen nada que ver con la numismática, pero sí con Irán.

  2. Autor
    Adolfo Ruiz CallejaNo Gravatar 3 meses hace

    En Irán está mal visto tener novio. Si te gusta una chica, lo que hay que hacer es decírselo a tu madre y ya tu madre se encarga de hablar con la familia de la muchacha. Acuerdan un día, vas con tu madre a su casa y ahí os conocéis todos. Si todo el mundo está de acuerdo y la cosa sigue adelante se pueden concertar varias visitas más y sin tardar mucho se busca fecha para la boda.

    Cualquier cosa que salga de eso es pecado y hace llorar al Imán Hussein. A las chicas no se las puede besar, ni tocar, ni acariciar, ni siquiera mirar con ojitos golosos (había carteles en la universidad que recordaban que en el Corán prohibe que hombres y mujeres se miren entre sí de manera lasciva). Para evitar la falta de cariño se entiende como normal que los hombres se abracen, se besen, se acaricien y se digan cosas bonitas. Así que es muy normal que un amigo te diga que te quiere mucho y te dé dos besos. No por eso va a ser homosexual. De hecho, ser homosexual se paga con la horca.

    Lo de tener sexo antes del matrimonio depende de la chica. Yo he hablado con bastantes veinteañeras y me he encontrado de todo. Desde una que la tuve que despedir desde lejos porque ella no se dejaría tocar por un hombre ni para darle la mano, hasta otra que me dijo que ella necesitaba tener un novio porque no podía estar sin tener relaciones. Entre medias todos los grises. Curiosamente hay chicas que son muy feas son porque lo dan por imposible: tradicionalmente una mujer que decide quedarse soltera deja de cuidarse físicamente y lucen sin vergüenza verrugas y pelos en el bigote. Los chicos, en cambio, son mucho más homogéneos, pues todos quieren estar con muchas y luego casarse con una virgen.

    Los condones son un tema tabú pero no son un problema, pues se compran en cualquier farmacia o supermercado. Más difícil para la chavalería es encontrar un sitio donde dar rienda suelta al amor. Algunos chavales tienen un piso alquilado a espaldas de sus padres y lo usan como picadero, pero la mayoría no se lo puede permitir. Tampoco pueden ir a un hotel porque en cualquiera les pedirán el libro de familia para ver si están casados. Una forma de conseguirlo es mediante el matrimonio temporal. Casarse por un rato permite tener sexo esporádico, pero es algo que se usa fundamentalmente como una manera de legalizar la prostitución. Por eso a muchas parejas no les queda otra que intentar ir a un parque y buscar un lugar oscuro. Pero ésa es una práctica de alto riesgo.

    A los que pillan los arrestan. Luego llaman a la familia de la chica y se lo cuentan. Si el padre está de acuerdo en que su hija tenga relaciones les dejan sueltos y ya está. Pero lo normal es que el padre monte la de San Quintín y busque venganza. En tal caso a la chavala la inspecciona un forense. Si resulta que era la primera vez para la chica, entonces la culpa es del chico y se enfrentará a una condena por violación y a la furia del padre. Si resulta que la chavala no era virgen, entonces la culpa es de la chica. No sé qué la harán (probablemente haya un número de latigazos estipulados más luego lo que le caiga de su padre), pero la condena social es mucho más fuerte. A la chica la echarán de la universidad, del trabajo y de cualquier grupo social. Será muy complicado que vuelva a encontrar trabajo y tendrá suerte si logra ser la tercera mujer de algún campesino (mujeres se pueden tener hasta cuatro, pero la mayoría de las mujeres no aceptan que haya una segunda y las que lo aceptan exigen que la otra viva en una casa independiente donde ellas no tengan ni por qué conocerla).

  3. Autor
    Adolfo Ruiz CallejaNo Gravatar 3 meses hace

    En Irán y en todos los países musulmanes que conozco, tienen unas reglas tan estrictas que en realidad no las sigue nadie. O solo una minoría. Lo que hacen es que socialmente se siguen las reglas pero en cuanto se cierra la puerta cada cual hace lo que le da la gana. Son extremadamente hipócritas, lo que es algo normal y comprensible.

    Ejemplo: una chavala estaba en un grupo de teatro desde hacía años. Pero ella y otros compañeros tuvieron un jaleo con el director y consiguieron echarle. Como venganza, el director buscó en sus perfiles de Instagram y encontró una foto de la chica en una fiesta donde había otros chicos y…. ¡OMG! ¡esta chavala no llevaba un fular en la cabeza!
    Ni qué decir tiene que en cualquier fiesta privada donde haya jóvenes las chicas van a estar con el pelo descubierto al no ser que sean unas meapilas. Es lo normal. Pero no es la norma social.
    Total, que el director lanzó el grito al cielo y lo comunicó a todas las escuelas de teatro de Kerman para que la echaran de la que estaba y no la aceptasen en ninguna otra. Al final la historia no acabó mal porque su director actual entendió la situación como normal y la defendió.

    Otro ejemplo: cualquier puesto de trabajo está controlado, de una manera o de otra, por el poder estatal o religioso. La libertad de comercio no es en Irán como se entiende en España. Por eso al solicitar cualquier trabajo el empleador (sea estatal o privado) va a hacer un “examen ético” al empleado: mirará sus antecedentes policiales, le preguntará si participó en las manifestaciones a favor del pueblo palestino o contra los EEUU, le preguntará cuestiones religiosas o morales, su opinión política… todo eso es muchísimo más importante que las habilidades que le hacen ser apto para el trabajo en sí.

    Está claro que yo en Irán me he relacionado con la clase universitaria y, dentro de ella, la gente que mejor preparada estaban (porque son los únicos que saben algo de inglés). Digamos que he estado con la clase alta intelectualmente hablando. Pero económicamente y socialmente no he visto mucha estratificación social. La razón es que la economía está controlada en su práctica totalidad por el Estado y aquello se parece más a un país socialista que a un liberalismo económico. Como curiosidad os diré que en Irán se trabajan 30 años y después te jubilas con paga. Un universitario razonablemente se jubilará a los 55 años y un currela sin estudios a los 50. Un lujo que en los países ricos no nos podemos permitir.

  4. Autor
    Adolfo Ruiz CallejaNo Gravatar 3 meses hace

    Resulta que estaba yo en Teherán el primer día de mi viaje y a eso de las 7.30 de la mañana entro en una pastelería y pido un bollo. Me lo dan y cuando voy a pagar, el otro cliente que estaba en la pastelería me dice que no pague, que va de su cuenta. Yo me llené de asombro y le acepté el obsequio con una sonrisa. Salí pensando en lo majísimos que son los iraníes. De ahí tomé un taxi a Qom y, después de ver Qom, tomé otro taxi hasta la parada de autobuses para ir a Kashan. Resulta que, cuando voy a pagar al segundo taxista, éste me dice que no está bien así y que no le debo nada. Yo me llené de asombro de nuevo y me volví a marchar con una sonrisa pensando en lo majos que son.

    Luego me lo explicaron: es lo que llaman “tarof”. Es un protocolo social de cortesía, pero yo debería pagar. Pedir dinero directamente se entiende como un acto descortés, así que primero dicen que no se debe nada (o que eres su invitado) y cuando se insiste dos veces ya te dicen el precio. Lo que hice yo fue irme sin pagar.

    La cuestión funciona de la siguiente manera. Cuando alguien tiene que pagar debe insistir tres veces en que quiere pagar y a la tercera le dirán el precio. Cuando alguien quiere quedar bien (hacer “tarof”) debe ofrecer una cosa dos veces y el que la recibe tiene que negarla otras dos. Si realmente quiere ofrecer algo será la tercera vez la que cuente.

    Ejemplo:

    Alguien se quiere comer unos pistachos (estupendísimos en Irán) y hay un desconocido delante. Dirá lo siguiente:

    – ¿Quieres unos pistachos?

    – No, gracias.

    – ¿De verdad que no quieres unos pistachos?

    – No, gracias.

    Y hasta aquí es puro protocolo. Si realmente quiere ofrecer los pistachos al desconocido lo dirá la tercera vez y el desconocido dirá si verdaderamente los quiere o no. La tercera vez es la que cuenta.

    Sentados en la mesa (quiero decir, sentados en el suelo porque en Irán se come en el suelo) la cosa es mucho peor. Insisten muchísimo para que el invitado coma, coma, coma y no pare de comer. Menos mal que yo aprendí un truco que me aceptaban por eso de ser extranjero. El truco consiste en decir: “no tarof”. Cuando me ofrecían algo yo decía: “no tarof, estoy lleno”; cuando el tendero no quería que pagase le decía: “no tarof, cóbrame”; cuando quería ofrecer algo decía: “no tarof, ¿quieres unos pistachos?” etc.

  5. RobertoNo Gravatar 3 meses hace

    Fascinante tu viaje que envidio sanamente. Debe ser una sociedad muy interesante . Gracias por compartir tus viviencias en el blog.

  6. IgnacioNo Gravatar 3 meses hace

    Muchas gracias, me encanta que hayas compartido estas experiencias.
    Felices fiestas :)

  7. JoanNo Gravatar 3 meses hace

    Muchas gracias por compartir.
    ¡Qué interesante lo del “taarof”! En https://sigloscuriosos.blogspot.com.es/2009/06/taarof.html se comenta…”[…] La razón de este comportamiento, que podría considerarse un derroche de energías, y aún una forma de hipocresía, para ojos occidentales, tiene que ver con la confusa historia iraní. Los persas mismos llegaron como invasores a Irán en épocas anteriores a Cristo, y luego a su vez, a pesar de haber sido imperio alguna vez (algo de lo que se enorgullecen como un pasado nacional, por cierto), han sufrido en carne propia invasiones y más invasiones. Los propios iraníes no tenían forma alguna de escapar, siendo su país pura montaña y desierto como lo es, y por tanto, se veían obligados a soportar lo que viniera, por parte de los invasores, sin rechistar. De esta manera, el taarof nació como una manera de hacer de necesidad virtud, convirtiendo la apremiante obligación de fingir los propios pensamientos y sentimientos frente a alguien que podía ser amistoso u hostil (y más aún, falsamente amistoso u hostil), en un densamente elaborado código ritual. Y se ha transformado en parte de su cultura, hasta el día de hoy.”

  8. jesusNo Gravatar 3 meses hace

    Saludos a todos, me alegro que te haya gustado Iran, yo estuve allí y en Azerbayan, efectivamente Iran y su gente , no son ni mucho menos como lo pintan en la tv occidentales, la gente es maravillosa y agradable, ya quisiera yo que los parques públicos (extraordinariamente ajardinados) en España , estuvieran la mitad de limpios, y por supuesto las calles, también puedo decir que en Iran entras en todas las mezquitas y monumentos religiosos al revés que en países teoricamente mas occidentales como Marruecos o Tunez que no entras en ninguna, solamente en Masah al norte del país el lugar mas sagrado del chiismo, te piden que si no eres musulman no entres donde esta enterrado el iman, el resto del enorme complejo, puedes visitarlo con total normalidad.
    Cambiando de tema, las monedas de oro de las dotes las compras en las joyerías donde están expuestas y como dato curioso, dire que los escaparates están repletos de joyas de oro, yo he visto una joyería ccon la puerta abierta y una banqueta cruzada en la misma indicando que estaba vacia y el dueño había salido, imaginad eso en occidente.
    En cuanto al tema numismático , si se pueden comprar monedas antiguas a muy buen precio, pero hay que moverse, lo mas interesante, (por lo menos para mi), eran las piezas sasánidas, partas y alguna griega seleucida, pero si se encuentran .
    En cuanto a Azebayan, no es que sea malo, pero después de Iran…, su numerario antiguo, básicamente es el iraní de donde fue un una provincia.

    • Autor
      Adolfo Ruiz CallejaNo Gravatar 3 meses hace

      Muy interesante. Se ve que tenemos experiencias semejantes pero no exactamente iguales en Irán. Suele pasar.

      Gracias por compartir tu experiencia :)

  9. IgnacioNo Gravatar 3 meses hace

    Me alegro por la experiencia del viaje. Muy interesante la entrada.
    Aunque la verdad es que están como cabras.
    Feliz Navidad Adolfo!

  10. PepeNo Gravatar 3 meses hace

    Espléndido viaje. ¡Qué suerte!.Me alegro por ti. Respecto a la costumbre de adornar los ropajes con monedas que comentas, debe de haber sido tradición el el mundo musulmán. Visitando “El jardín Majorelle” en Marrakech, finca que adquirió Yves Saint Laurent, y que contiene un Museo de arte islámico, me llamaron la atención unas vitrinas con vestimentas de tribus del Atlas que estaban cubiertas de monedas engarzadas alrededor de las faldas. Entre la mayoría de ellas, de plata, que eran bereberes, HABÍA BASTANTES DE ALFONSO XII Y XIII.
    Que tengas buenas fiestas.

  11. Autor
    Adolfo Ruiz CallejaNo Gravatar 3 meses hace

    Esta entrada es bastante inusual pero está gustando bastante. Me alegro mucho.

    Yo ya he llegado a Palencia para pasar los días de Navidad. Así que estoy la mar de contento.

    Feliz Navidad a todos!!
    Adolfo

  12. luis S.No Gravatar 3 meses hace

    feliz navidad

  13. leucocitoNo Gravatar 3 meses hace

    Tengo la suerte de tener como compañeros de estudios varios amigos iraníes (de Teherán y Mashhad, poco originales). El choque cultural es fuerte, y tanto ellos como la gente que ha visitado Irán realzan que la realidad es bien distinta a la que nos pintan en los medios.
    Pero hay una cosa que casi siempre se nos escapa, y es que la tergiversación es mutua. El demonio se ve en todos lados como lo ajeno y diferente.
    Y, cuando vienen, la realidad les golpea de la misma manera que a Adolfo le ha golpeado. Aquí (en nuestro entorno) da la sensación de que nos tenemos que avergonzar de la sociedad que hemos creado y no faltan mensajes autodestructivos. Y aunque tenga cosas horribles (que todas las tienen), es igual de fascinante e inusual para ellos.

  14. RotsenhNo Gravatar 3 meses hace

    Hola Adolfo!!, impresionante viaje!!, te sigo y te leo siempre!!, gracias por compartir!, Feliz Año nuevo!, abrazo.

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